Las cámaras del Pixel 11 Pro XL empatan con las del iPhone 17 Pro Max en DXOMARK
Google lleva varias generaciones apostando por la fotografía computacional como uno de los principales argumentos de sus teléfonos Pixel, y el nuevo Pixel 11 Pro XL vuelve a poner el foco en la cámara, el procesamiento mediante inteligencia artificial y un teleobjetivo renovado. Ahora, las pruebas de DXOMARK permiten hacerse una idea bastante precisa de hasta dónde llegan estas mejoras.
El laboratorio ha sometido al Pixel 11 Pro XL a sus habituales pruebas de fotografía, zoom y vídeo, combinando mediciones objetivas con evaluaciones perceptuales en diferentes escenarios. Como resultado, el Pixel 11 Pro XL ha obtenido 168 puntos, los mismos que el iPhone 17 Pro Max y el Oppo Find X8 Ultra pero por detrás de los Huawei Pura 80 Ultra (175 puntos), Vivo X300 Pro (171 puntos), Oppo Find X9 Ultra (170 puntos) y vivo X300 Ultra (170 puntos).
Los resultados dibujan un teléfono especialmente sólido en fotografía, con muy buena exposición, colores agradables, enfoque fiable y un equilibrio acertado entre detalle y reducción de ruido.
La generación de este año también introduce avances concretos respecto al modelo anterior, especialmente en el teleobjetivo y en el tratamiento de los retratos. Google ha reforzado además el papel de la inteligencia artificial con un Zoom Pro que alcanza ahora los 120 aumentos, además de nuevos algoritmos destinados a mejorar rostros, texturas y detalles.
Eso sí, el Pixel 11 Pro XL no sale completamente indemne de las pruebas. DXOMARK detecta algunas inconsistencias nocturnas, pérdida de detalle con la cámara ultra gran angular y ciertas limitaciones en vídeo que impiden que el teléfono alcance el nivel de los mejores rivales en este apartado.
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Una configuración de cámaras muy similar sobre el papel, pero con mejoras importantes
El Google Pixel 11 Pro XL utiliza una cámara principal de 50 MP con apertura f/1,68 y sensor de 1/1,3 pulgadas, acompañada por una cámara ultra gran angular de 48 MP con apertura f/1,7 y un campo de visión de 123 grados. Sobre el papel, no estamos ante una revolución completa del conjunto fotográfico, sino ante una evolución de la fórmula utilizada por Google durante las últimas generaciones.
La novedad más interesante está en el teleobjetivo periscópico, que utiliza un sensor de 48 MP de 1/1,95 pulgadas, apertura f/2,8, estabilización óptica y zoom óptico 5x. Google asegura que este nuevo sensor ofrece un 30 % más de sensibilidad a la luz, una mejora especialmente importante teniendo en cuenta que los teleobjetivos suelen sufrir bastante cuando disminuye la iluminación.
Esta cámara es también la base del nuevo Zoom Pro de hasta 120x, frente al máximo de 100x de la generación anterior. Como ya vimos al repasar las novedades de los Pixel 11, Pixel 11 Pro y Pixel 11 Pro XL, Google combina información capturada por el sensor con procesamiento computacional y modelos generativos para reconstruir detalles cuando la ampliación empieza a superar ampliamente las posibilidades ópticas del conjunto.
Por tanto, parte de la mejora del Pixel 11 Pro XL no procede únicamente de colocar mejores sensores detrás de las lentes. Google sigue apoyándose de manera muy intensa en el procesamiento de imagen y la inteligencia artificial para extraer más información de las fotografías, algo que tiene ventajas evidentes, pero que también plantea algunos interrogantes cuando el algoritmo empieza a generar detalles que realmente no fueron capturados por la cámara.
La fotografía sigue siendo el gran punto fuerte del Pixel 11 Pro XL
En fotografía convencional, DXOMARK destaca especialmente el comportamiento del Pixel 11 Pro XL en exposición. El teléfono consigue mantener un rango dinámico amplio incluso en escenas complicadas, preservando información tanto en las zonas iluminadas como en las sombras sin producir resultados artificialmente planos.
El tratamiento del color también recibe una valoración positiva. Las imágenes tienden a mostrar colores vivos y atractivos, mientras que los tonos de piel se mantienen naturales bajo diferentes condiciones de iluminación. Es precisamente esta consistencia uno de los aspectos en los que tradicionalmente los Pixel han destacado: la cámara intenta producir una fotografía agradable desde el primer momento sin obligar al usuario a realizar ajustes posteriores.
DXOMARK también señala un buen compromiso entre conservación del detalle y control del ruido. Esto significa que el procesado no elimina agresivamente las pequeñas texturas para conseguir fotografías aparentemente limpias, algo que puede producir esa característica apariencia de «acuarela» que encontramos en algunos smartphones cuando ampliamos una imagen.
