Análisis de Microsoft Surface Book 2 a fondo y opinión

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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado de Surface Book 2.

En 2015, Microsoft presentó el Surface Book, que supuso la entrada de la compañía en el mercado de los ordenadores portátiles tras el éxito cosechado por las tablets Surface.

Su sucesor fue anunciado a finales del año pasado en forma del Surface Book 2, que llega con un diseño similar pero un hardware considerablemente más potente.

El Surface Book 2 está disponible en varias configuraciones con pantallas de 13″ o 15″, procesador Intel Core i5 o i7, 8 o 16 GB de RAM y 256/512/1024 GB de almacenamiento SSD (pero no todas las combinaciones son posibles).

Los precios parten de 1.749 € en el modelo más básico de 13″ con procesador Intel Core i5, 8GB de RAM y 256GB de almacenamiento y llegan hasta los 3.799 € en el modelo más potente con pantalla de 15″, procesador Intel Core i7, 16GB de RAM y 1TB de almacenamiento.

Por cortesía de Microsoft, hemos tenido oportunidad de probar el nuevo Surface Book 2 de 15″ durante varias semanas y, a continuación, os traemos nuestras conclusiones tras un análisis detallado.

 

Índice de páginas

Página 1Diseño, Accesorios y Pantalla
Página 2Hardware y Software
Página 3Precio y Conclusiones

 

Diseño y construcción

Microsoft ha decidido apostar sobre seguro con el diseño de Surface Book 2, que ofrece un aspecto muy similar al modelo anterior.

Como su predecesor, el Surface Book 2 cuenta con un chasis de metal con un acabado mate en color plateado que se ve interrumpido por el logotipo de Microsoft con un acabado en espejo. Estos acabados guardan un parecido bastante notable con los de la serie MacBook de Apple, aunque las similitudes acaban en el tono de color.

 

El aspecto que más llama la atención del diseño del Surface Book 2 es la peculiar bisagra que une la pantalla con la base con teclado. Esta bisagra, que se ha convertido en señade identidad de Microsoft, no solamente facilita abrir y cerrar el portátil sino que además contiene el mecanismo que permite separar la pantalla de la base.

El inconveniente de esta bisagra es que, estando cerrado, el Surface Book no queda totalmente plegado sino que hay un espacio entre la pantalla y el teclado. Esto significa que, si lo transportas en una bolsa, ocupa más espacio que otros portátiles finos. Además, debes tener cuidado para que no quede ningún objeto atrapado entre pantalla y teclado y acabe rayando ambos.

El beneficio claro de la bisagra es que la pantalla se puede extraer por completo y funcionar de manera independiente en modo tablet ya que la CPU, memoria RAM,  almacenamiento y una parte de la batería residen en ese módulo.

Al retirar el teclado, que también alberga la GPU y la otra parte más grande de la batería, el peso pasa de 1,9 Kg a algo menos de 0,8 Kg, por lo que las ventajas de movilidad son claras.

La bisagra del Surface Book 2 no permite que el portátil queda totalmente cerrado

 

La forma de desacoplar la pantalla de la base es a través de una tecla situada en la primera fila. El proceso no es instantáneo sino que debemos mantener la tecla apretada un par de segundos hasta que se oye el chasquido que indica que se puede extraer la pantalla.

Una vez desacoplada, la pantalla por sí misma no tiene ningún apoyo, por lo que es necesario sostenerla en la mano para poder utilizarla. Por suerte, a pesar de su gran tamaño — no hay muchas tablets de 15″ en el mercado — resulta bastante cómoda de sujetar en la mano.

Los marcos que rodean la pantalla son algo más grandes de lo que nos gustaría ver en un portátil pero su posible uso como tablet hace obligatoria la presencia de estos marcos para que, al sujetarla con la mano, no se produzcan pulsaciones indeseadas.

A pesar de que el Surface Book 2 no es un dispositivo precisamente pequeño, Microsoft no parece haber aprovechado tan bien el espacio en la base como otros fabricantes. Por ejemplo, el trackpad es más pequeño que el del MacBook Pro de 15″ y echamos de menos unos altavoces estéreo en la base a pesar del espacio que queda libre.

Hablando del touchpad, funciona bastante bien y, como es lógico, soporta los múltiples gestos táctiles que encontramos en Windows 10. Los botones izquierdo y derecho están integrados en el propio touchpad y, para mi gusto, suenan demasiado fuerte al pulsarlos.

