Análisis del iPad (2018) a fondo y opinión


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Pantalla

El iPad de 2018 llega con una pantalla LCD IPS de 9.7″ con una resolución de 2.048 x 1.536 píxeles, lo que implica la misma densidad de píxeles que encontramos en otras pantallas Retina: 264 ppp.

Esta densidad de píxeles garantiza una imagen nítida. No debemos olvidar que los iPad se utilizan a una distancia superior a los smartphones y, por tanto, no es necesaria una resolución tan elevada como la del iPhone 8 (326 ppp), iPhone 8 Plus (401 ppp) o iPhone X (458 ppp).

El iPad de 2018 posee con un panel sin laminar, lo que quiere decir que la pantalla no está pegada al cristal sino que existe una capa de aire entre medias. En la práctica, la diferencia es casi imperceptible, aunque se nota levemente al apretar la pantalla, sobre todo en el centro, ya que el dedo se hunde ligeramente debido a la capa de aire entre pantalla y cristal.

El uso de un panel sin laminar tiene una ventaja clara en el caso del iPad de 2018, que está dirigido al sector educativo. Si se rompe el cristal frontal del dispositivo, no necesitas gastar cientos de euros en reemplazar la pantalla completa.

La pantalla del iPad de 2018 no cuenta con una película antirreflectante, lo que puede dificultar su uso cuando hay fuentes de luz intensas como lámparas o el sol. Colocando el iPad de 2018 junto a un iPad Pro al lado de una ventana, es evidente que el iPad Pro produce menos reflejos en la pantalla que el nuevo iPad.

Al tratarse de un panel IPS LCD, la matriz de sub-píxeles es RGB, como se puede apreciar en la imagen adjunta donde se ven los tres sub-píxeles rojo-verde-azul uno a continuación del otro.

 

Las matrices RGB ofrecen una resolución efectiva igual a la real, a diferencia de las matrices Pentile que encontramos habitualmente en las pantallas OLED. Estas últimas ofrecen una resolución efectiva menor por la disposición de los píxeles en formas geométricas, habitualmente en forma de rombo, pero presentan otras ventajas en cuanto a contraste, velocidad de refresco, etc.

Para analizar la calidad de la pantalla hemos realizado diversas pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro.

El brillo máximo es bastante elevado, ya que se encuentra alrededor de los 495 nits según nuestras propias mediciones. Se trata de un valor similar al iPad de 2017 (470 nits) o el Samsung Galaxy Tab S3 (480 nits), aunque queda lejos de los casi 620 nits del iPad Pro de 10.5″.

El iPad de 2018 cuenta con ajuste de brillo automático y, por defecto, está activado. Si quieres desactivarlo, es posible que tardes un rato en encontrar la manera de harcerlo ya que el ajuste no está en la sección de Pantalla y brillo sino algo escondido en Ajustes > General > Ajustes de visualización > Brillo automático.

El iPad de 2018 cubre un 94% del espacio de color sRGB y ofrece una fidelidad de colores excelente. El error medio en la reproducción de los colores resulta ser 2.1 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo se queda en 5.3 dE.

 

El color negro es bastante profundo incluso al nivel máximo de brillo, ya que se encuentra alrededor de 0,49 nits. No es un color negro puro como el que encontramos en una pantalla OLED, pero es bastante bueno para una pantalla LCD. El contraste resulta ser 1.000:1, como en el iPad de 2017.

Los ángulos de visión son amplios y los colores no se ven alterados al observar la pantalla desde un ángulo. El color blanco presenta una temperatura de color de 6.596ºK, muy cerca del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica un color blanco puro. El valor de gamma es de 2,3, bastante cerca del óptimo 2,2.

Si activamos el modo Noche, la temperatura de color disminuye hasta 3.880ºK, por lo que todos los colores se muestran mucho más cálidos y, de esta forma, tendremos más facilidad para conciliar el sueño por la noche (o al menos eso dicen algunos estudios).

Lamentablemente, el nuevo iPad no cuenta con funcionalidades presentes en el iPad Pro como True Tone (ajusta el balance de blancos en función de la luz ambiental) o Pro Motion (tasa de refresco a 120Hz), ni cubre un gamut de color tan amplio como DCI-P3. En cualquier caso, se trata de características de las que la mayoría de los usuarios pueden prescindir.

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