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Los mercados predictivos están viviendo su gran momento, pero también su primera gran crisis de confianza. Un ingeniero de Google ha sido acusado en Estados Unidos de usar información confidencial de la compañía para apostar en Polymarket y obtener más de 1,2 millones de dólares —unos 1,03 millones de euros— en beneficios presuntamente ilegales.
El caso muestra hasta qué punto estas plataformas, que convierten cualquier evento futuro en un mercado negociable, pueden abrir una nueva vía para el uso de información privilegiada.
Un ingeniero de Google, acusado de ganar 1,2 millones de dólares apostando en Polymarket
El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha acusado a Michele Spagnuolo, ingeniero de software de Google y residente en Suiza, de fraude de materias primas, fraude electrónico y blanqueo de capitales. Según la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York, Spagnuolo utilizó el alias “AlphaRaccoon” para operar en Polymarket con información confidencial obtenida a través de su puesto en Google.
La acusación sostiene que el empleado accedió a datos internos no públicos relacionados con las búsquedas de Google y los utilizó para apostar en mercados vinculados al informe “Year in Search 2025”, es decir, las listas anuales de términos y personas más buscadas. El Departamento de Justicia subraya que, por ahora, todos los hechos descritos son alegaciones y que el caso deberá resolverse en los tribunales.
Según las autoridades, entre el 15 de octubre y el 4 de diciembre de 2025, la cuenta AlphaRaccoon arriesgó aproximadamente 2.754.092 dólares —unos 2,37 millones de euros— en mercados relacionados con información interna de Google. Cuando la compañía publicó oficialmente sus resultados de búsqueda del año, la cuenta habría obtenido alrededor de 1,2 millones de dólares en beneficios.
Qué son Polymarket y Kalshi, y por qué se han puesto de moda
Polymarket y Kalshi forman parte de una nueva generación de mercados predictivos. En lugar de comprar acciones de una empresa, los usuarios compran contratos asociados a preguntas con resultado verificable. Por ejemplo: “¿Será X la persona más buscada en Google en 2025?” o “¿Ganará determinado candidato unas elecciones?”.
Cada contrato suele moverse entre 0,01 y 1 dólar. Si una participación del “sí” cotiza a 0,40 dólares, el mercado está reflejando una probabilidad aproximada del 40% de que ese evento ocurra. Cuando el resultado se resuelve, las participaciones ganadoras pasan a valer 1 dólar y las perdedoras, cero.
La gracia —y también el riesgo— está en que esas participaciones pueden comprarse y venderse antes de que el evento se resuelva. Esto permite ganar dinero no solo acertando el resultado final, sino también anticipando cambios en la percepción del mercado.
El problema aparece cuando alguien no está simplemente haciendo una predicción inteligente, sino usando información que el resto del mercado no tiene. Ahí es donde estos mercados empiezan a parecerse mucho más a los mercados financieros tradicionales.
La cuenta “AlphaRaccoon” y las apuestas sobre Google
La Fiscalía afirma que Spagnuolo creó su cuenta en Polymarket en mayo de 2024 y operó bajo el nombre “AlphaRaccoon”. Como empleado de Google, supuestamente tenía acceso a herramientas internas con datos confidenciales y no públicos, incluyendo información marcada como “Google Confidential”.
Con esa información, habría realizado apuestas sobre qué personas aparecerían en las listas de búsquedas más populares de 2025. Una de las operaciones citadas en la denuncia fue una apuesta de 381,12 dólares —unos 328 euros— a que el cantante d4vd, nombre artístico de David Anthony Burke, aparecería entre las personas más buscadas del año. También habría realizado una apuesta de 5 dólares —unos 4,30 euros— a que d4vd ocuparía el primer puesto.
La acusación también menciona apuestas mucho mayores en contra de otros posibles resultados. Entre ellas, una apuesta de 613.000 dólares —unos 528.000 euros— a que el papa León no sería la persona más buscada, y otra de 500.000 dólares —unos 430.000 euros— a que Donald Trump tampoco ocuparía el primer lugar.
La clave del caso no está en si esas apuestas fueron acertadas o arriesgadas, sino en que las autoridades creen que se hicieron con una ventaja indebida: el acceso a datos internos de Google antes de que fueran públicos.