El teclado está retroiluminado con tres niveles de intensidad que van desde una luz tenue hasta una luz bastante brillante. Puestos a encontrar aspectos de mejora, la iluminación de las teclas no es uniforme y luz se escapa por la base, siendo sobre todo apreciable en la primera hilera de teclas.

Por lo demás, el teclado ofrece una buena sensación al tacto y presenta un buen recorrido en las teclas. En nuestras pruebas, hemos podido teclear rápidamente sin dificultad.

 

Surface Book 2 llega con dos puertos USB 3.0 tradicionales, así como un puerto USB Tipo-C para, por ejemplo, conectar el portátil a un monitor a través de un adaptador, y dos puertos Surface Connect para carga, uno en la base y otro en la pantalla.

El puerto USB Tipo-C también puede ser utilizado para cargar el equipo, así que hubiéramos preferido ver más puertos USB Tipo-C en lugar de tantos Surface Connect.

También cuenta con un lector de tarjetas SD y un conector de auriculares, siendo este ultimo el único conector que está en el módulo de la pantalla además del de carga. Esto hace que resulte un poco extraño utilizar los auriculares en modo “ordenador”, ya que el cable queda suspendido en el aire.

 

Accesorios de Surface Book 2: Surface Pen

Microsoft no incluye el lápiz Surface Pen de serie con Surface Book 2 ya que es un accesorio un tanto peculiar que no todo el mundo necesita y que, además, puede que el comprador ya tenga de otro dispositivo Surface anterior.

La gran pantalla del Surface Book 2 es ideal para dibujar o tomar notas con Surface Pen. El lápiz funciona con prácticamente cualquier campo de texto y, por supuesto, en todas las aplicaciones Office. Ofrece 4.096 niveles de presión y el retardo a la hora de dibujar sobre la pantalla es mínimo.

Gracias al escritorio Windows Ink de Windows 10, podemos utilizar un buen número de utilidades propias de Microsoft para tomar notas y realizar anotaciones sobre páginas web.

El lápiz Surface Pen se acopla al lateral de la pantalla a través de unos imanes muy potentes, pero Microsoft ha optado por eliminar el clip que permitía agarrar el lápiz al bolsillo de la camisa o de la chaqueta.

El único inconveniente del Surface Pen es su precio, ya que cuesta 109,99 euros.

El puntero Surface Pen permite tomar notas y dibujar sobre la pantalla cómodamente

 

Pantalla

Surface Book 2 llega con una pantalla PixelSense de 15″ (o de 13.5″ si optas por el modelo más pequeño) que ofrece una resolución de 3240 x 2160 píxeles, lo que implica una densidad de píxeles bastante elevada de 260 ppp.

La resolución es bastante inusual ya que la pantalla de Surface Book 2 posee un ratio de pantalla 3:2, en lugar del ratio 16:9 que solemos encontrar habitualmente en los ordenadores portátiles.

Esto significa que la pantalla de Surface Book 2 es más alta, lo que es bueno a la hora de trabajar pero hace que aparezcan franjas horizontales negras más grandes al ver una película.

La matriz de sub-píxeles de la pantalla es de tipo RGB, como es habitual en los paneles LCD. En las pantallas RGB los sub-pixeles se organizan uno a continuación de otro en hileras rojo-verde-azul (RGB), como se puede apreciar en la imagen anterior.

Matriz RGB de la pantalla LCD de Surface Book 2

 

El brillo máximo de la pantalla es, según nuestras propias mediciones, 420 nits, un valor bastante alto ya que la mayoría de los portátiles no pasan de los 300 nits. No obstante, el MacBook Pro de 15″ de 2016 supera este brillo con 489 nits.

Tener un brillo elevado permite trabajar cómodamente en sitios que estén muy iluminados e incluso en exteriores. El Surface Book 2 llega con un sensor de luminosidad, por lo que es capaz de adaptar el brillo de la pantalla al entorno.

El color negro es bastante profundo, con un brillo de tan solo 0,12 nits, lo que hace que el contraste sea bastante elevado, en torno a 1.600:1.

 

La gama de colores del panel del Surface Book 2 es amplia ya que cubre cerca del 100% del espacio de color sRGB habitual y un 73% del del espacio de color Adobe RGB utilizado habitualmente en fotografía. No obstante, si buscas una amplia gama cromática, el MacBook Pro es el ganador en este caso.

La fidelidad de los colores es muy alta, ya que el error medio resulta ser 3 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo es de 12.4 dE.

La temperatura de color de la pantalla resulta ser de 6.636ºK, un valor muy cercano al nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica que el blanco es muy puro, sin ningún tinte de color. El valor de gamma, 2.4, está cerca del valor ideal de 2.2.

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