Tesla pone fin a Solar Roof: sus revolucionarias tejas solares desaparecen tras una década de problemas
Tesla parece haber decidido poner punto final a uno de los productos más llamativos de su división energética. Solar Roof, el sistema de tejas capaces de generar electricidad mientras sustituían al tejado convencional de una vivienda, está desapareciendo de la oferta de la compañía casi diez años después de su presentación.
La decisión no ha llegado acompañada, al menos por ahora, de un gran comunicado anunciando el final del producto. Sin embargo, Tesla habría informado a su red de instaladores certificados de que dejará de suministrar las tejas Solar Roof y centrará su negocio residencial en los paneles solares convencionales.
Los cambios realizados en la propia página web de Tesla parecen reforzar esa conclusión. La antigua dirección dedicada específicamente a Solar Roof redirige actualmente hacia la página de paneles solares, mientras que las referencias al producto han desaparecido tanto del menú de Tesla Energy como de parte de la documentación de soporte.
El desenlace tampoco resulta demasiado sorprendente teniendo en cuenta la trayectoria del proyecto. Solar Roof nació como una de las grandes apuestas de Elon Musk por transformar el sector energético, pero los elevados costes, la complejidad de las instalaciones y unas ventas muy inferiores a las expectativas terminaron convirtiendo la idea en un producto de nicho.
Solar Roof prometía convertir todo el tejado en una planta solar
Elon Musk presentó Solar Roof en 2016 con una idea bastante sencilla de explicar y tremendamente atractiva sobre el papel. En lugar de instalar paneles solares encima de un tejado convencional, las propias tejas formarían parte del sistema fotovoltaico y producirían electricidad.
Tesla pretendía solucionar así uno de los principales inconvenientes estéticos de las instalaciones solares tradicionales. Desde la calle, un Solar Roof debía parecer un tejado elegante y prácticamente convencional, mientras que algunas de sus tejas actuarían como células fotovoltaicas capaces de alimentar la vivienda y cargar sistemas de almacenamiento como Powerwall.
La propuesta tenía además cierto sentido económico para un perfil muy concreto de cliente: alguien cuyo tejado necesitara ser sustituido y que, al mismo tiempo, estuviera pensando en instalar placas solares. En ese escenario, Tesla defendía que reemplazar el tejado por uno capaz de generar electricidad podía resultar competitivo frente a realizar ambas inversiones por separado.
La realidad terminó siendo bastante más complicada. Convertir un tejado completo en un sistema eléctrico implica enfrentarse a formas, inclinaciones, chimeneas, claraboyas, canalizaciones y estructuras muy diferentes entre una casa y otra, algo que hizo extremadamente difícil estandarizar el proceso.
La presentación de 2016 estuvo vinculada a la compra de SolarCity
La puesta de largo de Solar Roof tuvo lugar en un evento especialmente vistoso. Musk mostró las nuevas tejas instaladas en varias viviendas que habían formado parte del decorado utilizado en la serie de televisión Desperate Housewives, intentando demostrar que un tejado solar podía resultar prácticamente indistinguible de uno tradicional.
El momento de aquella presentación tampoco fue casual. Apenas unas semanas después, los accionistas de Tesla debían votar la adquisición de SolarCity, una empresa especializada en instalaciones solares que había sido fundada por familiares de Musk.
Tesla terminó comprando SolarCity por aproximadamente 2.600 millones de dólares (unos 2.226 millones de euros). Musk era en aquel momento presidente de SolarCity y su mayor accionista, por lo que la operación generó posteriormente un intenso debate y acabó llegando incluso a los tribunales.
Años más tarde, la documentación revelada durante los procedimientos judiciales mostró además un detalle incómodo sobre aquella primera demostración: las tejas exhibidas durante el evento eran prototipos y el sistema mostrado no estaba funcionando realmente como una instalación solar operativa.
