Análisis del MacBook Pro (2019) de 13″ a fondo y opinión


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos me ha gustado del MacBook Pro.
El pasado mes de mayo, Apple actualizó sus portátiles MacBook Pro con Touch Bar con nuevos procesadores Intel más potentes y un teclado mejorado. En julio, la compañía actualizó también el modelo de entrada del MacBook Pro de 13″, de manera que ahora todos los MacBook Pro comparten características similares.

Los nuevos MacBook Pro no presentan cambios externos en comparación con los modelos anteriores, pero sí que cuentan con un hardware interno más potente con procesadores de hasta ocho núcleos para competir en igualdad de condiciones frente a sus rivales.

Además, todos los modelos cuentan con Touch Bar y Touch ID, pantallas brillantes con un amplio gamut de color y True Tone, dos o cuatro puertos USB Tipo-C ThunderBolt 3 y conector de auriculares.

He tenido oportunidad de probar el MacBook Pro con pantalla Retina de 13″ con True Tone, procesador Intel Core i5 de cuatro núcleos a 1,4 GHz, 8 GB de RAM y 256 GB de almacenamiento SSD. A continuación, os traigo mis conclusiones tras varias semanas de uso a fondo.

 

Apartados del análisis

  1. Diseño
  2. Pantalla
  3. Hardware y rendimiento
  4. macOS Mojave
  5. Precio y competidores
  6. Conclusiones finales

 

Diseño y construcción

El nuevo MacBook Pro de 2019 mantiene el mismo diseño del modelo anterior, que a su vez era prácticamente idéntico al que debutó en el año 2016. Esto no es para nada una mala señal ya que, en mi opinión, el MacBook Pro es uno de los equipos más atractivos que puedes encontrar en el mercado.

El MacBook Pro posee un estilizado cuerpo de aluminio que está disponible en dos posibles acabados: color plata o gris espacial. Como ya nos tiene acostumbrados Apple, la calidad de la construcción es excelente y los materiales tienen un aspecto y un acabado que llama la atención.

Apple presta especial atención a los detalles y un buen ejemplo de esto es el mecanismo de bisagra, que queda totalmente oculto a la vista tanto cuando el equipo está cerrado como cuando está abierto, ya que se encuentra está en la parte inferior.

Uno de los cambios que introdujo Apple en el modelo anterior y que sigue presente en el nuevo MacBook Pro tiene que ver con el logotipo de la manzana, que ya no se ilumina sino que tiene un acabado en espejo similar al que encontramos en los iPhone o iPad.

 

El modelo que he probado es el que cuenta con una pantalla de 13″ y, por tanto, es el dispositivo más compacto de los dos que puedes elegir. Con unas dimensiones de 30 × 21 × 1,5 cm y un peso de 1,4 Kg, se trata de un portátil bastante fino y ligero que puedes transportar cómodamente en la mano. Por eso, no es extraño que este sea el equipo elegido por muchas personas que tienen que desplazarse frecuentemente con su ordenador.

Apple ha mejorado el mecanismo del teclado MacBook Pro con nuevos materiales. El mecanismo de mariposa del teclado ofrece una mayor estabilidad al teclear que el mecanismo de tijera tradicional, pero en el pasado se han dado problemas con teclas que se pulsaban dos veces o no funcionaban debido a partículas que se introducían en su interior.

Esta nueva tercera generación del teclado mariposa no solamente debería solucionar estos problemas sino que además es más silencioso. Si te preocupa que el nuevo teclado pueda sufrir alguno de los problemas de sus antecesores, te alegrará saber que el programa de reparación de teclados de Apple reemplazará cualquier teclado defectuoso durante los cuatro años siguientes a su fecha original de venta, es decir, hasta 2023 en el caso del nuevo MacBook Pro.

 

El trackpad del MacBook Pro es de los más grandes que puedes encontrar en un portátil, lo que mejora enormemente la usabilidad. Utilizar un trackpad de este tamaño es una auténtica gozada, y me gustaría que otros fabricantes siguieran por este mismo camino.

La clave para conseguir un trackpad tan grande se encuentra en la tecnología de sensibilidad a la presión de Apple, que permite que obtengas la misma sensación táctil pulses donde pulses.

El trackpad cuenta con la tecnología Force Touch. Aunque la mayoría de los usuarios no se dará cuenta, el trackpad no se hunde realmente al pulsarlo sino que utiliza la tecnología háptica de Apple para simular un «clic» al ser pulsado.

