Retiran un accesorio para silenciar los AirTag tras las críticas por facilitar el acoso

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Un accesorio que prometía hacer los AirTag más útiles para proteger bicicletas, mochilas y otros objetos valiosos ha terminado convirtiéndose en una polémica sobre privacidad y seguridad personal. Elevation Lab ha retirado de la venta su AirTag Silencer, una herramienta diseñada para inutilizar el altavoz del localizador de Apple sin impedir que siguiera funcionando como dispositivo de rastreo.

La idea tenía una justificación aparentemente razonable: evitar que un ladrón descubriera el AirTag escondido en un objeto robado gracias a los sonidos que emite. Sin embargo, ese mismo silencio también podía facilitar el seguimiento de una persona sin su consentimiento, al eliminar una de las advertencias que Apple ha incorporado precisamente para combatir este tipo de abuso.

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Tras las críticas recibidas, la empresa ha reconocido públicamente el problema, ha pedido disculpas y asegura que utilizará su patente para tratar de impedir que otros fabricantes lancen accesorios equivalentes. La decisión ha reabierto un debate difícil de resolver: ¿cómo proteger un objeto frente a los robos sin convertir un localizador en una herramienta más peligrosa para las personas?

 

Un accesorio de unos 9 € que desactivaba el sonido del AirTag

Elevation Lab presentó el AirTag Silencer el 30 de septiembre de 2026 por 9,99 dólares (aproximadamente 9 € al cambio). La compañía, especializada en accesorios para productos de Apple, defendía que lo había desarrollado pensando en objetos especialmente atractivos para los ladrones, como bicicletas caras, equipos fotográficos y mochilas.

El accesorio no era una funda que amortiguase el sonido, sino una herramienta mecánica destinada a inutilizar permanentemente el altavoz interno del AirTag. Su diseño permitía actuar sobre el componente responsable de emitir avisos audibles y conservar las funciones habituales de localización. Eso lo diferenciaba de una simple carcasa protectora o de un soporte convencional.

El argumento comercial era que un AirTag puede emitir sonidos cuando lleva un tiempo separado de su propietario. Si está oculto en una bicicleta sustraída, ese aviso podría delatar su presencia y permitir que quien se ha llevado el vehículo lo encuentre y lo descarte antes de que pueda recuperarse.

El problema es que el mismo comportamiento que puede resultar incómodo para recuperar un objeto robado tiene una función de seguridad fundamental. Un AirTag silencioso puede pasar más desapercibido cuando alguien lo utiliza para rastrear los desplazamientos de otra persona, que quizá ni siquiera sepa que lleva un localizador desconocido entre sus pertenencias.

 

Las críticas obligan a Elevation Lab a dar marcha atrás

La reacción no tardó en llegar. Entre las voces más críticas se encontraba el periodista especializado Glenn Fleishman, de Six Colors, que cuestionó la conveniencia de comercializar una herramienta específica para anular una protección diseñada contra el acoso. Su preocupación no se limitaba a que existieran métodos para manipular un AirTag: el problema era normalizar y facilitar esa modificación mediante un producto comercial.

En un primer momento, Elevation Lab defendió su planteamiento señalando que las personas que quisieran manipular un AirTag ya podían hacerlo por otros medios. También argumentó que las notificaciones de seguimiento no deseado enviadas a los teléfonos compatibles seguirían funcionando, aunque el altavoz estuviera inutilizado.

Esta última afirmación es técnicamente relevante, pero no resuelve todos los escenarios. Las alertas del móvil y los avisos sonoros son protecciones complementarias. Una persona puede no tener un teléfono compatible, no recibir la notificación por cualquier motivo o necesitar el sonido para localizar físicamente el dispositivo oculto.

Finalmente, la compañía publicó el 13 de octubre una disculpa en su página web. Elevation Lab explicó que había diseñado el accesorio para utilizarlo en sus propias bicicletas y reconoció que no había valorado suficientemente su posible utilización maliciosa. El producto fue retirado de la venta y la empresa añadió que pretende emplear la patente asociada para evitar que terceros comercialicen una solución similar.

 

Por qué el altavoz del AirTag es una medida de seguridad

Desde su estreno en 2021, el AirTag está pensado para localizar objetos, no personas. Sin embargo, el pequeño tamaño del dispositivo y la red Buscar de Apple también han suscitado inquietudes por su posible uso para vigilar movimientos sin consentimiento. Apple ha ido incorporando varias barreras destinadas a reducir ese riesgo.

Una de ellas consiste en reproducir un sonido cuando un AirTag permanece separado de su propietario durante un tiempo y se detecta movimiento. Otra es la aparición de notificaciones en un iPhone o un teléfono Android compatible cuando se identifica que un localizador desconocido se está desplazando con su usuario.

Estas medidas cubren situaciones diferentes. El aviso en pantalla puede alertar de que existe un posible seguimiento, mientras que el altavoz ayuda a que una persona descubra físicamente el aparato, incluso si no recibe notificaciones. Si el altavoz deja de funcionar, no desaparecen necesariamente las alertas digitales, pero sí se pierde una capa de protección y la posibilidad de localizarlo mediante un sonido.

Ejemplos de las alertas de seguridad de Apple relacionadas con AirTag y accesorios desconocidos

Precisamente por eso, Apple explica en su documentación sobre rastreos no deseados cómo identificar un accesorio desconocido, consultar información sobre el aviso y tratar de localizarlo. Si existe la sospecha de que alguien está realizando un seguimiento sin consentimiento, lo importante es valorar la propia seguridad y solicitar ayuda a las autoridades si fuera necesario.

 

Apple ha reforzado el sonido en el AirTag de segunda generación

La polémica resulta todavía más llamativa si se compara con la dirección tomada por Apple en el hardware de su localizador. La compañía presentó el AirTag de segunda generación en enero de 2026, con mejoras en el alcance de Bluetooth, la Búsqueda de Precisión y el sistema de sonido.

Según Apple, el nuevo AirTag emite un sonido un 50 % más potente que el del modelo original, de manera que puede escucharse desde una distancia hasta dos veces mayor en determinadas condiciones. Se trata de una mejora útil cuando se pierden las llaves entre los cojines, pero también refuerza la posibilidad de detectar un dispositivo que no debería estar acompañándonos.

El diseño interno también introduce cambios orientados a dificultar la manipulación del altavoz. Es decir, mientras Apple intenta que la señal acústica sea más fácil de escuchar y más difícil de inutilizar, el accesorio de Elevation Lab proponía precisamente lo contrario: conservar la capacidad de rastreo eliminando el sonido.

AirTag de segunda generación de Apple en un llavero naranja

El conflicto refleja las dos caras de los localizadores Bluetooth. Para quien quiere recuperar una bicicleta robada, un dispositivo silencioso puede parecer una ventaja. Para alguien que teme ser vigilado, ese mismo silencio es una vulnerabilidad. La retirada del AirTag Silencer no impedirá que existan dispositivos manipulados, pero sí evita que una marca conocida comercialice una herramienta cuya finalidad es eliminar una protección importante.

La decisión de Elevation Lab parece acertada, aunque el asunto no queda completamente cerrado. La empresa ha anunciado que recurrirá a su patente para frenar posibles productos similares, pero todavía está por ver hasta qué punto podrá hacerlo. Mientras tanto, el caso recuerda que la seguridad de los objetos y la seguridad de las personas no siempre apuntan en la misma dirección, y que las funciones contra el seguimiento no deseado no son un detalle prescindible.

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Sobre el Autor
Luis A.
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 🛒 'BASIC para niños' con 11 años. Con el paso de los años, la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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