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Hay lectores de libros electrónicos que caben en el bolso y otros que se acercan al tamaño de un teléfono. BOOX Picco va un paso más allá: mide 105,5 × 62 × 5,5 mm, pesa unos 58 gramos y busca acompañarnos incluso en las pausas más breves del día. Su pantalla de tinta electrónica ocupa 3,97 pulgadas y puede llevarse junto al móvil mediante una funda magnética.
Con este modelo, BOOX estrena Tiles, una familia con la que quiere probar formatos eInk diferentes de sus lectores y tabletas habituales. Picco combina botones y control táctil, luz frontal ajustable y una tarjeta de memoria incluida. La idea resulta atractiva, aunque su tamaño reducido también plantea dudas razonables sobre qué tipo de libros se leerán cómodamente en él.
La tienda europea de BOOX muestra un precio de 109,99 € para Picco.
Un lector de bolsillo pensado para los minutos sueltos
BOOX describe Picco como un dispositivo del tamaño aproximado de una tarjeta. La comparación ayuda a imaginar su portabilidad, aunque conviene fijarse en las medidas reales: 105,5 × 62 × 5,5 mm. Es algo más grande que una tarjeta bancaria convencional, pero lo bastante ligero para no tener que planear dónde guardarlo cada vez que salimos de casa.
Una de las propuestas más curiosas es la funda magnética que permite sujetarlo a la parte trasera de un teléfono compatible. Así, móvil y lector pueden viajar juntos y separarse cuando apetezca leer. Es la funda la que aporta esa forma de transporte: BOOX no presenta el cuerpo del lector como un accesorio que se pegue por sí solo al smartphone.
La marca imagina usos muy concretos: una cola para pedir café, un trayecto corto o esos pocos minutos de espera en los que solemos sacar el teléfono para mirar redes sociales. Picco busca sustituir parte de ese desplazamiento interminable por unas páginas de lectura. No pretende ofrecer una pantalla grande para estudiar documentos, sino facilitar que empecemos a leer sin llevar otro aparato voluminoso.
Este planteamiento se diferencia del de lectores de seis pulgadas como el BOOX Go 6 (Gen. II), que analizamos en Teknofilo junto al pasador Tappy. En un tamaño tan pequeño, la portabilidad gana mucho peso en la decisión. Quien lea novelas en cualquier momento puede encontrarlo sugerente; quien trabaje habitualmente con páginas complejas necesitará valorar antes el espacio disponible.
Cómo es su pantalla y qué controles ofrece
La pantalla es eInk monocroma de 3,97 pulgadas, con resolución de 480 × 800 píxeles y densidad de 235 píxeles por pulgada. Son cifras suficientes para entender su orientación hacia el texto, aunque la nitidez real, el contraste y la velocidad al pasar de página habrá que juzgarlos con el aparato en la mano. BOOX no plantea aquí una pantalla a color para cómics o ilustraciones.
Picco incorpora luz frontal con ajuste de intensidad y temperatura de color. Eso permite adaptar la iluminación a una habitación oscura o a distintos momentos del día sin depender de una lámpara. La información facilitada por BOOX menciona además un botón físico con el que alternar rápidamente entre configuraciones de luz diurna y nocturna.
Para moverse por el contenido combina la pantalla táctil con botones físicos de paso de página. La posibilidad de elegir entre tocar la pantalla o pulsar un botón puede resultar útil cuando se sujeta el lector con una sola mano. También incluye un sensor que, según la marca, permite girar la interfaz en cuatro orientaciones para adaptarla a la posición del dispositivo.
El formato tiene una consecuencia evidente: en cada página cabrá menos texto que en un eReader convencional. BOOX permite cambiar tipografías, tamaño de letra, márgenes e interlineado para encontrar un equilibrio entre legibilidad y número de pasos de página. Si necesitamos letras grandes, ese ajuste será especialmente importante para decidir si Picco nos resulta cómodo.
Libros, memoria y formas de enviar archivos
En lugar de anunciar 16 GB de almacenamiento integrado, BOOX especifica que Picco viene con una tarjeta microSD de 16 GB ya instalada. La capacidad puede ampliarse con tarjetas de hasta 2 TB, aunque para una biblioteca de novelas la tarjeta incluida ya debería ofrecer mucho margen. También dispone de conectividad Wi-Fi de 2,4 GHz y Bluetooth.
La ficha oficial enumera EPUB, MOBI, AZW y AZW3 entre sus formatos de documentos, además de TXT, FB2, RTF y varios tipos de HTML. Para imágenes cita PNG, JPEG, WEBP, BMP y GIF. PDF no aparece en la lista publicada por BOOX, una ausencia que conviene tener en cuenta si buena parte de nuestra biblioteca está en ese formato.
BOOX presenta la aplicación BOOX Tiles y una interfaz web como vías oficiales para transferir los archivos compatibles. Su comunicación de prensa también menciona el cable USB-C, pero la ficha de especificaciones europea solo enumera la aplicación y la web en el apartado de transferencia. Hasta tener instrucciones más detalladas, es preferible no dar por hecho que el envío de libros por cable funciona igual que en otros lectores BOOX.
La compañía habla de un firmware adaptado expresamente a esta pantalla pequeña, con opciones para ajustar el aspecto de cada página. Es una distinción útil respecto a sus tabletas eInk de mayor tamaño: aunque lleve el nombre BOOX, no hay que asumir que Picco ofrezca Android ni la misma libertad para instalar aplicaciones que dispositivos como el Palma 3.
Salvapantallas y pequeñas herramientas para el día a día
La personalización no se queda en las letras de los libros. BOOX propone utilizar fotografías, obras de arte o citas como salvapantallas, de modo que la pantalla eInk tenga un aspecto propio incluso cuando no estemos leyendo. Para quien disfrute cambiando el aspecto de sus dispositivos, es una función sencilla que encaja con la idea de un lector que siempre llevamos encima.
La ficha del fabricante enumera tres herramientas adicionales: Pomodoro, Todo y Countdown. Un temporizador para concentrarse, una lista de tareas y una cuenta atrás pueden aprovechar bien una pantalla pequeña y poco llamativa. BOOX las muestra como funciones del producto, pero no detalla una tienda abierta desde la que descargar libremente otras aplicaciones.
También se agradece que los controles físicos tengan protagonismo. Un dispositivo pensado para sacar del bolsillo durante unos minutos debería permitir abrirlo, orientar la pantalla y pasar páginas sin demasiados pasos intermedios. La facilidad real de esa experiencia dependerá de cómo responda el software, algo que la ficha técnica no puede resolver por sí sola.
Picco inaugura una categoría dentro de BOOX, pero no reemplaza sus otros lectores. La marca sigue teniendo modelos pensados para leer durante horas, escribir o usar aplicaciones Android; repasamos sus novedades recientes en Note y Palma. Aquí la apuesta consiste en llevar una pantalla de tinta electrónica incluso cuando antes habríamos salido únicamente con el móvil.