iPhone XX: así sería el espectacular móvil que Apple prepara para 2027

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Apple estaría preparando para 2027 uno de los mayores rediseños de la historia del iPhone. El motivo no sería únicamente renovar su gama de smartphones, sino celebrar el vigésimo aniversario del dispositivo que Steve Jobs presentó el 9 de enero de 2007 y que llegó a las tiendas estadounidenses el 29 de junio de aquel mismo año.

Aunque el aniversario se cumplirá oficialmente en junio de 2027, todo apunta a que Apple mantendrá su calendario habitual para los modelos más avanzados. El supuesto iPhone conmemorativo se presentaría en otoño, probablemente en septiembre, siguiendo una estrategia similar a la del iPhone X, anunciado en septiembre de 2017 pese a que el décimo aniversario se había cumplido meses antes.

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Las filtraciones describen un iPhone casi completamente cubierto de cristal, con una pantalla curvada por los cuatro lados, marcos prácticamente invisibles y tecnologías ocultas bajo el panel. La intención de Apple sería crear un dispositivo que, visto de frente, pareciera una única pieza continua de vidrio.

El proyecto todavía se encuentra a más de un año de su posible presentación y muchas de sus características podrían cambiar antes de llegar al mercado. Sin embargo, la cantidad de informaciones aparecidas durante los últimos meses permite hacerse una idea bastante detallada de lo que Apple estaría intentando conseguir.

 

Un iPhone especial para celebrar veinte años de historia

Apple presentó el iPhone original el 9 de enero de 2007 durante la feria Macworld de San Francisco. Steve Jobs lo describió como la combinación de un teléfono móvil, un iPod con pantalla panorámica y un dispositivo avanzado de comunicación por Internet, todo ello controlado mediante una interfaz multitáctil.

El dispositivo no llegó a las tiendas hasta el 29 de junio de aquel año, por lo que esa fecha marcará técnicamente su vigésimo aniversario en 2027. Aun así, Apple no tendría intención de lanzar su modelo conmemorativo en junio, ya que los iPhone de gama alta llevan años reservándose para el tradicional evento de septiembre.

La compañía siguió una estrategia parecida en 2017. El iPhone X fue presentado el 12 de septiembre de aquel año y llegó a las tiendas el 3 de noviembre con una pantalla OLED de 5,8 pulgadas, Face ID y un diseño sin botón de inicio que transformó por completo la gama.

El supuesto modelo de 2027 buscaría provocar un cambio similar. Del mismo modo que el iPhone X estableció el lenguaje de diseño que Apple ha utilizado durante buena parte de la última década, el iPhone del vigésimo aniversario podría definir el aspecto de los móviles de la compañía durante los siguientes años.

 

¿Se llamará iPhone 20, iPhone XX o tendrá otro nombre?

Siguiendo la numeración actual, la generación de 2027 debería recibir el nombre de iPhone 19. Sin embargo, Apple podría saltarse ese número para destacar que no nos encontramos ante una actualización convencional, sino ante una edición diseñada alrededor del vigésimo aniversario.

No sería la primera vez que la compañía altera la secuencia. En 2017 lanzó los iPhone 8 y iPhone 8 Plus junto al iPhone X, omitiendo completamente el nombre iPhone 9. La letra X representaba el número diez en la numeración romana y ayudaba a diferenciar el modelo conmemorativo del resto de la familia.

Las filtraciones se refieren indistintamente al nuevo dispositivo como iPhone 20, iPhone XX o iPhone del vigésimo aniversario. Ninguna de estas denominaciones puede darse todavía por definitiva, ya que Apple no suele revelar los nombres comerciales hasta la presentación oficial.

También cabe la posibilidad de que el rediseño se comercialice como una variante especialmente exclusiva dentro de la familia iPhone 19. Apple podría reservar el nuevo formato para uno o dos modelos prémium y mantener un diseño más tradicional en los dispositivos más asequibles.

 

Un cuerpo de cristal curvado por todos sus lados

El cambio más llamativo estaría en el diseño exterior. Apple trabajaría en un iPhone cuya parte delantera y trasera utilizarían cristal curvado, creando la sensación de que el dispositivo está formado por una sola pieza continua.

La pantalla se doblaría ligeramente alrededor de los cuatro bordes, incluyendo las zonas superior e inferior. El objetivo no sería recuperar las curvas pronunciadas de antiguos smartphones Android, sino emplear unas microcurvas muy suaves que hicieran desaparecer visualmente los marcos.

