Un ciberataque lleva a 50 °C los frigoríficos de supermercados franceses

💻 ¡Ofertón Office! ¡Office 2024 Pro Plus desde 16,66 € por PC! [ Saber más ]

Llegar al supermercado y encontrar los helados derretidos parece una avería bastante corriente. Lo inquietante del incidente registrado en Francia es que alguien habría provocado esa situación a distancia: un ciberataque contra los sistemas de refrigeración ha dejado alimentos frescos y congelados inservibles en numerosos establecimientos.

El ataque se produjo durante la noche del domingo 11 al lunes 12 de octubre y afectó a equipos utilizados por varias cadenas. En algunos casos, la temperatura llegó a 50 °C, convirtiendo una infraestructura pensada para conservar comida en el origen de importantes pérdidas. Al mismo tiempo, Ahold Delhaize ha comunicado otro incidente de seguridad que afecta a sus operaciones, aunque no hay un vínculo confirmado entre ambos casos.

 

Frigoríficos a 50 °C y alimentos que tuvieron que acabar en la basura

Los atacantes consiguieron manipular de forma remota los controles de refrigeración, según las informaciones publicadas este lunes. El resultado se hizo evidente al llegar los trabajadores: cámaras y congeladores habían perdido las condiciones necesarias para conservar sus productos. No se trataba simplemente de una web caída, sino de equipos físicos funcionando de forma perjudicial para la mercancía.

El grupo Les Mousquetaires, propietario de Intermarché, comunicó que alrededor de 150 establecimientos habían sufrido temperaturas de hasta 50 °C durante unas seis horas. Carrefour informó de 80 supermercados afectados y Monoprix situó el impacto en el 5% de sus tiendas, según Reuters. Estas cifras corresponden a declaraciones de distintas empresas y no constituyen un balance definitivo del conjunto del ataque.

La información recogida por BFMTV y medios especializados en distribución también menciona tiendas de Netto, Coopérative U —con enseñas como Super U y Marché U— y Leclerc. Se han descrito daños de decenas e incluso cientos de miles de euros en establecimientos concretos. Conviene distinguir esas pérdidas individuales de una estimación global, todavía pendiente.

No todos los locales sufrieron las mismas consecuencias. Según los testimonios recopilados por Help Net Security, algunas tiendas pudieron salvar parte de sus productos porque el ataque llegó cerca de la apertura o porque sus responsables recibieron alertas. En Intermarché se comunicó la retirada de los alimentos afectados para evitar riesgos sanitarios: recuperar el frío no convierte automáticamente la mercancía deteriorada en apta para la venta.

 

El control remoto de la refrigeración, en el centro de la investigación

El foco está en los sistemas de gestión de refrigeración de Danfoss, un fabricante danés cuyos equipos permiten supervisar instalaciones comerciales. Estos controles pueden facilitar que una empresa de mantenimiento ajuste parámetros sin desplazarse a cada supermercado. Ese acceso resulta práctico, pero también exige proteger una vía que puede modificar el funcionamiento de numerosos equipos.

BFMTV informó de una comunicación interna de Intermarché que confirmaba el incidente y de una reunión de crisis prevista para las 11:00 del lunes. Entre los participantes figuraban Danfoss y proveedores del sector como Axima, especializada en instalación y mantenimiento de equipos frigoríficos. El objetivo era evaluar lo ocurrido y coordinar la respuesta.

La Fiscalía de París ha abierto una investigación sobre el ataque, mientras que la agencia francesa de ciberseguridad ANSSI participa en su análisis. También se han comunicado incendios relacionados con el incidente, según Reuters. La investigación debe aclarar tanto el acceso inicial como el alcance real de las manipulaciones, sin dar por identificados a sus responsables.

Por su parte, Danfoss ha indicado que las unidades afectadas utilizaban firmware desactualizado y ha recordado la importancia de mantener los sistemas compatibles al día y sustituir los equipos antiguos por soluciones actuales. Esa declaración aporta contexto sobre el estado de los dispositivos, pero no equivale a una explicación técnica completa de cómo se ejecutó el ataque.

 

Había vulnerabilidades conocidas, pero su uso en este ataque sigue sin confirmarse

En agosto de 2026, los investigadores de Team82, el equipo de seguridad de Claroty, publicaron un análisis de vulnerabilidades en los controladores Danfoss AK-SM 800A. Su investigación examinaba las interfaces web de gestión, una superficie especialmente relevante en equipos destinados a supervisar instalaciones de refrigeración.

