Análisis del Samsung Galaxy S9+ a fondo y opinión [REVIEW]


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¿No tienes tiempo de leer el análisis completo? Dirígete directamente a la sección de Conclusiones para conocer lo que más y lo que menos nos ha gustado del Samsung Galaxy S9+.
El año pasado, Samsung quiso resarcirse del mal sabor de boca que había dejado el Galaxy Note7 lanzando una nueva pareja de smartphones, Galaxy S8 y S8+, que enamoraron a millones de usuarios por su diseño, potencia y cámara.

Este año, la compañía ha presentado los nuevos Galaxy S9 y S9+, que mantienen un diseño continuista respecto al modelo del año pasado pero incorporan mejoras interesantes en apartados como la cámara, el sonido o la biometría.

Las dos variantes S9 y S9+ no solamente se diferencian en el tamaño de pantalla y batería, sino que también presentan diferencias en memoria RAM y en la configuración de cámara.

El modelo más potente es el Samsung Galaxy S9+, que llega con una gran pantalla AMOLED de 6.2”, procesador Exynos 9810, 6GB de RAM, 64GB de almacenamiento ampliable mediante micro-SD, cámara trasera doble de 12MP con apertura dual, cámara frontal de 8MP y batería de 3.500 mAh con carga inalámbrica.

Como era de esperar, los nuevos smartphones llegan con un precio acorde con sus especificaciones premium. El Samsung Galaxy S9 se comercializa a un precio recomendado de 849 euros y el Galaxy S9+ de 949 euros.

Por cortesía de Samsung, hemos tenido oportunidad de probar a fondo el Galaxy S9+ desde antes de que saliera a la venta y, a continuación, os traemos nuestro análisis en profundidad.

Índice

  1. Diseño y construcción
  2. Pantalla
  3. Rendimiento
  4. Biometría y Autonomía
  5. Software y funcionalidades
  6. Bixby, Aplicaciones y Multimedia
  7. Cámara
  8. Llamadas y Precio
  9. Conclusiones finales

Diseño y construcción

Si alguien pensaba que la tendencia de las pantallas 18:9 era una moda pasajera, se equivocaba.

El año pasado, todos los grandes fabricantes (no, Sony, tú no) incorporaron pantallas “infinitas” con marcos estrechos en sus smartphones estrella. Samsung fue, junto con LG, uno de los primeros fabricantes en adoptar este tipo de pantallas, y el Galaxy S8 / S8+ llegó con unos marcos muy estrechos.

El Samsung Galaxy S9+ sigue por este mismo camino y, de nuevo, la compañía ha adoptado una pantalla de 6.2” con ratio 18.5:9 y estrechos marcos por encima y por debajo.

Aunque no es fácil de distinguir a simple vista, los marcos superior y, sobre todo, inferior del Galaxy S9+ son ligeramente más estrechos que los del Galaxy S8+. No es una gran diferencia pero supone un punto a favor.

Otro aspecto que pocos han notado es que Samsung ha conseguido mimetizar los sensores con el marco superior con del teléfono, de forma que ahora son más oscuros y resultan menos visibles.

Por ejemplo, el lector de iris ya no es visible en el Galaxy S9+, mientras que se podía apreciar perfectamente al lado derecho de la cámara frontal en el Galaxy S8+.

Como el año pasado, Samsung ha dotado al Galaxy S9+ de una pantalla curvada a ambos lados, que consigue que los marcos laterales desaparezcan a la vista.

Si bien los primeros modelos con pantalla curvada presentaban algunos problemas de pulsaciones fantasma o pérdidas de visibilidad, la tecnología ha mejorado y ahora se ven realmente bien — aunque esto no quita para que haya quien siga prefiriendo las pantallas planas.

Una novedad del modelo anterior que persiste en el Galaxy S9+ es la eliminación del botón físico de inicio, que ha sido sustituido por un botón virtual. Samsung ha incorporado un sensor de presión y un motor háptico bajo la pantalla, justo en la zona en la que aparece el botón virtual, de forma que al pulsar tenemos la sensación de estar apretando un botón físico.

Samsung Galaxy S9+ (izqda.) y Samsung Galaxy S8+ (dcha.): Busca las diferencias

 

Como en modelos anteriores, el chasis del teléfono está hecho de metal pero el Galaxy S9+ mejora a su antecesor gracias al uso de una aleación de aluminio AL700. Este material es más resistente y absorbe mejor los impactos, por lo que la energía que se transmite al cristal en caso de caída es menor.