La instalación resultó mucho más complicada de lo esperado
El principal problema de Solar Roof no estaba tanto en la idea como en llevarla a la práctica de forma rentable. Cada tejado es diferente, y esa enorme variedad convirtió muchas instalaciones en proyectos prácticamente personalizados.
El propio Elon Musk reconoció en 2021 que Tesla había cometido «errores significativos» a la hora de calcular la dificultad de determinados tejados. Elementos aparentemente pequeños podían transformar por completo el coste y el tiempo necesarios para realizar una instalación.
Chimeneas, respiraderos, diferentes niveles, cambios de inclinación o daños en la estructura subyacente podían obligar a realizar trabajos adicionales. En los casos más complejos, Musk admitió que el coste real podía llegar a ser hasta tres veces superior a las estimaciones iniciales.
Este punto era especialmente delicado porque Solar Roof debía competir precisamente ofreciendo una ecuación económica atractiva. Cuanto más complejo resultaba un tejado, más difícil era justificar económicamente sustituirlo completamente por tejas solares frente a instalar paneles fotovoltaicos convencionales sobre una cubierta tradicional.
Algunos clientes vieron cómo el precio de su instalación se duplicaba
Las dificultades para estimar correctamente los costes terminaron generando uno de los capítulos más polémicos de la historia de Solar Roof. Tesla comenzó a comunicar a algunos clientes que el precio previamente acordado para sus instalaciones tendría que aumentar considerablemente.
Uno de los ejemplos citados posteriormente en una demanda colectiva describía una instalación cuyo coste inicial rondaba los 72.000 dólares (unos 61.600 euros). Tras revisar el proyecto, Tesla elevó la cantidad hasta aproximadamente 146.000 dólares (unos 125.000 euros).
El problema no era únicamente que Solar Roof hubiera resultado más caro de producir e instalar de lo esperado. Algunos de esos incrementos se comunicaron cuando los clientes ya habían firmado contratos, lo que llevó a varios compradores a emprender acciones legales contra la compañía.
Tesla acabó alcanzando en 2023 un acuerdo para resolver la demanda colectiva por unos 6 millones de dólares (aproximadamente 5,1 millones de euros). Aunque la cantidad era relativamente pequeña para una empresa del tamaño de Tesla, el episodio dejó patente lo difícil que estaba resultando transformar Solar Roof en un producto escalable.
El objetivo de miles de instalaciones se quedó muy lejos de la realidad
Tesla tenía inicialmente enormes expectativas para Solar Roof. Elon Musk llegó a plantear un ritmo de producción e instalación cercano a 1.000 tejados solares por semana, una cifra que habría convertido rápidamente el producto en una parte importante del negocio energético de la compañía.
Sin embargo, los datos disponibles posteriormente mostraron una situación radicalmente distinta. Un estudio publicado en 2023 por la consultora energética Wood Mackenzie estimaba que Tesla había instalado alrededor de 3.000 sistemas Solar Roof en Estados Unidos desde su lanzamiento en 2016.
La diferencia entre ambas cifras resulta enorme. En lugar de alcanzar centenares o miles de instalaciones semanales, durante 2022 Tesla habría registrado una media de apenas 21 instalaciones de Solar Roof por semana.
Eso significa que, incluso varios años después de su presentación, el producto seguía teniendo una presencia testimonial dentro del gigantesco mercado estadounidense de cubiertas y energía fotovoltaica residencial. Solar Roof nunca llegó a convertirse en el producto de masas que Tesla había imaginado.
Los paneles solares tradicionales terminaron ganando la batalla
La paradoja de Solar Roof es que su desaparición no implica necesariamente que Tesla esté abandonando la energía solar. La compañía parece estar haciendo justamente lo contrario: simplificando su oferta para centrarse en los paneles fotovoltaicos tradicionales.
Los paneles convencionales son considerablemente más sencillos de fabricar, transportar, instalar y sustituir. Además, los instaladores llevan décadas trabajando con este formato, por lo que existe una infraestructura profesional mucho más amplia capaz de realizar los trabajos.