Esta solución se describe como una pantalla de cuatro curvas con la misma profundidad en todos sus lados. La curvatura sería mucho más sutil que la de los llamados paneles «cascada», reduciendo la distorsión de la imagen y facilitando los gestos realizados desde los bordes.

Una filtración sitúa el marco visible en aproximadamente 1,1 mm, frente a los cerca de 1,44 mm atribuidos al iPhone 17 Pro. Aunque la diferencia parece pequeña sobre el papel, podría resultar muy perceptible al combinarse con el efecto óptico de los bordes curvados.

 

Una pantalla OLED más fina, brillante y eficiente

Samsung Display sería uno de los principales proveedores del panel utilizado por el iPhone del vigésimo aniversario. La pantalla incorporaría una tecnología conocida como Color Filter on Encapsulation, abreviada habitualmente como COE o CFE dependiendo de la fuente.

En los paneles OLED convencionales se utiliza una película polarizadora para reducir reflejos y mejorar la visibilidad. El inconveniente es que esta capa también bloquea parte de la luz generada por los píxeles, obligando a aumentar el consumo para conseguir un nivel determinado de brillo.

La nueva tecnología aplicaría el filtro de color directamente sobre la capa de encapsulación del OLED, eliminando el polarizador y reduciendo el grosor total de la pantalla. Al dejar pasar más luz, el panel podría ofrecer mayor brillo consumiendo menos energía.

La pantalla también estaría acompañada por controladores fabricados mediante un proceso de 16 nanómetros. Estos chips gestionan la activación de los píxeles y, al ser más avanzados, podrían contribuir a reducir el consumo energético y controlar con mayor precisión las complejas curvas del panel.

 

Apple tendría que resolver el problema del brillo en los bordes

Doblar una pantalla OLED por los cuatro lados plantea importantes dificultades. Cuando el panel se observa desde determinados ángulos, las zonas curvadas pueden parecer menos brillantes o mostrar ligeras variaciones de color respecto al área central.

Para solucionar este efecto, Apple estaría desarrollando una capa especial de difusión de luz. Su estructura se ha descrito como una sucesión de pequeñas formas similares a cráteres, diseñadas para redistribuir la iluminación y mantener una apariencia uniforme.

La finalidad sería que el usuario no percibiera cambios de brillo entre la parte plana de la pantalla y los bordes curvados. Esta tecnología también podría ayudar a ocultar visualmente los marcos mediante refracción, guías de luz y otros efectos ópticos.

No obstante, algunas informaciones apuntan a que la primera generación todavía podría mostrar cierta pérdida de luminosidad y distorsión en los extremos. Apple introduciría una versión mejorada del panel en 2028, lo que sugiere que el diseño de 2027 podría ser solo la primera fase de una transición más amplia.

 

Face ID bajo la pantalla sigue siendo la gran incógnita

Para conseguir una superficie frontal completamente limpia, Apple tendría que esconder bajo el panel los sensores de Face ID y la cámara delantera. Se trataría de un paso mucho más complejo que simplemente reducir el tamaño de la Dynamic Island.

Una de las soluciones estudiadas emplearía una pequeña ventana de cristal con una elevada transparencia, integrada dentro del propio panel. Esta zona permitiría el paso de la luz infrarroja utilizada por el sistema TrueDepth sin dejar una abertura claramente visible.

Los rumores no se ponen de acuerdo sobre si Apple tendrá lista esta tecnología a tiempo para 2027. Algunas fuentes aseguran que parte de Face ID se ocultará bajo la pantalla en los iPhone 18 Pro y que el modelo conmemorativo completará la transición un año más tarde.

Sin embargo, otras previsiones expresan dudas sobre ese calendario y apuntan a que una Dynamic Island reducida podría continuar presente en 2027, retrasando el iPhone verdaderamente libre de orificios hasta una generación posterior.

 

Dos tamaños para el iPhone del vigésimo aniversario

El iPhone X de 2017 se lanzó inicialmente en un único tamaño, con una pantalla de 5,8 pulgadas. Apple amplió el formato un año después con el iPhone XS Max, pero parece que en 2027 no será necesario esperar a una segunda generación.

La compañía estaría preparando dos versiones del iPhone conmemorativo, aproximadamente equivalentes a los actuales modelos Pro y Pro Max. Las diagonales se situarían alrededor de 6,3 y 6,9 pulgadas, aunque la reducción de marcos permitiría aprovechar mejor el espacio frontal.

