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Análisis del Samsung Galaxy S10+ a fondo y opinión


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos me ha gustado del Samsung Galaxy S10+.
Este año se ha cumplido el décimo aniversario desde el lanzamiento del primer smartphone de la emblemática serie Galaxy S y la compañía coreana ha celebrado la ocasión presentado tres nuevos modelos: S10e, S10 y S10+.

La nueva familia Galaxy S10 llega con un mayor aprovechamiento del frontal gracias a marcos más estrechos y una cámara ubicada en la propia pantalla, múltiples cámaras fotográficas y, en el caso del S10/S10+, un lector ultrasónico de huellas dactilares bajo la pantalla.

El modelo más potente es el Samsung Galaxy S10+, que llega con una pantalla Dynamic AMOLED de 6.4”, procesador Exynos 9820, 8/12 GB de RAM, 128GB / 512GB / 1TB de almacenamiento ampliable mediante micro-SD, cámara trasera triple, cámara frontal doble y batería de 4.100 mAh con carga inalámbrica.

Con unas características así, no es de extrañar que el Galaxy S10+ llegue con un precio elevado: 1.009 € para la variante de 8GB/128GB, 1.259 € para 8GB/512GB y 1.609 € para 12GB/1TB.

Por cortesía de Samsung, hemos tenido oportunidad de probar a fondo el Galaxy S10+ desde una semana antes de que saliera a la venta y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

Índice

  1. Diseño y Pantalla
  2. Rendimiento, Biometría y Batería
  3. Software y Multimedia
  4. Cámara y Llamadas
  5. Precio y Conclusiones

Diseño y construcción

Samsung ha sido uno de los pocos fabricantes que se ha resistido a la tendencia de la muesca en las pantallas en los últimos años y, de hecho, se ha mofado de otras compañías por este motivo.

Sin embargo, era evidente que la compañía no tenía apenas recorrido para seguir reduciendo los marcos  mientras la cámara frontal se mantuviera en el marco superior.

Algunos fabricantes han optado por eliminar la cámara del frontal adoptando diseños de pantalla deslizante o cámaras emergentes, pero estas soluciones presentan algunos inconvenientes como un mayor grosor y fragilidad.

La solución por la que ha optado es introducir un panel llamado Infinity-O que cuenta con un orificio en la esquina superior derecha donde se ubica la cámara frontal.

Dado que en el Galaxy S10+ la cámara frontal es doble, este orificio es más grande que el que encontramos en otros smartphones con un panel perforado.

La pregunta que muchos se hacen es si la cámara frontal interfiere en el uso normal del teléfono al estar justo en medio de la pantalla. A la hora de utilizar apps, no hay ningún problema ya que la zona donde está la cámara pertenece al área de notificaciones y Samsung ha desplazado el icono de batería y la hora a la izquierda.

Lo único que se ve algo extraño es la barra de notificaciones, que ahora es considerablemente más alta para dar cabida a la cámara frontal, como se puede apreciar en estas imágenes. Esto hace que el área útil de pantalla para la app no sea tan grande como pudiéramos pensar en un principio por la reducción de marcos.

La barra de notificaciones del Galaxy S10+ es más alta para cubrir la franja de la cámara

 

En los juegos que se ejecutan a pantalla completa 19:9 de lado a lado (sin barras negras a derecha o izquierda), como Asphalt 9, la cámara sí que podría interferir con lo que vemos en pantalla si el juego no está adaptado. En el caso concreto de Asphalt 9 no es problema porque justo ese espacio está vacío pero quizás hubiera sido mejor idea colocar la cámara al lazo izquierdo para que cayera abajo a la izquierda al sostener el teléfono en horizontal.

No obstante, la mayoría de los juegos no están preparados para una pantalla tan ancha y muestran una barra negra a la izquierda. Lo mismo ocurre con apps de reproducción de vídeo como Netflix, que dejan libre una barra negra a la izquierda en la zona de la cámara.

