El ex CEO de Disney confirma conversaciones pasadas con Apple para una posible fusión

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La idea de una fusión entre Apple y Disney lleva años circulando como uno de esos grandes “¿y si…?” del mundo empresarial y tecnológico. Sobre el papel, la unión parecía tener cierto sentido: una compañía domina el hardware, los servicios digitales y el ecosistema tecnológico; la otra posee algunas de las marcas de entretenimiento más valiosas del planeta.

Ahora, Bob Iger, ex CEO de Disney y una de las figuras más influyentes de la industria del entretenimiento, ha vuelto a hablar sobre esa posibilidad en un nuevo perfil publicado por Financial Times. Y, según sus propias palabras, la operación llegó a estar sobre la mesa, aunque nunca pasó de conversaciones iniciales.

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Apple y Disney llegaron a hablar de una posible fusión

Durante su etapa al frente de Disney, Bob Iger fue el arquitecto de algunas de las adquisiciones más importantes de la historia reciente del entretenimiento. Bajo su liderazgo, Disney compró Pixar, Marvel, Lucasfilm y 21st Century Fox, movimientos que cambiaron por completo el tamaño y la influencia de la compañía.

En ese contexto, no resulta extraño que Iger también mirase hacia el mundo tecnológico. Según recoge el perfil de Financial Times, el ejecutivo llegó a contemplar una operación mucho más ambiciosa: una posible fusión entre Disney y Apple.

Iger la describe como una operación que habría sido “verdaderamente transformadora e igualitaria”. Es decir, no habla simplemente de que Apple comprase Disney o de que Disney se integrase como una división más dentro de otra compañía, sino de una combinación entre dos gigantes con enorme peso en sus respectivos sectores.

 

La operación nunca avanzó porque Apple no mostró demasiado interés

Aunque la idea llegó a discutirse internamente en Disney y también hubo algunas conversaciones con Apple, la propuesta nunca llegó demasiado lejos.

La explicación de Iger es bastante directa: Apple no mostró demasiado interés. Según el ex CEO de Disney, la compañía de Cupertino no pareció especialmente motivada para avanzar en ese camino, por lo que las conversaciones quedaron en una fase muy preliminar.

Esto resulta especialmente interesante porque durante años se ha especulado con que Apple podría querer reforzar su negocio de contenidos comprando una gran empresa de entretenimiento. Disney habría sido, probablemente, la opción más potente: no solo por su catálogo, sino por franquicias como Marvel, Star Wars, Pixar, National Geographic y sus clásicos animados.

Sin embargo, Apple parece haber preferido una estrategia mucho más controlada y gradual, apostando por Apple TV+ y por la producción de contenido original en lugar de adquirir un estudio gigantesco con décadas de historia, miles de empleados y una estructura corporativa mucho más compleja.

 

La sombra de Steve Jobs sigue presente

La relación entre Apple y Disney tiene un vínculo histórico muy importante: Steve Jobs.

Jobs no solo fue cofundador de Apple, sino también una pieza clave en la historia de Pixar. Cuando Disney compró Pixar en 2006, Jobs se convirtió en el mayor accionista individual de Disney y entró en su consejo de administración. Además, mantenía una relación cercana con Bob Iger.

De hecho, Iger ya escribió en sus memorias que, si Steve Jobs hubiera seguido vivo, creía que Apple y Disney probablemente habrían acabado uniéndose. Esa afirmación alimentó durante años la teoría de que ambas compañías podrían haber tenido un destino común.

Ahora, las nuevas declaraciones de Iger sugieren que su interés por esa posible unión no desapareció tras la muerte de Jobs. Al contrario: el ejecutivo parece haber seguido viendo una fusión Apple-Disney como una oportunidad histórica, aunque en la era posterior a Jobs Apple no compartiera ese entusiasmo.

 

Disney también estuvo cerca de comprar Twitter

La entrevista también recuerda otro movimiento tecnológico que pudo cambiar el rumbo de Disney: la posible compra de Twitter.

Iger llegó a considerar seriamente la adquisición de la red social, pero finalmente decidió echarse atrás. Su preocupación era que Twitter pudiera convertirse en una distracción demasiado grande para Disney, especialmente por los problemas de moderación, toxicidad y gestión de contenido asociados a la plataforma.

