El número personal de Donald Trump se vende en el mercado negro, según un informe

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La relación entre los líderes políticos y la tecnología siempre ha despertado curiosidad, especialmente cuando se trata de dispositivos tan cotidianos como los smartphones.

En el caso del presidente estadounidense Donald Trump, el uso de teléfonos móviles dentro de la Casa Blanca ha sido objeto de debate durante años, tanto por cuestiones de seguridad como por su forma de comunicarse con la prensa y el público.

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Un nuevo informe ha vuelto a poner el foco en este tema al revelar que el número personal de teléfono del presidente habría circulado ampliamente entre periodistas, empresarios e intermediarios de influencia, convirtiéndose en un objeto de intercambio en ciertos círculos de poder.

 

Los iPhone del presidente en la Casa Blanca

Durante su primer mandato presidencial, Donald Trump utilizó dos teléfonos Apple iPhone distintos proporcionados por los servicios tecnológicos de la Casa Blanca.

Estos dispositivos fueron configurados y gestionados por dos organismos clave del gobierno estadounidense: la unidad de tecnologías de la información de la Casa Blanca y la agencia de Comunicaciones de la Casa Blanca, una agencia responsable de las telecomunicaciones presidenciales que está dirigida por personal militar.

Cada dispositivo tenía una función concreta. Uno de los iPhone estaba dedicado exclusivamente a la comunicación en redes sociales —incluyendo la aplicación de X — mientras que el segundo teléfono se utilizaba únicamente para realizar llamadas.

Esta separación tenía como objetivo reducir riesgos de seguridad y limitar el acceso de aplicaciones externas al dispositivo utilizado para comunicaciones más sensibles.

 

El número personal del presidente en el mercado negro

Un informe publicado por el medio estadounidense The Atlantic asegura que el número personal de teléfono del presidente se ha convertido en un activo codiciado en ciertos círculos de influencia.

Según la investigación del periodista Michael Scherer, funcionarios de la administración indicaron que el número presidencial habría sido objeto de intercambios informales, negociaciones e incluso intentos de venta en mercados no oficiales.

El interés en obtener este número se debe a la posibilidad de contactar directamente con el presidente, algo extremadamente difícil de conseguir a través de los canales institucionales habituales.

 

Intercambios entre periodistas y lobistas

El informe señala que algunos periodistas y mediadores han llegado a intercambiar números de teléfono de líderes mundiales para obtener el del presidente estadounidense.

Estas transacciones, según las fuentes citadas, se producían con la misma lógica que el intercambio de cartas coleccionables o cromos deportivos, aunque en este caso los protagonistas no eran aficionados sino ejecutivos de grandes empresas, intermediarios políticos y periodistas de alto nivel.

En algunos casos, el número habría sido ofrecido a inversores o grupos con grandes recursos económicos interesados en influir en decisiones políticas.

 

Un presidente que responde muchas llamadas

Una de las razones por las que el número resulta tan valioso es que el presidente estadounidense es conocido por responder llamadas con relativa frecuencia.

Funcionarios de la Casa Blanca explicaron que no es extraño que el presidente reciba hasta diez llamadas de periodistas en un periodo de apenas dos horas.

Un funcionario describió la situación de forma muy gráfica: las llamadas llegan una tras otra de forma constante, creando un flujo continuo de conversaciones con la prensa. Esta accesibilidad, inusual para un jefe de Estado, ha contribuido a que el número se difunda rápidamente entre círculos mediáticos y empresariales.

 

Cómo el número dejó de ser privado

Al inicio del segundo mandato presidencial de Donald Trump, el número personal del presidente era conocido únicamente por amigos cercanos y algunos periodistas.

Sin embargo, aproximadamente 14 meses después del inicio del mandato, el número habría circulado ampliamente entre periodistas, ejecutivos corporativos e incluso miembros del ecosistema tecnológico y financiero.

La situación llegó a tal punto que algunos funcionarios de la Casa Blanca reconocieron que a menudo tienen que buscar en Google el nombre de la persona que está llamando para saber quién es.

Uno de ellos describió el fenómeno como algo que está “fuera de control”, comparándolo con una bola de demolición que no deja de expandirse.

La respuesta oficial de la Casa Blanca

Desde la Casa Blanca, la portavoz Anna Kelly respondió a las informaciones defendiendo el estilo de comunicación del presidente.

Según Kelly, el presidente es uno de los líderes más accesibles y transparentes de la historia reciente, y el alto volumen de llamadas refleja simplemente el interés constante de los medios por hablar con él.

La portavoz también señaló que el presidente mantiene una relación directa con la prensa y que muchos periodistas buscan activamente oportunidades para hablar con él.

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