Análisis del Samsung Galaxy Note8 a fondo y opinión [REVIEW]


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado del Samsung Galaxy Note8.

Pocos smartphones se han hecho esperar tanto como el Samsung Galaxy Note8. A la desafortunada decisión de Samsung en 2015 de no traer el Galaxy Note5 a Europa, siguió el fatídico incidente del Galaxy Note7 que obligó a retirar todas las unidades del teléfono a las pocas semanas de salir a la venta.

Por suerte, no hay mal que cien años dure y, en pocos días, los fans de la serie Galaxy Note podrán hacerse con el nuevo phablet de Samsung de gama alta que, como principal seña de identidad, incorpora el puntero S Pen.

El Samsung Galaxy Note8 sigue la misma línea de diseño que el Samsung Galaxy S8, con marcos muy estrechos rodeando la pantalla, pero presenta un aspecto algo más abultado y líneas menos redondeadas.

Las especificaciones hardware del Galaxy Note8 son difíciles de superar: pantalla Super AMOLED de 6.3″, procesador Exynos 8890 de 10nm, 6GB de RAM, 64GB de almacenamiento ampliable mediante micro-SD, cámara dual de 12MP, cámara frontal de 8MP, batería de 3.300 mAh, lector de iris y huella dactilar, puntero S Pen y resistencia al agua.

El Samsung Galaxy Note8 sale a la venta por 1010 euros a mediados de septiembre, pero hemos tenido la oportunidad de probarlo antes de que salga a la venta y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

Índice

  1. Diseño y construcción
  2. Pantalla
  3. Hardware y rendimiento
  4. Sistemas biométricos y Batería
  5. Software y funcionalidades
  6. Funciones del S Pen
  7. Aplicaciones y Multimedia
  8. Cámara
  9. Llamadas de voz y Precio
  10. Conclusiones finales

 

Diseño y construcción

El Samsung Galaxy Note8 cuenta con un diseño muy parecido al del Galaxy S8+, hasta el punto de que es fácil confundirlos si no te fijas detenidamente.

Como anécdota, os comentaré que hace unos días me volví loco tratando de activar sin éxito la funcionalidad ‘Enfoque Dinámico’ en la aplicación de Cámara del teléfono, hasta que caí en la cuenta de que el dispositivo que tenía entre manos no era el Galaxy Note8 sino el Galaxy S8+ y, por tanto, esa opción no estaba presente.

Dejando a un lado mi despiste (a los que me conocen no les sorprenderá demasiado), la realidad es que ambos teléfonos han sido diseñados bajo el mismo patrón.

Samsung ha decidido repetir la fórmula que tan buen resultado le ha dado con el Galaxy S8: pantalla alargada con formato 18.5:9, marcos estrechos flanqueando el frontal, pantalla curvada a ambos lados y cubierta trasera de cristal.

Ahora bien, existen algunas diferencias entre ambos dispositivos. En primer lugar, el Samsung Galaxy Note8 es algo más grande que el Galaxy S8+ ya que cuenta con una pantalla de 6.3″ en lugar de 6.2″.

La diferencia más importante, sin embargo, no está en la diagonal de la pantalla sino en el grosor del terminal, ya que pasamos de 8.1 a 8.6mm.

Este incremento se debe a que parte del espacio interior está ocupado por el compartimento para guardar el S Pen, por lo que Samsung se ha visto obligado a incrementar el grosor del teléfono para no penalizar la capacidad de la batería.

Mientras que el Galaxy S8+ cuenta con un cuerpo con superficies curvas bastante pronunciadas, Samsung ha optado por superficies algo más planas en el Galaxy Note8. La razón de este cambio es favorecer el uso del puntero S Pen, que requiere una superficie plana sobre la que apoyarlo para funcionar adecuadamente.

La combinación de un tamaño de pantalla algo más grande, un grosor medio milímetro superior y unas superficies menos curvadas hace que el Galaxy Note8 tenga una apariencia más abultada que la del Galaxy S8+. Por ello, si dudas entre ambos terminales, mi consejo es que pruebes ambos en la mano antes de decidirte por uno u otro.

Samsung Galaxy S8+ (izquierda) y Samsung Galaxy Note8 (derecha)

 

Como comentábamos anteriormente, el Samsung Galaxy Note8 cuenta con un ratio de pantalla 18.5:9, que hace que el teléfono sea más alargado y más estrecho que un smartphone con el mismo tamaño de pantalla pero formato 16:9.

Samsung ha dotado al Galaxy Note8 de una pantalla curvada a ambos lados, y de esta forma ha conseguido que los marcos laterales queden bastante ocultos a la vista, aunque están ahí. Si a esto unimos que el frontal del Galaxy Note8 es siempre de color negro — sea cual sea la variante de color del terminal — el Galaxy Note8 parece ser todo pantalla cuando está apagado.

Como en el Galaxy S8, Samsung ha prescindido del botón ovalado de Inicio, que ha pasado a ser virtual. Aparece justo en la zona en la que Samsung ha colocado un sensor de presión y un motor háptico, que hace que la respuesta al pulsarlo sea parecida a la de un botón físico.

