Las gafas inteligentes de Apple se retrasan: no llegarían a las tiendas hasta 2028

Apple parece haber decidido pisar el freno con uno de sus próximos grandes lanzamientos: sus esperadas gafas inteligentes. Aunque inicialmente se hablaba de una posible llegada al mercado a comienzos de 2027, los últimos indicios apuntan a que el calendario se ha retrasado de forma notable.
Según Mark Gurman, de Bloomberg, Apple habría pospuesto el lanzamiento de sus gafas inteligentes hasta finales de 2027. Eso significa que, en la práctica, su disponibilidad en tiendas podría no producirse hasta 2028.
Las gafas inteligentes de Apple se hacen esperar
Las gafas inteligentes llevan años siendo una promesa recurrente en el mundo tecnológico, pero ha sido Meta quien ha conseguido acercarlas al gran público con sus Ray-Ban Meta. Gracias a este tipo de productos, llevar unas gafas con cámara, funciones inteligentes y asistencia mediante IA empieza a parecer algo menos futurista y más cotidiano.
Apple, como era de esperar, también quiere entrar en esta categoría. Sin embargo, no parece dispuesta a hacerlo de cualquier manera.
Hasta hace poco, se barajaba la posibilidad de que la compañía anunciara sus gafas inteligentes en 2026 y las pusiera a la venta a comienzos de 2027. Ahora, los planes habrían cambiado. El nuevo calendario sitúa su presentación hacia finales de 2027, lo que dejaría su llegada real al mercado para algún momento de 2028.
Se trata de un retraso importante para un producto que podría convertirse en una nueva categoría clave dentro del ecosistema de Apple.
La inteligencia artificial visual sería la causa del retraso
El motivo principal del aplazamiento estaría relacionado con la inteligencia artificial. En concreto, Apple seguiría trabajando en las funciones de IA visual que integrarían estas gafas.
La idea es que el dispositivo no se limite a hacer fotos o grabar vídeo, sino que sea capaz de interpretar lo que el usuario está viendo. Esto abriría la puerta a funciones como reconocer objetos, ofrecer información contextual, ayudar con recordatorios o mostrar indicaciones de navegación más naturales.
Este enfoque no es exclusivo de Apple. Google, por ejemplo, ya ha mostrado gafas inteligentes impulsadas por Gemini, y otras compañías también están explorando este terreno. La diferencia es que Apple parece querer asegurarse de que la experiencia esté suficientemente pulida antes de poner el producto en manos de los usuarios.
Apple no quiere repetir los errores de Apple Intelligence
El lanzamiento de Apple Intelligence no estuvo exento de críticas. Algunas funciones prometidas tardaron más de lo esperado en llegar, otras se desplegaron de forma limitada y la sensación general fue que Apple había anunciado más de lo que podía ofrecer en ese momento.
Con unas gafas inteligentes, el riesgo sería todavía mayor. No hablamos de una simple actualización de software, sino de un nuevo tipo de dispositivo que tendría que justificar su existencia desde el primer día.
Apple sabe que entrar tarde en una categoría puede ser aceptable si el producto llega muy bien acabado. Lo que no puede permitirse es lanzar unas gafas caras, llamativas y ambiciosas con funciones de IA que no funcionen de forma fiable.
Por eso, aunque el retraso pueda resultar decepcionante para quienes esperaban verlas pronto, también podría ser una decisión acertada. En un producto tan dependiente de la inteligencia artificial, una experiencia mediocre podría perjudicar seriamente su recepción inicial.
Un diseño propio, sin alianzas con marcas de gafas
A diferencia de Meta, que se ha apoyado en Ray-Ban, o de Samsung, que también estaría buscando socios dentro del mundo de la óptica, Apple estaría desarrollando sus gafas por su cuenta.
Según las filtraciones, la compañía estaría diseñando sus propias monturas, fabricadas en acetato. Este material suele ofrecer más resistencia y una sensación más premium que el plástico convencional, algo que encaja bastante bien con la filosofía de diseño de Apple.
También se habla de varios estilos y colores. Entre las opciones mencionadas estarían el negro, el azul océano y el marrón claro, aunque todavía no hay detalles definitivos sobre el catálogo final.
Este punto será especialmente importante. Unas gafas inteligentes no son como un iPhone o un Apple Watch: se llevan en la cara y forman parte directa de la imagen personal del usuario. Si Apple quiere que tengan éxito, no bastará con que sean tecnológicamente avanzadas. También tendrán que ser cómodas, discretas y atractivas.
Cámara integrada y funciones contextuales
Las gafas inteligentes de Apple contarían con una cámara integrada. Esta cámara permitiría capturar fotos y vídeos, pero su papel más interesante estaría ligado a las funciones de Visual Intelligence.
Por ejemplo, las gafas podrían identificar productos en una estantería del supermercado y relacionarlos con la lista de la compra del usuario. También podrían ofrecer indicaciones paso a paso mientras caminamos por la calle, reconocer lugares, interpretar objetos o ayudar a recordar información relevante del entorno.
Sobre el papel, las posibilidades son enormes. El reto está en hacer que todo funcione de manera rápida, privada y fiable.
Apple tendrá que resolver, además, un asunto delicado: la privacidad. Las gafas con cámara despiertan inevitablemente dudas sobre grabaciones no deseadas y recopilación de datos. Meta ya ha tenido que enfrentarse a estas preocupaciones, y Apple no será una excepción.
WWDC 2026 podría dar pistas importantes
Aunque las gafas no llegarían hasta más adelante, el próximo gran momento para entender la estrategia de Apple será la WWDC 2026. Allí se espera que la compañía presente una versión renovada de Siri, que debería ser mucho más capaz y estar mejor integrada con las funciones de inteligencia artificial.
Esa nueva Siri podría ser una pieza clave para las futuras gafas inteligentes. Al fin y al cabo, un producto de este tipo necesitará una interacción mucho más natural que la de un móvil. Hablar con el asistente, pedirle que identifique algo o recibir respuestas contextuales sin sacar el iPhone del bolsillo será parte esencial de la experiencia.
Si Apple consigue demostrar una IA más útil y fiable en sus dispositivos actuales, será una buena señal para sus futuras gafas. Si no lo consigue, el retraso podría incluso alargarse más.
Una espera larga, pero quizá necesaria
Apple no suele ser la primera en llegar a una categoría, pero sí intenta hacerlo cuando cree que puede ofrecer una experiencia más redonda. Ya ocurrió con el iPod, el iPhone, el Apple Watch o los AirPods.
Las gafas inteligentes, sin embargo, plantean un desafío distinto. No basta con integrar una cámara y un asistente de voz. El producto debe ser ligero, cómodo, útil, respetuoso con la privacidad y suficientemente atractivo como para que la gente quiera llevarlo todos los días.
Si las funciones de IA visual no están listas, retrasar el lanzamiento parece una decisión razonable. Apple necesita que sus gafas inteligentes sean algo más que un accesorio curioso. Necesita que se perciban como una extensión natural del iPhone y del ecosistema Apple.
Por ahora, todo apunta a que habrá que esperar hasta finales de 2027 para conocerlas oficialmente, y probablemente hasta 2028 para verlas en las tiendas.






