El iPhone 18 Pro roza el número uno en DXOMARK y vuelve a dominar en vídeo

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pple vuelve a colocarse a las puertas del primer puesto en fotografía móvil. El iPhone 18 Pro ha conseguido 172 puntos en la prueba de cámara de DXOMARK, una nota que lo sitúa en la segunda posición de la clasificación global y confirma que la marca sigue teniendo una baza especialmente potente en vídeo.

Por delante solo aparece el Huawei Pura 80 Ultra, con 175 puntos, mientras que el vivo X300 Pro queda inmediatamente detrás con 171. La distancia entre los tres es pequeña, pero el análisis deja bastante claro en qué terrenos destaca cada uno y dónde el nuevo iPhone todavía cede terreno frente a sus rivales.

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DXOMARK ha combinado mediciones objetivas con evaluaciones perceptivas de fotografía, zoom y vídeo. El resultado dibuja un sistema muy completo, con exposición precisa, contraste más natural, buenos tonos de piel, estabilización eficaz y un equilibrio convincente entre detalle y ruido, incluso cuando la luz empieza a escasear.

No todo es perfecto, claro. El teleobjetivo pierde competitividad a larga distancia, el modo retrato nocturno continúa sin aplicar un buen desenfoque y el balance de blancos puede variar durante la grabación. Son limitaciones concretas que no estropean el conjunto, aunque sí explican por qué el iPhone 18 Pro se queda a tres puntos del líder.

 

El iPhone 18 Pro se queda a tres puntos del líder

La puntuación global de 172 puntos procede del protocolo Camera de DXOMARK, que examina situaciones muy distintas y no se limita a disparar unas cuantas fotos con buena luz. El laboratorio estudia desde retratos y escenas nocturnas hasta zoom, movimiento y cambios de iluminación durante la grabación.

Con ese resultado, el iPhone 18 Pro ocupa el segundo puesto, justo por debajo de los 175 puntos del Huawei Pura 80 Ultra. El vivo X300 Pro, que había llegado a situarse segundo en el ranking de DXOMARK, pasa ahora a la tercera posición con 171 puntos.

Al separar las disciplinas se entiende mejor la nota: el teléfono consigue 171 puntos en fotografía y 176 puntos en vídeo. Apple no domina todos los apartados individuales, pero ofrece una regularidad difícil de igualar y evita que una debilidad concreta hunda la experiencia general.

Eso también ayuda a interpretar correctamente el ranking. Una diferencia de uno o tres puntos no significa que todas las fotos de un móvil vayan a ser mejores que las de otro, sino que el dispositivo ha resuelto con algo más de consistencia el enorme conjunto de escenas incluidas en el protocolo.

En la práctica, la principal conclusión es sencilla: el iPhone 18 Pro está entre las cámaras móviles más fiables del momento. Sus mejores argumentos aparecen cuando hay que grabar vídeo, fotografiar personas o mantener una imagen equilibrada en condiciones de luz complicadas.

 

La apertura variable aporta algo más que una cifra llamativa

La cámara principal utiliza un sensor de 48 Mpx y una apertura variable que puede trabajar en ƒ/1,48, ƒ/1,8, ƒ/2,8 y ƒ/4. No se trata solo de dejar entrar más o menos luz: variar la apertura permite modificar ópticamente la profundidad de campo y adaptar mejor la captura a cada escena.

En Teknofilo ya explicamos cómo funciona la apertura variable del iPhone 18 Pro. DXOMARK confirma ahora que no es un simple reclamo técnico, porque el sistema cierra el diafragma automáticamente cuando detecta varios sujetos situados a distancias diferentes.

El beneficio se aprecia sobre todo en fotografías de grupo y composiciones complejas. En lugar de enfocar con mucha nitidez a una persona y dejar a otra ligeramente borrosa, el teléfono amplía la zona enfocada para mantener más rostros y elementos relevantes con una nitidez consistente.

El enfoque automático también fue rápido y fiable durante la mayor parte de las pruebas. El laboratorio detectó pequeños fallos en situaciones puntuales, así que no estamos ante un sistema infalible, pero sí ante uno que responde con rapidez y acierta de forma habitual.

También mejora el control de los reflejos respecto a generaciones anteriores, con menos velos difusos al disparar frente a una fuente de luz. Aun así, pueden aparecer puntos verdes y algún destello cuando el diafragma está más cerrado, una consecuencia que conviene conocer si se fotografían luces intensas de noche.

 

Fotografías naturales y un rendimiento nocturno muy sólido

En fotografía, uno de los mayores aciertos es la exposición. El iPhone 18 Pro suele iluminar correctamente al sujeto y conserva información tanto en luces como en sombras gracias a un rango dinámico amplio, algo especialmente útil en exteriores con cielos brillantes o interiores a contraluz.

Apple también ha afinado el contraste, que ahora produce imágenes más naturales y favorece la representación de la piel. En algunos retratos con un contraluz muy exigente, el rostro puede quedar ligeramente oscuro, pero el comportamiento general es más equilibrado y menos artificial.

La cámara preserva bastante textura fina sin aplicar un procesado demasiado agresivo. DXOMARK valora especialmente el buen compromiso entre detalle y ruido: las superficies mantienen definición y el grano permanece controlado en una gama amplia de condiciones.

