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ChatGPT ahora puede imitar tu forma de escribir leyendo tus correos, chats y documentos

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ChatGPT podría estar preparando una de sus funciones de personalización más interesantes hasta la fecha: la posibilidad de aprender cómo escribe cada usuario a partir de ejemplos guardados en sus propias aplicaciones. La idea permitiría que el asistente redactase correos, mensajes y documentos con una voz mucho más cercana a la de su propietario, sin tener que explicarle el tono deseado en cada conversación.

La novedad aparece bajo el nombre de Writing Style y, por ahora, estaría disponible únicamente para un grupo reducido de usuarios. Una pantalla de configuración descubierta durante la prueba explica que ChatGPT podrá escribir con la voz del usuario tomando como referencia contenidos procedentes de aplicaciones conectadas.

Según la información publicada por BleepingComputer, OpenAI ha confirmado que está experimentando con esta función, aunque todavía no ha comunicado cuándo podría extenderla. Por tanto, conviene tratarla como una prueba en desarrollo y no como una prestación disponible de forma general.

El planteamiento resulta especialmente atractivo porque una misma persona no escribe igual en todos los contextos. Un mensaje rápido a un compañero, una propuesta comercial y un correo formal pueden compartir rasgos personales, pero exigen registros muy distintos; precisamente ahí es donde esta función podría marcar la diferencia.

 

ChatGPT quiere aprender cómo escribes de verdad

Hasta ahora, conseguir que ChatGPT mantuviera un estilo personal requería indicarle reglas concretas, guardar preferencias o proporcionar textos de ejemplo dentro de la conversación. Writing Style pretende reducir ese trabajo manual al aprovechar muestras que el usuario ya ha escrito y conserva en los servicios que utiliza habitualmente.

La pantalla de incorporación mostrada durante la prueba resume la promesa de forma sencilla: ChatGPT escribirá con la voz del usuario tomando como referencia ejemplos procedentes de sus aplicaciones conectadas. No se trataría únicamente de copiar algunas expresiones, sino de reconocer patrones como el grado de formalidad, la longitud de las frases, la manera de saludar o el tipo de vocabulario utilizado.

La utilidad puede ser considerable para quienes redactan contenidos con frecuencia. Un profesional podría pedir un correo que suene realmente suyo, mientras que un creador podría obtener un primer borrador más próximo a su tono habitual y dedicar menos tiempo a corregir fórmulas genéricas o frases que nunca emplearía.

Eso no significa que la IA vaya a reproducir de manera perfecta la identidad de una persona. El resultado dependerá de la calidad, variedad y pertinencia de los ejemplos disponibles, y seguirá siendo recomendable revisar cada texto antes de enviarlo o publicarlo, sobre todo cuando se trate de comunicaciones delicadas.

 

Tres fuentes distintas para mensajes, documentos y correos

La configuración observada organiza los ejemplos en tres categorías: mensajería, documentos y correo electrónico. Esta separación tiene sentido porque cada canal suele reflejar una faceta distinta de nuestra forma de comunicarnos y puede exigir unas convenciones específicas.

En mensajería aparece Slack, un servicio en el que predominan las respuestas breves, las conversaciones de equipo y un tono normalmente más directo. Analizar este tipo de contenido ayudaría a ChatGPT a entender cómo se expresa el usuario cuando necesita responder con rapidez, colaborar o comentar una tarea.

Para documentos, OpenAI muestra Google Drive y Notion. En estos espacios pueden encontrarse informes, propuestas, notas extensas y textos más estructurados, de modo que ofrecen ejemplos útiles sobre cómo desarrolla ideas, organiza apartados o argumenta el usuario cuando dispone de más espacio.

La tercera categoría corresponde al correo electrónico y señala Gmail como fuente. En Teknofilo ya explicamos qué es el conector de Gmail para ChatGPT y para qué sirve, una integración que permite aportar contexto con autorización del usuario; Writing Style aprovecharía ese ecosistema con un objetivo más específico: comprender cómo redacta sus mensajes.

 

La gran diferencia frente a guardar unas preferencias

ChatGPT ya dispone de mecanismos de personalización que pueden recordar determinadas preferencias o instrucciones. Sin embargo, indicar que queremos un tono cercano, profesional o conciso es muy distinto de ofrecer un conjunto amplio de ejemplos reales de nuestra escritura, con todos los matices que resulta difícil describir mediante unas pocas reglas.

Una persona puede pedir que sus textos sean informales y aun así evitar abreviaturas, utilizar párrafos largos o cerrar siempre los correos de una manera concreta. Esos pequeños hábitos son los que convierten una redacción correcta en otra que resulta reconocible, y son también los que un sistema podría detectar al revisar suficientes muestras.

La función encaja con la evolución de ChatGPT hacia una experiencia más personal. Recientemente contamos que ChatGPT incorporaba nuevas fuentes de memoria, y esta prueba lleva la misma filosofía al terreno de la expresión escrita: no solo recordar qué prefiere el usuario, sino aprender cómo suele comunicarlo.

La ventaja práctica sería evitar instrucciones repetitivas. Si el sistema identifica correctamente la voz de su propietario, bastaría con pedir un correo, un documento o un mensaje para recibir un borrador coherente con el canal y con el estilo habitual, aunque siempre debería existir la posibilidad de solicitar un registro diferente.

