Brasil obliga a Apple a abrir iOS a tiendas de apps alternativas

Apple vuelve a verse obligada a abrir iOS a tiendas de aplicaciones alternativas. Después de la Unión Europea y Japón, ahora es Brasil quien fuerza a la compañía a permitir que los desarrolladores distribuyan apps fuera de la App Store y utilicen sistemas de pago distintos al de Apple.
El cambio llega como parte de un acuerdo con CADE, la autoridad brasileña de competencia, y supone otro golpe al modelo tradicionalmente cerrado del iPhone. A partir de iOS 26.5, los desarrolladores en Brasil podrán usar marketplaces alternativos, operar sus propias tiendas de apps y procesar pagos de bienes y servicios digitales fuera del sistema de compras integradas de Apple.
Apple se ve obligada a abrir iOS a tiendas de apps alternativas
Hasta hace no demasiado, instalar aplicaciones en un iPhone pasaba casi obligatoriamente por la App Store. Apple defendía este modelo como una forma de proteger la seguridad, la privacidad y la calidad de la experiencia de usuario.
Sin embargo, los reguladores de varios países están cuestionando cada vez más ese control. En Brasil, la presión de CADE ha terminado obligando a Apple a introducir cambios relevantes en iOS.
Los desarrolladores podrán distribuir sus aplicaciones mediante tiendas alternativas, y los usuarios brasileños tendrán nuevas formas de instalar apps fuera del canal oficial de Apple. Eso sí, no será una apertura total ni sin condiciones: Apple seguirá supervisando buena parte del proceso.
Apple seguirá autorizando las tiendas alternativas
Aunque iOS se abre a tiendas de terceros en Brasil, Apple no va a dejar que cualquier marketplace aparezca sin más.
Las tiendas alternativas tendrán que ser autorizadas por Apple y cumplir una serie de requisitos continuos para poder operar. Según la documentación para desarrolladores de la compañía, crear un marketplace alternativo exige solicitar una autorización específica, usar determinados mecanismos de firma y cumplir condiciones técnicas para distribuir aplicaciones de forma segura.
Esto significa que Apple pierde la exclusividad de la App Store como único punto de distribución, pero mantiene una capa importante de control sobre quién puede abrir una tienda alternativa y bajo qué condiciones.
Todas las apps pasarán por una revisión básica de Apple
Apple también aplicará un proceso llamado Notarization a las apps distribuidas fuera de la App Store.
Este sistema combina comprobaciones automatizadas y revisión humana, aunque la propia Apple reconoce que es menos completo que el proceso de revisión habitual de la App Store. Su objetivo es comprobar aspectos básicos de funcionamiento y detectar amenazas graves para los usuarios.
La diferencia es importante. Las apps de la App Store siguen sometidas al proceso completo de App Review, mientras que las apps de tiendas alternativas pasarán por una revisión más limitada. Apple presenta esta medida como una forma de reducir riesgos sin bloquear por completo la distribución externa.
Apple advierte de riesgos de malware, fraudes y estafas
Como ya hizo en Europa, Apple no ha recibido estos cambios con entusiasmo.
La compañía insiste en que permitir tiendas alternativas y pagos externos abre nuevas vías para malware, fraudes, estafas y riesgos de privacidad y seguridad. Es el mismo argumento que Apple lleva años utilizando para defender su ecosistema.
Desde el punto de vista de Apple, la App Store no es solo una tienda, sino una barrera de protección. Desde el punto de vista de reguladores y desarrolladores críticos, esa barrera también funciona como una forma de control comercial que limita la competencia.
Los desarrolladores podrán usar pagos externos
Otra novedad importante es que los desarrolladores podrán usar sistemas de pago de terceros incluso en aplicaciones distribuidas a través de la propia App Store.
Eso sí, los métodos de pago alternativos deberán mostrarse junto a las compras integradas de Apple. Es decir, Apple no desaparece del proceso: su sistema de pago seguirá estando presente como opción visible.
En teoría, esto ofrece más libertad a los desarrolladores y puede permitir nuevas formas de vender suscripciones, contenido digital o compras dentro de las apps. En la práctica, habrá que ver si las condiciones económicas hacen que realmente compense usar pagos externos.
Apple seguirá cobrando comisiones
La apertura de iOS en Brasil no significa que Apple vaya a dejar de cobrar.
Según las condiciones descritas, Apple aplicará una comisión del 15% en transacciones de bienes y servicios digitales realizadas en páginas web enlazadas desde una app, con una tarifa reducida del 10% para determinados desarrolladores. En algunos casos, la comisión para apps distribuidas en la App Store puede llegar hasta el 21%, y si se utiliza el sistema de compras integradas de Apple se añade un 5% adicional.
Además, las apps distribuidas fuera de la App Store mediante marketplaces alternativos estarán sujetas a una comisión del 5% sobre la venta de bienes y servicios digitales. Apple la denomina Core Technology Commission y la justifica como una compensación por las herramientas, tecnologías y servicios que permiten a los desarrolladores crear y distribuir apps para iOS.
En otras palabras, los desarrolladores ganan nuevas opciones, pero Apple sigue encontrando formas de participar económicamente en esas transacciones.
Una apertura con muchas condiciones
El caso de Brasil recuerda a lo ocurrido en la Unión Europea con la Ley de Mercados Digitales. Apple cumple formalmente con la apertura del ecosistema, pero lo hace diseñando un marco muy controlado, con autorizaciones, revisiones, requisitos técnicos y nuevas comisiones.
Para los usuarios, esto puede traducirse en más opciones para instalar aplicaciones. Para los desarrolladores, puede suponer una oportunidad para distribuir apps sin depender exclusivamente de la App Store. Pero también puede añadir complejidad, costes y obligaciones adicionales.
La gran pregunta es si estas condiciones permitirán que surjan tiendas alternativas realmente competitivas o si, por el contrario, la mayoría de desarrolladores seguirá prefiriendo la App Store por comodidad, visibilidad y menor fricción.
Brasil se suma a la presión internacional contra el modelo cerrado de Apple
Apple ya ha tenido que introducir cambios similares en la Unión Europea, Japón y otros mercados donde los reguladores han puesto el foco en la distribución de apps y los pagos dentro de iOS. En Brasil, el acuerdo con CADE marca otro precedente importante, especialmente porque se trata de uno de los mercados móviles más relevantes de América Latina.
La presión no parece que vaya a detenerse. Reino Unido, Australia y otros países también han estudiado medidas para limitar el poder de las grandes plataformas digitales sobre tiendas de aplicaciones, pagos y distribución de software.
Para Apple, el desafío está en mantener su discurso de seguridad y privacidad mientras adapta iOS a normativas que exigen más competencia. Para los reguladores, el reto será comprobar si las nuevas reglas de Apple ofrecen una apertura real o si las comisiones y requisitos terminan desincentivando el uso de alternativas.
Qué cambia para los usuarios de iPhone en Brasil
Para el usuario medio, el cambio más visible será la posibilidad de instalar aplicaciones desde tiendas alternativas, siempre que esas tiendas estén autorizadas y disponibles en Brasil.
También podría haber nuevas opciones de pago dentro de algunas apps, con métodos externos al sistema de Apple. Esto podría abrir la puerta a precios distintos, promociones propias o modelos de suscripción gestionados directamente por los desarrolladores.
Sin embargo, no hay que esperar que el iPhone se convierta de repente en Android. Apple seguirá controlando aspectos clave del proceso, las tiendas tendrán que cumplir requisitos y las apps externas pasarán por notarización. Será una apertura, sí, pero una apertura al estilo Apple.







