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Apple ha puesto en marcha una nueva campaña para recordar a los usuarios de iPhone, iPad y Mac que Safari no es simplemente “el navegador que viene instalado”, sino una alternativa que presume de ser más rápida, más eficiente y, sobre todo, más respetuosa con la privacidad que sus rivales.
El mensaje de Apple es bastante directo: si usas sus dispositivos, Safari debería ser tu navegador principal. Y para defenderlo, la compañía está apoyándose en dos argumentos muy potentes: mayor autonomía frente a Chrome y más protecciones frente al rastreo publicitario.
Apple vuelve a sacar pecho con Safari
Safari lleva años siendo una pieza clave del ecosistema de Apple, pero la compañía parece decidida a reforzar su imagen en un momento en el que la privacidad se ha convertido en un argumento de primer nivel.
Apple asegura que Safari permite navegar con un alto rendimiento y ofrece hasta 5 horas más de reproducción de vídeo en streaming que Google Chrome en determinados escenarios. También afirma que Safari puede alcanzar hasta 18 horas de reproducción de vídeo con una sola carga, siempre bajo las condiciones de prueba de la compañía.
La comparación con Chrome no es casual. El navegador de Google domina buena parte del mercado global, pero en dispositivos Apple Safari tiene una ventaja evidente: está diseñado específicamente para integrarse con macOS, iOS y iPadOS.
La privacidad, el gran argumento frente a Chrome
Más allá del rendimiento, el centro de la campaña de Apple es la privacidad. Safari incluye desde hace años tecnologías pensadas para limitar el seguimiento entre webs, reducir la creación de perfiles publicitarios y dificultar que las empresas de datos identifiquen al usuario por su dispositivo.
Safari fue uno de los primeros grandes navegadores en bloquear por defecto las cookies de terceros. Además, su sistema Intelligent Tracking Prevention, conocido como ITP, utiliza aprendizaje automático en el propio dispositivo para detectar rastreadores y limitar la información que pueden recopilar.
La idea es sencilla: cuando visitas una web, muchas veces no solo estás interactuando con esa página, sino también con redes publicitarias, herramientas de análisis y empresas de seguimiento que intentan construir un perfil de tus hábitos. Safari intenta reducir esa exposición sin que el usuario tenga que configurar nada.
En este punto, Apple juega una carta muy eficaz: frente a Google, cuyo negocio publicitario depende en gran medida de los datos, Apple puede presentarse como la compañía que vende dispositivos y servicios, no perfiles de usuario.
Safari intenta frenar el rastreo entre sitios web
Una de las funciones más importantes de Safari es la prevención del seguimiento entre sitios. Esta protección intenta evitar que una empresa pueda seguirte de una web a otra para saber qué lees, qué compras, qué productos comparas o qué intereses tienes.
Safari también incluye un Informe de privacidad que muestra al usuario cuántos rastreadores ha bloqueado el navegador. Apple lo plantea como una forma de hacer visible algo que normalmente ocurre en segundo plano: la cantidad de compañías que intentan observar la actividad del usuario mientras navega.
Este enfoque tiene una ventaja clara: convierte la privacidad en algo tangible. No se queda en un mensaje genérico de “te protegemos”, sino que muestra al usuario que hay rastreadores concretos que han sido bloqueados.
Y ese detalle es importante porque, para la mayoría de usuarios, el rastreo web sigue siendo invisible. Solo se percibe cuando aparecen anuncios sospechosamente relacionados con algo que se ha buscado minutos antes.
Apple también apunta contra el fingerprinting
Las cookies no son la única forma de rastrear a alguien por internet. Muchas empresas recurren al llamado fingerprinting, una técnica que intenta identificar al usuario a partir de las características de su dispositivo: resolución de pantalla, fuentes instaladas, configuración del sistema, idioma, zona horaria, navegador o incluso pequeñas diferencias técnicas.
Safari combate este tipo de rastreo presentando a las webs una versión más simplificada y menos única del dispositivo. En otras palabras, intenta que tu iPhone, iPad o Mac se parezca más al de otros usuarios para que sea más difícil distinguirte entre millones de personas.
Es una protección menos visible que bloquear cookies, pero cada vez más relevante. A medida que los navegadores han ido limitando los métodos clásicos de seguimiento, la industria publicitaria ha buscado formas más sofisticadas de identificar usuarios sin pedir permiso.
iCloud Private Relay refuerza la protección, pero solo para suscriptores
Otra función importante dentro del discurso de Apple es iCloud Private Relay, incluida con iCloud+. Este sistema ayuda a ocultar la dirección IP y la actividad de navegación en Safari para que ni el proveedor de red ni Apple puedan ver a la vez quién eres y qué páginas visitas.
El funcionamiento se basa en enviar el tráfico mediante dos retransmisores separados. Uno conoce quién eres, pero no qué web visitas. El otro conoce la web solicitada, pero no tu identidad exacta. De esta forma, Apple intenta reducir la posibilidad de crear un perfil detallado del usuario a partir de su navegación.
Ahora bien, no es una función disponible para todo el mundo, sino para usuarios con suscripción a iCloud+. Además, está centrada en Safari, por lo que no debe confundirse con una VPN tradicional que proteja todo el tráfico de cualquier aplicación.
Aun así, dentro del ecosistema Apple, Private Relay es una pieza más en la estrategia de convertir la privacidad en un servicio añadido.
Extensiones web con más control para el usuario
Apple también está destacando el papel de Safari frente a las extensiones invasivas. Las extensiones pueden ser muy útiles, pero también tienen potencial para convertirse en un riesgo serio: algunas pueden leer el contenido de las páginas, acceder a formularios, ver contraseñas o recopilar información sensible.
Safari intenta mitigar ese riesgo mostrando al usuario qué datos quiere consultar cada extensión y permitiendo limitar el acceso a webs concretas. También es posible conceder permisos solo durante un día, en lugar de dejar una autorización permanente.
Este enfoque es especialmente interesante porque muchas personas instalan extensiones sin prestar demasiada atención a los permisos. Apple quiere que Safari no solo bloquee rastreadores externos, sino que también limite el poder de las herramientas que el propio usuario decide instalar.
La navegación privada de Safari va más allá de no guardar el historial
Apple también está reforzando el mensaje alrededor de la navegación privada. En muchos navegadores, el modo privado se entiende básicamente como una forma de no guardar historial, búsquedas o formularios en el dispositivo. Safari añade capas adicionales.
El modo de navegación privada de Safari bloquea rastreadores, aplica protecciones avanzadas contra fingerprinting y no guarda las páginas visitadas, las búsquedas ni el texto introducido en formularios. Además, permite bloquear las pestañas privadas con Face ID, Touch ID o el código del dispositivo.
También entra en juego Link Tracking Protection, una función que elimina parámetros de seguimiento añadidos a los enlaces. Esos parámetros suelen aparecer al final de una URL y permiten a empresas o plataformas saber quién ha abierto un enlace, desde dónde y en qué campaña.
Otra novedad útil es la posibilidad de configurar un motor de búsqueda distinto específicamente para la navegación privada. Por ejemplo, un usuario podría usar Google en navegación normal, pero otro buscador más centrado en privacidad cuando abre una ventana privada.