Visto con perspectiva, aquella decisión probablemente evitó a Disney una enorme fuente de complicaciones. Twitter era una plataforma influyente, pero también muy difícil de gestionar desde el punto de vista reputacional, político y publicitario.

La diferencia con Apple es clara. Mientras que Twitter habría sido una adquisición arriesgada y quizá alejada del ADN tradicional de Disney, una fusión con Apple habría supuesto una transformación mucho más profunda: la unión del contenido, el hardware, los servicios, las plataformas digitales y la distribución global.

 

Una fusión que habría cambiado la industria tecnológica y del entretenimiento

Una hipotética fusión entre Apple y Disney habría creado una compañía difícil de comparar con cualquier otra.

Apple habría ganado acceso directo a uno de los catálogos de contenido más valiosos del mundo, además de franquicias capaces de alimentar películas, series, videojuegos, experiencias inmersivas, productos de consumo y parques temáticos. Disney, por su parte, habría obtenido una integración privilegiada con dispositivos como el iPhone, el iPad, el Apple TV, el Vision Pro y el resto del ecosistema de Apple.

La combinación habría tenido implicaciones enormes para servicios como Disney+, Apple TV+, la realidad mixta, los videojuegos, la publicidad, los contenidos familiares y la distribución global de entretenimiento.

También habría planteado muchas preguntas. ¿Habría seguido Disney operando como una marca independiente? ¿Se habrían fusionado Disney+ y Apple TV+? ¿Qué habría pasado con los parques temáticos, ESPN o las licencias de contenido? ¿Habrían aprobado los reguladores una operación de ese tamaño?

Aunque Iger la describe como una fusión “igualitaria”, en la práctica habría sido una operación tremendamente compleja, tanto por el valor de ambas compañías como por sus culturas corporativas tan diferentes.

 

Apple sigue prefiriendo construir antes que comprar gigantes

La falta de interés de Apple encaja con su forma habitual de operar. Aunque la compañía ha realizado muchas adquisiciones a lo largo de los años, normalmente prefiere comprar empresas pequeñas o medianas que le aporten tecnología, talento o capacidades concretas.

Apple no suele hacer grandes compras transformadoras al estilo de Disney con Marvel o Lucasfilm. Su filosofía tiende a ser más interna: desarrollar productos, controlar la experiencia de usuario y construir servicios de forma gradual dentro de su propio ecosistema.

Por eso, aunque Disney habría sido una adquisición espectacular desde el punto de vista mediático, también habría supuesto un cambio enorme para Apple. Integrar una compañía de entretenimiento con estudios, canales, parques, licencias, deportes y una estructura creativa global no habría sido una tarea sencilla.

 

Una oportunidad perdida… o una decisión prudente

Desde el punto de vista de Bob Iger, la unión entre Apple y Disney pudo haber sido una de las operaciones corporativas más importantes de las últimas décadas. Su visión era clara: combinar la potencia tecnológica de Apple con la capacidad narrativa y las franquicias de Disney.

Sin embargo, que Apple no mostrase demasiado interés también puede interpretarse como una decisión prudente. La compañía ya tiene un negocio muy rentable y profundamente integrado, y una fusión de ese tamaño habría introducido una enorme complejidad en su estructura.

Además, el mercado del streaming ha demostrado ser mucho más duro de lo que muchos esperaban. Disney+ ha crecido con fuerza, pero también ha obligado a Disney a gastar grandes cantidades de dinero en contenido y a replantear su estrategia para alcanzar la rentabilidad. Apple TV+, por su parte, sigue un camino más selectivo, con menos volumen y una apuesta más limitada pero cuidadosamente posicionada.

La gran pregunta es si una Apple propietaria de Disney habría acelerado el futuro del entretenimiento digital o si, por el contrario, habría creado un gigante demasiado grande y difícil de manejar.

Por ahora, la fusión Apple-Disney seguirá siendo una de las grandes operaciones que nunca ocurrieron. Y, según Bob Iger, la razón principal parece bastante simple: Disney estaba interesada, pero Apple no tanto.

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