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Análisis del Lenovo Yoga Book y opinión

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El Yoga Book es uno de los dispositivos más originales que vimos en el año 2016, ya que no solamente es un dispositivo híbrido entre portátil y tablet, sino que sustituye el teclado físico por uno táctil sobre una superficie digitalizadora.

El Yoga Book es un dispositivo ideal para diseñadores o personas que toman muchas notas, ya que colocando un cuaderno encima del teclado podemos dibujar o escribir a mano con el bolígrafo incluido, y nuestros dibujos o notas quedan registrados digitalmente en el ordenador.

Además, el Yoga Book es el primer portátil/tablet que puedes adquirir con Windows 10 o Android, con el mismo hardware en su interior: pantalla de 10.1″, procesador Atom X5 de cuatro núcleos, 4GB de RAM, 64GB de almacenamiento, y batería de 8.500 mAh.

El Lenovo Yoga Book llega con un precio oficial de 599 euros, aunque puede encontrarse en Amazon por un precio algo inferior.

Por cortesía de Lenovo, hemos tenido oportunidad de probar el Yoga Book con Windows 10. A continuación, os traemos nuestras conclusiones tras varias semanas de uso a fondo.

 

Diseño y construcción

A primera vista, el Yoga Book tiene un aspecto similar al de cualquier otro portátil Yoga que haya salido de las fábricas de Lenovo, solo que con un tamaño más reducido.

Las variante del Yoga Book con Windows 10 solo está disponible en color negro, mientras que las variantes con Android llegan en colores dorado, gris y negro.

La bisagra que une las dos mitades — pantalla y teclado — es muy parecida a la que vimos en el Yoga 3, con un acabado metálico que le aporta un aspecto bastante sofisticado.

Cada mitad del dispositivo es extremadamente delgada, 4.8 milímetros, y ambas están construidas en un cuerpo de magnesio similar a otros dispositivos Yoga, por lo que el conjunto resulta bastante ligero, con un peso de solo 680 gramos.

El aspecto del Yoga Book cuando está cerrado es bastante resistente, por lo que durante el tiempo que lo he probado no he tenido ningún reparo en introducirlo en una bolsa o mochila junto con otros objetos, sin que haya sufrido ningún daño.

 

Ahora bien, en términos de usabilidad, Lenovo parece haber olvidado colocar una hendidura o una pestaña en el borde para que resulte sencillo abrir el tablet estando cerrado. Resulta algo complicado encajar la uña para separar ambas mitades cuando está cerrado.

La mitad superior del Yoga Book es una pantalla de 10.1″, que posee unos marcos bastante anchos. Nos hubiera gustado que Lenovo aprovechase mejor el espacio con unos marcos más finos, ya que como veremos más adelante la pantalla puede quedarse algo pequeña para trabajar.

La mitad inferior es la más original, ya que es una superficie de color negro con un acabado ligeramente brillante, que puede hacer las veces de teclado táctil o tableta digitalizadora. Cuando las teclas se iluminan, el aspecto del teclado es bastante futurista y atrae muchas miradas.

En el lado derecho del dispositivo encontramos un botón de encendido y un botón de volumen, ambos con acabado cromado, y un conector de auriculares. En el lado izquierda podemos ver un conector micro-USB de carga, un conector HDMI y la ranura para introducir la tarjeta micro-SD. A ambos lados del dispositivo encontramos también una serie de orificios que esconden los altavoces del dispositivo.

 

Teclado Halo

Nos guste o no, los mejores teclados para escribir son físicos. Necesitamos sentir que empujamos las teclas para estar seguros de que estamos pulsándolas correctamente, y lamentablemente eso no es posible con el teclado plano del Yoga Book.

El teclado del Yoga Book vibra cada vez que pulsamos una tecla, pero en la práctica resulta bastante complicado teclear sin mirar y sin cometer muchos fallos. El hecho de que las teclas estén dibujadas y no tengan ningún relieve hace que sea fácil ir desplazando los dedos y comenzar a fallar en las pulsaciones si tecleamos sin mirar.

Con un poco de práctica, es posible teclear con bastante precisión, pero desde luego el número de errores respecto a utilizar un teclado convencional es superior. Si te haces con la versión para Android, encontrarás un software de auto-corrección que ayuda a reducir los errores, pero en la versión para Windows estás solo ante el peligro.

 

Por supuesto, resulta bastante más cómodo teclear en este teclado que hacerlo sobre la pantalla, pero la experiencia queda lejos de la que se obtiene con un teclado físico.

Además de vibrar, el teclado emite un sonido cada vez que pulsamos una tecla. Por suerte, es posible desactivar este sonido, que no aporta gran cosa y es bastante indiscreto. Si lo deseas, también puedes desactivar la vibración, pero esto hace que teclear sin errores sea (aún) más complicado. La vibración es, en mi opinión, demasiado fuerte, ya que es audible para una persona que esté a tu lado.

En el teclado también encontramos el touchpad que, además de permitir mover el puntero del ratón y hacer clic con dos botones, permite hacer scroll utilizando dos dedos. En nuestras pruebas con el navegador Microsoft Edge, el desplazamiento vertical al hacer scroll es demasiado rápido.

