Por qué no deberías cargar el móvil usando tu ordenador portátil

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A simple vista, todos los puertos USB parecen iguales. Si el cable entra, debería cargar… ¿no? La realidad es bastante distinta. Usar el portátil como si fuera un cargador rápido o una batería externa es una mala idea por varios motivos, y no solo porque tarde más.

En este artículo te explicamos por qué cargar el móvil, auriculares o cualquier otro dispositivo desde el portátil es ineficiente, qué limitaciones técnicas hay detrás y cuáles son las mejores alternativas.

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Por qué tu portátil no es un buen cargador

Conectar el móvil o unos auriculares al portátil para cargarlos es algo que casi todos hemos hecho alguna vez, especialmente cuando estamos trabajando. Sin embargo, un portátil no está diseñado para actuar como fuente de alimentación principal para otros dispositivos.

El problema no es el consumo del propio portátil, sino la potencia que pueden entregar sus puertos USB. En la mayoría de casos, esa potencia es muy limitada. El resultado es una carga lenta, poco eficiente y que, además, afecta directamente a la batería del propio ordenador.

Si el portátil no está conectado a la corriente, al cargar otros dispositivos estarás drenando su batería más rápido, reduciendo la autonomía disponible para trabajar o estudiar. Y dependiendo del modelo, el comportamiento de los puertos USB puede cambiar cuando el equipo está en reposo o apagado, llegando incluso a desactivar la carga por completo.

 

Las limitaciones reales de los puertos USB

No todos los puertos USB ofrecen la misma potencia, y ahí está una de las grandes fuentes de confusión. En el caso de USB-A, lo habitual es moverse entre 2,5 W (5 V / 500 mA) y 4,5 W (5 V / 900 mA). Con esa energía, un smartphone acabará cargándose… pero con mucha paciencia.

USB-C puede ofrecer algo más, pero sin compatibilidad con USB Power Delivery suele quedarse en torno a los 15 W. Además, muchos portátiles no funcionan como un cargador de pared capaz de negociar distintos voltajes para acelerar la carga.

Esto explica por qué, incluso usando el cable correcto, la carga desde un portátil suele ser claramente más lenta que desde un enchufe. La carga rápida solo funciona cuando tres elementos son compatibles entre sí: el cargador, el dispositivo y el cable. Si uno falla —y el portátil suele ser el eslabón débil—, la carga rápida no se activa.

 

Cargar periféricos: no todos se comportan igual

En el caso de ratones, teclados o auriculares, la situación depende en gran medida de si son dispositivos con cable o inalámbricos. Los periféricos cableados suelen consumir poca energía y funcionan bien dentro de los límites estándar del USB.

Los periféricos inalámbricos, en cambio, necesitan recargar una batería interna. Aunque pueden cargarse desde el portátil, el proceso suele ser desesperadamente lento. El puerto USB del ordenador vuelve a ser el cuello de botella.

Es habitual que unos auriculares inalámbricos tarden varias horas en cargarse desde el PC, mientras que conectados a un cargador de pared pueden pasar del 20 al 100% en alrededor de una hora. La diferencia no está en el cable, sino en la potencia disponible.

 

Por qué cargar desde el portátil es ineficiente

Cargar dispositivos desde el portátil es una doble pérdida. Por un lado, desperdicias tiempo esperando a que la batería suba lentamente. Por otro, reduces la autonomía del propio ordenador, especialmente si no está conectado a la corriente.

Además, si conectas varios dispositivos a la vez, la potencia disponible se reparte entre todos ellos, haciendo que la carga sea todavía más lenta. En algunos casos, usar el móvil mientras se está cargando desde el portátil puede hacer que el porcentaje apenas suba.

 

Qué deberías usar en su lugar

La solución pasa por utilizar herramientas pensadas específicamente para cargar dispositivos. Un cargador USB-C con Power Delivery es suficiente para la mayoría de móviles y accesorios actuales. Si es compatible con carga rápida, mejor aún.

No hay ningún riesgo en usar un cargador potente con dispositivos que no admiten carga rápida: simplemente tomarán la energía que necesiten. La potencia extra no les perjudica.

Para viajar o cargar fuera de casa, una batería externa con USB-C Power Delivery es una alternativa muy superior al portátil. Aunque no alcanza el máximo teórico de 240 W, siguen ofreciendo mucha más potencia que un puerto USB de un ordenador. Algunas incluso permiten cargar el propio portátil, siempre que la potencia sea suficiente.

Otra opción interesante son las estaciones de acoplamiento o docks. Además de multiplicar el número de puertos disponibles, suelen ofrecer una entrega de energía superior y más estable que la del portátil por sí solo.

 

Qué hacer si no tienes otra opción

A veces no queda más remedio que usar el portátil para cargar un dispositivo. En ese caso, conviene seguir algunas recomendaciones para minimizar los inconvenientes:

  • Conecta el portátil a la corriente siempre que sea posible para reducir el consumo de su batería.
  • Prioriza los puertos USB-C frente a los USB-A, ya que suelen ofrecer algo más de potencia.
  • Evita cargar varios dispositivos al mismo tiempo.
  • No utilices el móvil mientras se está cargando para aprovechar al máximo la energía disponible.
  • Ten en cuenta que algunos portátiles desactivan la carga USB cuando están en reposo o apagados.

En ciertos modelos es posible activar la carga USB permanente desde la BIOS, en opciones similares a “USB always on”. No todos los equipos lo permiten, y a veces estos puertos están diferenciados por un color específico.

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