 

La ausencia del botón físico ha obligado a Samsung a colocar el lector de huella dactilar en la parte de atrás, junto a la cámara principal, en una posición que no resulta demasiado fácil de localizar al tacto.

Parece extraño que Samsung haya vuelto a optar por esta posición después de haber sido tan criticada en el Galaxy S8 por su proximidad a la cámara. En su favor debemos decir que ahora el módulo de flash se interpone entre el lector de huella y la lente, por lo que es menos probable que coloquemos por error el dedo sobre la cámara y se ensucie.

Para mi gusto, el lector de huella está ubicado demasiado arriba y, al estar junto a la cámara, no es fácil identificar su ubicación al tacto. En este aspecto me gusta más la posición elegida por el LG V30, por ejemplo.

El Samsung Galaxy Note8 está construido en metal y cristal, como viene siendo habitual en la serie Galaxy S desde hace unos años. Tanto el frontal como la parte de atrás están protegidos por Gorilla Glass 5 para mejorar su durabilidad, y Samsung ha dotado al Galaxy Note8 y al S Pen de resistencia IP68 frente al polvo y el agua.

El Samsung Galaxy Note8 aguanta chapuzones sin inmutarse

 

Durante los días que lo llevo utilizando, el teléfono ha caído una vez sobre un suelo de tarima desde 1,5 metros y (afortunadamente) no ha sufrido ningún daño.

El Samsung Galaxy Note8 llega a España en dos colores — Midnight Black (negro) y Maple Gold (dorado) – y nosotros hemos recibido la versión en color Midnight Black, como puede apreciarse en las fotografías. En otros países está también disponible en Deepsea Blue (azul marino) y Orchid Gray (violeta).

A continuación vamos a revisar todos los elementos que encontramos en la superficie del teléfono.

La parte de delante del Samsung Galaxy Note8 está ocupada por una gran pantalla de 6.3″, cuyos marcos laterales parecen desaparecer gracias a la curvatura a derecha e izquierda.

Encima de la pantalla encontramos un marco muy estrecho donde se encuentra el auricular para el oído, la cámara frontal, el escáner de iris, el LED de notificaciones (Samsung es de los pocos fabricantes que lo mantienen), y los sensores de proximidad y luz.

En la parte inferior se encuentra un marco igualmente estrecho que se encuentra totalmente libre de botones y logotipos ya que este año Samsung ha optado por utilizar botones virtuales sobre la pantalla.

Como ya hemos comentado, independientemente de la variante de color, los marcos superior e inferior son siempre de color negro, por lo que la sensación cuando la pantalla está apagada o con fondo negro es que esta se extiende por todo el frontal.

En la parte de atrás, encontramos una gran superficie de cristal, que no se puede retirar para tener acceso a la batería.

Dado su acabado en cristal, las huellas dactilares quedan bastante marcadas y, si quieres mantener tu teléfono limpio, te tocará pasarle un trapito a menudo, aunque no tanto como al HTC U11 o Sony Xperia Z5 Premium.

En la zona superior de la parte de atrás encontramos la cámara principal doble, que apenas sobresale de la superficie.

Aunque el cristal que protege la cámara parece ligeramente hundido, no nos atrevemos a decir que no haya riesgo de que se raye si se apoya boca abajo con frecuencia.

Al lado de la cámara encontramos el flash y, junto a él, el sensor de ritmo cardíaco que, siendo prácticos, no tiene apenas utilidad salvo como botón auxiliar de disparo. A continuación, se encuentra el lector de huella dactilar, en una posición bastante extraña como ya hemos comentado.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que resulta muy cómodo de alcanzar con el pulgar al sostener el teléfono en la mano. El recorrido del botón es muy adecuado.

 

En el lateral izquierdo encontramos un botón alargado de volumen y un botón dedicado al asistente virtual Bixby, del que hablaremos más adelante.

 

En la parte superior encontramos el compartimento de la tarjeta nano-SIM y tarjeta micro-SD, que está perfectamente integrado con el metal y queda a ras de la superficie.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C, el conector de auriculares, el altavoz y el compartimento para albergar el puntero S Pen. Por supuesto, Samsung aprendió bien la lección en su día y no es posible insertar el puntero al revés por error.

 

A pesar del gran tamaño de pantalla, el nuevo ratio hace que el teléfono sea más estrecho de lo que cabría esperar. Esto hace que sea bastante cómodo sujetarlo en la mano e incluso es posible teclear con una sola mano sin muchas dificultades.

En cualquier caso, Samsung también ha incorporado un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado. Este modo puede activarse mediante un gesto del dedo sobre la pantalla o con una triple pulsación del botón de Inicio, siempre que lo hayamos activado en Ajustes.

La dificultad a la hora de manejar el teléfono se encuentra a la hora de alcanzar los extremos superior e inferior de la pantalla con una sola mano. Hacer scroll no supone ningún problema pero la gran altura de la pantalla hace que resulte imposible llegar con el dedo a la barra de estado y a los botones virtuales de navegación.

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  • Jose

    Magnífico análisis. GRACIAS 🙂

  • Luis

    Como siempre, el análisis más completo que puedes leer (al menos en español); seguid así.