Cuando cae la noche, el teléfono continúa entre los modelos más competentes. Las imágenes suelen conservar una exposición correcta, colores agradables y un balance de blancos cálido que resulta natural, mientras que los detalles pequeños sobreviven mejor de lo que cabría esperar con poca iluminación.

Hay, no obstante, dos escenarios más delicados. El ruido puede hacerse visible en escenas nocturnas de rango dinámico elevado y, cuando la luz es realmente mínima, se pierden algunas texturas finas. Es un rendimiento excelente con poca luz, pero no inmune a las limitaciones físicas de un sensor de smartphone.

 

Los retratos ganan consistencia, aunque queda margen

El iPhone 18 Pro ofrece retratos bien expuestos, con tonos de piel naturales y un contraste que da volumen al rostro sin endurecerlo en exceso. Esa presentación equilibrada hace que los resultados sean agradables nada más disparar, sin obligar a editar cada imagen para corregir luces o color.

El modo bokeh recorta bien al sujeto y aplica una transición progresiva entre las zonas enfocadas y el fondo. Tanto el desenfoque como los puntos de luz se representan de manera creíble, de modo que el efecto se acerca más al aspecto de una óptica convencional y evita bordes excesivamente bruscos.

La apertura variable vuelve a ser importante aquí, aunque no siempre de la forma más evidente. Cuando hay varias personas, disponer de una profundidad de campo óptica mayor puede ser preferible a simular un fondo muy desenfocado, ya que ayuda a que todos los rostros permanezcan realmente enfocados.

En las escenas más difíciles, algunos rivales aún recuperan más detalle facial y separan con mayor precisión el pelo, la ropa o los objetos próximos al contorno. Además, el modo retrato nocturno no aplica efecto de desenfoque, una ausencia llamativa en un móvil de esta categoría.

El balance final sigue siendo positivo porque las carencias aparecen sobre todo en casos exigentes. Para retratos cotidianos, fotografías familiares y grupos, la combinación de buen color, enfoque fiable y apertura variable ofrece resultados consistentes con muy poca intervención del usuario.

 

El zoom convence más a corta y media distancia

El conjunto trasero se completa con un ultra gran angular de 48 Mpx, equivalente a 13 mm y con un campo de visión de 120 grados, además de un teleobjetivo de 48 Mpx equivalente a 100 mm. Sobre el papel es un sistema versátil, pensado para cubrir desde paisajes y arquitectura hasta retratos cerrados y sujetos lejanos.

A corta y media distancia, el zoom conserva bien las texturas y mantiene un equilibrio natural entre nitidez y ruido. Es la franja en la que el iPhone 18 Pro resulta más convincente, ya que produce imágenes limpias sin exagerar los contornos para crear una falsa sensación de detalle.

La situación cambia al ampliar objetos muy alejados. Las texturas finas se vuelven más suaves y algunos competidores de gama alta consiguen retener más información, por lo que el teleobjetivo a larga distancia es una de las razones por las que el iPhone no alcanza el primer puesto global.

Eso no convierte el zoom en malo, sino que obliga a poner las expectativas en su sitio. Para retratos, conciertos desde una distancia moderada o detalles urbanos cumple con solvencia; para capturar motivos realmente remotos, hay alternativas más especializadas y con mayor definición.

En vídeo, el comportamiento es más redondo porque las transiciones entre distancias focales son especialmente suaves. Cambiar de una cámara a otra no provoca un salto tan evidente en encuadre y aspecto, lo que ayuda a que una grabación continua conserve una sensación más natural.

 

El vídeo vuelve a ser la gran baza de Apple

Con 176 puntos en vídeo, el iPhone 18 Pro mantiene el liderazgo de Apple en uno de los apartados que más cuesta resolver bien. La ventaja no depende de un único ajuste espectacular, sino de la combinación de exposición, color, detalle, control del ruido y estabilidad entre fotogramas.

La estabilización permanece suave incluso al grabar mientras se corre, sin introducir correcciones bruscas que hagan que la escena parezca flotar. La captura a 60 fps refuerza esa fluidez y permite que el movimiento conserve un aspecto natural en situaciones dinámicas.

El equilibrio entre textura y ruido también es bueno en una variedad amplia de condiciones. En exteriores se aprecia una ligera mejora del rango dinámico, de modo que el teléfono protege mejor las zonas luminosas sin sacrificar innecesariamente la información de las sombras.

El vídeo nocturno avanza sobre todo en el tratamiento del color. Los tonos de piel se reproducen de forma más agradable con poca luz y la imagen mantiene una apariencia coherente, algo importante para quien graba personas en interiores, calles iluminadas o eventos al caer la noche.

El punto menos pulido es la estabilidad del balance de blancos. DXOMARK observó variaciones visibles al pasar entre condiciones de iluminación distintas, por lo que el color puede cambiar durante una misma toma aunque el resto de la grabación se mantenga estable.

En conjunto, el iPhone 18 Pro no es el campeón absoluto de la clasificación, pero sí uno de los móviles más completos para crear imágenes. Su apertura variable mejora situaciones reales, la fotografía nocturna es muy competitiva y el vídeo sigue marcando la referencia, mientras que el teleobjetivo lejano y ciertos retratos nocturnos representan sus principales asignaturas pendientes.

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