En juegos que se muestren a pantalla completa (19:9) la cámara podría llegar a interferir con el juego

 

La ubicación de la cámara en la propia pantalla permite al Samsung Galaxy S10+ presumir de un marco superior muy estrecho, así como un marco inferior también bastante ajustado (pero menos que el superior).

Como resultado, nos encontramos ante un smartphone con un gran aprovechamiento de la pantalla, en torno al 93 por ciento según la propia compañía (un 89% según GSM Arena).

La pantalla del Galaxy S10/S10+ está curvada a los lados (no ocurre así en el Galaxy S10e) por lo que los marcos laterales quedan bastante disimulados y apenas son visibles al observar el teléfono de frente.

Como en el modelo anterior, el Galaxy S10+ carece de botón físico de inicio, que ha sido sustituido por un botón virtual. Sin embargo, Samsung ha prescindido del sensor de presión y motor háptico que tenía el Galaxy S8 bajo la pantalla en la zona en la que aparecía el botón virtual, por lo que ya no tenemos la sensación de estar apretando un botón físico.

 

La eliminación del marco superior ha permitido aumentar el ratio de pantalla a cuerpo pero también ha obligado a Samsung a prescindir de dos elementos que estaban presentes en los modelos anterior del Galaxy S10+: LED de notificaciones y escáner de iris.

Aunque ha habido cierta confusión sobre si el aro que se ilumina alrededor de la cámara frontal al tomar un selfie o realizar reconocimiento facial actúa también como LED de notificaciones, esto no es así. De hecho, en realidad no hay ningún aro LED sino que es la propia pantalla la que se ilumina.

Aunque un embajador de Samsung en el foro oficial de la compañía ha afirmado que una próxima actualización software hará que el aro de píxeles alrededor de la cámara se ilumine cuando haya notificaciones pendientes, tenemos dudas de si eso ocurrirá.

Samsung sigue utilizando aluminio para el chasis de sus smartphones, que no tiene la misma resistencia que el acero inoxidable que Apple utiliza en el iPhone XS y XS Max, aunque es algo más ligero.

El Galaxy S10 + está disponible en España con acabado de cristal en color negro (128GB) o acabado cerámico (512GB o 1 TB) en colores blanco y negro en la parte de atrás, aunque en otros países podemos encontrarlo también en acabado de cristal blanco, verde y azul.

Si no estás familiarizado con el acabado cerámico, se trata de un material más duro que el vidrio o el plástico, más ligero que el metal y, además, es aislante, por lo que no se nota caliente ni frío.

La cerámica es costosa de extraer y fabricar debido al equipo especial que se necesita y no se moldea tan fácilmente como el metal o plástico, por lo que es un material que solo encontramos en dispositivos de gama alta.

Samsung Galaxy S10+ con acabado en cristal negro

 

El modelo que hemos probado es el que tiene acabado en cristal negro y, como era de esperar, resulta un imán para las huellas dactilares.

La parte de atrás solamente alberga la cámara triple, que sobresale muy ligeramente de la superficie del teléfono. El lector de huella dactilar ha desaparecido de la parte trasera ya que Samsung lo ha incorporado debajo de la pantalla para hacer más cómodo el desbloqueo del teléfono, sobre todo cuando está apoyado sobre la mesa.

El Galaxy S10+ tiene un grosor de tan solo 7.8 mm, por lo que es más delgado que el Galaxy S9+ (8.5 mm), Sony Xperia 1 (8.2 mm) o Huawei Mate 20 Pro (8.6 mm) y queda cerca del iPhone XS Max (7.7 mm), el LG V40 ThinQ (7.7 mm) y el Xiaomi Mi 9 (7.6 mm). En cuanto al peso, son 175 gramos, de nuevo un valor bastante ajustado.

A continuación vamos a revisar los cuatro lados del Galaxy S10+ para ver con qué elementos nos encontramos.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que resulta muy cómodo de alcanzar con el pulgar al sostener el teléfono en la mano. El recorrido del botón es muy adecuado, aunque me hubiera gustado que fuera algo más redondeado en los extremos (manías que tiene uno…).

