Dyson lanza un cepillo de dientes con cámara e IA que cuesta 479 euros

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Dyson lleva años entrando en categorías que parecían tener poco margen para la reinvención. Después de aplicar su particular visión de la ingeniería a aspiradores, secadores, moldeadores de pelo, purificadores y auriculares, la compañía británica ha elegido un nuevo objetivo: el cepillo de dientes eléctrico.

Su primera propuesta se llama Dyson CameraJet y, como cabría esperar de la marca, no es un cepillo convencional. Integra una cámara dentro del cabezal, utiliza inteligencia artificial para encontrar los espacios entre los dientes y dispara automáticamente un chorro de enjuague bucal para limpiarlos mientras nos cepillamos.

El resultado es uno de los dispositivos de higiene personal más sofisticados —y caros— que hemos visto. El Dyson CameraJet cuesta 479 euros y combina cepillado, limpieza interdental, seguimiento mediante una aplicación y una vista en directo del interior de la boca.

 

Una cámara diminuta que observa el interior de la boca

La característica más llamativa del Dyson CameraJet es una cámara macro de 100.000 píxeles integrada en el cabezal. Puede capturar 28 imágenes por segundo y utiliza un sistema de iluminación estroboscópica para obtener una visión clara de los dientes incluso en un entorno tan oscuro y complicado como la boca.

El vídeo puede transmitirse en directo a un teléfono mediante la aplicación MyDyson. De esta forma, el usuario puede observar zonas que normalmente no vería en el espejo, examinar el estado de sus dientes y encías o comprobar si está dejando alguna parte sin limpiar correctamente.

La conectividad incluye Bluetooth y Wi-Fi de 2,4 GHz. La aplicación ofrece instrucciones, mapas de cobertura y recomendaciones sobre la técnica de cepillado, convirtiendo el teléfono en una especie de espejo dental avanzado mientras se utiliza el dispositivo.

Eso sí, mirar la pantalla mientras se mueve un cepillo dentro de la boca probablemente requerirá cierta práctica. Dyson proporciona vídeos explicativos porque el CameraJet debe sostenerse aproximadamente en horizontal y desplazarse mediante movimientos lentos y ovalados para que la cámara pueda detectar correctamente los espacios interdentales.

 

La inteligencia artificial decide cuándo disparar el enjuague

La cámara no se limita a enseñar lo que ocurre dentro de la boca. Las imágenes alimentan un sistema denominado Gap Optical Targeting, un algoritmo de aprendizaje automático capaz de localizar, seguir y anticipar los espacios que existen entre los dientes.

El software analiza las 28 imágenes capturadas cada segundo y, cuando identifica un hueco interdental, activa un chorro de enjuague en menos de 100 milisegundos. La idea es que el usuario pueda cepillarse y limpiar esos espacios en una única operación, sin tener que utilizar después hilo dental o un irrigador independiente.

Dyson afirma que el sistema se ha entrenado utilizando 470.000 imágenes dentales recopiladas durante el desarrollo. En total, el CameraJet funcionaría con 16 millones de líneas de código, una cifra sorprendente para un producto que, a primera vista, sigue siendo un cepillo de dientes.

La inteligencia artificial no diagnostica enfermedades ni sustituye una revisión odontológica. Su trabajo consiste en reconocer la geometría de los dientes y calcular el momento adecuado para dirigir el líquido, por lo que la cámara actúa principalmente como sensor del sistema de limpieza.

 

Un chorro cónico que pretende sustituir al hilo dental

En lugar del fino chorro utilizado por muchos irrigadores, Dyson ha desarrollado una ráfaga con forma cónica. Según la compañía, esta geometría permite cubrir mejor el espacio entre los dientes utilizando una presión más suave, reduciendo el riesgo de causar molestias en las encías.

El enjuague se almacena en un depósito de 12,5 ml situado en el mango. Dyson lo denomina «depósito antigravedad» porque utiliza una cámara de aire flexible para mantener estable la presión y continuar suministrando líquido independientemente de la posición en la que se sostenga el cepillo.

