El jefe de Instagram considera que 16 horas de uso al día no es «adicción»

La presión legal sobre las grandes tecnológicas por el impacto de las redes sociales en menores acaba de entrar en una fase clave en California.
Esta semana ha arrancado en Los Ángeles un juicio considerado “de referencia” porque pone a prueba, ante un jurado, la idea de que el diseño de ciertas plataformas puede contribuir de forma sustancial a problemas de salud mental en jóvenes.
Y, por primera vez, un ejecutivo de primer nivel ha comparecido para defenderlo: Adam Mosseri, máximo responsable de Instagram.
Un juicio que busca responsabilizar a las redes sociales por el daño a menores
El caso se centra en una demandante identificada por sus iniciales (K.G.M), que sostiene que el uso de Instagram agravó sus problemas psicológicos. En la demanda también aparece YouTube, mientras que Snapchat y TikTok habrían cerrado acuerdos antes de llegar a juicio.
El proceso está previsto que se prolongue alrededor de seis semanas (según distintas coberturas, podría moverse en una horquilla de seis a ocho), y se interpreta como un “test” para futuras estrategias legales contra el sector.
Meta (propietaria de Instagram, Facebook y WhatsApp) niega que la red social sea la causa determinante de los problemas de la demandante y sostiene que el jurado deberá valorar si Instagram fue un “factor sustancial” en su situación, alegando que ya existían dificultades importantes antes del uso de redes.
La defensa de Mosseri: “uso problemático” no equivale a “adicción clínica”
Durante su declaración, Mosseri intentó marcar una línea clara: incluso un uso muy elevado de Instagram no tiene por qué ser “adicción” en sentido clínico.
En la sala insistió en diferenciar entre “adicción clínica” y “uso problemático”, y llegó a poner ejemplos cotidianos para ilustrar cómo la gente usa la palabra “adicción” de manera informal. Aun así, recalcó que no es experto en adicciones cuando fue presionado con ese enfoque.
Ese matiz fue central porque la acusación pretende demostrar que ciertas dinámicas de producto (por ejemplo, el scroll infinito o la personalización del contenido) estarían diseñadas para enganchar, especialmente a usuarios jóvenes.
“¿Cuánto es demasiado?”: una frontera difícil de fijar
Uno de los puntos más delicados del interrogatorio fue la idea de establecer un umbral: ¿a partir de cuántas horas el uso se convierte en un problema? Mosseri defendió que no existe una cifra universal y que depende de la persona: alguien puede usar Instagram “más que tú” y sentirse bien, mientras que otro puede verlo afectado con menos tiempo.
Aun así, cuando se mencionó que la demandante habría llegado a usar Instagram 16 horas en un solo día, Mosseri reconoció que “suena a uso problemático”, aunque evitó etiquetarlo como “adicción”.
El foco en el acoso: una encuesta interna y más de 300 reportes
La parte demandante también empujó el debate hacia la seguridad dentro de la plataforma. En el juicio se mencionó una encuesta interna de Meta realizada a 269.000 usuarios, en la que un 60% dijo haber visto o sufrido bullying en la semana previa.
La acusación añadió que K.G.M habría enviado más de 300 reportes a Instagram relacionados con acoso, y preguntó si Mosseri estaba al tanto. Él respondió que no lo sabía.
Este punto conecta con una discusión más amplia: no solo qué contenido aparece, sino qué tan eficaces son las herramientas de denuncia, moderación y protección para menores.
Los filtros de imagen y el debate interno: “crecimiento vs responsabilidad”
Otra pieza relevante surgió al hablar de funciones relacionadas con la apariencia física en fotos. Se trajo a colación un intercambio interno de 2019 donde se debatía el posible impacto negativo de determinados filtros. En esa conversación aparecía Nick Clegg (ex vice primer ministro británico y ex responsable de asuntos globales en Meta), advirtiendo de que la compañía podría acabar “acusada con razón” de priorizar el crecimiento sobre la responsabilidad, con un daño reputacional “regresivo”.
Mosseri sostuvo que la empresa decidió prohibir filtros que fueran más allá de imitar maquillaje, pero posteriormente reconoció que esa prohibición se “modificó”, negando que se eliminara por completo.
Protestas fuera del juzgado y el testimonio de familias afectadas
El juicio también se está viviendo fuera de la sala. A la entrada, Mosseri fue recibido por una mezcla de curiosos, manifestantes y padres que, aunque no forman parte del caso, aseguran haber visto daños en sus hijos asociados al uso de redes sociales.
Entre ellos se citó a Mariano Janin, que viajó desde Londres con una foto de su hija Mia, fallecida por suicidio en 2021 con 14 años. Janin defendió que deberían existir más restricciones para jóvenes y apuntó al modelo de negocio: “tienen la tecnología” y “tienen los fondos” para proteger mejor a los menores.
Por qué este caso puede marcar un antes y un después
Más allá del veredicto, el procedimiento se interpreta como una prueba de concepto para miles de demandas similares en Estados Unidos impulsadas por familias, fiscales estatales y distritos escolares contra plataformas como Meta, Google (YouTube) y otras redes sociales.
De hecho, se esperan más nombres de alto perfil en el estrado, incluidos Mark Zuckerberg (Meta) y Neal Mohan (CEO de YouTube), lo que anticipa semanas de titulares y un examen público a decisiones internas sobre producto, seguridad y crecimiento.







