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Tesla ha dado un nuevo paso en su despliegue europeo de Full Self-Driving (Supervised). La compañía ha lanzado su sistema avanzado de asistencia a la conducción en Lituania, que se convierte así en el segundo país de Europa donde los propietarios de Tesla pueden acceder oficialmente a esta función, después de que Países Bajos aprobara su uso el mes pasado.
El movimiento es importante porque Europa ha sido tradicionalmente un mercado mucho más complejo para Tesla en materia regulatoria. Mientras que en Estados Unidos FSD lleva años evolucionando mediante actualizaciones de software, en la Unión Europea los requisitos de homologación y la supervisión de las autoridades han ralentizado su llegada. Ahora, con Lituania reconociendo la certificación concedida por el regulador neerlandés RDW, Tesla empieza a abrir una puerta que podría ampliarse a otros países europeos.
Qué es FSD Supervised y por qué no es conducción autónoma total
Aunque Tesla utiliza el nombre Full Self-Driving, conviene dejar claro que la versión disponible para clientes sigue siendo FSD Supervised, es decir, conducción autónoma supervisada. El sistema puede encargarse de maniobras como girar, cambiar de carril, aparcar o circular por determinadas rutas, pero el conductor debe permanecer atento en todo momento y preparado para intervenir.
Este matiz es clave. No estamos hablando de un coche completamente autónomo que permita al ocupante olvidarse de la conducción, sino de un sistema avanzado de asistencia que automatiza muchas tareas, pero mantiene la responsabilidad en manos del conductor. Tesla lanzó FSD en fase beta a finales de 2020 y, desde entonces, ha ido mejorando su funcionamiento mediante actualizaciones periódicas para corregir errores, aumentar la fiabilidad y refinar su comportamiento en carretera.
La versión verdaderamente autónoma, conocida como FSD Unsupervised, no está disponible para los propietarios de Tesla. Según la información publicada, esa variante se utiliza únicamente en una pequeña flota de unos 50 robotaxis de Tesla que operan en ciudades como Austin, Dallas y Houston.
La expansión europea avanza despacio, pero puede acelerarse
El despliegue europeo de FSD no está siendo precisamente rápido. Por ahora, el sistema solo está disponible en Países Bajos y Lituania, pero Tesla espera que la aprobación neerlandesa sirva como base para acelerar el proceso en otros mercados.
El papel del regulador neerlandés RDW es especialmente relevante. Este organismo fue el primero en aprobar el uso de FSD Supervised en Europa y ahora busca que esa certificación tenga aceptación a escala comunitaria. Según Reuters, RDW aprobó provisionalmente la tecnología tras un proceso de pruebas de 18 meses y está intentando lograr una aprobación más amplia dentro de la Unión Europea.
Mientras tanto, otros países pueden reconocer la certificación neerlandesa por su cuenta, como ha ocurrido en Lituania. Grecia también parece estar en la lista, ya que su Ministerio de Transporte ha indicado que un próximo proyecto de ley permitiría aprobar el uso de FSD, mientras que Bélgica también estaría avanzando hacia una autorización siguiendo el mismo proceso empleado por RDW.
Una pieza clave en la nueva Tesla de Elon Musk
La llegada de FSD a más países europeos encaja con la estrategia de Elon Musk de presentar Tesla como algo más que un fabricante de coches eléctricos. La compañía quiere reforzar su imagen como empresa de inteligencia artificial, software y robótica, y FSD es, por ahora, el producto más tangible de esa visión que ya está disponible para un número amplio de clientes.
Otros proyectos, como el robot humanoide Optimus o los robotaxis completamente autónomos, siguen estando mucho más limitados. Optimus todavía no se produce en masa ni se vende al público, y FSD Unsupervised solo se utiliza en una flota reducida de robotaxis. En cambio, FSD Supervised ya forma parte de la oferta comercial de Tesla en varios mercados internacionales.
Fuera de Europa, el sistema está disponible en países y territorios como Australia, Canadá, China, México, Nueva Zelanda, Puerto Rico, Corea del Sur y Estados Unidos, lo que convierte su expansión europea en una asignatura pendiente para la compañía.
Tesla necesita muchos más clientes de FSD
La expansión de FSD no solo es estratégica desde el punto de vista tecnológico, sino también financiero. El paquete de compensación de Elon Musk, valorado en torno a 1 billón de dólares —aproximadamente 920.000 millones de euros—, está vinculado a una serie de objetivos de producto, entre ellos alcanzar 10 millones de suscripciones activas de FSD en 2035.
A día de hoy, Tesla todavía está lejos de esa cifra. Durante su presentación de resultados del primer trimestre, la compañía indicó que cuenta con cerca de 1,3 millones de clientes de pago de FSD en todo el mundo.
Además, Tesla ha cambiado la forma de acceder al sistema. Antes era posible pagar una cantidad única para desbloquear FSD, pero Elon Musk anunció en enero que el acceso pasaría a depender de una suscripción mensual, que actualmente cuesta 99 dólares al mes —unos 91 euros al cambio aproximado—. Este modelo puede ayudar a Tesla a generar ingresos recurrentes, pero también exige convencer a muchos más propietarios de que el sistema merece la pena.
Europa será una prueba clave para FSD
El gran reto para Tesla es que Europa no se parece a Estados Unidos. Las carreteras son más variadas, las normas pueden cambiar entre países y la supervisión regulatoria suele ser más estricta. Además, no todos los reguladores europeos parecen igual de convencidos con las promesas de seguridad de FSD, y Reuters ha informado de cierto escepticismo en algunas comunicaciones entre autoridades.
Por eso, la aprobación en Lituania es relevante, pero no significa que el despliegue europeo vaya a ser inmediato ni uniforme. Es probable que Tesla tenga que avanzar país por país mientras intenta conseguir una validación más amplia a nivel comunitario.
Aun así, el paso es simbólicamente importante. Después de años en los que FSD parecía una función principalmente asociada a Norteamérica, Tesla empieza a colocar las primeras piezas para convertirla en un producto global también dentro de la Unión Europea.
Un avance importante, pero con supervisión obligatoria
La llegada de FSD Supervised a Lituania refuerza la idea de que Tesla está consiguiendo abrirse camino en Europa, aunque de forma gradual. Para los propietarios de la marca, supone acceder a una de las funciones más ambiciosas del ecosistema Tesla. Para la compañía, representa una oportunidad de aumentar ingresos por software y acercarse a sus objetivos de suscripción.
Sin embargo, conviene no confundir este avance con una conducción autónoma plena. FSD Supervised sigue necesitando atención constante por parte del conductor, y la responsabilidad continúa recayendo sobre la persona al volante. La tecnología puede hacer cada vez más cosas, pero todavía no convierte al Tesla en un vehículo capaz de circular solo sin supervisión humana.
La pregunta ahora es qué país europeo será el siguiente. Si Grecia, Bélgica u otros mercados reconocen la certificación neerlandesa, Tesla podría acelerar de forma notable el despliegue de FSD en Europa. Pero, como suele ocurrir con la conducción autónoma, la tecnología avanza rápido y la regulación va bastante más despacio.