 

Una idea parecida a Claude Styles, pero con otro enfoque

El concepto recuerda a Styles, la propuesta de Anthropic para Claude. Esa función permite proporcionar muestras de escritura y crear un estilo personalizado que después puede aplicarse a nuevos textos, por lo que el objetivo general es similar: hacer que las respuestas de la IA se parezcan menos a una plantilla genérica.

La diferencia más llamativa estaría en la forma de obtener los ejemplos. En lugar de obligar al usuario a localizar, copiar o subir manualmente varios textos, la prueba de OpenAI permitiría recurrir a contenido que ya existe en servicios conectados, siempre que el usuario habilite las integraciones correspondientes.

Ese enfoque puede aportar un conjunto de muestras más amplio y variado. Los correos enseñarían cómo se comunica la persona en situaciones formales, Slack reflejaría su tono cotidiano en el trabajo y los documentos mostrarían cómo desarrolla explicaciones largas, lo que permitiría construir un perfil de escritura adaptado a diferentes formatos.

También aumenta la complejidad del sistema. No todo lo escrito por una persona representa el estilo que desea conservar: puede haber documentos creados por varias personas, respuestas redactadas con prisa o mensajes asociados a una situación excepcional. La selección y ponderación de las muestras será clave para evitar que esos casos distorsionen los resultados.

 

Privacidad, permisos y control serán decisivos

La posibilidad de analizar correos, mensajes y documentos plantea preguntas inevitables sobre la privacidad. Esos servicios pueden contener información personal, profesional o confidencial, por lo que la claridad de los permisos y el control que conserve el usuario serán tan importantes como la calidad de los textos generados.

La captura conocida confirma qué aplicaciones aparecen como opciones, pero no detalla todavía aspectos esenciales como cuántos textos se consultan, durante cuánto tiempo se conserva la información derivada o si el usuario podrá excluir carpetas, conversaciones y documentos concretos. Es razonable esperar más explicaciones si la función avanza hacia un lanzamiento amplio.

También será importante saber si ChatGPT consulta los ejemplos únicamente al generar una respuesta o si construye un perfil de estilo persistente. No son escenarios equivalentes desde el punto de vista de la privacidad, y deberían explicarse de forma comprensible antes de que el usuario conceda acceso a sus cuentas.

En cualquier caso, conectar una aplicación debería ser una decisión voluntaria y reversible. Quien valore esta función tendrá que revisar los permisos solicitados, limitar el acceso cuando sea posible y comprobar qué ocurre al desconectar un servicio, especialmente si utiliza cuentas corporativas sujetas a normas internas.

 

Qué podría aportar en el uso diario de ChatGPT

El caso de uso más evidente es la redacción de correo electrónico. ChatGPT podría preparar respuestas que respetasen la forma habitual de saludar, agradecer, rechazar una propuesta o cerrar una conversación, reduciendo el tiempo necesario para transformar un borrador correcto pero impersonal en un mensaje listo para enviar.

En entornos de trabajo, la combinación de Slack y documentos permitiría adaptar mejor cada resultado. Una actualización breve para el equipo no debería sonar como un informe ejecutivo, aunque ambos textos procedan de la misma persona; disponer de ejemplos separados por categorías ayudaría a mantener esa distinción.

Creadores, periodistas y responsables de comunicación también podrían aprovechar el sistema para obtener borradores más alineados con su voz. Aun así, la función no sustituiría una guía editorial ni la revisión humana, ya que aspectos como la precisión, la estructura, el enfoque SEO o el cumplimiento legal no se resuelven únicamente imitando un estilo.

La opción también podría resultar útil para quienes escriben en un idioma que no dominan por completo. El asistente podría conservar su personalidad y sus fórmulas habituales mientras corrige la gramática o adapta el texto a otro idioma, aunque habrá que comprobar hasta qué punto el perfil aprendido se traslada bien entre lenguas.

 

Cuándo estará disponible Writing Style

Por ahora no existe una fecha anunciada para el despliegue general de Writing Style. OpenAI se ha limitado a confirmar que está probando la función, mientras que el acceso observado parece restringido a un pequeño conjunto de cuentas.

Como ocurre con otros experimentos, la interfaz, las aplicaciones compatibles y el funcionamiento podrían cambiar antes de una posible llegada al público. Incluso es posible que la compañía limite inicialmente la prestación a determinados planes, regiones o tipos de cuenta, aunque no hay información oficial que permita asegurarlo.

Tampoco está confirmado que Slack, Google Drive, Notion y Gmail formen la lista definitiva. Son los servicios visibles en la pantalla conocida, pero el ecosistema de aplicaciones conectadas puede evolucionar y sumar otras fuentes capaces de aportar muestras relevantes de escritura.

Si OpenAI consigue equilibrar personalización, control y privacidad, Writing Style podría eliminar una de las fricciones más habituales de la IA generativa: recibir textos técnicamente correctos que no suenan como nosotros. La promesa es potente, pero su verdadero valor dependerá de la transparencia y de la precisión con la que el sistema aprenda cuándo imitar cada registro.

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Sobre el Autor
Luis A.
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 🛒 'BASIC para niños' con 11 años. Con el paso de los años, la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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