El trackpad no solamente actúa como un ratón sino que ofrece funcionalidades adicionales. Por ejemplo, puedes variar la velocidad de desplazamiento en QuickTime Player, o acelerar el zoom en Apple Maps. Y si pulsas fuerte sobre una palabra en el navegador podrás ver su definición.

 

El nuevo MacBook Pro cuenta con dos grandes a altavoces a ambos lados del teclado, lo que rompe con la monotonía de la superficie de aluminio. Los pequeños orificios de los altavoces no desentonan con el resto del portátil sino que se integran perfectamente en el conjunto.

En función del procesador que elijas, el nuevo MacBook Pro de 13″ llega con dos o cuatro puertos USB-C Thunderbolt 3 y un conector de auriculares de 3.5 mm. Los modelos de 15″ llegan siempre con cuatro puertos USB-C y, en mi opinión, este es el número al que deberías aspirar  ya que un puerto va a estar siempre ocupado por la alimentación.

El MacBook Pro no cuenta con conectores USB estándar, lector de tarjetas SD, puerto HDMI o DisplayPort. Esto significa que si quieres conectar accesorios convencionales como memorias/discos USB o incluso un iPhone, necesitarás un cable especial o un adaptador.

El conector USB-C se está convirtiendo poco a poco en el estándar en el mundo de los smartphones, y ofrece grandes ventajas para los ordenadores como velocidades de transferencia muy elevadas. Sin embargo, a día de hoy, la mayoría de los periféricos siguen confiando en el viejo conector USB tradicional, lo que resulta algo frustrante.

El MacBook Pro llega con dos o cuatro conectores USB Tipo-C

 

Sobre la fila superior del teclado encontramos la pantalla táctil Touch Bar con panel OLED y resolución 2170 x 60 píxeles, que sustituye a la habitual hilera de teclas de función.

Touch Bar muestra a la derecha algunos botones virtuales permanentes que pueden ser personalizados. Por defecto, encontramos botones de acceso a funciones frecuentes como el ajuste de volumen, el brillo de la pantalla y la activación de Siri. A la izquierda, encontramos la tecla ESC.

En la zona central de Touch Bar, hay un espacio que muestra teclas virtuales con atajos a funciones frecuentes, y las teclas van cambiando en función de la aplicación que utilizamos en cada momento o, incluso, de lo que estamos haciendo dentro de la aplicación.

Además, en algunas aplicaciones, la barra extiende el interfaz de usuario con elementos adicionales, por ejemplo mostrando una línea de tiempos en Final Cut Pro X, una colección de imágenes en Fotos, sugerencias de palabras o de e-mails en Mail u otras funciones que hacen más sencillo el uso de una aplicación.

Colección de fotografías en Touch Bar al utilizar la aplicación de Fotos

 

Las teclas de Touch Bar son personalizables, por lo que podemos añadir, eliminar o reordenar los atajos a nuestra conveniencia. El proceso de añadir nuevos botones es muy intuitivo ya que basta con arrastrar el botón hacia el extremo inferior de la pantalla y este «salta» a la barra Touch Bar.

Encuentro especialmente útil la Touch Bar en aquellas aplicaciones en las que añade funciones adicionales (como las miniaturas de Fotos o las pistas de vídeo en Final Cut Pro X) que no podemos obtener con pulsaciones de teclas. Encuentro menos útiles las ayudas a la escritura – por ejemplo, las sugerencias de palabras – ya que, cuando tecleo, no estoy mirando el teclado sino la pantalla del ordenador.

En caso de que no te convenza el uso de la Touch Bar, puedes configurar su apariencia de forma que se muestren permanentemente las teclas de función tradicionales, aunque perderás gran parte de su potencial.

Por último, a la derecha de la Touch Bar encontramos el botón de encendido que incorpora un lector de huella dactilar Touch ID para acceder al ordenador, rellenar datos de usuario y contraseñas automáticamente en Safari o incluso confirmar compras utilizando. Este botón está protegido por cristal de zafiro para mejorar su durabilidad.

Pantalla

El MacBook Pro llega con una pantalla  IPS de 13,3″ que cuenta con una resolución Retina de 2.560 por 1.600 píxeles, lo que nos da una densidad de píxeles muy elevada: 227 ppp. El modelo de 15″ posee una pantalla similar con resolución 2.880 por 1.800 píxeles y una densidad de píxeles de 220 ppp.

El cristal de la pantalla llega hasta el borde de la estructura y, aunque los marcos no son excesivamente anchos, no me importaría que fueran todavía más estrechos. Ojalá Apple siga el mismo camino que con el iPad y reduzca los marcos en futuros portátiles para incorporar pantallas más grande sin aumentar el tamaño.

