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Trump llama «enemigo» a quien diga «inteligencia artificial» en lugar de «superinteligencia»

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Donald Trump ha llevado su propuesta de rebautizar la inteligencia artificial un paso más allá. Según recoge Arab News en una información de AFP, el presidente estadounidense publicó el 8 de octubre en Truth Social que la Casa Blanca considera «el enemigo» a quien utilice «inteligencia artificial» en lugar de «superinteligencia».

El mensaje llega después de la orden del 29 de septiembre que impulsa el nuevo nombre en el poder ejecutivo federal, un cambio del que ya te contamos sus detalles y sus implicaciones. Para entender la noticia conviene distinguir la declaración de Trump, el alcance de esa orden y el significado técnico de una palabra que ya se utilizaba en investigación.

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Qué ha dicho Trump sobre quienes siguen hablando de inteligencia artificial

En su publicación, Trump presenta «Super Intelligence» como una denominación más precisa y ampliamente aceptada. Esa valoración corresponde al presidente: la noticia recoge su preferencia por cambiar el nombre, sin aportar una demostración técnica que justifique sustituir el término para toda la tecnología.

La frase va dirigida a cualquiera que continúe utilizando la expresión anterior, a quien sitúa como adversario de la Casa Blanca. Trump remata la publicación con «THE ENEMY!» en mayúsculas, una elección que añade contundencia a una discusión que, en apariencia, trata sobre vocabulario.

AFP señala que Trump no especificó qué consecuencias tendría esa calificación. El mensaje no detalla sanciones ni medidas contra quienes mantengan la terminología habitual, por lo que atribuirle un castigo concreto iría más allá de lo que explica la información original.

La distinción importa al leer el titular: la declaración expresa una posición política y utiliza un lenguaje de confrontación. Su alcance práctico debe contrastarse con las medidas oficiales, en lugar de deducir de esa frase que ya existe una prohibición general aplicable a cualquier persona que diga «IA».

 

La orden de septiembre cambia el lenguaje del Gobierno federal

La explicación oficial de la Casa Blanca vincula el cambio de nombre con las oportunidades y las capacidades crecientes de esta tecnología. La Administración sostiene que la nueva denominación comunica mejor su potencial para ampliar la creatividad humana y favorecer avances en distintos ámbitos.

La medida insta a los departamentos y agencias del poder ejecutivo a sustituir «Artificial Intelligence» y «AI» por «Super Intelligence» y «SI». Abarca la correspondencia, las comunicaciones públicas y los documentos de política de ese ámbito, de modo que el cambio pretende verse en el lenguaje institucional cotidiano.

El texto de la orden ejecutiva incluye también las páginas web y los informes, siempre dentro de lo permitido por la ley. No exige modificar regulaciones, contratos, subvenciones u otros documentos históricos ya emitidos, una precisión relevante para entender cómo se aplicará la sustitución.

Además, fija un plazo de 60 días para presentar una propuesta de definición federal y posibles cambios legislativos relacionados. La orden está dirigida al poder ejecutivo: no contiene un mandato general para que ciudadanos y empresas privadas adopten las nuevas siglas ni establece una sanción por conservar las anteriores.

 

Por qué superinteligencia e inteligencia artificial no significan lo mismo

Hay un matiz técnico que hace esta historia especialmente interesante. En investigación, la superinteligencia se asocia a sistemas mucho más inteligentes que los seres humanos, como explica OpenAI en su texto sobre superalineamiento de 2023. Esa idea describe un nivel de capacidad y plantea preguntas específicas sobre cómo dirigir y controlar esos sistemas.

En ese contexto, hablar de superinteligencia implica preguntarse si una IA que supera ampliamente a las personas puede seguir sus intenciones de forma fiable. Es un problema distinto de decidir cómo llamar a una herramienta: la dificultad depende de lo que el sistema sea capaz de hacer y de cómo se supervise.

La orden estadounidense, en cambio, establece que, a efectos de su aplicación y salvo disposición legal distinta, «Super Intelligence» comprende las tecnologías de la definición legal existente de inteligencia artificial. Esto explica la diferencia: el texto cambia la etiqueta administrativa sin exigir que cada sistema rebautizado haya demostrado ese nivel superior de capacidad.

Nuestra lectura es que utilizar la misma palabra para esas dos ideas puede crear confusión entre el nombre oficial y el rendimiento real de los modelos. La diferencia resulta especialmente relevante en el debate sobre cómo mantener el control humano sobre la IA: evaluar capacidades y riesgos requiere mirar el funcionamiento del sistema, además de su denominación.

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Sobre el Autor
Luis A.
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 🛒 'BASIC para niños' con 11 años. Con el paso de los años, la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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