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El Tesla Cybertruck ya tiene una fecha de despedida en su fábrica de Texas. Elon Musk ha anunciado que la compañía reducirá progresivamente su producción a mediados de 2027 para hacer sitio a más Cybercab, el robotaxi que ocupa un lugar cada vez más importante en los planes de Tesla.
La decisión llega después de una trayectoria marcada por una enorme expectación, ventas muy inferiores a las aspiraciones iniciales y varias llamadas a revisión. El resultado es un giro de prioridades significativo: la pick-up de acero inoxidable cede espacio industrial a la apuesta por los vehículos autónomos.
Tesla pone fecha a la retirada del Cybertruck en Texas
El anuncio sitúa la reducción y el final de la producción del Cybertruck en Gigafactory Texas alrededor de mediados de 2027. El motivo que ha dado Musk es liberar espacio para fabricar más Cybercab, el vehículo con el que Tesla pretende ampliar su negocio de viajes autónomos.
Hay un matiz que conviene conservar: el mensaje inicial se refiere expresamente a la planta de Texas. Como es la única fábrica que produce actualmente el Cybertruck, la decisión apunta al final de su fabricación tal como la conocemos, aunque ese anuncio no detalla un traslado a otra instalación.
El calendario también dice mucho de lo breve que habrá sido su recorrido comercial. Las primeras entregas llegaron a finales de 2023, de modo que el cierre previsto dejaría al modelo con menos de cuatro años de producción para clientes, muy poco para un proyecto de esta envergadura.
Wes Morrill, responsable de ingeniería del Cybertruck, ha acompañado el anuncio con un mensaje de agradecimiento a sus creadores y propietarios. Su interpretación es que la pick-up ha servido como plataforma de desarrollo tecnológico y que parte de ese trabajo continúa ahora en el Cybercab.
Las reservas no se convirtieron en las ventas esperadas
El contraste entre la expectación inicial y la trayectoria comercial es difícil de pasar por alto. Musk llegó a hablar de más de un millón de reservas y de una demanda extraordinaria, pero reservar un vehículo no equivale a completar su compra, especialmente cuando pasan años entre la presentación y la entrega.
Las estimaciones de Kelley Blue Book y Cox Automotive sitúan las ventas estadounidenses del Cybertruck en 11.586 unidades entre enero y septiembre de 2026. Eso supone una caída del 28 % frente a las 16.097 unidades estimadas para el mismo periodo de 2025.
El tercer trimestre tampoco muestra una recuperación: la estimación es de 4.323 unidades, frente a 5.385 un año antes, un descenso del 19,7 %. Son cifras de ventas estimadas para Estados Unidos, por lo que no deben confundirse con un desglose oficial de entregas mundiales publicado por Tesla.
Las dificultades para sostener el ritmo de fabricación vienen de lejos. Ya contamos en Teknofilo que Tesla estaba reduciendo la producción del Cybertruck, una señal temprana de que la atención que generaba el vehículo no se traducía automáticamente en pedidos suficientes.
Una historia de problemas que empezó antes de las entregas
El Cybertruck nació con vocación de romper moldes y lo consiguió, aunque no siempre de la manera que Tesla esperaba. En su presentación de noviembre de 2019, la demostración de resistencia del cristal terminó con dos ventanillas rotas, una imagen que acabó eclipsando buena parte del discurso sobre su robustez.
Las dudas no se limitaron a aquella exhibición. Un informe interno de Tesla fechado en enero de 2022, publicado posteriormente por WIRED, describía problemas en un prototipo de desarrollo relacionados con la suspensión, el sellado de la carrocería, el ruido, el comportamiento dinámico y los frenos.
Es importante situar ese documento en su contexto: se refería a una unidad de preproducción, no a una evaluación de todos los vehículos finalmente vendidos. Aun así, permite entender la complejidad técnica que había detrás de llevar una propuesta tan poco convencional a una cadena de montaje.
Su carrocería de acero inoxidable también ha sido protagonista de controversias, incluidas denuncias de manchas que algunos propietarios identificaban como óxido. Entre su aspecto, los desafíos industriales y las expectativas creadas por Musk, el Cybertruck tuvo que demostrar mucho más que su capacidad para llamar la atención.