La pantalla del nuevo MacBook Pro se ve extraordinariamente bien desde todos los ángulos y los iconos, textos e imágenes se muestran con gran nitidez.

La matriz de sub-píxeles de la pantalla es de tipo RGB, como es habitual en los paneles LCD IPS. En las pantallas RGB los sub-pixeles se organizan uno a continuación de otro en hileras rojo-verde-azul (RGB), como se puede apreciar en la siguiente imagen.

La pantalla con su amplio gamut de color es ideal para editar fotografías

 

Para analizar la calidad de la pantalla hemos realizado diversas pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro.

El brillo máximo de la pantalla ha resultado ser de 502 nits según mis propias mediciones, un valor que coincide con los 500 nits que anuncia Apple en su página web.

La gama de colores del panel del MacBook Pro es muy amplia ya que, según mis pruebas, cubre un 100% del espacio de color sRGB, un 98% del espacio de color P3 y un 86% del espacio de color Adobe RGB. Esto significa que la pantalla del MacBook Pro es un dispositivo ideal para editar fotografía o vídeo.

No solamente cubre un amplio gamut de color sino que, además, la fidelidad de los colores es excelente, ya que el error medio dE resulta ser 1,2 (un valor por debajo de 3 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo dE resulta ser 3,1, un valor muy bajo.

 

La temperatura de color de la pantalla es 6.630 ºK, un valor muy cercano al nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica que el blanco es bastante puro y no presenta un tinte de color.

La pantalla del MacBook Pro también cuenta con la funcionalidad True Tone, que utiliza un sensor de luz ambiente multi-canal que determina la temperatura de color y la intensidad de la luz de la habitación. Como resultado, adapta el color y brillo de la pantalla (y del Touch bar) para ajustarla al entorno y que se vea de forma natural, como si fuera un papel.

El valor de gamma, 2.4, está muy cerca del valor ideal de 2.2, y el color negro es bastante profundo (0,3 nits), por lo que el contraste resulta ser bastante elevado, alrededor de 1.700:1.

Hardware y rendimiento

Como comentábamos en la introducción, la mayoría de los cambios que llegan en el nuevo MacBook Pro están en su interior.

Comenzando por los procesadores, el MacBook Pro de 15″ está equipado con un procesador Intel de 9ª generación de 14 nm. con seis u ocho núcleos, mientras que el MacBook Pro de 13″ posee un procesador Intel de 8ª generación de cuatro núcleos.

El MacBook Pro de 15″ de entrada utiliza un procesador Intel Core i7 de seis núcleos a 2.6GHz con Turbo Boost a 4.5GHz, mientras que el modelo más avanzado cuenta con un procesador Intel Core i9 de 9ª generación a 2.3GHz con Turbo Boost hata 4.8 GHz. Ambos modelos pueden ser mejorados con un procesador Core i9 de 9ª generación a 2.4 GHz con Turbo Boost hasta 5 GHz.

Centrándonos en el MacBook Pro de 13″, el modelo de entrada fue renovado en julio de 2019 y cuenta con un procesador Core i5 de 8ª generación con cuatro núcleos a 1.4 GHz y Turbo Boost hasta 3.9 Ghz. También hay una opción de mejora con un chip Core i7 de cuatro núcleos a 1.7 GHz.

Los MacBook Pro de 13″ más potentes fueron renovados en mayo y utilizan un procesador Core i5 de 8ª generación con cuatro núcleos a 2.4 GHz y Turbo Boost hasta 4.1 GHz. Aquí también hay una opción de mejora a procesador Core i7 de 8ª generación con cuatro núcleos a 2.8 GHz y Turbo Boost hasta 4.7 GHz.

 

En relación con la memoria RAM, todas las configuraciones de MacBook Pro de 15″ incluyen 16 GB de RAM LPDDR4 a 2.400 MHz, que puede ser ampliada hasta 32 GB, ofreciendo además una mejora en velocidad de 2.8x. Los modelos MacBook Pro de 13″ incluyen 8GB de RAM LPDDR3 a 2.133 MHz que se pueden ampliar hasta 16 GB.

Con respecto a la tarjeta gráfica, todos los MacBook Pro de 15″ incluyen el chip integrado Intel UHD Graphics 630 junto con una tarjeta separada de AMD. El modelo de entrada incluye una Radeon 555X con 4GB de memoria GDDR5, mientras que los modelos más potentes cuentan con una Radeon Pro 560X con 4GB GDDR5. En ambos casos puedes optar por una tarjeta AMD Radeon Pro Vega 16 y 20 con 4GB HM2.