El touchpad no siempre reconoce bien las pulsaciones, por lo que en la práctica acaba siendo más cómodo tocar la pantalla.

 

Lápiz digital RealPen y tableta Create Pad

La funcionalidad más destacada del Yoga Book es la posibilidad de escribir o dibujar sobre el panel digitalizador Create Pad utilizando el lápiz digital RealPen, y que todo nuestro trabajo quede digitalizado automáticamente.

El lápiz digital RealPen presenta múltiples usos. Por un lado, se puede emplear como un puntero tradicional, pero también puedes reemplazar la punta por una de bolígrafo que viene en la caja del dispositivo. Solamente puedes utilizar las puntas de bolígrafo de Lenovo y un recambio de tres cuesta unos 12 euros.

La tableta Create Pad utiliza la tecnología de digitalización de Wacom, una de las compañías más importantes de este sector, y es capaz de distinguir 2048 niveles de presión. Cuenta con tecnología de detección de palma de la mano, que permite sujetar la tableta con una mano a la vez que escribimos con la otra.

En nuestras pruebas nos hemos encontrado con que el lápiz digital RealPen deja algunas marcas sobre la tableta Create Pad aún cuando utilices la punta de tipo stylus.


 

Si optas por la punta de bolígrafo, puedes utilizar un cuaderno que viene en la caja del Yoga Book sujetándolo encima del panel Create Pad mediante un imán. Puedes comprar páginas adicionales por unos 13 euros el pack de 5 bloques de 75 hojas.

La tecnología de EMR permite que tan pronto como el lápiz Real Pen toque el bloc de notas, cualquier cosa que escribas o dibujes en sus páginas quede digitalizado en alguna aplicación compatible, como Microsoft OneNote o Bloc de notas.

En el caso de Microsoft OneNote, aparece un acceso en la pantalla cada vez que apagamos el teclado Halo, lo que te permite pasar rápidamente a una nueva página en blanco. En mi opinión, la mejor forma de utilizar OneNote es a pantalla completa en modo vertical.

Todos nuestros trazos han quedado perfectamente registrados en el Yoga Book, aunque hay que tener que el área de digitalización no ocupa todo el panel sino que hay un margen el que no se puede dibujar.

El hecho de que el panel Create Pad esté unido a la pantalla hace que en ocasiones resulte algo complicado encontrar la posición idónea para escribir o dibujar, sobre todo si quieres ver el resultado en la pantalla.

La bisagra de la Yoga Book permite doblar el dispositivo totalmente por la mitad, de forma que podemos tomar notas sin mirar la pantalla. Cuando está en esa posición, la pantalla se apaga automáticamente para ahorrar batería.

Gracias al lápiz digital y a la tableta digitalizadora, la Yoga Book puede ser utilizada para guardar en el ordenador tomar notas manuscritas, pero también puede ser empleada por artistas que prefieren dibujar sobre un papel con tinta a hacerlo sobre una tableta con un puntero.

Pantalla

La Yoga Book llega con una pantalla IPS de 10.1″ que cuenta con una resolución de 1920 x 1200 píxeles, lo que nos da una densidad de píxeles muy elevada: 224 ppp.

La matriz de sub-píxeles de la pantalla es de tipo RGB, como es habitual en los paneles LCD IPS. En las pantallas RGB los sub-pixeles se organizan uno a continuación de otro en hileras rojo-verde-azul (RGB), como se puede apreciar en la siguiente imagen.

 

Para analizar la calidad de la pantalla hemos realizado diversas pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro.

El brillo máximo de la pantalla ha resultado ser de 340 nits según nuestras propias mediciones. Se trata de un nivel de brillo medio, suficiente para la mayoría de los usuarios, pero que puede complicarnos el uso del portátil en entornos muy iluminados.

La gama de colores del panel de la Yoga Book es correcta ya que cubre más de un 95% del espacio de color sRGB, aunque hay paneles que cubren un gamut más amplio.

La fidelidad de color del panel es bastante mejorable. El error medio en la fidelidad de color resulta ser 5,6 dE (un valor por debajo de 3 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser de 15,1 dE.

Los artistas podrían sentirse algo decepcionados por la pobre fidelidad de colores, ya que la utilidad de la Yoga Book a la hora de editar documentos gráficos es limitada. Por suerte, el Yoga Book incorpora un puerto micro HDMI que permite conectar un monitor externo para suplir esta carencia.

La temperatura de color de la pantalla resulta ser de 7.251 ºK, un valor por encima del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica que el blanco es bastante tiene un cierto tinte azulado.

El color negro es bastante profundo (0,23 nits), por lo que el contraste resulta ser bastante elevado, alrededor de 1460:1.

 

Hardware y rendimiento

Lenovo ha decidido utilizar el mismo hardware para las dos versiones de Yoga Book: la que lleva Windows 10 y la que trae Android Marshmallow. Como ya hemos comentado, nosotros hemos probado la variante con Windows 10.

El Yoga Book llega con un procesador Intel Atom x5-Z8550 de cuatro núcleos a 1.44GHz (hasta 2.4GHz con Turbo Boost) y un chip gráfico integrado Intel HD Graphics 400.