 

En el lateral izquierdo encontramos un botón alargado de volumen y un botón dedicado a Bixby, el asistente virtual del que hablaremos más adelante.

Este botón admite dos tipos de pulsaciones — simple y doble — y aunque una de ellas siempre tiene que estar asignada a Bixby, la otra puede ser configurada para ejecutar una acción rápida o abrir una app — siempre que no sea Google Assistant o Alexa.

 

En la parte superior encontramos el compartimento híbrido para tarjeta nano-SIM + tarjeta micro-SD, o para dos tarjetas nano-SIM. Esta ranura está perfectamente integrada con el metal y queda a ras de la superficie.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C, el conector de auriculares, y el altavoz.

La posición del altavoz no es la mejor porque resulta fácil taparlo accidentalmente con la mano cuando sujetamos el teléfono en horizontal, por ejemplo al jugar, aunque por suerte el Galaxy S10+ posee sonido estéreo, por lo que el auricular del oído también actúa como altavoz.

 

El gran tamaño de la pantalla y su aspecto alargado hace que resulte complicado alcanzar la zona superior del teléfono con una sola mano. Samsung ha mejorado la accesibilidad de los controles con One UI y, como anteriormente, incorpora un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado.

También puede resultar algo incómodo colocar el dedo sobre el lector de huella cuando sostenemos el teléfono con una sola mano ya que este está situado bastante abajo. Me hubiera gustado que el lector estuviera colocado un poco más arriba, como en el Huawei Mate 20 Pro, aunque no es un problema grave.

Como viene siendo habitual, Samsung ha dotado al Galaxy S10+ de resistencia IP68 frente al polvo y el agua, por lo que no debería haber ningún problema si el smartphone se moja accidentalmente.

Pantalla

El Samsung Galaxy S10+ cuenta con un nuevo panel Dynamic AMOLED de 6.4″, con ratio 19:9, curvado a derecha e izquierda y con esquinas redondeadas. Se trata de un tamaño de pantalla bastante grande aunque, gracias al aprovechamiento del espacio, el terminal no resulta demasiado grande en la mano.

La resolución de la pantalla del Galaxy S10+ es Quad HD+ (3.040 x 1.440 píxeles), una cantidad de píxeles muy elevada que hace que la densidad de píxeles sea de 522 ppp.

Una densidad de píxeles tan alta tiene poca utilidad en el día a día salvo para aplicaciones de Realidad Virtual, con gafas que aumentan el tamaño de la pantalla.

Samsung es consciente de esto y, por ello, la pantalla del Galaxy S10+ está configurada por defecto a una resolución Full HD+ (2280 x 1080), lo que equivale a una densidad de 394 ppp.

En la práctica, la resolución Full HD+ es más que suficiente para una pantalla de este tamaño ya que los píxeles resultan indistinguibles y, además, se ahorra batería ya que el procesador tiene que mover menos píxeles.

Según Samsung, el panel Dynamic AMOLED ofrece una gama de colores que alcanza el 100% del espacio de color DCI-P3, que es el utilizado habitualmente en la industria del cine. Las pantallas de Samsung han sido compatibles con DCI-P3 desde hace varios años, pero esta vez su panel cuenta con la certificación Color Volume 100%, que significa que cubre este gamut a todos los niveles de brillo.

Otra de las ventajas del nuevo panel Dynamic AMOLED es que teóricamente puede alcanzar un brillo máximo de 1.200 nits, un valor extremadamente alto. Samsung no da detalles sobre en qué condiciones consigue ese brillo ya que en un panel OLED se puede conseguir un brillo alto midiendo un área iluminada muy pequeña.

Samsung también destaca una reducción en la emisión de luz azul del 12 al 7 por ciento con respecto al Galaxy S9, lo que supone un 61 por ciento menos que la mayoría de los paneles LCD convencionales. La luz azul hace que te mantengas despierto después de haber estado utilizado el teléfono por la noche antes de ir a dormir.

