Samsung logra predecir desmayos con Galaxy Watch hasta cinco minutos antes

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Samsung acaba de dar un paso importante en el terreno de la salud digital. La compañía ha anunciado los resultados de un estudio clínico realizado junto al Hospital Gwangmyeong de la Universidad Chung-Ang, en Corea del Sur, que apunta a una posibilidad especialmente interesante: anticipar episodios de síncope vasovagal utilizando las señales biométricas recogidas por un Galaxy Watch.

El estudio, realizado con Galaxy Watch6, ha demostrado que un smartwatch comercial podría llegar a predecir desmayos con varios minutos de antelación, algo que abriría la puerta a futuros sistemas de alerta temprana directamente desde la muñeca.

 

Un avance para anticipar desmayos antes de que ocurran

El síncope vasovagal es una de las causas más habituales de desmayo. Se produce cuando la frecuencia cardiaca y la presión arterial caen de forma repentina, normalmente como respuesta a factores como estrés intenso, dolor, miedo, calor, deshidratación o permanecer mucho tiempo de pie.

Aunque el desmayo en sí mismo no suele ser peligroso, el verdadero riesgo está en lo que puede ocurrir durante la caída. Una pérdida brusca de consciencia puede provocar golpes, fracturas, conmociones cerebrales u otras lesiones secundarias graves, especialmente si la persona se encuentra en la calle, en el transporte público, conduciendo o realizando alguna actividad de riesgo.

Por eso, la posibilidad de recibir una alerta unos minutos antes del episodio puede marcar una diferencia importante. Dar tiempo al usuario para sentarse, tumbarse, pedir ayuda o colocarse en una posición segura podría reducir considerablemente las consecuencias de este tipo de episodios.

 

Galaxy Watch6 y la inteligencia artificial como herramientas de predicción

El trabajo conjunto entre Samsung y el Hospital Gwangmyeong de la Universidad Chung-Ang se centró en analizar si las bioseñales recogidas por Galaxy Watch6 podían utilizarse para anticipar un síncope vasovagal.

Para ello, el equipo de investigación estudió a 132 pacientes con sospecha de síntomas de síncope vasovagal durante pruebas de desmayo inducido. El reloj utilizó su sensor de fotopletismografía, conocido como PPG, para recoger información relacionada con la actividad cardiovascular.

A partir de esos datos, los investigadores analizaron la variabilidad de la frecuencia cardiaca, o HRV, mediante un algoritmo de inteligencia artificial. La HRV mide los cambios en el intervalo de tiempo entre latidos y puede ofrecer pistas relevantes sobre el estado del sistema nervioso autónomo, que desempeña un papel clave en este tipo de desmayos.

Según Samsung, el modelo fue capaz de predecir episodios inminentes de síncope con hasta cinco minutos de antelación. La precisión alcanzada fue del 84,6 %, con una sensibilidad del 90 % y una especificidad del 64 %.

En términos prácticos, la sensibilidad indica la capacidad del sistema para detectar correctamente los casos en los que realmente se va a producir un desmayo. La especificidad, por su parte, refleja la capacidad para evitar falsos positivos. Aunque todavía hay margen de mejora, especialmente en este último apartado, los resultados son lo suficientemente prometedores como para considerar este estudio un primer paso relevante.

 

Una alerta temprana podría evitar lesiones graves

El profesor Junhwan Cho, del Departamento de Cardiología del Hospital Gwangmyeong de la Universidad Chung-Ang, destacó la importancia de poder actuar antes de que se produzca la pérdida de consciencia.

Según explicó, hasta un 40 % de las personas experimenta un síncope vasovagal en algún momento de su vida, y aproximadamente un tercio de ellas sufre episodios recurrentes. Esto convierte la predicción temprana en una herramienta con potencial real para mejorar la seguridad de muchos pacientes.

Una notificación en el reloj, una vibración intensa o una alerta enviada a un contacto de emergencia podrían ser algunas de las funciones que, en el futuro, diesen utilidad práctica a este tipo de avances. Por ahora, Samsung no ha anunciado una función comercial concreta basada en este estudio, pero los resultados apuntan claramente hacia una nueva generación de wearables más preventivos.