Los MacBook Pro de 13″ no posee tarjetas gráficas separadas. El modelo de entrada cuenta con una tarjeta Intel Iris Plus Graphics 645 con 128 MB de RAM DRAM, mientras que los modelos más avanzados posee una Intel Iris Plus Graphics 655 con 128 MB de RAM DRAM.

En cuanto al almacenamiento, los MacBook Pro utilizan disco SSD con velocidades de lectura secuencial de hasta 3.2 GB/s y escritura secuencial hasta 2.2 GB/s. Los modelos de 15″ parten de 256GB pero pueden configurarse hasta 4TB, mientras que los modelos de 13″ parten de 128GB y pueden configurarse hasta 2TB.

Un aspecto a tener en cuenta es que tanto la memoria RAM como el almacenamiento SSD están soldados a la placa, por lo que no pueden ser reemplazados o ampliados a posteriori. Esto significa que debes escoger con cuidado la configuración de tu portátil para evitar que se quede corto.

 

El MacBook Pro incorpora el chip T2 Security de Apple, un chip encargado de almacenar de manera seguda los datos de la huella dactilar de Touch ID, cifrar los datos almacenados en el disco SSD en tiempo real, proteger el proceso de arranque de ataques, realizar ajustes de imagen en tiempo real al utilizar la cámara FaceTime HD y hacer que Siri esté siempre disponible con solo decir «Oye Siri».

También es el encargado de desconectar el micrófono cuando la tapa está cerrada para asegurar que nadie pueda escuchar a los usuarios. Debido a que esta desactivación ocurre por hardware, ningún software puede acceder al micrófono, ni siquiera herramientas con privilegios de root

Como hemos comentado al revisar el diseño, el MacBook Pro de 13″ cuenta con dos o cuatro conectores USB-C. Todos los puertos son idénticos y son compatibles con carga, Displayport, Thunderbolt 3 (hasta 40 Gb/s) y USB 3.1 Gen. 2 (hasta 10 Gb/s).

Los puertos Thunderbolt 3 son muy versátiles a la ahora de conectar pantallas externas ya que soportan DisplayPort sobre USB-C, y son compatibles con salidas de vídeo HDMI, VGA y Thunderbolt 2 utilizando adaptadores. El MacBook Pro soporta hasta cuatro monitores 4K o dos monitores 5K.

También puedes utilizar estos puertos para conectar la GPU externa (eGPU) creada por Blackmagic Design que ofrece una potencia gráfica comparable a la de un ordenador de escritorio y resulta especialmente útil para juegos, realidad virtual o edición gráfica 3D avanzada.

En los MacBook Pro de 13″ anteriores, los puertos del lado izquierdo ofrecían un ancho de banda inferior debido a que los chips solo soportaban 12 carriles PCI Express, pero el nuevo MacBook Pro soporta 16 carriles PCI Express así que, en los modelos de cuatro puertos, todos ellos ofrecen la máxima velocidad.

En el aspecto de conectividad inalámbrica, el MacBook Pro soporta Wi-Fi 802.11 a/b/g/n/ac en las bandas de 2.4 y 5 GHz, y Bluetooth 5.0. Sin embargo, no es compatible con Wi-Fi 6 y tampoco ofrece conectividad celular.

 

He tenido oportunidad de probar la configuración más sencilla del MacBook Pro con procesador Intel Core i5 a 1.4 GHz, chip gráfico integrado Intel Iris Plus Graphics 645 y 8 GB de RAM. En cuanto al almacenamiento, el modelo que he probado cuenta con disco SSD de 256 GB, aunque hay una variante de solo 128 GB que no recomiendo si no quieres quedarte sin espacio pronto.

El anterior MacBook Pro de 13″ contaba con un procesador Core i5-7360U de dos núcleos a 2.3 GHz, mientras que el MacBook Pro que he probado posee un procesador Core i5-8257U con cuatro núcleos a 1.4 GHz. Por otro lado, el MacBook Air actual utiliza un procesador Core i5-8210Y a 1.6 GHz.

Aunque la velocidad de reloj es inferior, la presencia de dos núcleos más y una arquitectura más moderna con una mayor cantidad de cache L3 (6 MB frente a 4 MB) hace que el rendimiento sea superior.

La prueba Geekbench 4 de CPU ha dado 4.763 puntos en la prueba de un solo núcleo y 17.009 puntos en la prueba multi-núcleo.

Los resultados con un solo núcleo están en torno a un 10% por encima del MacBook Pro anterior y el MacBook Air actual, mientras que los resultados multi-núcleo son casi dos veces más altos debido a que el nuevo procesador cuenta con el doble de núcleos.

