Cinesa está probando a cobrar más por las butacas mejor situadas en la sala

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Cinesa ha empezado a probar un sistema de precios variables en algunos de sus cines que puede cambiar la forma en la que compramos una entrada. La idea es sencilla, aunque probablemente dará bastante que hablar: no todas las butacas cuestan lo mismo.

Según la información disponible, la compañía está haciendo pruebas en los cines Cinesa Nassica, en Madrid; Cinesa Parque Principado, en Asturias; y Cinesa Salera, en Castellón. En estas salas, el precio de la entrada puede variar en función de la ubicación elegida dentro de la sala: las primeras filas y los laterales son más baratos, mientras que las butacas situadas en la zona central, normalmente consideradas las mejores, tienen un precio superior.

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Cinesa prueba entradas más caras para las mejores butacas

Hasta ahora, al comprar una entrada de cine lo habitual era pagar el mismo precio dentro de una misma sesión, salvo excepciones claras como salas premium, butacas VIP, formatos especiales o promociones concretas.

Cinesa ya aplica recargos en determinadas experiencias, como salas iSense, IMAX, Screen X, DBOX, butacas VIP o butacas reclinables Plus. De hecho, la propia compañía explica en su web de ayuda que el precio puede variar según factores como el cine, el día de la semana, festivos o sesiones con ofertas especiales, y también detalla suplementos para determinados tipos de sala y butaca.

La novedad de esta prueba es diferente: no se trata solo de pagar más por una sala premium o por una butaca con características especiales, sino de aplicar precios distintos dentro de una misma sala en función de lo buena que sea la ubicación.

En otras palabras, elegir una butaca centrada y bien colocada respecto a la pantalla puede salir más caro que sentarse en una fila muy cercana a la pantalla o en uno de los laterales.

 

Las primeras filas y los laterales serían más baratos

El modelo que está probando Cinesa recuerda a lo que ya ocurre desde hace años en otros sectores. En un concierto, la zona más cercana al escenario suele ser más cara. En un estadio, las mejores localidades tienen un precio superior.

Ahora, ese concepto llega al cine de una forma más explícita.

Según esta prueba, las butacas menos atractivas —como las primeras filas, donde la experiencia puede resultar más incómoda, o los laterales, donde la visión no siempre es óptima— tienen un precio inferior. En cambio, la zona central de la sala, donde normalmente se disfruta mejor de la imagen y el sonido, pasa a tener un coste más elevado.

Desde el punto de vista comercial, la lógica es evidente: si hay asientos más demandados, Cinesa puede intentar monetizarlos mejor. Desde el punto de vista del espectador, la lectura puede ser muy distinta: lo que antes se percibía como una elección incluida en el precio de la entrada ahora podría convertirse en un extra.

 

Una forma de segmentar precios sin tocar toda la tarifa

La medida puede interpretarse como una manera de subir ingresos sin aplicar una subida generalizada a todas las entradas. En lugar de encarecer por igual cualquier asiento, el cine ofrece una escala de precios: quien quiera pagar menos puede elegir una zona peor, y quien quiera la mejor ubicación debe asumir un coste adicional.

Este enfoque tiene una ventaja clara para la empresa: permite captar distintos tipos de público. El espectador más sensible al precio puede seguir encontrando entradas algo más baratas si acepta sentarse en zonas menos cómodas. El usuario que valora especialmente la experiencia, en cambio, probablemente pagará un poco más por asegurarse una buena butaca.

El problema es que el cine no es exactamente igual que un avión o un concierto. Para muchos espectadores, elegir asiento centrado no se considera un lujo, sino parte de una experiencia básica de calidad. Especialmente en sesiones caras, películas largas o formatos premium, pagar más por sentarse “bien” puede generar rechazo.

 

¿Es una buena noticia para los espectadores?

Depende de cómo se mire.

Para quienes suelen comprar entradas en zonas menos demandadas, esta prueba podría ser positiva si realmente permite acceder a precios más bajos. Hay espectadores que no tienen problema en sentarse en un lateral o en una fila cercana si a cambio pagan menos.

También puede tener sentido en sesiones con baja ocupación, donde una tarifa más barata para asientos menos populares podría animar a algunos usuarios a ir al cine.

Sin embargo, para quienes suelen elegir butacas centrales, la medida se percibirá probablemente como una subida encubierta. El espectador que antes pagaba una entrada estándar y escogía el mejor asiento disponible ahora podría encontrarse con que esa misma elección tiene un recargo.

El riesgo para Cinesa está en que el usuario sienta que se está troceando demasiado la experiencia. Cuando todo parece tener suplemento, desde el tipo de sala hasta el asiento exacto, el precio inicial de la entrada puede dejar de ser una referencia clara.

 

Una prueba limitada, por ahora

De momento, esta iniciativa se está probando en tres cines concretos: Nassica, Parque Principado y Salera. No hay indicios de que se haya extendido de forma generalizada a toda la red de Cinesa.

Esto sugiere que la compañía está midiendo la respuesta de los usuarios antes de tomar una decisión más amplia. Si la prueba funciona y los espectadores aceptan pagar más por las mejores ubicaciones, no sería extraño que el modelo se implantara en más salas.

Si, por el contrario, la reacción es negativa o el sistema complica demasiado la compra, Cinesa podría limitarlo, modificarlo o descartarlo.

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