Análisis del Samsung Galaxy A5 (2016) y opinión


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Pantalla

El Galaxy A5 (2016) posee una pantalla Super AMOLED de 5,2″, un tamaño muy atractivo ya que es lo suficientemente grande para navegar por Internet, disfrutar de juegos y isualizar películas con comodidad, pero no llega a ser tan voluminoso como un phablet.

La resolución de la pantalla es Full HD, es decir, 1920 x 1080 píxeles. Se trata de una resolución más que suficiente para una pantalla de este tamaño, aunque algunos fabricantes se empeñen en incorporar paneles 2K (o incluso 4K) en pantallas de poco más de 5”.

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La densidad de píxeles es muy elevada ya que nos encontramos en 424 ppp, lo que hace que los píxeles individuales sean indistinguibles.

Ahora bien, la matriz de sub-píxeles del Samsung Galaxy A5 (2016) es de tipo PenTile, como es habitual en los paneles AMOLED. En este tipo de pantallas los sub-píxeles rojo, verde y azul se disponen en formas geométricas, en lugar de estar uno a continuación de otro de forma alineada.

A igualdad de resolución, las pantallas PenTile se ven menos nítidas que las pantallas RGB de los paneles LCD. El patrón PenTile produce un efecto de zigzagueo en las líneas rectas que es perceptible a simple vista si la resolución no es lo suficientemente elevada. Por suerte en el caso del Galaxy A5 (2016) esto no es un problema ya que la densidad de píxeles es muy alta.

Samsung Galaxy A5 (2016) - 9

Pantalla PenTile del panel Super AMOLED del Samsung Galaxy A5 (2016)

 

Para analizar la calidad de la pantalla hemos realizado diversas pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro.

Uno de los aspectos clave a la hora de analizar una pantalla AMOLED es el brillo, ya que generalmente este tipo de pantallas ofrecen un nivel de brillo máximo inferior a las pantallas LCD.

En el caso del Galaxy A5 (2016), el brillo máximo del teléfono se encuentra alrededor de 387 nits según nuestras propias mediciones.

Este es un valor adecuado, por encima de otros teléfonos con pantallas AMOLED que hemos probado, como el Lumia 950 (300 nits) o el OnePlus X (310 nits), pero por debajo de otros teléfonos de gama alta como el Samsung Galaxy S6 edge+ (500 nits).

Con el modo de color activo por defecto, Adaptive Display, la fidelidad de colores no es demasiado buena ya que la pantalla tiende a saturar los colores. El error medio resulta ser 6.3 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser de 14.1 dE, un valor bastante elevado.

 

Si activamos el modo de color Básico, los resultados mejoran significativamente. El error medio pasa a ser 1.6 dE, y el error máximo se reduce a 2.8 dE. Estos resultados son bastante buenos, lo que nos lleva a pensar que el modo de color por defecto desvirtúa los colores excesivamente incrementando su saturación. Ahora bien, hay muchos usuarios que prefieren colores intensos (aunque sean irreales) frente a colores que sean más realistas.

El color blanco presenta una temperatura de color de 7.732 ºK, bastante por encima del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica un cierto tono azulado que es apreciable en aplicaciones con fondo blanco, como el navegador, si tenemos al lado otra pantalla de referencia con la que comparar. El valor de gamma es excelente, 2,2.

El color negro es muy profundo, como era de esperar en una pantalla AMOLED, lo que implica que el contraste es muy elevado, teóricamente infinito. Esta hace que, por ejemplo, al ver una película, las franjas horizontales negras encima y debajo de la pantalla se ven completamente negras.

Los ángulos de visión son amplios y los colores no se ven alterados al observar la pantalla desde un ángulo.

Samsung Galaxy A5 (2016) - 10

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