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Análisis a fondo y opinión del Samsung Galaxy A9


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado del Samsung Galaxy A9.
Hubo una época en la que los fabricantes competían por ver quién era el que más megapíxeles incorporaba en las cámaras de sus smartphones. Esa carrera ya terminó y ahora lo que se lleva es incorporar muchas cámaras. Cuantas más, mejor.

El Samsung Galaxy A9 es el primer smartphone con cuatro cámaras traseras así que, solo por este hecho, ya merece pasar a la historia. El teléfono cuenta con una cámara estándar, una cámara zoom 2X, una cámara gran angular y una cámara auxiliar para detectar profundidad.

La presencia de estas cuatro cámaras aporta una gran versatilidad a las capacidades fotográficas del teléfono ya que permite capturar todo tipo de escenas. Por supuesto, cantidad no es lo mismo que calidad, así que habrá que ver si las cuatro cámaras están a la altura de lo que cabe esperar en un smartphone tan peculiar.

Dejando a un lado sus cámaras, el Samsung Galaxy A9 es un smartphone de gama media-alta ya que llega con una pantalla Super AMOLED de 6.3″ con resolución Full HD+, procesador Snapdragon 660, 6GB de RAM, 128GB de almacenamiento, Dual SIM y batería de 3.800 mAh.

Por cortesía de Samsung, hemos tenido oportunidad de probar a fondo el Samsung Galaxy A9 y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

 

Índice

  1. Diseño y Pantalla
  2. Hardware y Batería
  3. Software, Aplicaciones y Multimedia
  4. Cámara y Llamadas
  5. Precio y Conclusiones

Diseño y construcción

El Samsung Galaxy A9 posee una gran pantalla de 6.3″ y, dado que la compañía coreana no se ha rendido a la moda de las muescas, está rodeada por marcos tradicionales bastantes gruesos por arriba y por abajo.

Estos marcos poseen un aspecto simétrico y son algo más anchos que los que encontramos en el Galaxy Note9. Por tanto, aunque la pantalla del Galaxy A9 es ligeramente más pequeña (6.3″ vs. 6.4″) que la del Galaxy Note9, el nuevo teléfono es algo más ancho y más alto.

Aunque muchos usuarios se alegrarán de que Samsung no se haya dejado seducir por la moda de la muesca, la realidad es que estos gruesos marcos se empiezan a percibir como algo antiguo.

No obstante, parece que Samsung va a optar por pantallas perforadas, por lo que este podría ser uno de los últimos smartphones de gama media de la compañía con este tipo de marcos.

El marco superior del Galaxy A9 alberga el auricular para el oído, los sensores de proximidad e iluminación y una cámara frontal.

El marco inferior del Galaxy A9 es demasiado estrecho para albergar un lector de huella, por lo que está libre de cualquier elemento. Dado que está totalmente desaprovechado, me hubiera gustado que fuera aún más estrecho o, mejor aún, no estuviera ahí.

Los marcos laterales del Galaxy A9 son bastante finos aunque no obtenemos la misma sensación de pantalla sin bordes que consiguen los modelos de la serie Galaxy S con pantalla curvada a los lados.

El chasis del Samsung Galaxy A9 es de metal, pero la parte trasera está hecha de cristal 3D curvado a los lados. Samsung ha optado por tres posibles gradientes de color: Caviar Black, Lemonade Blue y Bubblegum Pink.

De las tres variantes de color, los acabados Lemonade Blue (gradiente verde-azul) y Bubblegum Pink (gradiente rosa-rojo) son los más llamativos, mientras que el acabado Caviar Black (gradiente gris-negro) es bastante más sobrio.

En la parte de atrás, las cuatro cámaras están dispuestas verticalmente en la esquina superior izquierda, colocadas sobre en una tira que sobresale ligeramente de la superficie del teléfono.

En la zona central de la superficie trasera se encuentra el lector de huella dactilar, que está ligeramente hundido. La ubicación del lector resulta cómoda de alcanzar con el dedo índice cuando sostenemos el teléfono en la mano.

