El Pixel 11 Pro se filtra con un adiós inesperado
El Google Pixel 11 Pro ha vuelto a dejarse ver en nuevas filtraciones, apenas un día después de conocer los primeros detalles del Pixel 11 estándar. En esta ocasión, lo que ha salido a la luz son renders CAD del modelo más avanzado, y todo apunta a una estrategia clara por parte de Google: apostar por la continuidad… pero con algún cambio llamativo.
A nivel estético, el dispositivo mantiene una línea muy similar a la generación anterior, el Google Pixel 10 Pro, aunque introduce pequeños ajustes que afectan tanto al diseño como a la funcionalidad.
Un diseño continuista con una barra de cámaras renovada
El lenguaje de diseño del Pixel 11 Pro apenas cambia respecto a su predecesor. Google sigue apostando por líneas limpias y un módulo de cámaras horizontal muy reconocible, pero introduce un cambio visual importante.
La clásica barra de cámaras con acabado bicolor desaparece. En su lugar, encontramos una superficie de vidrio negro uniforme que cubre toda la zona, lo que le da un aspecto más sobrio y moderno. Este movimiento refuerza la identidad visual de la gama Pixel, pero también evidencia que Google prefiere evolucionar sobre una base conocida en lugar de reinventarse.
El sensor de temperatura desaparece tras tres generaciones
Una de las sorpresas más destacadas de estas filtraciones es la ausencia del sensor de temperatura, una función que debutó con el Google Pixel 8 Pro y que también estuvo presente en el Google Pixel 9 Pro y el Pixel 10 Pro.
Tras tres generaciones intentando consolidarse, todo indica que Google ha decidido eliminar esta característica en el Pixel 11 Pro. Y lo cierto es que no resulta del todo sorprendente.
Una función innovadora que nunca llegó a convencer
Cuando Google introdujo el sensor de temperatura en el Pixel 8 Pro, la idea llamó la atención. Era una de esas propuestas diferentes que buscaban aportar algo nuevo en un mercado de smartphones cada vez más homogéneo. Sin embargo, la ejecución dejó bastante que desear.
Desde el principio, el sensor presentó problemas de precisión y una experiencia de uso poco pulida. La aplicación asociada era limitada, y obtener mediciones fiables requería varios intentos. Esto generaba frustración y hacía que muchos usuarios abandonaran rápidamente la función.
Más adelante, Google añadió la posibilidad de medir la temperatura corporal, lo que parecía un paso en la dirección correcta. No obstante, el proceso era incómodo, obligando al usuario a mover el teléfono alrededor de la cabeza de una forma poco natural y fácil de ejecutar incorrectamente.
Y aquí surgía un problema clave: la falta de confianza. Cuando se trata de medir la temperatura corporal —algo que puede tener implicaciones médicas— la precisión no es opcional. Y muchos usuarios no confiaban en los resultados obtenidos con el smartphone.
Sin un caso de uso claro, la función quedó en el olvido
Más allá de la curiosidad inicial, el sensor de temperatura nunca encontró un uso realmente convincente en el día a día.
Sí, era posible medir la temperatura de objetos o superficies, e incluso algunos usuarios encontraron aplicaciones puntuales, como detectar zonas con corrientes de aire en casa. Pero para este tipo de tareas existen dispositivos dedicados más precisos, económicos y fáciles de usar.
Lo mismo ocurría con la medición de temperatura corporal. A pesar de contar con varios modelos Pixel a lo largo de los años, muchos usuarios seguían recurriendo a termómetros tradicionales por rapidez y fiabilidad.
En definitiva, la función parecía añadida sin una razón de peso que justificara su presencia. Y esa falta de propósito terminó pasando factura.
Google ya llevaba tiempo ignorando el sensor
Otro indicio claro de que el sensor tenía los días contados es cómo Google lo fue relegando a un segundo plano.
Ni el Pixel 9 Pro ni el Pixel 10 Pro dieron protagonismo a esta característica en sus presentaciones. Aunque el hardware seguía ahí, la compañía apenas lo mencionaba, como si intentara restarle importancia progresivamente.
Con el Pixel 11 Pro, todo apunta a que Google ha decidido cortar por lo sano y eliminarlo por completo.