Este procesador está basado en la arquitectura Cherry Trail de Intel y ha sido fabricado en 14nm, por lo que tiene un consumo bastante bajo y no necesita refrigeración activa. Lenovo también ha incorporado 4GB de RAM LPDDR3 y 64GB de almacenamiento interno.

Aunque estas especificaciones son bastante potentes para un tablet Android, se quedan algo cortas para un PC con Windows. Los 4GB de RAM resultan escasos para una máquina con Windows 10 y el almacenamiento tampoco sobra — probablemente tendrás que recurrir a una tarjeta micro-SD para albergar todos tus documentos.

 

El Yoga Book tiene suficiente potencia para navegar por páginas web, ver vídeos almacenados localmente o de Internet y, por supuesto, tomar notas con el teclado o con el lápiz digital.

Sin embargo, si utilizamos muchas aplicaciones a la vez, mantenemos muchas webs abiertas en distintas pestañas o empleamos alguna aplicación exigente, las limitaciones de potencia del procesador del Yoga Book salen a relucir. Por supuesto, utilizar el Yoga Book para jugar a títulos 3D no es una opción realista.

La autonomía de su batería es bastante impresionante en términos de uso. Lenovo afirma que el Yoga Book es capaz de aguantar unas 13 horas y, aunque obviamente esto depende mucho del uso, en nuestras pruebas ha sido capaz de aguantar un día completo de trabajo sin muchos problemas. Si prefieres utilizar la Yoga Book para ver películas, en nuestras pruebas de reproducción de Netflix, la batería ha aguantado alrededor de 10 horas.

La carga de la Yoga Book se realiza mediante un cargador con un tamaño bastante pequeño, similar al de los smartphones, e incluso podemos utilizarlo conectado a una batería externa.

En términos de conectividad, estamos algo limitados ya que no es posible cargar el Yoga Book a la vez que tenemos otro dispositivo USB conectado. Por otro lado, la velocidad de transferencia es USB 2.0, que puede resultar algo lenta hoy en día.

Como hemos comentado, el Yoga Book llega con dos altavoces a ambos lados, que producen sonido alto y claro con un calidad bastante decente. Por su ubicación están especialmente indicados para disfrutar de vídeos.

El Yoga Book cuenta con una cámara frontal de 2MP que es correcta para video llamadas. La cámara trasera está en en panel del teclado y solamente tiene utilidad cuando doblamos el dispositivo por la mitad. Cuenta con un sensor de 8MP y produce unas imágenes con una calidad aceptable, pero no especialmente destacable.

 

Conclusiones

El Lenovo Yoga Book es un dispositivo único, que marca la diferencia con otros tablets y portátiles gracias a su panel con teclado táctil que hace además las funciones de tableta digitalizadora, así como unas dimensiones y peso que lo convierten en un dispositivo cómodo de transportar.

El modelo que nosotros hemos probado, con Windows 10, presenta algunas limitaciones de rendimiento importantes, ya que su hardware es más adecuado para manejar un sistema operativo móvil como Android que para mover un sistema operativo pesado como Windows.

En este aspecto echamos de menos algo más de potencia de CPU, memoria RAM y almacenamiento interno — así como una pantalla con marcos más estrechos y una reproducción de colores más fiel a la realidad para su uso por diseñadores.

 

En la práctica, no creo que el Lenovo Yoga Book pueda convertirse en el ordenador principal de ningún usuario — no solamente por sus limitaciones de rendimiento, sino también por lo tedioso que resulta escribir largos emails o documentos con su teclado táctil.

Ahora bien, el Lenovo Yoga Book tiene su hueco en mercado ya que puede ser un accesorio muy interesante para aquellos que quieren digitalizar sus notas manuscritas, así como para diseñadores y artistas que no requieran un software demasiado pesado para registrar sus dibujos.

En cuanto a su precio, 599 euros en la web de Lenovo pero algo menos en Amazon, es bastante asequible para un ordenador completo con tableta digitalizadora integrada.

Lo mejor:

  • Diseño elegante, acabados de calidad y una construcción ligera que hace que resulte cómoda de transportar
  • Capaz de ejecutar aplicaciones completas de Windows 10
  • Digitalización de la escritura y de los trazos excelente gracias a la tableta Creative Pad y el lápiz digital Real Pen integrados
  • Buen número de accesorios incorporados (puntas del lápiz, cuaderno, etc.)
  • Puerto HDMI
  • Buena autonomía de la batería
  • Precio no muy elevado

Lo peor:
  • Hardware modesto con un rendimiento limitado para ciertas aplicaciones
  • Pantalla de pequeño tamaño con una fidelidad de colores mejorable, que dificulta el uso de ciertas aplicaciones
  • Teclado incómodo para un uso prolongado
  • Un único puerto USB para conectividad y carga, que además es 2.0

Nota: El portátil Lenovo Yoga Book ha sido cedido amablemente por Lenovo para la realización de este análisis.

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Sobre el Autor
Teknófilo
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 'BASIC para niños'. Con el paso de los años la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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