Una filtración más reciente asegura que Apple está probando un panel de aproximadamente 6,96 pulgadas para el modelo de mayor tamaño. Comercialmente podría anunciarse como una pantalla de 7 pulgadas, aunque el chasis no tendría por qué crecer demasiado respecto a un modelo Pro Max convencional.

De confirmarse, Apple ofrecería el rediseño en dos formatos sin obligar a todos los compradores a elegir un móvil gigantesco. El modelo pequeño mantendría una experiencia más manejable, mientras que la variante grande buscaría ofrecer la máxima superficie de pantalla y una batería de mayor capacidad.

 

Apple prepara su propio sensor fotográfico

Sony lleva años suministrando los sensores de imagen utilizados en las cámaras de los iPhone. Esta relación podría cambiar en el modelo del vigésimo aniversario, ya que Apple estaría desarrollando un sensor propio con una arquitectura apilada.

La compañía habría construido ya prototipos funcionales basados en una tecnología conocida como LOFIC. Sus siglas corresponden a Lateral Overflow Integration Capacitor y describen un sistema capaz de gestionar cantidades de luz muy diferentes dentro de cada píxel.

El principal beneficio sería un rango dinámico considerablemente más amplio, con rumores que hablan de hasta 20 pasos. En la práctica, el iPhone podría conservar mejor los detalles de las zonas muy iluminadas y de las sombras profundas dentro de una misma fotografía.

Esta mejora sería especialmente útil al grabar vídeo a contraluz, capturar escenas nocturnas con luces intensas o fotografiar interiores desde una ventana. No obstante, desarrollar un prototipo no garantiza que Apple vaya a sustituir inmediatamente todos los componentes fabricados por Sony.

 

Los botones físicos podrían desaparecer

Apple intentó anteriormente sustituir los botones mecánicos por controles sensibles a la presión dentro de un proyecto conocido internamente como Bongo. La tecnología no llegó a incorporarse a los modelos comerciales, pero habría regresado para el iPhone de 2027.

El nuevo sistema reemplazaría los botones de volumen, el botón lateral, el botón de acción e incluso el control de cámara por superficies integradas en el marco. Pequeños motores hápticos simularían la sensación de estar presionando un botón real.

Los controles se habrían probado con guantes, manos mojadas, fundas instaladas y temperaturas extremas. Estas comprobaciones son fundamentales, ya que un botón capacitivo convencional puede resultar poco fiable en condiciones adversas.

Un coprocesador de consumo ultrabajo permitiría mantener activos los controles aunque el teléfono estuviera apagado o la batería principal se hubiera agotado. Además de mejorar la resistencia al agua, eliminar las piezas móviles podría facilitar el diseño continuo de cristal y reducir los puntos de entrada de polvo.

 

El chip A21 estrenaría la segunda generación de 2 nanómetros

Los dos modelos conmemorativos utilizarían el futuro chip A21, fabricado mediante la segunda generación del proceso de 2 nanómetros de TSMC. Este componente también podría aparecer en el segundo iPhone plegable de Apple.

Reducir el tamaño de los transistores permite incluir más unidades de procesamiento dentro de una superficie determinada. También puede mejorar la eficiencia, algo especialmente importante en un dispositivo que combinaría una pantalla muy avanzada con funciones de inteligencia artificial ejecutadas localmente.

El A21 tendría que ofrecer un salto importante tanto en potencia gráfica como en rendimiento neuronal. Apple está trasladando cada vez más tareas de inteligencia artificial al propio dispositivo para reducir la dependencia de servidores externos y mejorar la privacidad.

El chip también tendría que gestionar el nuevo sensor fotográfico, el complejo panel curvado y futuras funciones de vídeo computacional. Aunque todavía no existen cifras fiables sobre su rendimiento, debería representar una evolución notable respecto a las generaciones anteriores.

 

La memoria HBM podría impulsar la inteligencia artificial

Apple estaría estudiando incorporar memoria de gran ancho de banda, conocida como HBM, a futuros iPhone. Esta tecnología apila verticalmente varios chips de memoria y los conecta mediante conductos que atraviesan el silicio.

El resultado es una comunicación mucho más rápida y eficiente que la ofrecida por la memoria móvil convencional. La HBM se utiliza principalmente en aceleradores de inteligencia artificial y tarjetas gráficas profesionales, por lo que llevarla a un smartphone plantearía retos relacionados con el coste, el espacio y la temperatura.