 

El Samsung Galaxy S10+ es el primer smartphone del mundo en soportar HDR10+, el formato que mejora el rango dinámico del estándar HDR y que está impulsado principalmente por la propia Samsung. HDR10+ compite con Dolby Vision, que en la actualidad está más extendido — HDR10+ solo está disponible en Amazon Prime Video mientras que Dolby Vision está soportado por Netflix, Amazon y otras.

Por si todo esto no fuera suficiente, el nuevo panel admite tone mapping, que consiste en alterar el vídeo entrante de forma dinámica para que se ajuste mejor a las capacidades de la pantalla. Esto permite mejorar la calidad visual tanto de material HDR como no HDR, por ejemplo juegos.

Para conseguir todo esto, Samsung ha cambiado los materiales orgánicos en los OLEDs (Organic Light Emitting Diodes). Por lo tanto, la mejora de la reproducción del color no se debe a un cambio en los subpíxeles, que siguen dispuestos en la misma matriz PenTile que Samsung viene usando desde hace tiempo.

Matriz PenTile de sub-píxeles del Samsung Galaxy S10+

 

A continuación vamos a llevar a cabo un conjunto de pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro para comprobar la calidad de la pantalla del Samsung Galaxy S10+.

En primer lugar, conviene saber que Samsung ha reducido los modos de pantalla a únicamente dos: Natural e Intenso. 

El modo Natural es el que mejor refleja el gamut sRGB, ya que cubre prácticamente un 100% de este espacio. Como ya hemos comentado alguna vez, sRGB es el espacio de color utilizado por defecto por Android, así que es el que debes elegir si buscas la máxima fidelidad de color en los contenidos de apps y juegos — aunque los colores se vean más apagados que con el modo Intenso.

En el modo Natural, la fidelidad es excelente ya que el error medio resulta ser muy bajo, 2.1 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser 3.6 dE, un valor también muy reducido.

La temperatura de color de la pantalla en el modo Básico es 6.476 ºK, extremadamente cerca del nivel de referencia de 6.500ºK, lo que implica un color blanco puro sin ningún tinte de color.

Resultado de pruebas de pantalla en el modo Natural

 

El modo Intenso cubre un 100% del gamut DCI-P3, tal y como esperábamos, lo que quiere decir que ofrece una amplitud de colores impresionante.

Ahora bien, si activamos este modo, notaremos que los colores se ven sobre-saturados ya que la inmensa mayoría de apps de Android están creadas pensando en que la pantalla ha sido calibrada para el gamut sRGB.

Esa es la razón por lo que Samsung denomina Intenso a este modo. A pesar de que los colores sean irreales, mucha gente prefiere ver colores más intensos, aunque no sean fieles realidad, que colores reales más apagados. Este modo tiene además otra ventaja importante y es que resulta muy útil cuando utilizamos el teléfono a plena luz del día dado que, bajo el sol, los colores pierden fuerza.

Debido al exceso de saturación de los colores que hemos comentado, la fidelidad de color del modo Intenso respecto al gamut sRGB es más baja. El error medio resulta ser 5.9 dE y el error máximo resulta ser también elevado, 13.6 dE.

La temperatura de color es 6.950ºK, algo por encima del nivel de referencia de 6.500ºK, lo que implica un tono azulado que es apreciable en aplicaciones con fondo blanco, como el navegador.

Por suerte, Samsung ha añadido un ajuste de color blanco llamado Balance de color que permite alterar el nivel de rojo, verde y azul de la pantalla. De esta forma podemos reducir el nivel de azul y acercarnos bastante al valor ideal de 6.500 ºK.

Resultado de pruebas de pantalla en el modo Intenso

 

El brillo máximo del Samsung Galaxy S10+ con el brillo automático desactivado es de unos 320 nits, pero al activar el modo de brillo automático se tiene acceso al modo de alto brillo que nos ha permitido medir un brillo de 694 nits bajo una luz intensa como el sol. Estas pruebas se han realizado, como es habitual, con la pantalla totalmente en blanco.