Las debilidades descritas podían permitir acciones como eludir controles de autenticación o ejecutar código en dispositivos comprometidos. En función del fallo y de las condiciones de acceso, un atacante podía obtener capacidades que terminaran afectando a la infraestructura gestionada. Danfoss publicó actualizaciones de firmware para corregir las vulnerabilidades identificadas en aquella investigación.

Team82 también analizó fallos en los controladores de supervisión Copeland XWEB Pro, cuyo fabricante igualmente distribuyó correcciones. Se trata de otra familia de dispositivos y de una investigación distinta: su mención no significa que los equipos Copeland participaran en el ataque a los supermercados franceses.

La distinción es fundamental: todavía no se ha confirmado públicamente que se explotaran estas vulnerabilidades concretas. Help Net Security recuerda además un antecedente de finales de agosto, cuando instalaciones frigoríficas de supermercados militares estadounidenses sufrieron problemas y se habló de equipos en modo de deshielo. La hipótesis de una intrusión informática en aquel caso nunca llegó a confirmarse oficialmente, por lo que tampoco permite establecer una conexión con Francia.

 

Ahold Delhaize afronta otro incidente que afecta a tiendas y servicios digitales

En paralelo, Ahold Delhaize ha confirmado un problema de seguridad en su red. La multinacional explica que está evaluando y mitigando el incidente, y que ha desconectado algunos sistemas como medida de protección. En su comunicación también señala que sus tiendas permanecen abiertas y siguen atendiendo a los clientes.

El impacto comunicado alcanza a las marcas neerlandesas Albert Heijn, Etos y Gall & Gall, además de Delhaize en Bélgica. Se han registrado interrupciones en páginas web y aplicaciones, dificultades para realizar pedidos en línea y problemas en servicios de atención al cliente. La disponibilidad de las tiendas físicas, por tanto, no implica que todos sus servicios funcionen con normalidad.

La radiotelevisión neerlandesa NOS informó de la paralización de varios centros de distribución de Albert Heijn. También se han descrito etiquetas electrónicas mostrando precios antiguos en tiendas. Son consecuencias operativas relevantes, porque una interrupción de los sistemas puede dificultar tanto la reposición como la actualización de la información que ve el comprador.

Help Net Security recoge, además, que trabajadores de Stop & Shop, la cadena estadounidense del grupo, se quejaban de no poder consultar horarios y recibos de nómina. Esos mensajes son testimonios de usuarios y no un balance oficial del alcance del incidente. No existe por ahora una conexión confirmada con el sabotaje de los sistemas frigoríficos en Francia.

 

Cuando un ciberataque tiene consecuencias fuera de la pantalla

Este episodio permite ver de forma muy concreta qué significa que un equipo conectado tenga impacto en el mundo físico. Una modificación de sus parámetros puede alterar la conservación de alimentos y obligar a retirar mercancía, aunque los ordenadores de caja sigan funcionando. La seguridad de la refrigeración forma parte de la continuidad del supermercado.

La comodidad de administrar equipos a distancia viene acompañada de la necesidad de mantenerlos, actualizar su software y controlar quién puede acceder a ellos. Las investigaciones publicadas por Claroty muestran por qué esas interfaces merecen atención. En equipos que siguen funcionando durante años, el mantenimiento del software también forma parte del mantenimiento de la instalación.

La importancia de los avisos queda reflejada en los establecimientos que lograron rescatar parte de sus productos. Detectar una anomalía antes de la apertura puede cambiar el resultado, aunque la información disponible no permite cuantificar cuánto se salvó. El tiempo de reacción tiene consecuencias materiales, además de informáticas.

En Teknofilo ya contamos cómo el FBI utiliza una pequeña ciudad de entrenamiento para investigar ciberataques con efectos reales. Lo ocurrido en estos supermercados ilustra precisamente esa clase de problema: una intrusión digital puede acabar con alimentos en la basura y servicios interrumpidos. La investigación en curso deberá determinar cómo ocurrió y qué medidas permitirán evitar que se repita.

Dejar un comentario

Tu dirección de e-mail nunca será publicada Los campos requeridos están marcados*

Esta web usa cookies para elaborar información estadística y mostrar publicidad personalizada.

Saber más