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Análisis a fondo del MacBook Pro de 15″ con Touch Bar


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El nuevo MacBook Pro fue presentado el 27 de octubre y, lejos de ser un simple refresco tecnológico, el nuevo dispositivo de Apple incorpora un diseño más estilizado y varias novedades realmente interesantes.

En un mundo en el que las diferencias entre la mayoría de los portátiles se limitan a la potencia del procesador, la cantidad de memoria o el tamaño del disco, Apple ha roto moldes incorporando una innovadora pantalla táctil en el teclado llamada Touch Bar.

Esta barra muestra teclas virtuales cuya función se adapta a la aplicación que estamos utilizando y, en ciertas aplicaciones, extiende el interfaz de usuario con elementos adicionales. Al final de la barra está el lector de huella Touch ID similar al que encontramos en el iPhone o el iPad, que permite desbloquear el ordenador con solo apoyar el dedo.

Apple ha demostrado una vez más que no le importa “el qué dirán” ya que, de igual forma que tuvo el valor de eliminar el conector de auriculares del iPhone 7, en el MacBook Pro ha prescindido de todos los conectores USB convencionales en favor de cuatro puertos USB Tipo-C.

El MacBook Pro llega en dos tamaños de pantalla, 13 y 15 pulgadas, y cuenta con procesadores Intel de sexta generación. A grandes rasgos se comercializan tres modelos de MacBook Pro: uno de 13″ sin Touch Bar (a partir de 1.699 euros), y dos de 13″ y 15″ con Touch Bar (a partir de 1.999 y 2.699 euros respectivamente)

Por cortesía de Apple, hemos tenido oportunidad de probar el MacBook Pro de 15″ con procesador Intel Core i7 de cuatro núcleos a 2.9GHz, 16GB de RAM y 1TB de disco SSD. A continuación, os traemos nuestras conclusiones tras varias semanas de uso a fondo.

Índice

  1. Diseño y Pantalla
  2. Hardware y rendimiento
  3. Touch Bar y Touch ID
  4. macOS Sierra y Precio
  5. Conclusiones finales

 

Diseño y construcción

El nuevo MacBook Pro posee un atractivo cuerpo de aluminio con dos posibles acabados, en color plata y gris espacial, siendo este último mi color preferido ya que resulta muy elegante. La calidad de la construcción es excelente y, además de ser una máquina muy potente, es un dispositivo que queda bien en cualquier lugar.

Externamente, el diseño del MacBook Pro es similar al del modelo del año pasado, ya que los principales cambios están ocultos bajo la tapa. Apple ha conseguido reducir notablemente el grosor y el peso del nuevo MacBook Pro en relación al de su predecesor, alrededor de 2,5 milímetros y 200 gramos.

Además, el nuevo MacBook Pro también ha disminuido sus medidas de largo y ancho en aproximadamente 1 cm en cada dimensión, por lo que es mucho más “portátil” que su antecesor.

Además de la reducción de peso y tamaño, el nuevo MacBook Pro presenta ciertos cambios de diseño que hacen que el portátil tenga una apariencia muy atractiva. Por ejemplo, mientras que en el modelo anterior la bisagra era claramente visible en color negro, en el nuevo MacBook Pro queda completamente escondida.

Apple también ha modificado el aspecto del logotipo de la manzana, que ya no se ilumina sino que tiene un acabado de espejo similar al que encontramos en el iPhone y en el iPad.

 

Otra diferencia digna de mención es el diseño del teclado y trackpad. Las teclas son ahora más grandes y, sobre todo, el trackpad ha crecido significativamente de tamaño, algo que mejora enormemente la usabilidad (¿a quién no se le ha quedado pequeña alguna vez la superficie del trackpad al arrastrar un fichero?).

Utilizar un trackpad de este tamaño es una auténtica gozada, y nos gustaría que otros fabricantes siguieran por este mismo camino. La clave para conseguir un trackpad tan grande se encuentra en la tecnología de sensibilidad a la presión de Apple, que permite que obtengas la misma sensación táctil pulses donde pulses.

Como ya ocurrió con el MacBook Pro de 2015, el trackpad del nuevo modelo cuenta con la tecnología Force Touch. Aunque la mayoría de los usuarios no se dará cuenta, el trackpad no se hunde realmente al pulsarlo sino que utiliza la tecnología háptica de Apple para simular un “clic” al ser pulsado.

El trackpad no solamente actúa como un ratón sino que ofrece funcionalidades adicionales. Por ejemplo, puedes variar la velocidad de desplazamiento en QuickTime Player, o acelerar el zoom en Apple Maps. Y si pulsas fuerte sobre una palabra en el navegador podrás ver su definición.