Por tanto, serán los usuarios que utilicen aplicaciones preparadas para múltiples núcleos los que se beneficiarán del salto al nuevo MacBook Pro. Me refiero a aplicaciones como Adobe Photoshop, Adobe Premier, iMovie, Final Cut Pro X, AutoCAD, Solidworks, MATLAB o Excel.

El disco SSD que utiliza el nuevo MacBook Pro es muy rápido, como lo demuestran la prueba que he realizado con la herramienta Blackmagic, que ha ofrecido unos excelentes resultados: 1.740 MB/s en velocidad de lectura y 1.220 MB/s en velocidad de escritura.

 

En el día a día, el rendimiento del MacBook Pro es elevado y no tendrás problemas a la hora de utilizar aplicaciones exigentes o tener muchas aplicaciones abiertas. No obstante, en función del tipo de aplicaciones que utilices, es posible que quieras escoger una configuración con un procesador más potente y/o más memoria RAM.

En este aspecto, encuentro que el máximo de 16 GB de RAM del MacBook Pro de 13″ pueden ser una limitación importante para aquellos usuarios que planeen utilizar aplicaciones que consumen muchos recursos, como editores de vídeo 4K.

Aunque el MacBook Pro de 13″ no es un portátil dirigido a los aficionados a los juegos, es posible jugar a títulos 3D con su tarjeta gráfica integrada. He echado algunas partidas al juego Tomb Raider: Underworld, un juego con unos gráficos 3D bastante exigentes, que se ha movido sin problemas.

Al jugar a Tomb Raider: Underworld, he medido la tasa de imágenes por segundo (FPS) del juego con la herramienta Count It, y he obtenido una tasa media de 51 fps a la resolución estándar de 1440 x 900 píxeles y suavizado medio (x4). La mayor parte del tiempo se obtienen valores comprendidos entre 40 y 60 fps, por lo que el juego es perfectamente jugable.

Evolución de FPS en una partida rápida a Tomb Raider: Underworld

 

En cualquier caso, si necesitas más potencia gráfica, puedes aprovechar los puertos Thunderbolt 3 y las capacidades de macOS para conectar una eGPU externa compatible.

También he utilizado el MacBook Pro para editar algún vídeo con Final Cut Pro X. La velocidad a la que se renderizan los vídeos y la capacidad de mostrar pre-visualizaciones en tiempo real es buena, aunque si vas a utilizar el portátil para este cometido te recomiendo que inviertas en una configuración con un procesador superior y más RAM.

El MacBook Pro incorpora un ventilador para mantener el equipo a una temperatura adecuada. No obstante, al cabo de unos minutos jugando, la parte inferior del portátil se empieza a notar bastante caliente. He medido una temperatura de hasta 47ºC en la parte trasera, lo cual es un valor bastante elevado que hace complicado utilizar el portátil apoyado sobre las piernas.

Apple afirma que el MacBook Pro ofrece una autonomía de 10 horas de navegación web inalámbrica (o 10 horas de reproducción de películas de iTunes) gracias a su batería integrada de 58 Wh. Este valor es algo inferior al que conseguimos con el MacBook Air pero está en línea con el MacBook Pro anterior.

Un aspecto en el que destacan los portátiles de Apple frente a sus rivales de Windows es en el tiempo de espera. Mientras que los portátiles con Windows agotan su batería bastante rápido cuando están cerrados, el MacBook Pro aguanta hasta 30 días en reposo.

La carga de la batería se realiza a través de un adaptador de corriente USB-C de 61 W, que se conecta a cualquiera de los puertos del MacBook Pro.

En la práctica, la autonomía del MacBook Pro es buena y aguanta sin problemas una jornada intensa de trabajo. Durante el tiempo que he utilizado el portátil, he obtenido más de 10 horas con una sola carga configurando la pantalla con un nivel de brillo medio y utilizando aplicaciones no muy exigentes como Safari, pero obviamente depende mucho del uso que hagas del dispositivo en tu día a día.

 

La calidad del sonido del MacBook Pro es excelente gracias a los altavoces estéreo situados a los lados del teclado que ofrecen graves potentes y un volumen alto. La profundidad del sonido es buena, especialmente teniendo en cuenta que se trata de un dispositivo muy delgado. Si prefieres utilizar auriculares, te alegrará saber que el conector de 3.5 mm sigue presente.

Apple ha incorporado una cámara FaceTime de alta definición (720p) que permite realizar videollamadas con FaceTime u otras herramientas de colaboración. No obstante, me hubiera gustado ver una cámara 1080p. El MacBook Pro cuenta con tres micrófonos para capturar la voz con mayor claridad al realizar videollamadas, utilizar el dictado o hablar a Siri.

