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Análisis del iPad (2018) a fondo y opinión


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Hardware y rendimiento

El iPad de 2018 cuenta con un procesador A10, que ofrece un 40 por ciento más de rendimiento en CPU y un 50 por ciento más de rendimiento gráfico que el procesador A9 que llevaba el iPad de 2017.

Este chip es el mismo que utiliza el iPhone 7 de 2017, por lo que cabe esperar una gran fluidez a la hora de movernos por el interfaz y las apps. Además, el nuevo chip hace posible que las aplicaciones de Realidad Aumentada se muevan con gran fluidez.

El nuevo iPad posee 2GB de RAM según las aplicaciones de benchmark que he utilizado, ya que esta no es una información que Apple incluya en las especificaciones técnicas. Se trata de la misma cantidad de memoria que encontramos en iPad de 2017, pero la mitad que en el iPad Pro.

A continuación, vamos a ver en distintos benchmarks cómo se comporta el nuevo iPad.

 

En el benchmark AnTuTu v6 el nuevo iPad ha obtenido 175.704, una marca excelente a la altura de la primera generación del iPad Pro.

 

En el benchmark Geekbench CPU, el nuevo iPad obtiene 3481/5942 puntos en las pruebas mono/multi-núcleo, un rendimiento que también es excelente.

 

En cuanto a potencia gráfica 3D, el benchmark 3DMark Sling Shot muestra unos resultados a medio camino entre los iPad Pro de primera y segunda generación.

 

Por último, en el test gráfico GFXBench, el dispositivo ha obtenido unos resultados excelentes, como se puede apreciar en la gráfica.

 

Los resultados de los benchmarks confirman que el iPad de 2018 es un tablet extremadamente potente, que supera en rendimiento al iPad del año pasado y a los iPad Pro de primera generación. Los únicos tablets que lo superan en potencia son los iPad Pro de segunda generación.

A pesar de ser usuario habitual de un iPad Pro de 10.5″, me he sentido muy cómodo utilizando estos días el iPad de 2018 y rara vez he echado en falta mayor potencia.

Durante mis pruebas, el nuevo iPad ha movido con suavidad el interfaz iOS 11, aplicaciones de Realidad Aumentada y juegos 3D exigentes. Tampoco he tenido problemas a la hora de hacer multi-tarea con la pantalla dividida, o al ejecutar una app exigente mientras se descarga e instala otra en segundo plano.

Juegos como Fortnite se ejecutan perfectamente en el iPad (2018)

 

La navegación con Safari también funciona rápido: las páginas web cargan rápidamente y el zoom y scroll funciona con suavidad, incluso con muchas webs abiertas en distintas pestañas.

Las diferencias más importantes de rendimiento que he encontrado frente al iPad Pro de 10.5″ es a la hora de abrir apps pesadas, que tardan un poco más en cargar, o al emplear apps de edición de imagen y vídeo.

El iPad de 2018 se comercializa únicamente en versiones de 32 y 128GB, por lo que no hay versión de 64GB.

Como es bien conocido, Apple no ofrece la posibilidad de ampliar el espacio por lo que debes escoger con cuidado la capacidad que vas a necesitar, sobre todo si estás pensando en almacenar vídeos y películas.

En el aspecto de conectividad, el nuevo iPad va bien servido gracias a conectividad Wi-Fi 802.11a/b/g/n/ac (2.4 y 5 GHz) y Bluetooth 4.2. Apple también comercializa una versión con conectividad 4G si necesitas estar conectado en cualquier lado, que es la que hemos probado.

En las pruebas realizadas, la velocidad de conexión tanto por Wi-Fi como por 4G es muy satisfactoria.

Se alcanzaron 260 Mbps de bajada y 71 Mbps de subida en Wi-Fi 802.11ac con una conexión a Internet de fibra óptica de 300 Mbps, y 20 Mbps de bajada y 12 Mbps de subida con una conexión 4G de Movistar.

La batería del iPad de 2018 tiene la misma capacidad que el modelo del año pasado, 8.827 mAh. En comparación, el iPad Pro de 10.5″ posee una batería de 8.134 mAh ya que es más fino.

 

Apple indica la misma autonomía para todos los iPad que se comercializan a día de hoy: 10 horas de navegación vía WiFi y de reproducción de vídeo o música, o 9 horas utilizando la conexión de datos móviles. Resulta curioso que todos los iPad tengan la misma autonomía con diferencias tan importantes en la arquitectura de procesador y capacidad de la batería.

En mis pruebas, la autonomía del iPad de 2018 ha sido excelente y no tengo ninguna queja al respecto.

La batería tarda en cargarse completamente unas 4 horas y 26 minutos con el cargador incluido. Esta cantidad de tiempo es bastante alta y, como se puede apreciar en la gráfica, el nuevo iPad no ofrece carga rápida sino que el proceso de carga es bastante lineal.

 

A pesar de que Apple incorpora un modo de consumo de bajo energía en los iPhone, este modo no está presente en los iPad, por lo que no tenemos forma de reducir el consumo de energía cuando la batería está próxima a agotarse.  Desconocemos a qué se debe esta omisión.

Apple ha incorporado una vez más el lector de huella dactilar Touch ID de primera generación que actúa como botón de inicio. Si bien Apple cambió el botón Touch ID en el iPhone 7 para que fuera inmóvil, en los iPad sigue siendo un botón apretable.

Touch ID reconoce la huella dactilar de forma rápida y fiable, y podemos registrar hasta cinco huellas diferentes, en caso de que queramos compartir el tablet con varios miembros de la familia o, sencillamente, desbloquear el iPad con varios posibles dedos.

 

En el apartado de ausencias, echamos de menos la presencia de conectores Smart Connector para poder acoplar una funda con teclado como la Smart Keyboard del iPad Pro de 10.5″.

Para poder usar un teclado externo con el iPad de 2018, tenemos que recurrir a teclados Bluetooth con batería, que son más engorrosos ya que hay que acordarse de cargarlo y tienes que encender/apagarlo.

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