Apple ha mejorado el teclado del MacBook Pro, que ahora cuenta con el mecanismo de mariposa de segunda generación que encontramos en el MacBook de 12″. Este sistema mejora la velocidad de respuesta al escribir, y multiplica por cuatro la estabilidad respecto a la generación anterior.

La diferencia entre el teclado del MacBook Pro y el de otros portátiles es que, gracias a esta mayor estabilidad, el portátil tiembla mucho menos al golpear las teclas con nuestros dedos. La pulsación de las teclas es bastante más sonora, por lo que si acostumbras a teclear fuerte notarás un cierto ruido.

 

El nuevo MacBook Pro cuenta con dos grandes a altavoces a ambos lados del teclado, lo que rompe con la monotonía de la superficie de aluminio. Los pequeños orificios de los altavoces no desentonan con el resto del portátil sino que se integran perfectamente en el conjunto.

El último gran cambio de diseño tiene que ver con los puertos del portátil. El nuevo MacBook Pro llega con cuatro puerto USB-C Thunderbolt 3 y un conector de auriculares. Esto significa que no hay conectores USB estándar, ni lector de tarjetas SD, ni puerto HDMI o DisplayPort, y ni siquiera el famoso conector de alimentación MagSafe.

Una ventaja de utilizar cuatro puertos USB-C es que podemos cargar el portátil conectando el cable de alimentación a cualquiera de ellos, aunque al haber eliminado el conector MagSafe corremos un mayor riesgo de que el portátil caiga al suelo si alguien tropieza con el cable.

Ahora bien, la ausencia de puertos USB estándar nos ha causado algunos inconvenientes ya que no es posible conectar periféricos externos convencionales tan habituales como una llave o un disco externo USB. Incluso conectar un iPhone para que se cargue requiere ahora un cable especial.

Es cierto que el conector USB-C se está convirtiendo poco a poco en el estándar en el mundo de los smartphones, y ofrece grandes ventajas para los ordenadores como velocidades de transferencia de hasta 40 Gb/s y soporte de dos monitores de hasta 5K cada uno. Sin embargo, Apple parece haberse adelantado a su tiempo al eliminar todos los puertos USB convencionales en el nuevo MacBook Pro.

 

Pantalla

El MacBook Pro llega con una pantalla IPS que cuenta con una resolución Retina de 2.880 por 1.800 píxeles, lo que nos da una densidad de píxeles muy elevada: 220 ppp. Además posee una amplia gama cromática, ya que es capaz de mostrar el amplio gamut de color P3.

La pantalla del nuevo MacBook Pro es una de las mejores que hemos visto en un portátil. Ofrece colores vivos y un elevado brillo, que además se ajusta automáticamente a la luz ambiente. Se ve extraordinariamente bien desde todos los ángulos y los iconos, textos e imágenes se muestran con gran nitidez.

Al colocar la pantalla del nuevo MacBook Pro junto a la del modelo de 2015, la pantalla del nuevo modelo es notablemente más brillante, y los colores parecen estar más vivos. En cualquier caso, las pantallas de los portátiles de Apple son tan extraordinarias que, salvo que estés haciendo una comparativa frente a otra, es difícil que notes la diferencia.

 

La matriz de sub-píxeles de la pantalla es de tipo RGB, como es habitual en los paneles LCD IPS. En las pantallas RGB los sub-pixeles se organizan uno a continuación de otro en hileras rojo-verde-azul (RGB), como se puede apreciar en la siguiente imagen.

 

Para analizar la calidad de la pantalla hemos realizado diversas pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro.

El brillo máximo de la pantalla ha resultado ser de 489 nits según nuestras propias mediciones, bastante cerca de los 500 nits que anuncia Apple en su página web. Este es un valor muy alto, un 67% más elevado que el del modelo anterior, por lo que no deberíamos tener ningún problema en utilizar la pantalla en entornos muy iluminados.

La gama de colores del panel del MacBook es excelente ya que cubre más de un 99% del espacio de color P3, que es un 25% más amplio el espacio de color sRGB habitual. Esto es especialmente interesante para los profesionales que se dedican a la fotografía y el vídeo, ya que el número de tonalidades de rojo y, sobre todo, de color verde es muy superior.

La fidelidad de los colores es muy alta, ya que el error medio resulta ser 2,2 dE (un valor por debajo de 3 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser de 4,7 dE, un valor bastante bajo.

 

La temperatura de color de la pantalla resulta ser de 6.843 ºK, un valor ligeramente por encima del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica que el blanco es bastante puro aunque tiene un cierto tinte azulado.

El valor de gamma, 2.3, está muy cerca del valor ideal de 2.2, y el color negro es relativamente profundo (0,83 nits), por lo que el contraste resulta ser bastante elevado, alrededor de 710:1.

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  • Indrema

    excelente análisis, riguroso y completo. Felicidades.