El usuario puede dejar que la inteligencia artificial active automáticamente cada disparo o utilizar un control manual cuando quiera aplicar el chorro en una zona concreta. También es posible desactivar AutoJet y utilizar el CameraJet como un cepillo eléctrico convencional.

Dyson asegura que, en sus pruebas de laboratorio, el sistema eliminó alrededor de un 69 % más de placa en zonas difíciles de alcanzar que determinados cepillos eléctricos de gama alta. Conviene tener presente que se trata de ensayos promovidos por la propia compañía y realizados con una placa ar

Dos cepillos de dientes eléctricos en un baño moderno sobre un lavabo beige con pared marrón de fondo.

 

Un cabezal con dos tipos de cerdas y hasta 58.000 movimientos

Dyson tampoco ha descuidado el cepillado tradicional. El cabezal combina dos tipos de cerdas distribuidas sobre una superficie contorneada, diseñada para adaptarse a la curvatura de los dientes y alcanzar una parte mayor de su superficie.

Las cerdas exteriores son más suaves y están pensadas para limpiar con delicadeza la línea de las encías. Las interiores presentan una mayor firmeza para actuar sobre la superficie dental, retirar placa y ayudar a reducir las manchas externas.

El sistema de oscilación sónica varía dinámicamente el ángulo del cabezal y puede alcanzar hasta 58.000 movimientos por minuto. Una estructura de silicona y un amortiguador integrado buscan reducir las vibraciones que llegan al mango y hacer que el cepillado resulte más cómodo.

Cada cabezal incorpora una etiqueta RFID que permite al cepillo identificarlo y llevar un registro de su uso. La aplicación avisa cuando llega el momento de sustituirlo, algo que Dyson recomienda hacer aproximadamente cada tres meses.

 

La base carga el cepillo y rellena el depósito en tres segundos

Uno de los detalles más ingeniosos del CameraJet está en su base. Además de recargar la batería, funciona como estación de suministro para el enjuague bucal y rellena automáticamente el depósito de 12,5 ml en unos tres segundos cuando se coloca el cepillo.

Este diseño evita tener que abrir el mango y verter líquido manualmente antes de cada uso. El depósito queda preparado durante la carga, de modo que el usuario solo tiene que retirar el cepillo de la base para comenzar su rutina de higiene.

La base forma parte del sistema antigravedad y está diseñada para mantener el circuito lleno sin generar burbujas que puedan interrumpir el chorro. El control constante de la presión es especialmente importante porque el líquido debe salir justo en el instante calculado por el algoritmo.

El conjunto incluye el cepillo, dos cabezales, la base de carga y rellenado, un estuche de viaje y un cable de alimentación. El contenido exacto puede variar según el mercado o el paquete elegido, por lo que convendrá revisarlo antes de realizar la compra.

 

Dyson también vende dentífrico y enjuague específicos

Introducir una cámara en el cabezal plantea un inconveniente bastante evidente: la espuma del dentífrico puede impedir que la lente vea los dientes. Si la imagen queda obstruida, el algoritmo no puede localizar correctamente los huecos y el chorro automático deja de funcionar.

Para evitarlo, Dyson ha desarrollado una pasta de dientes sin espuma y sin lauril sulfato de sodio, así como un enjuague de baja espuma pensado para circular por el sistema AutoJet. Ambos productos estarán disponibles por separado y también mediante un servicio de suscripción.

El uso de consumibles Dyson no parece ser estrictamente obligatorio, ya que existen en el mercado otros dentífricos sin espuma y enjuagues compatibles. Sin embargo, la compañía sostiene que sus fórmulas han sido optimizadas para mantener despejada la cámara y asegurar el funcionamiento del chorro.

Esta estrategia amplía el negocio más allá de la venta inicial del cepillo. Los cabezales con RFID, el dentífrico y el enjuague crean un ecosistema de recambios que puede elevar considerablemente el coste total del CameraJet durante sus años de uso.

 

Qué ocurre con las imágenes captadas por la cámara

Un cepillo conectado que incorpora una cámara destinada a utilizarse en el cuarto de baño puede despertar dudas razonables sobre la privacidad. Dyson asegura que ha diseñado el sistema para que las imágenes no se almacenen en el cepillo ni se envíen a la nube.