Si en lugar de mostrar toda la pantalla en blanco, reducimos la superficie blanca a un rectángulo que ocupe un 10% de la superficie (siendo el resto de color negro), el brillo del área iluminada se dispara y alcanza, en nuestras pruebas, 1.003 nits (el brillo máximo de una pantalla OLED depende de la cantidad de píxeles encendidos). Samsung afirma que se pueden alcanzar los 1.200 nits pero probablemente eso requiere reducir el área a un tamaño demasiado pequeña para nuestro colorímetro.

En esta gráfica comparativa reflejamos el valor de brillo máximo con la pantalla al 100% en color blanco, ya que es la forma habitual de medir y comparar el brillo de una pantalla.

 

El valor máximo de brillo con la pantalla iluminada al 100% es muy elevado, más aún tratándose de una pantalla OLED. Estos paneles no destacan en brillo frente a los LCD cuando la pantalla es totalmente blanca, pero sí que lo hacen en entornos mixtos con píxeles blancos, negros y de otros colores.

El único smartphone que supera este brillo es el LG G7 ThinQ, con panel LCD de tipo RGBW, que utiliza una táctica poco común consistente en intercalar un subpíxel blanco entre los de color rojo, verde y azul, consiguiendo así mayor brillo pero menor nitidez.

El color negro es muy profundo, hasta el punto de que el colorímetro ha sido incapaz de medir ningún nivel de brillo. Esto significa que los negros son realmente negros y el contraste es, teóricamente, infinito. Una ventaja de un color negro tan profundo es que, al ver una película, las franjas negras alrededor de la imagen se ven completamente negras. Además, los píxeles de color negro no consumen batería.

Las pantallas OLED tienen un comportamiento peculiar al ser observadas desde un ángulo. Por un lado los emisores de luz están más cerca de la superficie, y esto hace que el contraste y el brillo varíen menos al desplazarnos respecto al centro, pero por otro lado la matriz Pentile provoca que los colores se distorsionen.

En el caso del Galaxy S10+, los ángulos de visión son amplios y los colores no se ven apenas alterados al observar la pantalla desde un ángulo. Ahora bien, los bordes curvados de la pantalla a ambos lados se ven más oscuros que el resto de la pantalla, especialmente en aplicaciones con fondo blanco.

 

La mayoría de los smartphones cuentan con un solo sensor de luz ambiente en la parte de delante, pero esto puede generar problemas cuando la sombra de la cabeza del usuario incide sobre el sensor. Por ello, Samsung ha incorporado de nuevo un sensor de brillo en el frontal y otro en la parte de atrás para captar mejor el nivel de luz ambiente.

Una característica interesante de la pantalla del Samsung Galaxy S10+ es la función Always On Display (Pantalla Siempre Activa) que hace que el teléfono muestre la hora (con varios diseños de reloj disponibles) y la fecha cuando el teléfono está bloqueado, junto con iconos de notificaciones con colores. El nivel de brillo de los elementos de la pantalla se ajusta en función de la luz ambiente.

Es posible configurar que la pantalla Always On Display esté activa en todo momento, solo durante 30 segundos cundo toquemos la pantalla o entre determinadas horas. También es posible controlar la reproducción de música desde esa pantalla.

Además de la reducción de luz azul de la que ya hemos hablado, el Samsung Galaxy S10+ cuenta con una funcionalidad de filtro de luz azul que reduce la fatiga ocular limitando la cantidad de luz azul que emite la pantalla. Es posible establecer un horario para cuando quieras utilizar el filtro o configurar que se active del anochecer al amanecer.

Samsung también ha añadido un modo Noche que activa un modo oscuro en la interfaz y las apps de Samsung. Ahora bien, las apps de terceros no se ven afectadas por este modo, por lo que el resultado no es tan bueno como nos gustaría.

Pantalla Always On Display del Samsung Galaxy S10+

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