Las llamadas a revisión que marcaron su trayectoria
Uno de los episodios más delicados llegó en abril de 2024, cuando Tesla llamó a revisión 3.878 Cybertruck por el revestimiento del pedal del acelerador. La pieza podía desplazarse y quedar atrapada contra el acabado interior, afectando al funcionamiento del pedal y aumentando el riesgo de colisión.
El aviso incluía un detalle relevante para entender el riesgo con precisión: Tesla indicaba que pisar el freno cortaba el par de propulsión, incluso con ambos pedales presionados. La reparación consistía en sustituir o modificar el conjunto para evitar que el revestimiento se desprendiera.
En marzo de 2025 llegó otra campaña por un panel exterior de acero inoxidable que podía separarse en la unión adhesiva y desprenderse durante la marcha. Afectaba potencialmente a 46.096 vehículos fabricados entre noviembre de 2023 y febrero de 2025, con el consiguiente peligro para otros usuarios de la carretera.
En 2026, el expediente 26V255 añadió un problema distinto: posibles grietas en los alojamientos de los espárragos que, con el uso, podían desembocar en su separación del buje. El alcance era de 173 vehículos concretos con llantas de acero de 18 pulgadas, no de toda la gama; el documento recogía un riesgo potencial y señalaba que Tesla no conocía accidentes, lesiones o fallecimientos relacionados al tomar la decisión.
Un vehículo que también se convirtió en un símbolo
El Cybertruck nunca fue un coche discreto, y su recepción tampoco lo ha sido. La noticia del cierre ha generado tanto mensajes de propietarios que lo consideran el mejor Tesla como comentarios de usuarios que celebran su retirada, reflejando la polarización que lo ha acompañado desde el principio.
Ese carácter divisivo ha ido más allá del diseño o de las especificaciones. WIRED recogió testimonios de propietarios satisfechos con sus vehículos que, al mismo tiempo, relataban insultos y hostilidad en la calle, en un clima marcado también por la exposición política de Musk.
La exhibición de vehículos Tesla en los jardines de la Casa Blanca junto a Donald Trump fue otro ejemplo de esa mezcla de automoción, espectáculo y política. Aunque el Cybertruck formaba parte de la escena, el vehículo elegido por el presidente fue un Model S Plaid de color rojo.
Todo esto ayuda a explicar su enorme presencia mediática, pero no basta para sostener una línea de fabricación. Tener una comunidad entusiasta y convertirse en un icono reconocible no garantiza alcanzar el volumen de ventas necesario, y esa distancia entre notoriedad y negocio resume buena parte de su recorrido.
El Cybercab pasa a ocupar el centro de la estrategia
La explicación de Musk para el cambio de producción mira al siguiente proyecto: ampliar la fabricación del Cybercab. Tesla quiere que su futuro dependa cada vez más de la conducción autónoma y de los servicios de movilidad, una apuesta que cambia el papel de la compañía frente al de un fabricante tradicional.
El Cybercab es un vehículo de dos plazas, con puertas de apertura tipo mariposa y sin volante, concebido para prestar servicio como robotaxi. Su propuesta es muy distinta a la de una pick-up particular, como ya explicamos al analizar las decisiones de diseño del Tesla Cybercab.
Tesla distingue además entre su servicio Robotaxi y este modelo concreto. Aunque la plataforma utiliza también Model Y y opera en varias ciudades estadounidenses, la información de soporte del fabricante sitúa los viajes en Cybercab en zonas limitadas de Austin; no conviene dar por hecho que toda la flota de robotaxis está formada por el nuevo vehículo.
El relevo industrial, por tanto, también implica una apuesta empresarial: dedicar más capacidad a un proyecto de movilidad autónoma mientras se retira uno de los productos más llamativos de la marca. El Cybertruck deja una huella visual inconfundible, pero será el Cybercab el que tenga que demostrar si ese cambio de prioridades puede traducirse en un negocio de mayor escala.