La transmisión en directo solo puede verse durante la sesión en el teléfono conectado mediante la aplicación MyDyson. Según la compañía, el vídeo no queda disponible posteriormente, por lo que no debería existir un historial de imágenes del interior de la boca.

Dyson también afirma que la cámara únicamente se activa cuando el usuario abre la vista en directo o emplea las funciones de limpieza con chorro. Fuera de esos modos, el sensor permanecería apagado y no estaría capturando imágenes del entorno.

Estas garantías corresponden a las prácticas declaradas por el fabricante y no equivalen por sí solas a una auditoría independiente. En cualquier dispositivo conectado con cámara resulta importante revisar los permisos de la aplicación, mantener el software actualizado y comprobar si las condiciones cambian con futuras versiones.

 

Un cepillado diferente que exigirá aprendizaje

El Dyson CameraJet no se utiliza exactamente como un cepillo eléctrico tradicional. La cámara necesita una orientación relativamente estable y una visión despejada, por lo que el usuario debe mover el cabezal más despacio y seguir la técnica recomendada por la aplicación.

Dyson aconseja sonreír mientras se realiza el cepillado para apartar los labios y mejorar la visibilidad de la cámara. El método puede facilitar la detección de los dientes, aunque también aumenta la posibilidad de salpicar pasta y enjuague alrededor del lavabo.

Si se acumula demasiada espuma sobre la lente, será necesario detenerse, escupir y continuar. El temporizador reconoce estas interrupciones para que la sesión pueda reanudarse sin perder el seguimiento del tiempo de cepillado.

Por tanto, la promesa de simplificar la rutina al combinar cepillado e irrigación tiene una contrapartida: habrá que aprender una nueva forma de utilizar el cepillo. El beneficio real dependerá de si ese proceso resulta más cómodo que cepillarse y utilizar hilo dental o un irrigador por separado.

 

Un precio que supera incluso a los cepillos eléctricos más avanzados

El Dyson CameraJet cuesta 479 euros. La marca lo ofrece inicialmente en los acabados Ceramic Ultra Blue y Ceramic Pink.

Su precio lo coloca por encima de modelos prémium como Oral-B iO Series 10 y Philips Sonicare Prestige 9900. Dyson no pretende competir con los cepillos eléctricos convencionales, sino crear una categoría superior que combine cepillo, irrigador, cámara y seguimiento inteligente.

A la inversión inicial habrá que sumar la sustitución periódica de los cabezales y la compra de enjuague. Quienes quieran asegurar la mejor visibilidad de la cámara también pueden terminar recurriendo al dentífrico específico de la marca.

 

¿Una revolución dental o tecnología excesiva para un cepillo?

El CameraJet resume perfectamente la filosofía de Dyson: identificar una tarea cotidiana, analizar sus limitaciones y construir una solución mucho más compleja —y costosa— alrededor de ella. En este caso, el problema elegido es que muchas personas no utilizan hilo dental con la frecuencia recomendada.

La capacidad de limpiar automáticamente los espacios interdentales mientras nos cepillamos resulta interesante, especialmente para quienes encuentran incómodo el hilo dental. La cámara también puede ayudar a entender mejor la técnica y descubrir zonas que solemos pasar por alto.

Sin embargo, queda por comprobar si esa sofisticación se traduce en una mejora significativa de la salud bucodental. Las afirmaciones sobre eliminación de placa proceden principalmente de las pruebas de Dyson, y el producto deberá demostrar su eficacia y comodidad con el uso cotidiano.

Lo que está claro es que pocas veces un cepillo de dientes había reunido tanta tecnología. Una cámara macro, inteligencia artificial, 16 millones de líneas de código, Wi-Fi, Bluetooth, RFID y un chorro automático convierten al CameraJet en uno de los lanzamientos más insólitos de Dyson.

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Sobre el Autor
Luis A.
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 🛒 'BASIC para niños' con 11 años. Con el paso de los años, la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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