Análisis del Samsung Galaxy A8 (2018) a fondo y opinión [REVIEW]


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado del Samsung Galaxy A8.
A finales de diciembre, Samsung presentó su nuevo smartphone de la serie A, el Galaxy A8 (2018). La serie A se sitúa justo por debajo de la serie S de gama alta en cuanto a diseño y potencia, lo que permite ofrecer un precio más atractivo.

El Samsung Galaxy A8 (2018) es una versión recortada del Galaxy S8 en diseño y especificaciones técnicas, aunque también llega con alguna novedad interesante como la cámara frontal dual.

El nuevo smartphone posee un atractivo cuerpo de metal y cristal con pantalla “infinita” de 5.6″, procesador Exynos 7885, 4GB de RAM, 32GB de almacenamiento, cámara trasera de 16MP y dos cámaras frontales de 16MP y 8MP que recrean el efecto bokeh en los selfies.

El Samsung Galaxy A8 (2018) ha salido a la venta en España por un precio de 499 euros, un precio elevado pero por debajo de lo que cuesta el Galaxy S8, con el que guarda algunas similitudes.

Por cortesía de Samsung, hemos tenido oportunidad de probar a fondo el Galaxy A8 (2018) y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

 

Índice

  1. Diseño
  2. Pantalla
  3. Hardware y Batería
  4. Software, Aplicaciones y Multimedia
  5. Cámara y Llamadas
  6. Precio y Conclusiones

Diseño y construcción

El año pasado, casi todos los fabricantes optaron por dotar a sus smartphones de gama alta de una pantalla “infinita” con marcos muy estrechos por encima y por debajo. Este año, llega el turno de que los dispositivos de gama media.

El Samsung Galaxy A8 (2018) es el primer smartphone de la serie A de Samsung que llega con una pantalla Infinity Display similar a la que vimos hace menos de un año en el Galaxy S8 y, más tarde, en el Galaxy Note8.

Sin embargo, los marcos que rodean la pantalla del Galaxy A8 (2018) no son tan estrechos como los del Galaxy S8, ni en la parte superior o inferior, ni tampoco en los laterales.

Por otro lado, a diferencia del Galaxy S8, el Samsung Galaxy A8 (2018) no posee una pantalla curvada a los lados, sino que el panel frontal es totalmente plano.

Esto hace que los marcos laterales sean más visibles y que el aspecto del teléfono no sea tan moderno e innovador como el smartphone estrella de Samsung.

De hecho, el frontal del Galaxy A8 (2018) nos recuerda más al Pixel 2 XL que al Galaxy S8 por el grosor de sus marcos rodeando la pantalla.

En cualquier caso, nos encontramos ante una pantalla con un tamaño generoso y un ratio de aspecto 18.5:9, lo que ha permitido a Samsung ofrecer una gran diagonal de la pantalla sin que aumente el ancho del teléfono.

El Samsung Galaxy A8 (2018) carece de botón físico de inicio ya que este aparece sobre la pantalla. Sin embargo, Samsung no ha colocado un sensor de presión y un motor háptico debajo del botón virtual de inicio, así que la sensación al apretar el botón no es tan realista como en el Galaxy S8.

El Samsung Galaxy A8 (2018) posee una construcción en cristal y metal

 

Ante la ausencia de un botón físico de inicio, Samsung ha optado por colocar el lector de huella dactilar en la parte de atrás.

Tras las críticas recibidas sobre la ubicación del lector de huellas en el Galaxy S8, justo al lado de la cámara trasera, Samsung ha movido el lector a justo debajo de la cámara trasera. Aunque esta posición es mejor, para mi gusto sigue estando demasiado cerca de la lente, más aún cuando resulta difícil distinguir el lector de huella al tacto.

El Samsung Galaxy A8 (2018) está construido en metal y cristal, por lo que es un teléfono delicado. Según hemos podido saber, el nuevo smartphone emplea cristal con protección Gorilla Glass, pero la compañía no ha revelado qué generación utiliza exactamente.

Samsung Galaxy A8 (2018) (izqda.) y Samsung Galaxy S8+ (dcha.)

 

El Samsung Galaxy A8 (2018) llega en tres colores – negro, gris y dorado — y nosotros hemos probado la versión en color negro, como puede apreciarse en las fotografías que hemos tomado.

A continuación, vamos a revisar los elementos que encontramos en la superficie del teléfono.

La parte de delante del Samsung Galaxy A8 (2018) está ocupada por una gran pantalla de 5.6″ con esquinas redondeadas, cuyos marcos superior e inferior son bastante más estrechos de lo que encontramos en modelos anteriores de la serie A.

En el marco superior encontramos el auricular para el oído, la cámara frontal con doble lente, el LED de notificaciones (sí, Samsung es de los pocos fabricantes que lo mantienen),  los sensores de proximidad y luz.

En la parte inferior se encuentra un marco bastante estrecho que se encuentra totalmente libre de botones y logotipos.

Como ya hemos comentado, Samsung ha optado por botones virtuales en la propia pantalla.

Independientemente de la variante de color, los marcos superior e inferior son de color negro, por lo que la sensación cuando la pantalla está apagada o con fondo negro es que se extiende por todo el frontal.

En la parte de atrás, encontramos una gran superficie de cristal, que no se puede retirar para tener acceso a la batería.

A pesar de su acabado reflectante, en el modelo que hemos probado las huellas dactilares quedan bastante menos marcadas de lo que hubiéramos imaginado.

En la zona superior de la parte de atrás encontramos la cámara principal, que no sobresale de la superficie.

Desconocemos la protección que utiliza el cristal que protege la cámara, por lo que no nos atrevemos a decir que no haya riesgo de que se raye si se apoya boca abajo con frecuencia.

Al lado de la cámara encontramos el flash y, debajo de la cámara, está el lector de huella dactilar, en una posición algo incómoda como hemos comentado anteriormente.

En el centro de la mitad superior del teléfono se encuentra grabado el logotipo de Samsung y, en la mitad inferior, está grabado DUOS en referencia al soporte de SIM dual.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que resulta muy cómodo de alcanzar con el pulgar al sostener el teléfono en la mano. El recorrido del botón es muy adecuado, aunque me hubiera gustado que fuera algo más redondeado. Encima del botón de encendido encontramos el altavoz principal.

 

En el lateral izquierdo encontramos un botón alargado de volumen y el compartimento para la tarjeta nano-SIM principal. Sorprendentemente, Samsung no ha incluido un botón para Bixby.

 

En la parte superior encontramos el compartimento de las segunda tarjeta nano-SIM y de la tarjeta micro-SD.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C y el conector de auriculares.

 

A pesar del gran tamaño de pantalla, el nuevo ratio hace que el teléfono sea más alargado y, por tanto, más estrecho que otros dispositivos con pantallas de mayor diagonal. En la práctica, esto hace que no resulte demasiado voluminoso a la hora de sujetarlo y, sobre todo, que podamos teclear con una sola mano.

En cualquier caso, Samsung también ha incorporado un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado. Este modo puede activarse mediante un gesto del dedo sobre la pantalla o con una triple pulsación del botón de Inicio, si lo activas en Ajustes.

El único problema de manejabilidad que hemos encontrado es a la hora de alcanzar los extremos superior e inferior del teléfono con una sola mano. La altura de la pantalla hace que, aún sujetándolo a una altura media, resulte complicado llegar con el dedo a la barra de estado y a los controles virtuales de navegación.

Samsung ha dotado al Galaxy A8 (2018) de resistencia al agua y polvo con certificación IP68, por lo que no tendremos que preocuparnos si el teléfono se da un chapuzón.

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