El enfoque automático es otro de los puntos fuertes. El Pixel 11 Pro XL consigue enfocar de manera rápida, estable y precisa en la mayoría de las situaciones, una característica que puede parecer menos espectacular que un zoom de 120x, pero que resulta mucho más importante en el día a día para evitar perder una fotografía espontánea.
El teleobjetivo da un salto importante y el Zoom Pro llega hasta 120x
Si hay una cámara que realmente parece haber ganado protagonismo en esta generación, es el teleobjetivo. Las pruebas de DXOMARK muestran que el nuevo módulo conserva mejor las texturas finas y ofrece detalles más naturales que el Pixel de la generación anterior, algo especialmente visible cuando fotografiamos elementos alejados.
La mayor sensibilidad a la luz del sensor también ayuda a mantener una calidad más consistente cuando las condiciones empeoran. Los teleobjetivos con mucho aumento suelen depender de aperturas relativamente pequeñas, por lo que cualquier mejora en la cantidad de luz que llega al sensor tiene consecuencias directas sobre ruido, detalle y velocidad de obturación.
A partir de ahí entra en juego el nuevo Zoom Pro. Google permite alcanzar hasta 120 aumentos mediante una combinación de óptica, procesamiento computacional e inteligencia artificial generativa. El resultado puede ser sorprendente en determinadas situaciones, especialmente cuando el modelo es capaz de reconstruir correctamente patrones y texturas previsibles.
Sin embargo, DXOMARK también ha detectado ocasionalmente artefactos visibles en los límites entre las zonas mejoradas por IA y aquellas que no han sido modificadas de la misma manera. Es una cuestión especialmente relevante porque, a niveles extremos de ampliación, la imagen deja de ser simplemente una representación ampliada de lo que ha capturado el sensor y pasa a incorporar una interpretación computacional considerable de la escena.
Los retratos convencen por la separación del sujeto y el desenfoque
El modo Retrato también es uno de los apartados donde DXOMARK aprecia mejoras. El Pixel 11 Pro XL realiza una buena separación entre la persona fotografiada y el fondo, evitando muchos de los errores habituales alrededor del cabello, gafas, ropa o pequeños elementos que sobresalen del contorno.
El desenfoque artificial también se aplica de manera progresiva. En lugar de generar un fondo uniformemente borroso, el teléfono intenta reproducir cómo se comportaría una cámara con un objetivo luminoso, aumentando el desenfoque a medida que los elementos se encuentran más alejados del plano de enfoque.
Esto ayuda a que el resultado tenga un aspecto más natural, especialmente en fotografías de personas. DXOMARK destaca tanto la segmentación del sujeto como la transición progresiva del efecto bokeh, dos aspectos que marcan una diferencia importante entre un retrato convincente y uno que revela inmediatamente que el desenfoque ha sido generado por software.
Google también aprovecha sus algoritmos para mejorar la representación de los rostros. La compañía lleva años utilizando procesamiento específico para conservar tonos de piel naturales y recuperar detalles faciales, y esta generación continúa profundizando en esa filosofía con nuevos modelos de inteligencia artificial.
La cámara ultra gran angular sigue siendo uno de los puntos mejorables
No todas las cámaras están al mismo nivel. DXOMARK ha observado que la cámara ultra gran angular puede perder detalle fino en prácticamente cualquier condición de iluminación, algo que limita su capacidad para mantener la misma calidad de imagen que encontramos en la cámara principal.
Esto resulta especialmente visible cuando ampliamos las fotografías o examinamos elementos pequeños situados lejos del centro de la imagen. Aunque el sensor tiene una resolución elevada de 48 MP, la resolución nominal no garantiza por sí sola el mismo nivel de detalle que una cámara principal con un sensor de mayor tamaño.
Aun así, la ultra gran angular continúa siendo una cámara muy útil para paisajes, arquitectura, interiores o fotografías de grupo. Su campo de visión de 123 grados permite capturar escenas considerablemente más amplias sin necesidad de alejarnos físicamente del sujeto.
El problema es que, en un smartphone de este precio y con unas aspiraciones fotográficas tan elevadas, la diferencia de calidad entre las distintas cámaras resulta más evidente cuanto mejor funciona el sensor principal. Google ha mejorado mucho la consistencia entre focales durante los últimos años, pero DXOMARK considera que todavía existe margen de mejora en esta cámara secundaria.
El vídeo es bueno, pero el iPhone 17 Pro continúa por delante
En grabación de vídeo, el Pixel 11 Pro XL ofrece resultados generalmente buenos. La exposición se mantiene estable en muchas situaciones, los colores son agradables y el enfoque automático responde con precisión, por lo que la experiencia resulta fiable para grabaciones cotidianas.
Sin embargo, DXOMARK considera que el teléfono todavía queda por detrás de los mejores competidores en vídeo, mencionando específicamente al iPhone 17 Pro como referencia superior. Las diferencias aparecen sobre todo cuando las condiciones se complican o cuando existe bastante movimiento durante la grabación.
