Análisis del Samsung Galaxy S8+ a fondo y opinión [REVIEW]

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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado del Samsung Galaxy S8+.

Samsung ha querido resarcirse del mal sabor de boca que dejó el Galaxy Note7 el año pasado lanzado dos nuevos smartphones, Galaxy S8 y S8+, que ponen de manifiesto la capacidad de innovación y superación de la compañía coreana.

Los nuevos Galaxy S8 y S8+ destacan sobre todas las cosas por su gran pantalla “infinita”, que ocupa prácticamente todo el frontal del teléfono gracias a que Samsung ha reducido al mínimo los marcos superior e inferior. Si a esto unimos el frontal es de color negro y que la pantalla está curvada a ambos lados, el resultado es un teléfono con un diseño espectacular.

Como no podía ser de otra forma, Samsung no ha descuidado el interior del teléfono, sino que ha dotado a los nuevos Galaxy S8 y S8+ del mejor hardware del momento: procesador Exynos 8895 de 10nm, 4GB de RAM LPDDR4, 64GB de almacenamiento UFS 2.1 ampliable por micro-SD, cámaras de 12MP/8MP, escáner de iris y más.

Un smartphone de estas características no es precisamente barato, ya que el Galaxy S8 llega con un precio recomendado de 809 euros y el Galaxy S8+ con un precio de de 909 euros.

Por cortesía de Samsung, hemos tenido oportunidad de probar a fondo el Galaxy S8+ y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

Índice

  1. Diseño y construcción
  2. Pantalla
  3. Hardware y rendimiento
  4. Escáner de iris y Batería
  5. Funcionalidades software
  6. Bixby, Aplicaciones incluidas y Multimedia
  7. Aplicaciones y Multimedia
  8. Cámara
  9. Llamadas y Precio
  10. Conclusiones finales

 

Diseño y construcción

Todos los fabricantes se enfrentan al mismo dilema: ofrecer pantallas cada vez más grandes sin perjudicar la manejabilidad del terminal. Hasta ahora, esto obligaba a casi todos los fabricantes a mantener las pantallas de sus dispositivos por debajo de las 5.5″ o, como mucho, 5.7″ si querían llegar a las masas.

Sin embargo, este año ha habido dos fabricantes que han decidido atacar el problema de una forma diferente.

Tanto LG como Samsung nos han sorprendido lanzando dispositivos con un nuevo ratio de pantalla más alargado, 18.5:9 en el caso de Samsung, que permite incrementar la diagonal de la pantalla sin que aumente el ancho del teléfono.

De nada hubiera servido alargar la pantalla si Samsung no hubiera reducido los marcos superior e inferior del dispositivo, ya que hubiéramos acabado con una especie de tableta de chocolate en la mano.

Por suerte, Samsung ha conseguido reducir notablemente la anchura de ambos marcos, de manera que los Galaxy S8 y S8+ no son más voluminosos que otros teléfonos con pantallas mucho más pequeñas.

Además, Samsung ha dotado al Galaxy S8 de una pantalla curvada a ambos lados, y de esta forma ha conseguido que los marcos laterales queden prácticamente ocultos a la vista.

Si a todo esto sumamos que el frontal del Galaxy S8+ es siempre de color negro — sea cual sea la variante de color — y que Samsung ha eliminado el mítico botón físico de Inicio, el resultado es un teléfono que, visto de frente, parece ser todo pantalla.

Ahora el botón de Inicio aparece sobre la pantalla, justo en el lugar donde Samsung ha colocado un sensor de presión y un motor háptico que hace que la respuesta al pulsarlo sea similar a la de un botón físico. La sensación es bastante buena y no da la sensación de que vibre todo el dispositivo, como ocurre con los últimos iPhone.

 

Ante la ausencia de un botón físico de Inicio, Samsung ha optado por colocar el lector de huella dactilar en la parte de atrás, junto a la cámara principal. Para mi gusto, el lector de huella está ubicado demasiado arriba y, al estar junto a la cámara, no es fácil identificar su ubicación al tacto.

Tras algo más de una semana utilizando el teléfono, mi cerebro todavía no ha memorizado la ubicación del lector y, con frecuencia, tengo que colocar el dedo varias veces hasta acertar con la ubicación correcta. En este aspecto, parece más quisquilloso que el lector de huella integrado en el botón de Inicio de modelos anteriores.

El Samsung Galaxy S8+ está construido en metal y cristal, como viene siendo habitual en la serie Galaxy S desde hace unos años, por lo que es un teléfono delicado. Tanto el frontal como la parte de atrás están protegidos por Gorilla Glass 5 para mejorar su durabilidad, y Samsung ha dotado al Galaxy S8+ de resistencia IP68 frente al polvo y el agua.

