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Apple y OpenAI han pasado de colaborar en la integración de ChatGPT en los dispositivos de la compañía de Cupertino a protagonizar una de las disputas legales más importantes de la industria tecnológica.
Apple ha presentado una demanda en Estados Unidos en la que acusa a OpenAI, a su responsable de hardware y a varios antiguos empleados de apropiarse de información confidencial relacionada con productos que todavía no han sido presentados.
La demanda describe una supuesta estrategia para obtener diseños, documentos internos, componentes físicos, información sobre proveedores y detalles de proyectos secretos de Apple. OpenAI rechaza estas acusaciones y asegura que no está interesada en utilizar secretos comerciales de otras compañías.
Apple lleva a OpenAI ante los tribunales
Apple presentó la demanda el viernes 10 de julio de 2026 ante el Tribunal de Distrito del Norte de California, con sede en San José. Además de OpenAI, el procedimiento señala a su división de hardware, io Products, y a dos antiguos empleados de Apple: Tang Yew Tan y Chang Liu.
La compañía sostiene que los demandados se apropiaron indebidamente de secretos comerciales relacionados con hardware, diseños industriales, fabricación y cadena de suministro para acelerar la entrada de OpenAI en el mercado de dispositivos de consumo.
Por ahora, se trata únicamente de las acusaciones formuladas por Apple. Será el proceso judicial el que determine si existió realmente una apropiación ilegal de información confidencial.
El papel central de Tang Tan en la demanda
Uno de los principales protagonistas del caso es Tang Yew Tan, conocido habitualmente como Tang Tan. El ejecutivo trabajó durante aproximadamente 24 años en Apple y llegó a ocupar un puesto de gran responsabilidad en el desarrollo de productos.
Tan supervisó áreas relacionadas con el diseño de dispositivos como el iPhone y, tras abandonar Apple, pasó a formar parte del proyecto de hardware impulsado por OpenAI y Jony Ive. Actualmente ocupa el cargo de director de hardware de OpenAI.
Apple considera que su profundo conocimiento de los procesos internos, los proveedores y la organización de la compañía habría sido utilizado para orientar la contratación de empleados y obtener información que OpenAI no podría conseguir mediante procedimientos normales.
Una supuesta estrategia para captar secretos de Apple
La demanda no se limita a señalar que varios trabajadores cambiaron de empresa. En California, los empleados tienen una amplia libertad para incorporarse a compañías rivales y aplicar la experiencia general adquirida durante su carrera profesional.
Lo que Apple denuncia es algo mucho más concreto: una supuesta estrategia para animar a trabajadores que abandonaban la compañía, o que estaban planteándose hacerlo, a llevar consigo documentos, diseños, componentes y otra información protegida.
Según Apple, algunos candidatos habrían recibido instrucciones para evitar los controles de seguridad internos, retrasar los procesos de salida y conservar durante más tiempo el acceso a determinadas herramientas corporativas.
Componentes físicos en entrevistas de trabajo
Una de las acusaciones más llamativas de la demanda afecta a las entrevistas realizadas por el equipo de hardware de OpenAI. Apple sostiene que Tang Tan pidió a determinados candidatos que llevaran piezas reales de productos de Apple a las reuniones de selección.
Estas sesiones habrían sido presentadas como demostraciones informales en las que los candidatos podían enseñar componentes y explicar su funcionamiento. Entre las piezas solicitadas se encontrarían baterías, placas lógicas y elementos de protección interna utilizados en dispositivos todavía no anunciados o en fase de desarrollo.
Apple considera que estas entrevistas habrían servido para obtener detalles técnicos que no estaban disponibles públicamente, así como para formular preguntas específicas sobre el diseño y la fabricación de los componentes.
Documentos sobre proveedores enviados a una cuenta personal
Antes de abandonar Apple, Tang Tan habría enviado a su correo electrónico personal información relacionada con proveedores de la compañía, según la documentación presentada ante el tribunal.
Los datos sobre la cadena de suministro son especialmente sensibles para Apple. La compañía trabaja con fabricantes especializados en baterías, placas electrónicas, acabados metálicos, pantallas, cámaras y materiales desarrollados específicamente para sus productos.