Como ya he comentado anteriormente, el MacBook Pro cuenta con un lector de huella dactilar Touch ID integrado en el botón de encendido situado a la derecha de la Touch Bar. Durante el proceso de configuración, Touch ID captura una imagen de alta resolución de tu huella dactilar, genera un código único a partir de la misma y lo almacena en el chip seguro T2.

Cada vez que tu huella dactilar es validada, el chip genera un token que es utilizado por el sistema operativo para verificar tu identidad. La ventaja de este sistema es que tus huellas dactilares nunca son reveladas al sistema operativo, ni almacenadas en la nube, ni compartidas con nadie.

Puedes registrar hasta 3 huellas dactilares por usuario, y un total de 5 huellas para todos los usuarios del ordenador. Puedes incluso utilizar el lector de huella para conmutar entre usuarios.

 

Al igual que ocurre con el iPhone y el iPad, si reinicias el ordenador, dejas de utilizar Touch ID durante mucho tiempo o el lector no consigue detectar tu huella, debes introducir tu contraseña en el teclado.

Para despertar al ordenador basta con colocar el dedo encima del lector y mantenerlo allí varios segundos. Si lo prefieres, puedes despertar primero al ordenador y colocar el dedo después. Además de acceder a tu escritorio, el uso de Touch ID permite autenticar tus compras en la App Store de Mac o realizar compras con Apple Pay.

macOS también permite desbloquear el ordenador si llevas puesto un reloj Apple Watch, lo cual resulta bastante cómodo para no tener que hacer nada salvo ponerte delante del ordenador.

Dado que el último iPad Pro ha optado por el reconocimiento facial Face ID en lugar de Touch ID, me hubiera gustado ver esta tecnología en el MacBook Pro para competir frente a la tecnología Windows Hello de Microsoft. Supongo que es cuestión de tiempo que Face ID llegue también a los equipos Mac.

macOS Mojave

El MacBook Pro corre macOS Mojave, la última versión del sistema operativo de escritorio de Apple hasta que llegue macOS Catalina en muy pocos meses.

Una de las ventajas que tiene utilizar macOS si eres usuario de iPhone o iPad, es que puedes acceder cómodamente a las Fotos, Recordatorios, Listas, iCloud y otros elementos desde el ordenador.

Dado que ya hemos analizado varios dispositivos con macOS Mojave, solo comentaremos aquí las principales novedades que introdujo macOS Mojave.

En primer lugar, una de las novedades que introdujo fue el modo Oscuro, que oscurece la interfaz y las aplicaciones propias de macOS para que resulten más agradables de utilizar en entornos de poca luz, y el Escritorio Dinámico, que modifica el fondo de la pantalla en función de la hora del día.

Mojave también puso orden en el escritorio gracias a Pilas, una funcionalidad que permite apilar los elementos del escritorio por tipo de fichero. También se pueden organizar por fecha o por metadatos (por ejemplo, nombres de clientes) si te resulta más cómodo.

 

Finder incorpora una nueva funcionalidad llamada Visualización como Galería que permite desplazarse por vistas previas de gran tamaño de los archivos para identificar rápidamente el que estás buscando, y permite ejecutar Acciones Rápidas sobre los archivos. Por ejemplo, podemos girar imágenes, crear un PDF, acortar vídeos y más sin tener que abrir ninguna app.

La nueva versión de macOS ofrece más facilidades para trabajar con capturas de pantalla. La nueva herramienta de captura incluye un menú con funcionalidades de grabación de pantalla y opciones para, por ejemplo, poner un temporizador de inicio, mostrar el cursor o incluso elegir dónde guardar las imágenes.

Otra novedad es Continuidad de Cámara que permite usar el iPhone para grabar un objeto cercano o escanear un documento y que te aparezca automáticamente en el MacBook Pro.

La nueva versión de macOS incorpora nuevos controles de seguridad para proteger el acceso a ciertos elementos, como la cámara o el micrófono de nuestro dispositivo, así como mejoras para preservar nuestra privacidad en Safari. Apple también ha llevado algunas apps de iOS a macOS Mojave como Bolsa, Notas de Voz y Casa.

Precio y competidores

El MacBook Pro de 13″ con procesador Core i5 a 1.4GHz, 8GB de RAM, 128GB de almacenamiento SSD, tarjeta gráfica Intel Iris Plus Graphics 645, Touch Bar y 2 puertos Thunderbolt 3 cuesta 1.499 €.