El Samsung Galaxy S8+ llega en tres colores – Midnight Black (negro), Orchid Gray (gris morado) y Artic Silver (plateado) – y nosotros hemos probado la versión en color Orchid Gray, como puede apreciarse en las fotografías.

El Galaxy S8+ cuenta con 8.1 mm de espesor, por lo que no es el terminal más delgado del mercado, pero el hecho de que tanto el cristal frontal como el trasero estén curvados hace que parezca más delgado de lo que en realidad es.

La parte de delante del Samsung Galaxy S8+ está ocupada por una gran pantalla de 6.2″, cuyos marcos laterales parecen prácticamente inexistentes gracias a la curvatura a derecha e izquierda.

Encima de la pantalla encontramos un marco muy estrecho donde se encuentra el auricular para el oído, la cámara frontal, el escáner de iris, el LED de notificaciones (sí, Samsung es de los pocos fabricantes que lo mantienen), y los sensores de proximidad y luz.

En la parte inferior se encuentra un marco aún más estrecho que se encuentra totalmente libre de botones y logotipos.

Este año, como ya hemos comentado, Samsung ha optado por botones virtuales en la propia pantalla, por lo que ha dicho adiós al mítico botón de Inicio ovalado que estaba presente en los modelos anteriores. La posición de los botones virtuales de Atrás y Recientes puede intercambiarse, algo que agradecerán aquellos que vengan de teléfonos de otras marcas donde el botón Atrás está a la izquierda.

Independientemente de la variante de color, los marcos superior e inferior son de color negro, por lo que la sensación cuando la pantalla está apagada o con fondo negro es que se extiende por todo el frontal.

En la parte de atrás, encontramos una gran superficie de cristal, que no se puede retirar para tener acceso a la batería.

A pesar de su acabado reflectante, en el modelo que hemos probado las huellas dactilares quedan bastante menos marcadas de lo que hubiéramos imaginado.

En la zona superior de la parte de atrás encontramos la cámara principal, que apenas sobresale de la superficie.

Aunque el cristal que protege la cámara parece ligeramente hundido, no nos atrevemos a decir que no haya riesgo de que se raye si se apoya boca abajo con frecuencia.

Al lado de la cámara encontramos el flash y, junto a él, el sensor de ritmo cardíaco que, siendo prácticos, no tiene apenas utilidad salvo como botón auxiliar de disparo. Al otro lado de la cámara se encuentra el lector de huella dactilar, en una posición bastante extraña como hemos comentado anteriormente.

En el centro de la mitad superior del teléfono se encuentra grabado el logotipo de Samsung y el resto está completamente vacío.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que resulta muy cómodo de alcanzar con el pulgar al sostener el teléfono en la mano. El recorrido del botón es muy adecuado, aunque me hubiera gustado que fuera algo más redondeado.

 

En el lateral izquierdo encontramos un botón alargado de volumen y un nuevo botón dedicado al asistente virtual Bixby, del que hablaremos más adelante.

 

En la parte superior encontramos el compartimento de la tarjeta nano-SIM y tarjeta micro-SD, que está perfectamente integrado con el metal y queda a ras de la superficie.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C, el conector de auriculares, y el altavoz.

La posición del altavoz no es la mejor porque resulta muy fácil taparlo accidentalmente con la mano cuando sujetamos el teléfono en horizontal, por ejemplo al jugar, aunque también es cierto que en el frontal no queda apenas espacio.

 

A pesar del gran tamaño de pantalla, el nuevo ratio hace que el teléfono sea más alargado y, por tanto, más estrecho que otros dispositivos con pantallas de mayor diagonal. En la práctica, esto hace que no resulte demasiado voluminoso a la hora de sujetarlo y, sobre todo, que podamos teclear con una sola mano.

En cualquier caso, Samsung también ha incorporado un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado. Este modo puede activarse mediante un gesto del dedo sobre la pantalla o con una triple pulsación del botón de Inicio.

El único problema de manejabilidad que hemos encontrado es a la hora de alcanzar los extremos superior e inferior del teléfono con una sola mano. La gran altura de la pantalla hace que, aún sujetándolo a una altura media, resulte complicado llegar con el dedo a la barra de estado y a los controles virtuales de navegación.

Ha pasado mucho tiempo desde que un teléfono me ha sorprendido por su diseño, y el Galaxy S8+ lo ha conseguido. A excepción del LG G6, que posee un diseño parecido en muchos aspectos, cualquier otro teléfono que se ponga al lado del Samsung Galaxy S8+ parece ser de otra época. Incluso el Samsung Galaxy S7 edge, que hasta hace poco era uno de nuestros referentes en cuanto a diseño, se ve un tanto anticuado al lado de su hermano mayor.

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