La compañía de lujo Vertu no entendió que los smartphones no son productos de lujo

Vertu

Tener un smartphone no está al alcance de cualquiera, pero comprar un smartphone de Vertu no estaba al alcance de casi nadie.

La compañía ha pasado esta semana a la historia pero, hasta hace poco tiempo, era conocida por sus smartphones de super-lujo, con un precio ridículamente alto en comparación con los mejores teléfonos de fabricantes como Samsung o Apple.

Es cierto que los smartphones son cada vez más caros. El iPhone 7 y el Samsung Galaxy S8 se comercializan por unos 800 euros, y posiblemente sus sucesores, el Samsung Galaxy Note 8 y el iPhone 8, superen con creces esta cifra.

Aunque estas cifras son, para muchos, equivalente a un producto de lujo, no tienen nada que ver con los teléfonos de Vertu, que costaban más de 10.000 euros de media. Esos eran productos de lujo, con un precio al alcance de muy pocos compradores.

Por supuesto, Vertu no vendía teléfonos normales, como los que puedes encontrar en cualquier tienda, sino que su catálogo estaba formado por teléfonos construidos con materiales de lujo como metales preciosos, cristal de zafiro o piel de máxima calidad.

Aunque no hay nada malo en utilizar materiales de lujo en un producto, probablemente un smartphone es el peor producto que podrías elegir. Los smartphones son productos de rápida rotación, que suelen ser renovados cada dos o tres años porque se quedan obsoletos. Nadie quiere gastar una gran cantidad de dinero por un producto que, en dos o tres años, no va a tener ningún valor.

Además, los teléfonos de Vertu no eran lo mejor desde un punto de vista técnico. Eran teléfonos con un diseño bastante mejorable y componentes hardware de gama media, como mucho, que no justificaban para nada su precio.

Solo al final de sus días comenzaron a incorporar componentes de gama alta pero, además de llegaron tarde, siguieron sin encontrar compradores dispuestos a derrochar su dinero en un producto tan efímero. Lo extraño es que hayan durado tanto tiempo antes de tener que echar el cierre. |  Fuente: Slash Gear