Apple estaría valorando conectar esta memoria directamente a la GPU para acelerar los modelos de inteligencia artificial ejecutados en el iPhone. La compañía habría mantenido conversaciones con Samsung y SK Hynix, cuyos planes de producción encajarían con un posible lanzamiento después de 2026.

No está claro si el iPhone del vigésimo aniversario será el primer modelo en utilizar HBM o si Apple reservará la tecnología para generaciones posteriores. Su inclusión dependerá de que los proveedores puedan producirla en grandes cantidades y con un consumo adecuado para un dispositivo móvil.

 

El módem de Apple llegaría por fin a los modelos más avanzados

Apple lleva años intentando reducir su dependencia de Qualcomm mediante el desarrollo de sus propios módems móviles. Los primeros pasos de esta estrategia han llegado con componentes como los C1 y C1X, utilizados en modelos concretos de la gama.

Para 2027, la compañía aspiraría a disponer de un módem capaz de competir directamente con las mejores soluciones de Qualcomm. El iPhone del vigésimo aniversario podría ser el primer modelo de gama alta vendido en Estados Unidos con conectividad móvil diseñada completamente por Apple.

La integración entre el módem, el procesador y el sistema operativo permitiría optimizar el consumo energético. Las conexiones 5G representan una parte importante del gasto de batería, especialmente en áreas con cobertura débil o al transmitir grandes cantidades de datos.

Apple también querría incorporar funciones relacionadas con inteligencia artificial para mejorar la selección de redes, anticipar cambios de cobertura y gestionar las conexiones con mayor eficiencia. El objetivo final sería aumentar la velocidad sin perjudicar la autonomía.

 

Una batería de silicio con una capacidad muy superior

Las baterías tradicionales de los iPhone utilizan grafito en el ánodo, aunque la industria está introduciendo cantidades crecientes de silicio para aumentar la densidad energética. Apple estaría preparando una solución con una proporción de silicio mucho más elevada para el modelo de 2027.

El silicio puede almacenar más iones de litio que el grafito, permitiendo aumentar la capacidad sin hacer la batería más grande. El principal problema es que se expande durante la carga, lo que obliga a desarrollar estructuras capaces de controlar esa deformación.

Una filtración menciona una batería de hasta 6.000 mAh, una cifra extraordinariamente elevada para un iPhone. Sin embargo, no existe suficiente información para saber si ese dato procede realmente de la cadena de suministro o es simplemente una estimación.

Incluso aunque la capacidad final fuera inferior, la combinación de una batería con más silicio, una pantalla COE, un chip de 2 nanómetros y un módem propio podría proporcionar una mejora importante de autonomía. Apple podría optar por reducir el grosor del dispositivo, aumentar la duración entre cargas o buscar un equilibrio entre ambas cosas.

 

Otras tecnologías que aparecen en las filtraciones

Algunas fuentes han mencionado la posibilidad de que el iPhone del vigésimo aniversario incorpore carga inalámbrica inversa. Esta función permitiría colocar unos AirPods, un Apple Watch u otro accesorio compatible sobre la parte trasera del teléfono para compartir batería.

También se habla de un sistema de sonido situado bajo la pantalla. En lugar de utilizar una ranura visible para el auricular, el propio panel o una capa integrada podría transmitir el audio mediante vibraciones, contribuyendo a mantener limpio el frontal.

Otra posibilidad sería una nueva generación de Ceramic Shield diseñada para proteger mejor el cristal curvado. Un dispositivo rodeado de vidrio necesitaría una resistencia especialmente elevada frente a caídas, arañazos y torsiones.

Estas características proceden de filtraciones menos consolidadas y deben tratarse con prudencia. Apple prueba habitualmente numerosas tecnologías que nunca llegan a los productos comerciales, por lo que su aparición en un prototipo no confirma su inclusión definitiva.

 

El nuevo diseño también plantea importantes riesgos

Crear un iPhone prácticamente cubierto de cristal puede resultar espectacular, pero también presenta numerosos problemas prácticos. La resistencia a las caídas, la reparación de la pantalla, el agarre y la compatibilidad con fundas serán aspectos especialmente importantes.

Una pantalla curvada alrededor de los cuatro bordes también debe evitar pulsaciones accidentales. Apple necesitará ajustar el rechazo de la palma y diferenciar correctamente entre un gesto intencionado y el simple contacto de la mano al sujetar el dispositivo.

La fabricación será otro gran desafío, ya que doblar el panel y su circuito en todas las direcciones exige procesos mucho más complejos. La capa de encapsulación tendrá que ser extremadamente fina y, al mismo tiempo, impedir que el aire o la humedad dañen los materiales orgánicos del OLED.