El Samsung Galaxy A9 posee un chasis de metal y una cubierta trasera de cristal

 

El acabado en cristal de la superficie trasera hace que el teléfono se vea muy atractivo y además evita la presencia de las anti-estéticas líneas de antena que encontramos en otros teléfonos de metal.

Aunque los acabados en cristal tienden a ser muy sucios, la variante Lemonade Blue que hemos probado repele las huellas bastante bien. Aunque la limpieza ocasional es obligada, en general no tendrás que pasar el tiempo pasando un paño sobre la superficie del teléfono.

Con 7.8 mm de grosor y 183 gramos de peso, el Samsung Galaxy A9 no es un smartphone especialmente grueso ni tampoco resulta demasiado pesado. Sin ir más lejos, el Samsung Galaxy Note9 tiene un grosor de 8.8 mm y pesa 201 gramos.

A continuación, vamos a revisar los elementos que encontramos en los laterales del smartphone.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, con un recorrido adecuado y fácilmente alcanzable al sostener el teléfono en la mano. Justo encima de este botón encontramos el botón de volumen, de una sola pieza.

 

En el lateral izquierdo encontramos únicamente un botón para activar Bixby.

 

En la parte superior encontramos un compartimento con una bandeja donde caben dos tarjetas nano-SIM y una tarjeta microSD.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C, un conector de auriculares y un altavoz.

 

El gran tamaño de pantalla y la presencia de marcos encima y debajo de la misma hacen que el Galaxy A9 resulte bastante voluminoso en la mano. Con un tamaño de mano normal, no te resultará fácil teclear con una sola mano ni tampoco alcanzar todas las zonas de la pantalla — más bien solo la mitad inferior salvo que deslices el teléfono por la mano arriba y abajo.

Por suerte, Samsung ha incorporado un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado. Este modo puede activarse mediante un gesto del dedo sobre la pantalla o con una triple pulsación del botón de Inicio, si lo activas en Ajustes.

Samsung no ha dotado al Galaxy A9 de resistencia al agua, por lo que debemos tener cierto cuidado para que no se dé ningún chapuzón.

Pantalla

El Samsung Galaxy A9 cuenta con un panel Super AMOLED de 6.3″ con un ratio de aspecto 18.5:9.

La resolución de la pantalla es Full HD+, lo que supone una densidad de píxeles de 392 ppp. La pantalla se ve muy nítida, aunque esta resolución se queda corta para aplicaciones de Realidad Virtual, donde se requiere al menos una resolución Quad HD+ para que los píxeles no se vean demasiado grandes.

La matriz de sub-píxeles del Samsung Galaxy A9 es de tipo Pentile, como es habitual en los paneles AMOLED. En este tipo de pantallas los sub-píxeles rojo, verde y azul se disponen en formas geométricas — en rombo en este caso — en lugar de estar uno a continuación de otro de forma alineada como ocurre en los paneles RGB.

Matriz Pentile del panel Super AMOLED del Samsung Galaxy A9

 

A continuación vamos a llevar a cabo un conjunto de pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro para conocer la calidad de la pantalla del Samsung Galaxy A9.

En primer lugar, conviene aclarar que el Samsung Galaxy A9 ofrece cuatro modos de color: Adaptive Display, Cine AMOLED, Foto AMOLED y Básico.

Por defecto, el modo activo es Adaptive Display, que según nuestras mediciones está calibrado para cubrir un 141% del gamut sRGB (y un 97% del gamut del DCI-P3), lo que quiere decir que ofrece unos colores sobre-saturados al mostrar contenidos estándar sRGB. Este exceso de colorido produce imágenes visualmente más llamativas pero menos fieles a la realidad.

Esto significa que, si retocamos una fotografía en el teléfono, es posible que nos llevemos una decepción cuando la veamos después en otro dispositivo. A cambio, este modo tiene una ventaja importante y es que resulta muy útil cuando utilizamos el teléfono a plena luz del día dado que, bajo el sol, los colores pierden fuerza.

