OpenAI acusa a un exempleado de llevar secretos a Apple: así responde la compañía

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OpenAI y Apple han abierto un nuevo frente en su enfrentamiento por los secretos del hardware con inteligencia artificial. Esta vez es la compañía de ChatGPT la que acusa a un antiguo empleado de llevarse información confidencial antes de regresar a Apple, que asegura no haber encontrado esos documentos en su investigación.

El asunto resulta especialmente llamativo porque las dos empresas ya estaban enfrentadas por una acusación en sentido contrario. Pero hay un matiz importante: el nuevo escrito de OpenAI plantea investigar los hechos y presentar una posible contrademanda; no debe confundirse con una resolución judicial que confirme el robo ni con una nueva demanda ya formalizada.

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Más de cien archivos sobre un dispositivo todavía secreto

Según el escrito presentado por OpenAI el 14 de octubre ante un tribunal federal de San José, un ingeniero que había llegado desde Apple trabajó seis meses en la compañía y después regresó a su anterior empresa. Durante esa etapa habría enviado a sus cuentas personales más de cien archivos altamente confidenciales sobre al menos un dispositivo de OpenAI aún en desarrollo.

La documentación descrita no se limitaría a ideas generales. OpenAI menciona imágenes detalladas, datos de ingeniería y fabricación, información de proveedores, archivos de proyecto, estándares de acabados estéticos e informes sobre recubrimientos y sellado de componentes. Parte de los envíos se habría producido después de medianoche en Singapur el 2 de junio, su último día en OpenAI.

La empresa sostiene además que el exempleado habría realizado una presentación sobre sus planes de producto ante altos responsables de Apple, incluido su vicepresidente de operaciones en Asia. La identidad del ingeniero no se hace pública en la información disponible, y estas afirmaciones forman parte de la versión de OpenAI.

Lo que preocupa a la compañía es que ese conocimiento pudiera circular dentro de Apple e influir en futuros productos. Conviene separar las dos cuestiones: afirmar que alguien extrajo documentos y demostrar que otra empresa los utilizó son pasos distintos. El escrito recoge sospechas y peticiones de investigación, no una conclusión del tribunal.

 

Apple explica qué investigó y por qué rechaza las acusaciones

Apple ofrece una cronología concreta en su respuesta judicial, también fechada el 14 de octubre. Según la compañía, OpenAI le comunicó sus sospechas el viernes 9 de octubre a las 14:00. Apple afirma que respondió esa misma tarde y comenzó a investigar la posible conservación de información confidencial.

El lunes 12 de octubre, siempre de acuerdo con Apple, informó a OpenAI de que no había podido localizar información confidencial de la empresa. También pidió datos más específicos para poder efectuar búsquedas alternativas. Sostiene que no recibió una respuesta antes de que OpenAI trasladara sus acusaciones al juzgado.

Apple añade que el ingeniero ha vuelto a su equipo de diseño de fabricación, en el mismo puesto que ocupaba antes de marcharse, y que trabaja en el iPhone. La compañía defiende asimismo que dispone de procedimientos para evitar que las nuevas incorporaciones utilicen información reservada de empleadores anteriores.

Su respuesta incluye un compromiso de seguir colaborando para investigar y de conservar las pruebas pertinentes. Apple también protesta porque el escrito se presentó sin aviso previo y considera que estas nuevas acusaciones no guardan relación con las reclamaciones de su demanda original. No haber localizado los archivos es el resultado que comunica Apple, no una exoneración judicial.

 

HomeView aparece en el escrito, pero eso no demuestra una copia

OpenAI vincula su preocupación con el impulso de Apple a los dispositivos con IA y cita anuncios recientes para el hogar. Entre ellos figura HomeView, la pantalla inteligente con Siri AI, presentado esta semana. La referencia sirve de contexto a su temor sobre posibles usos de la información.

Eso no equivale a demostrar que HomeView se haya desarrollado con tecnología extraída de OpenAI. La aparición de un producto en un escrito judicial no acredita por sí sola su relación con los documentos investigados, y las informaciones disponibles no permiten establecer esa conexión como un hecho probado.

El interés por el caso también se explica por los planes de hardware de OpenAI y su colaboración con Jony Ive. Alrededor de esos trabajos han circulado informaciones sobre un altavoz inteligente y otros formatos, pero el escrito se refiere a uno o varios dispositivos no anunciados sin revelar públicamente su diseño completo.

Para el lector, la distinción útil es entre lo que se sabe del procedimiento y lo que se especula sobre los productos. Se conocen las acusaciones y la respuesta de Apple; siguen pendientes de aclarar el recorrido de los archivos, la supuesta presentación y cualquier uso posterior de esa información.

 

Una posible contrademanda dentro de un conflicto que ya venía de atrás

El enfrentamiento comenzó en julio, cuando Apple demandó a OpenAI por el supuesto robo de secretos comerciales. Aquella acción se dirigía también contra io Products y los antiguos empleados Chang Liu y Tang Tan, a quienes Apple atribuía conductas relacionadas con información confidencial.

OpenAI ha rechazado esas acusaciones. En su respuesta pública ha defendido que no necesita ni quiere secretos de Apple y ha cuestionado tanto la investigación previa como algunas de las circunstancias descritas por su rival. Son las posiciones enfrentadas de ambas partes, todavía sometidas al proceso judicial.

Con el nuevo escrito, OpenAI solicita una organización del procedimiento que le permita investigar lo ocurrido y, si resulta necesario, presentar y tramitar contrademandas. Esta formulación es más precisa que afirmar que acaba de demandar a Apple por el supuesto robo de su dispositivo.

Los documentos consultados indicaban que aún no había una fecha de juicio fijada. Por ahora, el caso deja una disputa en dos direcciones: Apple reclama por sus secretos comerciales y OpenAI pide esclarecer si los suyos acabaron en manos de Apple. Las acusaciones cruzadas elevan la tensión, pero su fundamento deberá determinarse a partir de las pruebas.

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