Una filtración reciente afirma que algunas instalaciones de la cadena de suministro ya han sido renovadas para comenzar los preparativos. Esto no significa que la producción en masa sea inminente, sino que los proveedores estarían adaptando sus líneas para las primeras pruebas industriales.

 

El lanzamiento de los iPhone podría dividirse en dos momentos

Apple estaría preparando un cambio importante en su calendario de lanzamientos. En lugar de presentar todos los iPhone de una generación durante el mes de septiembre, la compañía podría separar los modelos asequibles y los dispositivos prémium.

Los rumores apuntan a que los iPhone 18, iPhone 18e y iPhone Air 2 podrían llegar durante la primavera de 2027. Los modelos del vigésimo aniversario quedarían reservados para otoño junto con el segundo iPhone plegable de la compañía.

Esta estrategia permitiría a Apple repartir sus novedades a lo largo del año y dedicar más atención mediática a cada familia. También reduciría la presión logística que supone fabricar simultáneamente millones de dispositivos con diseños y componentes muy diferentes.

El posible cambio de calendario ya ha aparecido en informaciones anteriores, como explicamos al hablar de que el iPhone 18 podría no ser presentado en septiembre. No obstante, todavía queda tiempo para que Apple modifique sus planes.

 

El iPhone plegable compartiría protagonismo

El iPhone conmemorativo no llegaría solo. Apple tendría previsto acompañarlo con la segunda generación de su teléfono plegable, creando uno de los catálogos más ambiciosos de la historia de la compañía.

Ambos dispositivos podrían compartir el chip A21 y algunas tecnologías internas, pero responderían a conceptos muy distintos. El modelo plegable priorizaría una gran superficie de pantalla dentro de un cuerpo compacto, mientras que el iPhone del aniversario buscaría perfeccionar el formato tradicional.

Presentar los dos productos simultáneamente permitiría a Apple mostrar dos posibles direcciones para el futuro del iPhone. Una apostaría por la transformación física del dispositivo y la otra por eliminar cualquier elemento visual que interrumpa la pantalla.

También es posible que ambos modelos ocupen la parte más alta del catálogo y tengan precios considerablemente superiores a los de los iPhone convencionales. Las complejas pantallas, los materiales y la producción inicial limitada podrían convertirlos en productos especialmente exclusivos.

 

Qué rumores parecen más creíbles a día de hoy

La existencia de un rediseño importante para 2027 parece bastante plausible. El aniversario, los precedentes del iPhone X y la coincidencia entre varias fuentes apuntan a que Apple quiere utilizar esa generación para iniciar una nueva etapa.

También resulta razonable esperar una pantalla con marcos más estrechos, cristal curvado y componentes parcialmente ocultos bajo el panel. Lo que genera más dudas es que Apple consiga eliminar completamente la Dynamic Island y todos los orificios en la primera generación.

El chip A21 de 2 nanómetros y una batería con mayor contenido de silicio encajan con la evolución tecnológica esperada. En cambio, características como la memoria HBM, una batería exacta de 6.000 mAh o la desaparición de todos los botones físicos todavía necesitan más confirmaciones.

Conviene recordar que el dispositivo no se espera hasta otoño de 2027. Durante los próximos meses aparecerán prototipos, especificaciones contradictorias y tecnologías que podrían descartarse antes de comenzar la producción.

 

El iPhone más importante desde el iPhone X

Apple no necesita lanzar un diseño completamente nuevo cada año. La compañía suele introducir cambios graduales y mantener durante varias generaciones una misma estructura básica, algo que le permite perfeccionar componentes y fabricar a gran escala.

El vigésimo aniversario representa una oportunidad excepcional para romper ese ciclo. Un iPhone formado visualmente por una pieza de cristal, con controles hápticos y una pantalla prácticamente sin bordes, sería el cambio exterior más importante desde 2017.

La verdadera revolución podría encontrarse, sin embargo, en el interior. El sensor fotográfico propio, la memoria de gran ancho de banda, el módem diseñado por Apple y la batería de silicio apuntan a un dispositivo construido alrededor de una integración mucho más profunda.

Todavía es pronto para saber cuántas de estas ideas llegarán al producto final. Pero, si Apple consigue materializar una parte importante de sus planes, el iPhone de 2027 no será simplemente una edición conmemorativa: podría convertirse en el modelo que marque el rumbo de la siguiente década.

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