RAMpocalipsis: Demandan a Samsung, SK Hynix y Micron por presunto cartel de la memoria

La crisis de precios de la memoria RAM acaba de dar un salto de los titulares tecnológicos a los tribunales. Samsung Electronics, SK Hynix y Micron han sido demandadas en Estados Unidos por una presunta conspiración para restringir la oferta de memoria DRAM y elevar artificialmente los precios.
La demanda colectiva fue presentada el 25 de junio de 2026 ante el Tribunal de Distrito del Norte de California. En ella, un grupo de 17 demandantes, entre particulares y pequeñas empresas, acusa a los tres grandes fabricantes de memoria de coordinarse para limitar la producción de DRAM convencional mientras los precios se disparaban. El caso aparece identificado como Garciaguirre v. Samsung Electronics y ha sido asignado a la jueza Noel Wise.
El “cartel de la memoria”, según la demanda
La acusación central es contundente: Samsung, SK Hynix y Micron habrían aprovechado su enorme peso en el mercado de DRAM para mantener la oferta bajo presión y provocar subidas de precios. La demanda sostiene que las tres compañías controlan en torno al 90% del mercado mundial de DRAM, una concentración que deja muy poco margen para que otros competidores puedan equilibrar la situación.
Los demandantes no cuestionan únicamente que los precios hayan subido, sino la forma en la que se habría llegado a esa situación. Según la denuncia, los fabricantes habrían reducido deliberadamente la producción de memoria DRAM convencional, incluyendo chips DDR3 y DDR4, mientras redirigían capacidad hacia memorias de alto ancho de banda, conocidas como HBM, mucho más demandadas por la inteligencia artificial.
La HBM se ha convertido en uno de los componentes clave para servidores de IA y aceleradores gráficos de alto rendimiento. Es un negocio más rentable que la memoria tradicional usada en ordenadores, consolas, móviles o dispositivos de consumo. La demanda, sin embargo, sostiene que el auge de la IA habría sido utilizado como excusa para estrangular la oferta de chips más antiguos y elevar sus precios.
Precios hasta un 700% más altos en cuatro años
Uno de los datos más llamativos de la demanda es la subida atribuida a la memoria convencional. Los demandantes afirman que los precios de estos chips se habrían incrementado aproximadamente un 700% en cuatro años, una cifra que refleja hasta qué punto la memoria se ha convertido en uno de los grandes cuellos de botella de la industria tecnológica.
El impacto no se queda en los fabricantes de componentes. Si la RAM y la memoria de almacenamiento suben, el coste termina llegando a prácticamente cualquier producto electrónico: portátiles, sobremesas, servidores, smartphones, consolas, tablets e incluso dispositivos de red.
Durante los últimos meses, hemos visto cómo distintos fabricantes advertían de un encarecimiento estructural de la memoria. Lenovo, por ejemplo, ya ha señalado que los precios podrían no volver a los niveles anteriores a 2025, mientras que varias compañías del sector han empezado a trasladar estos costes al consumidor final.
La inteligencia artificial, en el centro del problema
La demanda llega en un momento especialmente delicado para el mercado de semiconductores. La explosión de la inteligencia artificial ha disparado la demanda de memoria avanzada, especialmente HBM, utilizada junto a chips de NVIDIA, AMD y otros fabricantes para entrenar y ejecutar modelos de IA.
Samsung, SK Hynix y Micron tienen un incentivo claro para priorizar este tipo de productos: son más complejos, más caros y generan mejores márgenes. El problema, según los demandantes, es que esa transición habría sido coordinada de forma anticompetitiva y habría dejado sin suficiente suministro al mercado tradicional de DRAM.
La denuncia también menciona decisiones empresariales concretas, como el giro coordinado hacia HBM o la salida de Micron de su negocio de memoria de consumo Crucial, justo en un momento de precios históricamente altos, algo que los demandantes presentan como parte de una conducta contraria a la lógica competitiva normal.
Samsung también sufre el encarecimiento de la memoria
La situación tiene una paradoja evidente: Samsung no solo es uno de los principales fabricantes de memoria del mundo, sino también uno de los mayores compradores de sus propios componentes a través de sus divisiones de móviles, tablets, portátiles y electrónica de consumo.
El encarecimiento de la memoria afecta, por tanto, incluso a fabricantes integrados verticalmente. En el caso de Samsung Mobile, mayores costes de DRAM y almacenamiento pueden presionar los márgenes de smartphones, plegables y tablets, especialmente en gamas altas donde cada generación incorpora más memoria y capacidades superiores.
En otras palabras, si el precio de la memoria se mantiene alto, la industria tiene tres opciones: reducir márgenes, recortar especificaciones o subir precios. Y, en muchos casos, la tercera opción es la que acaba viendo el consumidor.