Google ha suspendido al empleado y coopera con la investigación
Google ha confirmado que el empleado fue apartado de sus funciones mientras avanza la investigación. Según declaraciones recogidas por varios medios, la compañía sostiene que el trabajador accedió a material interno mediante una herramienta disponible para empleados, pero que usar información confidencial para realizar apuestas supone una infracción grave de sus políticas.
El caso es especialmente incómodo para Google porque no se trata de una filtración tradicional ni de una venta directa de datos. Aquí el presunto beneficio habría llegado a través de un mercado externo que permitía apostar sobre resultados relacionados con la propia actividad de la empresa.
Esto obliga a las grandes tecnológicas a replantearse sus políticas internas. Hasta ahora, muchas compañías regulaban con detalle el uso de información privilegiada para comprar o vender acciones. Pero los mercados predictivos amplían el problema: un empleado puede tener datos valiosos sobre lanzamientos, tendencias, eventos internos, cifras de uso o resultados futuros que también pueden monetizarse fuera de la bolsa.
Las acusaciones pueden acarrear hasta 50 años de prisión
Spagnuolo se enfrenta a tres cargos. El primero, por violar la Commodity Exchange Act, contempla una pena máxima de 10 años de prisión. El segundo, por fraude electrónico, puede acarrear hasta 20 años. El tercero, por blanqueo de capitales, también tiene una pena máxima de 20 años.
En teoría, si fuera condenado por todos los cargos y recibiera las penas máximas de forma acumulada, podría enfrentarse a hasta 50 años de cárcel. Aun así, el propio Departamento de Justicia recuerda que esas penas máximas son orientativas y que cualquier sentencia dependería de un juez.
Tras comparecer ante la jueza Sarah Netburn en el Distrito Sur de Nueva York, Spagnuolo quedó sujeto al proceso judicial. Algunos medios han informado de que fue liberado bajo fianza y con restricciones de viaje, aunque los detalles procesales pueden evolucionar conforme avance el caso.
El FBI habla de abuso de acceso interno
El FBI ha sido especialmente claro en su lectura del caso. James C. Barnacle Jr., responsable de la oficina del FBI en Nueva York, afirmó que Spagnuolo supuestamente abusó de su acceso a tendencias confidenciales para apostar con información no pública y obtener más de un millón de dólares en beneficios ilícitos.
La Fiscalía también ha insistido en que los empleados con acceso a información interna no pueden usarla para enriquecerse en los mercados. Jay Clayton, fiscal del Distrito Sur de Nueva York, señaló que el uso de información empresarial confidencial compromete la integridad de los mercados, aunque esos mercados no sean una bolsa tradicional.
Ese es precisamente el punto novedoso del caso. Las autoridades están tratando las apuestas en Polymarket como operaciones sujetas a normas de integridad de mercado. Es decir, no importa si el activo negociado es una acción, un contrato de materias primas o una predicción sobre una lista de Google: si alguien usa información confidencial para obtener ventaja, puede enfrentarse a consecuencias penales.
Por qué los mercados predictivos son tan vulnerables a la información privilegiada
Los mercados predictivos tienen una promesa atractiva: agregan la opinión de miles de participantes y convierten esa opinión colectiva en una probabilidad. En teoría, pueden ser una herramienta útil para medir expectativas sobre elecciones, resultados empresariales, eventos deportivos, lanzamientos tecnológicos o decisiones regulatorias.
Pero esa misma flexibilidad los hace vulnerables. Casi cualquier evento del mundo real puede convertirse en un mercado. Y muchos de esos eventos dependen de información que alguien conoce antes que el público.
Un empleado de una gran tecnológica puede saber qué producto se lanzará. Un trabajador de una plataforma de streaming puede conocer cifras de audiencia. Un miembro de una campaña política puede tener encuestas internas. Un funcionario puede saber cuándo se anunciará una decisión. En todos esos casos, un mercado predictivo puede convertirse en una forma rápida de monetizar información no pública.
La transparencia de Polymarket, basada en blockchain, puede ayudar a rastrear operaciones sospechosas, pero no elimina el problema de fondo. Que las transacciones sean visibles no impide que alguien con información privilegiada apueste antes que los demás.
