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¡Que no te engañen! Los libros electrónicos no subirán de precio por la llamada «tasa Amazon»

Kindle Paperwhite (2013)

El pasado 1 de enero ha entrado en vigor la llamada Tasa Amazon, por la cual las compras digitales realizadas desde España en otros territorios estarán gravadas por un 21% de IVA.

Esta norma de carácter europeo obliga a las empresas que venden contenido digital a aplicar el IVA del país desde el que se realiza la adquisición.

Hasta el año pasada, compañías como Amazon aplicaban un 3% de IVA a las las ventas de sus libros digitales, dado que ese el IVA de Luxemburgo, país donde la compañía americana tiene su sede fiscal en Europa.

Ahora bien, a pesar de que las compañías aplicaban el 3% del IVA, en realidad el comprador estaba pagando por los libros digitales un precio que incluía el 21% de IVA, solo que la diferencia entre el 3 % el 21% era beneficio para la compañía.

Lo que hacía Amazon al vender un libro digital era cobrar al consumidor español el precio con un 21% de IVA incluido, pero en la factura incorporaba el mismo precio cuadrando el 3% de IVA luxemburgués.

Por tanto, el usuario español pagaba antes lo mismo que pagará ahora, solo que Amazon ganará menos dinero ya que en lugar de entregar el 3% a las arcas de Luxemburgo, ahora tendrá que entregar el 21% a la Hacienda española.

650_L342196.jpgEn resumen, los precios de los libros electrónicos no han subido desde que entró en vigor la tasa Amazon.

Basta echar un vistazo a un best-seller como El umbral de la eternidad de Ken Follet para comprobar que cuesta 11,39 euros en Amazon (con sede en Luxemburgo) y los mismos 11,39 euros en La Casa del Libro (con sede en España).

Si hablamos de otros productos digitales, la cosa cambia. Mientras que en España existe una ley que marca un precio fijo para los libros impresos y digitales, el resto de productos – aplicaciones, plataformas de juegos online, música, etc. – no están necesariamente sujetos a un precio fijo por ley.

Por ejemplo, en el mercado de las apps para dispositivos móviles, se verá poco a poco quién asume la pérdida de ingresos de Apple,Google, y el restos de empresas con sedes en paraísos fiscales: si la propia empresa, sus proveedores, o si ambos pactan trasladar el sobrecoste al usuario.