Uno de los problemas detectados es la presencia de movimiento residual. La estabilización consigue compensar buena parte de las vibraciones, pero determinadas grabaciones dinámicas todavía pueden mostrar pequeñas oscilaciones o movimientos que reducen la sensación de estabilidad.
La situación también se complica con poca luz. DXOMARK ha observado ruido residual visible en vídeos nocturnos, mientras que algunas escenas luminosas o HDR pueden presentar un contraste algo excesivo. Son detalles que no convierten al Pixel 11 Pro XL en una mala cámara de vídeo, pero sí explican por qué no logra alcanzar a los mejores dispositivos del mercado en este apartado.
La noche deja ver algunas pequeñas inconsistencias
La fotografía nocturna sigue siendo uno de los terrenos donde el procesamiento computacional de Google tiene más trabajo que hacer. El Pixel 11 Pro XL consigue normalmente fotografías luminosas, detalladas y con colores agradables, pero las pruebas han revelado algunas pequeñas inestabilidades de exposición durante escenas nocturnas.
Esto significa que dos fotografías tomadas en condiciones parecidas pueden ofrecer ligeras diferencias en luminosidad o tratamiento de determinadas zonas de la escena. No parece tratarse de un problema constante, pero sí de una inconsistencia que DXOMARK ha considerado suficientemente visible como para destacarla.
En vídeo nocturno, el principal inconveniente es el ruido. Cuando la cantidad de luz disponible disminuye, el teléfono necesita aumentar la sensibilidad del sensor o aplicar un procesamiento más agresivo, y eso puede dejar cierta textura de ruido visible en algunas zonas.
Aun con estas limitaciones, el comportamiento general con poca luz continúa siendo competitivo. La combinación de sensores grandes, estabilización y procesamiento computacional permite al Pixel 11 Pro XL mantener una buena calidad en numerosas situaciones donde hace unos años habría sido prácticamente imprescindible recurrir a un modo nocturno con exposiciones mucho más largas.
La inteligencia artificial mejora las fotos, pero también plantea nuevos retos
La estrategia de Google resulta bastante evidente: la fotografía de un Pixel ya no depende únicamente de la luz que llega físicamente al sensor. Cada vez más, los modelos de inteligencia artificial participan activamente en la creación de la fotografía final, desde la reducción de ruido hasta la reconstrucción de detalles o el tratamiento de los rostros.
Esto permite superar algunas limitaciones físicas de las cámaras de un smartphone. Un teleobjetivo relativamente pequeño puede producir imágenes con un nivel de detalle sorprendente, y una fotografía tomada en condiciones difíciles puede terminar mostrando un rango dinámico que habría sido imposible obtener mediante una única exposición.
Sin embargo, cuanto mayor es la intervención del algoritmo, más importante resulta distinguir entre mejorar información que realmente existe y generar información nueva. Los artefactos detectados por DXOMARK alrededor de determinadas zonas mejoradas demuestran que el procesamiento generativo todavía no siempre consigue integrarse de manera completamente invisible.
Esta cuestión será cada vez más importante en fotografía móvil. Google parece convencida de que el futuro pasa por combinar óptica, sensores y modelos generativos, y el Pixel 11 Pro XL representa uno de los ejemplos más avanzados de esta filosofía. La clave estará en conseguir que esas mejoras aporten detalle sin comprometer la fidelidad de la imagen.
Un Pixel especialmente fuerte en fotografía, aunque no perfecto
La conclusión de las pruebas de DXOMARK es bastante clara: el Pixel 11 Pro XL ofrece una experiencia fotográfica muy completa y consistente, con especial fortaleza en fotografía convencional, teleobjetivo, exposición, color y retratos.
Entre sus puntos más destacados encontramos un rango dinámico amplio, colores vivos sin perjudicar los tonos de piel, un enfoque automático fiable y una buena conservación de las texturas. El nuevo teleobjetivo añade además más detalle y sensibilidad a la luz, mientras que el Zoom Pro 120x amplía considerablemente las posibilidades creativas.
En el lado menos positivo aparecen las pequeñas inestabilidades de exposición nocturna, la pérdida de detalle de la ultra gran angular y algunas limitaciones de estabilización y ruido cuando grabamos vídeo en situaciones complicadas. La fotografía sigue estando claramente por delante del vídeo dentro de las fortalezas del Pixel 11 Pro XL.
En conjunto, Google parece haber optado por perfeccionar una fórmula que ya funcionaba en lugar de reinventarla. El Pixel 11 Pro XL no depende de una única característica espectacular para convencer, sino de una combinación de buen hardware, procesamiento muy refinado y una cantidad cada vez mayor de inteligencia artificial, aunque algunas de esas técnicas generativas todavía necesitan madurar para producir resultados completamente naturales.
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