Conocer qué proveedores utiliza Apple, qué técnicas les solicita y qué requisitos aplica a cada componente puede ahorrar años de investigación a un posible competidor. Por eso, la demanda considera que este tipo de documentación constituye una parte fundamental de los secretos comerciales presuntamente sustraídos.
El portátil que encendió las alarmas
Apple asegura que comenzó a investigar el caso a principios de 2026 después de detectar una situación irregular relacionada con Chang Liu, un ingeniero eléctrico que había trabajado en la compañía hasta enero.
Según la demanda, Liu no devolvió inmediatamente el ordenador portátil que Apple le había proporcionado y continuó teniendo acceso al sistema interno de intercambio de archivos después de abandonar la empresa.
Este acceso habría sido posible debido a un error técnico que ya ha sido corregido. Apple sostiene que Liu llegó incluso a comentar con un antiguo compañero que todavía podía entrar en determinados sistemas corporativos.
Decenas de archivos confidenciales descargados
Durante el periodo en el que todavía podía acceder a la infraestructura de Apple, Liu habría descargado decenas de archivos relacionados con el desarrollo de hardware.
Entre ellos figuraría una presentación sobre la fabricación y las pruebas de placas de circuitos complejas utilizadas en productos de Apple. También se habrían descargado documentos técnicos que contenían información no pública sobre procesos industriales y proyectos en desarrollo.
Apple considera que estos archivos podían proporcionar a OpenAI información muy valiosa para resolver algunos de los problemas que aparecen al fabricar dispositivos electrónicos a gran escala.
La demanda no acusa simplemente a Liu de conservar archivos por descuido, sino de obtener deliberadamente materiales que posteriormente podían beneficiar al proyecto de hardware de OpenAI.
Consejos para evitar al equipo de seguridad
La acusación también afirma que Chang Liu intentó contratar a otro empleado de Apple para incorporarse a OpenAI y le explicó cómo copiar información interna sin despertar sospechas.
Según Apple, Liu habría recomendado al trabajador que actuara de una forma determinada para evitar problemas con el equipo de seguridad al transferir archivos confidenciales.
Este detalle podría resultar especialmente relevante durante el juicio. Demostrar que un exempleado conservó accidentalmente un documento suele ser más complicado de perseguir que acreditar que existieron instrucciones destinadas a esquivar controles internos.
Apple utiliza estos mensajes para defender que no se trató de incidentes aislados, sino de un comportamiento coordinado y consciente.
Capturas y descargas antes de una entrevista
La investigación interna de Apple también habría identificado a otro empleado que, pocas horas antes de una entrevista con Tang Tan, realizó capturas de pantalla y descargó archivos relacionados con un proyecto altamente confidencial.
La demanda no revela públicamente todos los detalles de ese proyecto, algo comprensible teniendo en cuenta que podría estar relacionado con un dispositivo o una tecnología todavía en desarrollo.
Apple sostiene que la proximidad temporal entre las descargas y la entrevista refuerza la sospecha de que los materiales estaban destinados a ser utilizados durante el proceso de selección de OpenAI.
La compañía quiere demostrar que algunas entrevistas servían para extraer información técnica, y no únicamente para evaluar la experiencia de los candidatos.
Un manual interno para esquivar los procesos de salida
Tang Tan también habría obtenido un documento destinado a los responsables de Apple en el que se explicaban los procedimientos de seguridad aplicables cuando un empleado abandona la empresa.
Este tipo de manuales suele detallar cuándo deben bloquearse las cuentas, cómo se recuperan los dispositivos corporativos, qué entrevistas deben realizarse y qué documentos tiene que firmar el trabajador.
Apple afirma que Tan y varios responsables de contratación de OpenAI utilizaron esta información para aconsejar a los futuros empleados. Entre las recomendaciones habría figurado no revelar inmediatamente el nombre de la nueva empresa, evitar un preaviso de dos semanas y no firmar determinados documentos de salida.
El objetivo, según la demanda, habría sido prolongar el acceso a los sistemas internos y reducir las posibilidades de que el equipo de seguridad detectara movimientos de archivos.
Más de 400 antiguos empleados de Apple en OpenAI
Apple asegura que OpenAI ha contratado a más de 400 antiguos trabajadores de la compañía. Esta cifra, por sí sola, no implica ninguna conducta ilegal. Las grandes tecnológicas compiten constantemente por los mejores ingenieros, diseñadores y especialistas.