Qué piden los demandantes
Los demandantes solicitan al tribunal que ponga fin a lo que describen como una restricción deliberada de la producción y que imponga compensaciones económicas por los daños ocasionados. Al tratarse de una demanda colectiva, el caso podría llegar a representar a muchos más consumidores y empresas que hayan comprado productos con DRAM durante el periodo afectado.
Eso sí, conviene ser prudentes: por ahora hablamos de acusaciones, no de hechos probados. Samsung, SK Hynix y Micron previsiblemente defenderán que la subida de precios responde a fuerzas normales del mercado, a la demanda extraordinaria de IA, a ciclos de inversión muy largos y a la complejidad de ampliar capacidad de fabricación.
La propia historia reciente muestra que estas demandas no siempre prosperan. En 2022, una demanda anterior contra Samsung, SK Hynix y Micron por supuesta fijación de precios de DRAM fue desestimada por falta de evidencias plausibles suficientes, según informó entonces Tom’s Hardware.
No es la primera vez que el sector de la memoria se enfrenta a acusaciones similares
El mercado de la memoria ha estado bajo sospecha en otras ocasiones. Samsung, Micron y SK Hynix ya se han enfrentado en el pasado a investigaciones y demandas relacionadas con presuntas prácticas anticompetitivas. En 2018, por ejemplo, Hagens Berman presentó una demanda colectiva acusando a los grandes fabricantes de DRAM de coordinar subidas de precios entre 2016 y 2017.
Más atrás, a comienzos de los años 2000, varias compañías del sector fueron investigadas por las autoridades estadounidenses por fijación de precios de DRAM. Aquellos casos terminaron con sanciones millonarias y acuerdos judiciales, lo que hace que cualquier nueva acusación contra este mercado tenga especial resonancia.
La diferencia ahora es el contexto. La inteligencia artificial ha alterado profundamente las prioridades de inversión de los fabricantes de memoria. Las compañías están destinando más capacidad a productos premium para centros de datos, mientras que la memoria tradicional para consumo queda bajo presión.
¿Podrían sumarse grandes fabricantes como Apple?
Una de las grandes incógnitas es si otros gigantes tecnológicos acabarán implicándose de alguna forma en el proceso. El texto original de la demanda menciona que empresas como Apple han tenido que subir precios en algunos productos por el encarecimiento de la memoria, aunque de momento no consta que Apple se haya unido a la acción legal.
Sería un movimiento importante. Si grandes compradores de DRAM —fabricantes de móviles, ordenadores, consolas o servidores— decidieran apoyar públicamente la demanda o presentar acciones propias, la presión sobre Samsung, SK Hynix y Micron aumentaría de forma considerable.
Por ahora, el caso parece impulsado por particulares y pequeñas empresas, pero su evolución dependerá de las pruebas que consigan presentar, de la respuesta de los fabricantes y de si el tribunal considera que hay indicios suficientes de coordinación ilegal.
Por qué esto importa al usuario final
La memoria es uno de esos componentes que el usuario no suele mirar demasiado… hasta que sube el precio de todo. Un módulo de RAM más caro encarece un PC. Un chip de almacenamiento más caro encarece un móvil. Y una memoria HBM mucho más demandada por IA puede desplazar capacidad de fabricación que antes iba destinada a productos de consumo.
Si la demanda tiene recorrido, podría abrir la puerta a compensaciones económicas y a una mayor vigilancia regulatoria sobre el mercado de DRAM. Pero incluso si no prospera, el caso pone sobre la mesa un problema real: el mercado mundial de memoria depende de muy pocos actores, y eso deja a toda la industria tecnológica expuesta a sus decisiones de producción.
En los próximos años, la RAM puede convertirse en un factor decisivo para el precio de nuevos portátiles, consolas, móviles y servidores. La pregunta es si las subidas actuales son el resultado inevitable de la fiebre por la IA o si, como sostiene la demanda, los grandes fabricantes han aprovechado la situación para coordinar una escasez artificial.
Una batalla judicial que puede marcar el futuro de la “RAMpocalipsis”
La llamada “RAMpocalipsis” ya no es solo una queja de usuarios que ven cómo los módulos de memoria cuestan mucho más que hace unos años. Ahora también es una batalla legal que apunta directamente al corazón del oligopolio mundial de DRAM.
Samsung, SK Hynix y Micron seguirán siendo actores imprescindibles para PCs, móviles, consolas, servidores e inteligencia artificial. Pero esta demanda añade una nueva capa de incertidumbre en un mercado que ya estaba bajo tensión.
Si los demandantes logran demostrar coordinación ilegal, las consecuencias podrían ser enormes. Si no lo consiguen, la industria probablemente seguirá defendiendo que la subida de precios responde a un desequilibrio legítimo entre oferta y demanda. En cualquiera de los dos casos, el consumidor ya está viendo el efecto más inmediato: comprar tecnología con mucha memoria es cada vez más caro.