 

Del seguimiento de la salud a la prevención activa

Durante los últimos años, los relojes inteligentes han pasado de contar pasos y medir calorías a convertirse en dispositivos cada vez más centrados en la salud. Funciones como la medición de frecuencia cardiaca, el electrocardiograma, la detección de caídas, el seguimiento del sueño o la monitorización de oxígeno en sangre han reforzado su papel como herramientas de bienestar diario.

El anuncio de Samsung va un paso más allá, porque no se limita a medir lo que ya ha ocurrido, sino que explora la posibilidad de anticipar un evento clínico antes de que suceda.

Jongmin Choi, responsable del grupo de I+D de Salud de Mobile eXperience en Samsung Electronics, señaló que este estudio muestra cómo la tecnología wearable puede ayudar a transformar la atención sanitaria, pasando de un modelo centrado en el cuidado posterior a otro más orientado a la prevención.

Esa idea encaja con una tendencia cada vez más clara en la industria: dispositivos personales capaces de detectar patrones, interpretar señales biométricas y ofrecer recomendaciones o alertas antes de que aparezca un problema mayor.

 

Un estudio publicado en European Heart Journal – Digital Health

Los resultados de la investigación han sido publicados en el volumen 7, número 4, de European Heart Journal – Digital Health, una revista especializada en salud digital y medicina cardiovascular.

Samsung asegura que se trata del primer estudio del mundo que demuestra con éxito el potencial de un smartwatch comercial para proporcionar una predicción temprana del síncope. Aunque todavía queda camino por recorrer antes de que una función de este tipo llegue a los usuarios de forma generalizada, la publicación en una revista médica refuerza la relevancia científica del trabajo.

La compañía también ha indicado que seguirá ampliando las capacidades de monitorización de salud de sus wearables y que continuará colaborando con instituciones médicas de referencia.

 

Qué podría significar para los futuros Galaxy Watch

Este avance no significa necesariamente que los próximos Galaxy Watch vayan a incluir de inmediato una función de predicción de desmayos. La implementación comercial de una característica médica requiere validaciones adicionales, aprobaciones regulatorias y pruebas en escenarios reales mucho más amplios.

Sin embargo, el estudio sí deja claro que los sensores ya presentes en relojes inteligentes de consumo pueden ofrecer información más valiosa de lo que parecía hace unos años.

En el futuro, un Galaxy Watch podría no solo avisar de una frecuencia cardiaca anómala o detectar una caída, sino también advertir al usuario antes de que esa caída se produzca. Para personas con episodios recurrentes de síncope vasovagal, esto podría convertirse en una función especialmente útil en su día a día.

Samsung quiere posicionarse así como uno de los actores clave en salud digital personalizada y preventiva, un terreno en el que la combinación de sensores, inteligencia artificial y colaboración médica será cada vez más importante.

 

Un paso prometedor, pero todavía no una función médica disponible

Conviene tomar el anuncio con entusiasmo, pero también con prudencia. Los datos del estudio son prometedores, especialmente por la capacidad de anticipación de hasta cinco minutos y la sensibilidad del 90 %, pero no estamos todavía ante una función lista para sustituir el seguimiento médico tradicional.

Los smartwatches pueden convertirse en aliados muy útiles, pero cualquier herramienta de predicción relacionada con la salud debe validarse ampliamente y utilizarse como complemento, no como diagnóstico definitivo.

Aun así, el avance es notable. Si Samsung consigue trasladar estos resultados a una función práctica, fiable y aprobada para uso cotidiano, los Galaxy Watch podrían convertirse en dispositivos aún más relevantes para personas con riesgo de desmayos recurrentes.

Por ahora, lo importante es que el estudio demuestra que la muñeca puede convertirse en un punto de vigilancia mucho más potente de lo que imaginábamos. Y, en algunos casos, esos minutos de aviso podrían ser suficientes para evitar una lesión grave.

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