Sin embargo, Apple señala que existe un patrón preocupante entre algunos empleados que abandonaron la compañía para incorporarse a OpenAI. Varios de ellos habrían evitado las entrevistas de salida, ignorado mensajes del personal de seguridad o renunciado sin ofrecer el preaviso habitual.
La empresa de Cupertino considera que la concentración de antiguos trabajadores en la división de hardware de OpenAI incrementa el riesgo de que conocimientos protegidos terminen utilizándose en productos competidores.
La cuestión clave será separar la experiencia profesional que un trabajador puede llevar legalmente consigo de los documentos, componentes y secretos comerciales que pertenecen a Apple.
Los proveedores de Apple también aparecen en la investigación
Las acusaciones no afectan únicamente a los antiguos empleados. Apple asegura que el equipo de hardware de OpenAI contactó al menos con dos compañías que forman parte de su cadena de suministro.
Uno de estos proveedores habría aplicado para OpenAI una técnica específica de acabado metálico que Apple considera confidencial. Según la demanda, el proveedor aceptó realizar el trabajo porque se le habría hecho creer que Apple conocía y había aprobado el proyecto.
OpenAI también habría realizado preguntas muy concretas a otro proveedor especializado en baterías. Apple interpreta que esas consultas estaban orientadas a descubrir características de sus componentes y adaptar ese conocimiento a los futuros dispositivos de OpenAI.
La compra de io Products elevó la rivalidad
El proyecto de hardware de OpenAI ganó una nueva dimensión cuando la compañía adquirió io Products, una startup creada por antiguos ejecutivos y diseñadores de Apple.
La operación, anunciada en 2025, tuvo un valor aproximado de 6.500 millones de dólares, unos 5.590 millones de euros. Entre los fundadores y responsables del proyecto se encontraban Tang Tan, Scott Cannon, Evans Hankey y Jony Ive, histórico jefe de diseño de Apple.
La incorporación de este equipo dejó claro que OpenAI no quería limitarse a ofrecer modelos de inteligencia artificial y aplicaciones. Su objetivo era desarrollar una nueva categoría de productos físicos diseñados desde el principio alrededor de la IA.
Para Apple, la combinación de talento procedente de Cupertino, recursos financieros y acceso a su cadena de suministro supone una amenaza competitiva directa.
OpenAI prepara una familia de dispositivos con inteligencia artificial
OpenAI ha ofrecido pocos detalles oficiales sobre sus planes, aunque ha reconocido que trabaja en una familia de dispositivos impulsados por inteligencia artificial.
Distintas informaciones apuntan al desarrollo de un equipo de sobremesa que podría controlarse mediante la voz y utilizar sensores para comprender lo que sucede a su alrededor. También se ha hablado de altavoces inteligentes, dispositivos portátiles y otros formatos que no dependerían de una pantalla como la de un smartphone.
Uno de los productos investigados tendría un formato similar al de un disco o pequeño dispositivo de sobremesa. Sin embargo, todavía no existe una descripción oficial definitiva y el diseño podría cambiar antes de llegar al mercado.
OpenAI ha indicado en documentos judiciales que su primer dispositivo no se enviará a clientes antes de 2027. La compañía también ha renunciado a utilizar comercialmente el nombre io para estos productos debido a otra disputa legal relacionada con la marca.
De socios estratégicos a posibles rivales
Apple y OpenAI comenzaron una colaboración pública en 2024, cuando anunciaron la integración de ChatGPT en iPhone, iPad y Mac como parte de las funciones de Apple Intelligence.
El acuerdo permitió que Siri pudiera recurrir a ChatGPT para responder ciertas consultas complejas, siempre que el usuario autorizara el envío de la información. En aquel momento, la colaboración parecía beneficiosa para ambas compañías: Apple reforzaba sus funciones de IA y OpenAI conseguía acceso a una enorme base de usuarios.
Sin embargo, la relación se ha ido enfriando mientras ambas empresas ampliaban sus ambiciones. Apple ha reforzado su colaboración con Google y su tecnología Gemini, mientras que OpenAI se prepara para competir directamente en el mercado del hardware.
Lo que empezó como una alianza para llevar ChatGPT al iPhone podría terminar convirtiéndose en una batalla por definir el futuro de los dispositivos personales con IA.