Debido a este exceso de saturación,  el error medio en la fidelidad de color en el modo Adaptativo es mejorable: 6.2 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable). El error máximo resulta ser muy elevado, 15.7 dE.

La temperatura de color es 7.486 ºK, bastante por encima del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica un marcado tono azulado que es apreciable en aplicaciones con fondo blanco, como el navegador. Samsung ha añadido un ajuste de color blanco llamado Balance de color que permite alterar el nivel de rojo, verde y azul de la pantalla. De esta forma podemos reducir el nivel de azul y acercarnos bastante al valor ideal de 6.500ºK.

Resultados del modo Adaptive Display

 

El modo de pantalla Cine AMOLED está pensado para reflejar con mayor fidelidad el gamut DCI-P3 utilizado habitualmente en la industria cinematográfica y, de hecho, la pantalla del Galaxy A9 cubre el 96% de dicho gamut en este modo.

Por otro lado, el modo Foto AMOLED persigue el gamut Adobe RGB utilizado por muchas cámaras digitales, y cubre un 94% de este gamut.

Resultados de los modos Cine AMOLED y Foto AMOLED

 

Por último, el modo de pantalla Básico es, a pesar de su nombre, el que mejor refleja el gamut sRGB, ya que cubre un 97% de este espacio. Como ya hemos comentado alguna vez, sRGB es el espacio de color utilizado por los smartphones y los ordenadores, así que es el que debes elegir si buscas la máxima fidelidad de color en los contenidos de apps y juegos — aunque los colores se ven más apagados que con Adaptive Display.

En el modo Básico, la fidelidad de color es muy buena ya que el error medio resulta ser muy bajo, 1.7 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser 3.6 dE, un valor excelente.

La temperatura de color es 6.553 ºK, bastante cerca del nivel de referencia de 6.500 ºK, lo que implica un color blanco puro sin ningún tinte de color.

Resultados del modo Básico

 

El brillo máximo del Samsung Galaxy A9 es de 345 nits con el modo de brillo manual al máximo, pero aumenta hasta los 549 nits cuando activamos el modo automático y estamos bajo una luz intensa como el sol. Estas pruebas se han realizado, como es habitual, con la pantalla totalmente en blanco.

Como podemos apreciar, el valor máximo de brillo es alto en comparación con otros smartphones de gama media. Si bien las pantallas AMOLED no destacan en brillo frente a las LCD cuando la pantalla es totalmente blanca, sí que lo hacen en entornos mixtos con píxeles blancos, negros y de otros colores.

 

El color negro es muy profundo, hasta el punto de que el colorímetro ha sido incapaz de medir ningún nivel de brillo. Esto significa que el color negro es realmente negro y que el contraste es, teóricamente, infinito. Una ventaja de un color negro tan profundo es que, al ver una película, las franjas negras alrededor de la imagen se ven completamente negras.

Las pantallas OLED tienen un comportamiento peculiar al ser observadas´desde un ángulo. Por un lado los emisores de luz están más cerca de la superficie, y esto hace que el contraste y el brillo varíen menos al desplazarnos respecto al centro, pero por otro lado la matriz Pentile provoca que los colores se distorsionen.

En el caso del Galaxy A9, los ángulos de visión son amplios y los colores solo se alteran cuando observamos la pantalla desde un ángulo muy extremo.

El Samsung Galaxy A9 cuenta con filtro de luz azul que reduce la fatiga ocular limitando la cantidad de luz azul que emite la pantalla. Es posible activarlo manualmente o programar su encendido a ciertas horas o desde el anochecer hasta el amanecer.

Lamentablemente Samsung no ha habilitado el encendido de la pantalla con un doble toque, por lo que para iniciar el reconocimiento facial o para ver el detalle de las notificaciones debemos pulsar el botón de encendido.

La pantalla del Samsung Galaxy A9 ofrece una calidad de imagen excelente

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