A partir de esta configuración base, podemos mejorar el procesador a un Core i7 de cuatro núcleos a 1.7 GHz (+360€), ampliar la memoria RAM a 16GB (+240€) o incrementar el almacenamiento a 256GB (+250€), 512GB (+500€), 1TB (+750€) o 2TB (+1.250€)

Por otro lado, el MacBook Pro de 15″ con procesador Core i7 de seis núcleos a 2.6 GHz, 16GB de RAM, 256GB de almacenamiento SSD, tarjeta gráfica Radeon Pro 555X con 4GB GDDR5, Touch Bar y 4 puertos Thunderbolt 3 cuesta 2.699 €.

A partir de esta configuración base, podemos mejorar el procesador a un Core i9 de cuatro núcleos a 2.4 GHz (+360€), ampliar la memoria RAM a 32GB (+480€), mejorar la tarjeta gráfica a Radon Pro 560X (+120€) o incrementar el almacenamiento a 512GB (+240€), 1TB (+480€) o 2TB (+960€) y 4TB (+1.920€).

Si comparamos los modelos más económicos de MacBook Air y MacBook Pro, ambos cuentan con pantallas Retina de 13″, dos puertos USB-C Thunderbolt 3 y un grosor similar en el punto más grueso. A favor del MacBook Pro tenemos que cuenta con un procesador más potente, una pantalla más avanzada y Touch Bar, mientras que a favor del MacBook Air tenemos una autonomía ligeramente superior.

 

Si nos fijamos en portátiles de otros fabricantes, existen algunos modelos con Windows 10 en el mercado que merece la pena tener en cuenta.

Un dispositivo que me viene a la cabeza es el Surface Laptop 2, que posee una pantalla 13.5″ con 2256×1504 píxeles, procesador Intel Core i5/i7, 8/16GB de RAM, hasta 1TB de almacenamiento, 1 puerto USB 3.0, 1 Mini DisplayPort, 1 Surface Connect y 1 conector auriculares.

Otro dispositivo a tener en cuenta es el HP Spectre x360, que llega con una pantalla de 13.3″ con 3840 x 2160 píxeles, procesador Intel Core i5/i7, 8/16 GB de RAM, hasta 1TB de almacenamiento, 2 puertos USB-C con Thunderbolt, 1 USB 3.1 Tipo-A, 1 lector de huella dactilar, lector de tarjetas micro-SD y 1 conector auriculares.

Por último, otra opción interesante es el Dell XPS 13, que cuenta con pantalla de 13.9″ con resolución 3.200×1.800 píxeles, procesador Intel Core i5/i7, 8GB de RAM, 256GB de almacenamiento SSD, 2xUSB-C y 1 conector de auriculares.

Conclusiones

La familia MacBook Pro está dirigida a aquellos usuarios exigentes que necesitan un equipo potente pero fácilmente transportable. Por eso, no es extraño que Apple haya decidido actualizar este año sus equipos con componentes internos más potentes sin introducir otros cambios externos.

El nuevo MacBook Pro posee un atractivo diseño idéntico al de sus antecesores, con un cuerpo delgado de aluminio disponible en dos colores: gris espacial y plata. Con un peso de 1,4 Kg y un grosor de 1,49 cm, el MacBook Pro de 13″ no es tan ligero y delgado como el MacBook Air pero queda muy cerca.

Apple ha mejorado el mecanismo de mariposa el teclado del MacBook Pro, que ahora es más silencioso y, supuestamente, también más resistente, por lo que cabe esperar que no sufra los problemas de las generaciones anteriores. El trackpad sigue siendo de los más grandes que puedes encontrar en un portátil, lo que resulta muy cómodo.

Mientras que los modelos de MacBook Pro más asequibles del año pasado no contaban con Touch Bar, ahora todos los nuevos modelos poseen una pantalla táctil Touch Bar en el lugar donde otros portátiles tienen las teclas de función. Touch Bar resulta un añadido interesante para acceder a atajos frecuentes y funciones adicionales en ciertas aplicaciones..

A la derecha de Touch Bar, encontramos el lector de huella dactilar Touch ID que resulta muy útil a la hora de desbloquear el portátil, ya que basta con apoyar el dedo para acceder rápidamente a nuestro escritorio, comprar aplicaciones en la App Store o confirmar pagos con Apple Pay. No obstante, me gustaría ver un MacBook Pro con Face ID para desbloquear el portátil solo con la cara.

 

Apple siempre ha puesto especial cuidado en las pantallas de sus ordenadores, y el nuevo MacBook Pro no es la excepción. No solamente ofrece un elevado brillo de 500 nits sino que cubre el gamut de color DCI P3 con colores muy fieles a la realidad. Además, ofrece la funcionalidad True Tone para adaptar el balance de blancos al entorno y que la pantalla se vea más natural.

