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La crisis global de los semiconductores vuelve a sacudir al mercado de la electrónica de consumo, y esta vez los televisores podrían ser los siguientes en notar el impacto en su precio final.
Samsung, líder mundial en ventas de televisores, ha reconocido públicamente que no puede descartar subidas de precios en sus próximos modelos debido a la persistente escasez de chips de memoria.
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Samsung admite posibles subidas de precio en televisores
Durante una entrevista con Reuters, el codirector ejecutivo de Samsung, T M Roh, explicó que la actual falta de chips de memoria es una situación sin precedentes y que ninguna empresa del sector está completamente a salvo de sus consecuencias. Según Roh, el problema no se limita a los televisores, sino que afecta a una amplia gama de productos, desde smartphones hasta electrodomésticos para el hogar.
Aunque Samsung cuenta con una ventaja competitiva clara frente a fabricantes más pequeños —gracias a su enorme capacidad de compra y a contratos de suministro cerrados con meses o incluso años de antelación, al estilo de compañías como Apple—, el directivo reconoció que cierto impacto en los precios es “inevitable” si la escasez se prolonga.
Por qué la escasez de memoria sigue empeorando
La falta de chips de memoria no es un fenómeno reciente ni aislado. Desde finales de 2025, diversos factores han convergido para provocar una escasez severa de DRAM y otros tipos de memoria utilizados tanto en sistemas modernos como en unidades SSD. La demanda ya era elevada, pero el auge de la inteligencia artificial ha disparado aún más las necesidades del mercado.
El entrenamiento de modelos de IA requiere enormes cantidades de memoria, y cuando una demanda tan intensa se encuentra con una capacidad de producción limitada, los precios tienden a dispararse. Situaciones similares ya se vivieron durante la pandemia, cuando el cierre de fábricas paralizó la producción, o en plena fiebre de la minería de criptomonedas, cuando las tarjetas gráficas desaparecieron del mercado.
La IA está absorbiendo la capacidad de fabricación
Buena parte del problema actual tiene que ver con un cambio estratégico en la industria. Según explicó IDC en diciembre de 2025, los grandes fabricantes de memoria han decidido priorizar los chips destinados a centros de datos y servidores de IA frente a los usados tradicionalmente en smartphones, ordenadores y electrónica de consumo.
En lugar de ampliar la producción de DRAM y NAND convencionales, las compañías están centrando sus recursos en memorias de alto ancho de banda (HBM) y módulos DDR5 de gran capacidad, mucho más rentables y demandados por los centros de datos. Esta reorientación ha reducido la oferta de memoria de uso general y ha provocado un aumento generalizado de los precios.
IDC advierte además de que esta situación podría no ser simplemente cíclica. La construcción masiva de infraestructuras de IA está absorbiendo una parte desproporcionada de la capacidad mundial de fabricación de obleas de silicio, lo que apunta a una redistribución estratégica y potencialmente permanente de los recursos del sector.
Impacto directo en smartphones y otros dispositivos
Las consecuencias de esta escasez ya empiezan a notarse con claridad en el mercado de los teléfonos móviles. La memoria representa hasta un 20 % del coste de materiales de un smartphone de gama media y entre un 10 % y un 15 % en los modelos de gama alta. Como resultado, algunos fabricantes están reduciendo especificaciones para contener costes, un fenómeno que podría intensificarse en 2026 y más allá.
Ordenadores personales y otros dispositivos electrónicos también se ven especialmente afectados, ya que dependen en mayor medida de grandes cantidades de RAM y almacenamiento.
Por qué los televisores también podrían encarecerse
En el caso de los televisores, el impacto de la escasez de memoria es menos directo que en smartphones o PCs. Estos dispositivos utilizan menos RAM y almacenamiento, y además la memoria representa una parte relativamente pequeña del coste total, ya que el panel sigue siendo, con diferencia, el componente más caro.
Sin embargo, el problema llega por otro lado: los márgenes de beneficio en el negocio de los televisores son ya extremadamente ajustados. Incluso para marcas líderes, hay poco margen de maniobra si el precio de los componentes sube de forma significativa. Esta presión se nota especialmente en los modelos más asequibles, donde los márgenes son mínimos.
Los televisores baratos, los más expuestos
Si la escasez de chips de memoria continúa, todo apunta a que los primeros aumentos de precio se concentrarán en los televisores de entrada y gama media. En estos segmentos, cualquier incremento en los costes de producción se traslada antes al consumidor final, ya que los fabricantes no pueden absorberlo sin comprometer su rentabilidad.
Para quienes estén pensando en renovar su televisor, especialmente en las gamas más económicas, el contexto actual sugiere que adelantar la compra podría ser una decisión acertada antes de que las subidas de precio se materialicen.