OpenAI niega estar interesada en los secretos de Apple
OpenAI ha rechazado las acusaciones. Un portavoz de la compañía afirmó que la empresa no tiene interés en los secretos comerciales de otras organizaciones y que continúa centrada en desarrollar tecnologías innovadoras.
Apple, por su parte, ha señalado que defenderá el trabajo y las innovaciones de sus equipos utilizando todas las medidas que considere apropiadas.
Tang Tan y Chang Liu no habían ofrecido una respuesta pública detallada a las acusaciones en el momento en que se conoció la demanda.
Las dos partes presentan, por tanto, visiones completamente opuestas. Apple describe un proyecto de hardware construido mediante atajos ilegales, mientras que OpenAI sostiene que está desarrollando sus productos de manera independiente.
Apple avisó a OpenAI antes de presentar la demanda
Apple afirma que contactó con OpenAI en febrero de 2026 para comunicar sus primeras preocupaciones sobre la posible apropiación de información confidencial.
Según la compañía, OpenAI no respondió a esa comunicación. La ausencia de una contestación satisfactoria habría llevado a Apple a ampliar su investigación interna, revisar dispositivos corporativos y analizar mensajes enviados por empleados.
La información recopilada durante ese proceso forma ahora la base de la demanda. Apple asegura haber encontrado descargas de archivos, correos electrónicos, mensajes y registros de acceso que respaldarían sus acusaciones.
OpenAI tendrá la oportunidad de cuestionar estas pruebas, explicar el contexto de las comunicaciones y demostrar que sus proyectos fueron desarrollados sin utilizar secretos comerciales de Apple.
Qué exige Apple a OpenAI
Apple solicita al tribunal una orden que impida a OpenAI continuar utilizando o adquiriendo cualquier información confidencial obtenida de manera indebida.
También reclama la devolución o destrucción de documentos, archivos, componentes y datos que pertenezcan a Apple. A esto se sumaría una compensación económica por los posibles daños sufridos, aunque la cantidad exacta podría determinarse más adelante.
La compañía podría solicitar además que OpenAI revele qué trabajadores accedieron a los materiales, cómo se utilizaron y si alguna información terminó incorporándose a prototipos o procesos de fabricación.
Una medida cautelar especialmente amplia podría retrasar el lanzamiento de los dispositivos de OpenAI si el tribunal considera que existe riesgo de que estén basados en tecnología obtenida ilegalmente.
Un caso que recuerda a la batalla entre Waymo y Uber
La dimensión del conflicto recuerda al enfrentamiento iniciado en 2017 entre Waymo y Uber. En aquel caso, Waymo acusó a un antiguo ingeniero de llevarse miles de archivos confidenciales relacionados con vehículos autónomos antes de incorporarse a un proyecto adquirido posteriormente por Uber.
La disputa terminó en 2018, cuando Uber aceptó un acuerdo valorado en 245 millones de dólares, aproximadamente 210,7 millones de euros, mediante la entrega de una participación accionarial.
El caso Apple contra OpenAI presenta diferencias importantes, pero comparte una cuestión fundamental: determinar dónde termina la experiencia profesional legítima de un empleado y dónde comienza la apropiación de propiedad intelectual.
Debido al tamaño de las dos compañías y a la importancia estratégica de la inteligencia artificial, el procedimiento podría convertirse en uno de los juicios tecnológicos más relevantes de los próximos años.
Una demanda que puede cambiar el futuro del hardware con IA
Más allá de las posibles indemnizaciones, Apple parece querer impedir que OpenAI consiga una ventaja competitiva utilizando conocimientos desarrollados durante décadas dentro de Cupertino.
OpenAI, por su parte, necesita demostrar que su futura familia de dispositivos es fruto de un desarrollo independiente. Cualquier restricción judicial, revisión de prototipos o conflicto con proveedores podría alterar sus planes de lanzamiento.
El caso también servirá como advertencia para toda la industria. A medida que las empresas de inteligencia artificial contratan a miles de trabajadores procedentes de compañías tradicionales, aumentará la tensión entre la movilidad laboral y la protección de los secretos comerciales.
La batalla entre Apple y OpenAI no trata únicamente sobre archivos o componentes desaparecidos: está en juego quién controlará la próxima gran plataforma de dispositivos personales con inteligencia artificial.