Quien tenga curiosidad por conocer cómo es una instalación solar convencional puede consultar nuestra experiencia con placas solares de Octopus Energy, donde contamos el proceso de montaje de una instalación doméstica de 11 kWp acompañada por una batería de 10 kWh.
Este tipo de sistemas también permiten conservar el tejado existente y limitar la intervención a las zonas donde se colocan los módulos. Es una solución visualmente menos integrada que Solar Roof, pero resulta mucho más sencilla y, sobre todo, más fácil de hacer rentable.
Solar Roof demuestra lo difícil que es competir con una tecnología madura
La energía fotovoltaica tradicional lleva décadas evolucionando y beneficiándose de enormes economías de escala. Los fabricantes producen millones de paneles con medidas relativamente estandarizadas, mientras que empresas de todo el mundo cuentan con procedimientos bien conocidos para instalarlos.
Solar Roof intentaba sustituir toda esa cadena por un producto mucho más integrado. El tejado dejaba de ser simplemente el soporte de los paneles para convertirse en parte del propio sistema de generación eléctrica, y eso multiplicaba inevitablemente la complejidad.
También aparecen problemas que cualquier instalación fotovoltaica debe tener en cuenta, como la orientación, el sombreado o la temperatura.
Con Solar Roof, además, Tesla necesitaba combinar las exigencias de dos industrias diferentes: la construcción de cubiertas y la generación fotovoltaica. Crear un producto atractivo no era suficiente; también tenía que resultar rápido de instalar, reparable y económicamente competitivo.
Tesla Energy seguirá adelante sin sus famosas tejas solares
La retirada de Solar Roof tampoco significa que Tesla esté abandonando su división energética. De hecho, esta rama del negocio incluye productos como Powerwall y Megapack, además de los sistemas de generación solar tradicionales.
La diferencia es que Tesla parece estar concentrando sus esfuerzos en productos que puedan fabricarse y desplegarse a mayor escala. Los paneles fotovoltaicos convencionales encajan mucho mejor en esa estrategia que un tejado completo que requiere una instalación altamente personalizada.
La decisión de dejar de suministrar Solar Roof a sus instaladores certificados representa, por tanto, una forma de simplificar la oferta. El cliente interesado en energía solar seguirá pudiendo acudir a Tesla, pero recibirá paneles convencionales en lugar de las características tejas de vidrio presentadas originalmente en 2016.
Esto también permitirá a la compañía apoyarse en un ecosistema de instalación mucho más conocido y reducir algunos de los riesgos asociados a proyectos de construcción complejos. La tecnología solar permanece; lo que desaparece es el intento de reinventar completamente el tejado doméstico.
Una idea espectacular que nunca consiguió convertirse en un producto de masas
Solar Roof representa bastante bien una de las características habituales de Tesla bajo la dirección de Elon Musk: la compañía suele plantear productos que intentan cambiar por completo las reglas de una industria en lugar de limitarse a mejorar lo que ya existe.
En este caso, la visión era fácil de entender. Si millones de viviendas necesitan un tejado y, al mismo tiempo, cada vez más hogares quieren producir su propia electricidad, ¿por qué no convertir directamente el tejado en el panel solar?
El problema apareció cuando aquella idea tuvo que enfrentarse a la realidad de miles de viviendas completamente diferentes. Costes elevados, presupuestos difíciles de calcular, retrasos y una instalación compleja hicieron que Solar Roof nunca alcanzara el volumen necesario para justificar la apuesta inicial.
Casi una década después de aquella llamativa presentación de 2016, todo apunta a que Tesla ha decidido cerrar esta etapa. Solar Roof prometía cambiar para siempre la apariencia de la energía solar doméstica, pero finalmente serán los mucho menos futuristas paneles tradicionales los que continúen ocupando los tejados.