Polymarket intenta presentarse como parte de la solución
Polymarket ha cooperado con las autoridades en este caso y ha defendido que su infraestructura de mercado permite detectar patrones sospechosos. La plataforma ha destacado en otras ocasiones que la trazabilidad de las operaciones en blockchain puede facilitar investigaciones que serían más difíciles en sistemas cerrados.
Aun así, el caso refuerza una pregunta incómoda: ¿pueden estas plataformas crecer hasta convertirse en productos de uso masivo sin crear un enorme incentivo para el abuso de información interna?
La respuesta probablemente dependerá de la regulación. Kalshi opera bajo supervisión de la Comisión de Comercio de Futuros de Estados Unidos, mientras que Polymarket ha tenido una relación más compleja con los reguladores. En España, Cinco Días recuerda que Polymarket ha sido bloqueada por operar sin licencia, lo que muestra que la aceptación de estos mercados varía mucho según el país.
El caso llega en un momento de auge para las apuestas sobre eventos reales
El momento no podría ser más delicado. En 2026, los mercados predictivos han dejado de ser una rareza de internet para convertirse en una industria cada vez más visible. Polymarket, Kalshi y otras plataformas aparecen ya en debates sobre política, economía, tecnología, deporte y geopolítica.
Esa popularidad ha traído más liquidez, más usuarios y más atención mediática. Pero también más incentivos para quienes tienen información no pública. Si un mercado mueve suficiente dinero, cualquier dato confidencial puede convertirse en una ventaja económica.
La situación recuerda a los primeros años de otros sectores digitales: crecimiento rápido, regulación incompleta y una sensación de que las normas tradicionales quizá no encajan del todo. Pero los fiscales estadounidenses están enviando un mensaje claro: aunque la plataforma sea nueva, el uso indebido de información confidencial no lo es.
No es el único caso reciente de presunto insider trading en Polymarket
La acusación contra Spagnuolo no aparece en el vacío. En las últimas semanas también se ha informado de otro caso relacionado con un militar estadounidense acusado de usar información interna para apostar en Polymarket sobre un evento geopolítico. Ese caso, que también está en fase judicial, ha contribuido a aumentar la presión sobre este tipo de plataformas.
La preocupación de fondo es evidente: si personas con acceso privilegiado a información gubernamental, empresarial o militar pueden apostar sobre eventos antes de que se hagan públicos, los mercados predictivos pueden acabar reflejando no tanto la sabiduría colectiva como el acceso desigual a secretos.
Eso erosiona la confianza. Y sin confianza, un mercado predictivo pierde su mayor argumento: la idea de que sus precios representan una probabilidad razonablemente limpia y agregada.
Una llamada de atención para empresas y reguladores
El caso de Google y Polymarket debería servir como aviso para cualquier compañía cuyos datos internos puedan tener valor predictivo. Ya no basta con controlar quién puede vender acciones antes de una presentación de resultados. También hay que pensar en qué empleados pueden conocer información susceptible de convertirse en apuesta.
Para las empresas tecnológicas, esto puede implicar nuevas políticas internas sobre mercados predictivos, auditorías más estrictas de acceso a datos, formación específica para empleados y sistemas de detección de usos anómalos de herramientas internas.
Para los reguladores, el desafío es todavía mayor. Deben decidir hasta qué punto estos mercados son una forma legítima de agregación de información, una modalidad de inversión, una apuesta regulada o una mezcla de todo lo anterior.
El futuro de los mercados predictivos dependerá de su credibilidad
Polymarket y Kalshi han demostrado que existe un enorme interés por convertir eventos reales en mercados negociables. La idea tiene atractivo: permite medir expectativas en tiempo real y ofrece una alternativa a encuestas, analistas o predicciones tradicionales.
Pero el caso de Michele Spagnuolo muestra el lado oscuro de esa innovación. Cuando el resultado de un mercado depende de datos que alguien conoce antes que el resto, la frontera entre predicción y abuso de información privilegiada se vuelve muy fina.
La tecnología puede cambiar la forma de apostar, invertir o anticipar el futuro, pero no elimina un principio básico: los mercados solo funcionan si los participantes creen que las reglas son justas. Y ahora mismo, los mercados predictivos tienen que demostrar que pueden crecer sin convertirse en el nuevo patio de recreo para quienes tienen acceso a información secreta.