Como ya ocurrió con el modelo del año pasado, el MacBook Pro carece de puertos USB convencionales y apuesta de lleno por dos o cuatro puertos USB-C compatibles con carga, Displayport, Thunderbolt 3 (hasta 40 Gb/s) y USB 3.1 Gen. 2 (hasta 10 Gb/s)

Esto significa que tendrás que recurrir a adaptadores para conectar discos externos, llaves USB, tarjetas de memoria SD, ratones con cable y, básicamente, la mayoría de periféricos que todavía utilizan conectores USB convencionales.

El nuevo MacBook Pro incorpora procesadores Intel de octava o novena generación, que superan ampliamente en rendimiento a los modelos del año pasado ya que cuentan con más núcleos y una arquitectura más avanzada con más memoria cache L3.

En las pruebas de rendimiento que he realizado, el MacBook Pro de 13″ con la configuración más básica — un Intel Core i5 con cuatro núcleos a 1.4 GHz y 8GB de RAM — ha obtenido un rendimiento con un solo núcleo ligeramente superior al MacBook Pro del año pasado y el MacBook Air, y el doble de rendimiento en la prueba multi-núcleo.

 

En la práctica, el rendimiento del MacBook Pro es elevado, sobre todo si utilizas aplicaciones que aprovechan todos los núcleos. Quizás la mayor limitación sea el tope de 16GB de RAM en el modelo de 13″, especialmente para usuarios de edición de vídeo y fotografía.

En el día a día, no he tenido problema a la hora de utilizar varias aplicaciones a la vez — correo electrónico, navegación con Safari, reproducción de películas y música de iTunes, edición de vídeo con Final Cut Pro X, etc. – e incluso he podido disfrutar de algunos juegos 3D como Tomb Raider: Underworld con gran suavidad, en torno a 50 FPS.

Un punto fuerte del MacBook Pro es el sonido, que suena mejor de lo esperado teniendo en cuenta que es un dispositivo bastante delgado. Los altavoces estéreo están situados a los lados del teclado y reproducen con gran riqueza de tonos música o películas.

 

Por último, la autonomía del MacBook Pro no ha sufrido cambios con respecto al modelo del año pasado, y ofrece 10 horas de navegación web o reproducción de vídeo. El MacBook Pro aguanta bien una jornada de trabajo aunque, si buscas la mayor autonomía, el MacBook Air posee una duración de batería algo superior.

En conclusión, el MacBook Pro es un portátil con un diseño atractivo que además puede ofrecer una gran potencia. Está especialmente dirigido a usuarios exigentes, que necesitan disfrutar de un elevado rendimiento allá donde vayan y para los que el precio no es la variable más importante.

Lo mejor:

  • Construcción en aluminio con un diseño muy atractivo y un peso y grosor reducidos.
  • Teclado de mariposa de 3ª generación que ofrece gran estabilidad, resulta más silencioso y resuelve los problemas de durabilidad de modelos anteriores.
  • Trackpad de grandes dimensiones que resulta más cómodo de utilizar.
  • Pantalla táctil Touch Bar que ofrece teclas de función contextuales.
  • Pantalla capaz de mostrar un amplio gamut de colores, un brillo elevado y una nitidez excelente. Funcionalidad True Tone para ajustar el balance de blancos al entorno.
  • Procesadores Intel actualizados con 4 núcleos (modelo de 13″) o 6/8 núcleos (modelo de 15″). Gran cantidad de opciones de rápido almacenamiento SSD.
  • Puertos USB-C Thunderbolt 3 que ofrecen una elevada velocidad de conexión y soportan hasta 2 pantallas 5K / 4 pantallas 4K.
  • Chip T2 para seguridad, función «Oye Siri» y procesado de imagen de la cámara FaceTime HD en tiempo real
  • Lector de huella Touch ID que permite desbloquear el ordenador cómodamente, rellenar datos de usuario/contraseña en webs, etc.
  • Altavoces estéreo que emiten sonido potente y de buena calidad
  • Integración de macOS con dispositivos iOS
Lo peor:
  • Ausencia de puertos USB convencionales y ranura para tarjeta de memoria.
  • Cámara frontal FaceTime HD limitada a resolución 720p.
  • Configuración máxima de 16GB de RAM para el MacBook de 13″.
  • Componentes internos no ampliables en el futuro.
  • Precio elevado.

Galería de fotografías del MacBook Pro de 13″

Nota: El portátil MacBook Pro de 13″ ha sido cedido amablemente por Apple para la realización de este análisis.