En la parte de atrás, encontramos el mismo acabado con cristal curvado a los lados que vimos en el modelo anterior. Tanto el cristal de delante como el de atrás está protegido por Gorilla Glass 5, por lo que debería resistir arañazos.

 

 

Samsung ha escuchado a los usuarios y ha decidido modificar la ubicación del lector de huella, que fue ampliamente criticada el año pasado por su proximidad con la lente de la cámara.

El lector de huella ya no está a un lado de la cámara, sino que se ha movido a una nueva posición justo debajo de la cámara y además está centrado. No cabe duda de que esta ubicación es mucho más cómoda aunque, personalmente, hubiera preferido que estuviera algo más alejado de la cámara, que fuera más grande y que resultara más fácil distinguirlo de la cámara al tacto.

Por suerte, como veremos más adelante, Samsung ha incorporado un sistema de reconocimiento híbrido de cara e iris llamado escaneo inteligente, del que hablaremos más adelante, y que elimina la necesidad de utilizar el lector de huella para desbloquear el teléfono.

Samsung Galaxy S8+ (izqda.) y Samsung Galaxy S9+ (decha.)

 

El Samsung Galaxy S9+ llega en tres colores – Midnight Black (negro), Coral Blue (azul) y Lilac Purple (rosa violeta) – y he probado la versión en color Lilac Purple, como puede apreciarse en las fotografías, que es más rosa que violeta.

El Galaxy S9+ tiene un espesor de 8.5 mm, por lo que es ligeramente más grueso que el Galaxy S8+. El hecho de que tanto el cristal frontal como el trasero estén curvados hace que parezca más delgado de lo que en realidad es.

La parte de delante del Samsung Galaxy S9+ está ocupada por una gran pantalla de 6.2″, cuyos marcos laterales parecen prácticamente inexistentes gracias a la curvatura a ambos lados.

Encima de la pantalla encontramos un marco muy estrecho donde se encuentra el auricular para el oído, la cámara frontal, el escáner de iris, el LED de notificaciones (Samsung es de los pocos fabricantes que lo mantienen), y los sensores de proximidad y luz.

En la parte inferior se encuentra un marco aún más estrecho que se encuentra totalmente libre de botones y logotipos.

Samsung ha optado una vez más por botones virtuales en la propia pantalla. La posición de los botones virtuales de Atrás y Recientes puede intercambiarse, algo que agradecerán aquellos que vengan de teléfonos de otras marcas donde el botón Atrás está a la izquierda.

Independientemente de la variante de color, los marcos superior e inferior son de color negro, por lo que la sensación cuando la pantalla está apagada o con fondo negro es que se extiende por todo el frontal. Además, la pantalla del Galaxy S9+ es más oscura que la del Galaxy S8+ cuando está apagada.

En la parte de atrás, encontramos una gran superficie de cristal, que no se puede retirar para tener acceso a la batería.

A pesar de su acabado reflectante, el teléfono lleva una protección oleofóbica que hace que las huellas dactilares queden menos marcadas de lo que cabría imaginar. Aún con todo, es un terminal que se ensucia fácilmente.

En la zona superior de la parte de atrás encontramos la cámara doble, en disposición vertical, que apenas sobresale de la superficie.

Aunque el cristal que protege la cámara parece ligeramente hundido, no nos atrevemos a decir que no haya riesgo de que se raye si se apoya boca abajo con frecuencia.

Al lado de la cámara encontramos el flash y, junto a él, el sensor de ritmo cardíaco que, siendo prácticos, no es probable que uses muy a menudo. Por suerte, Samsung también le ha dado utilidad como botón auxiliar de disparo de la cámara. Debajo de la cámara, se encuentra el elector de huella dactilar, en una posición más cómoda que la del lector del año pasado, como ya hemos comentado.

En el centro de la mitad superior del teléfono se encuentra grabado el logotipo de Samsung y, algo más abajo, está la inscripción DUOS ya que el modelo analizado es el de Dual SIM.

En el lateral derecho encontramos el botón de encendido, que resulta muy cómodo de alcanzar con el pulgar al sostener el teléfono en la mano. El recorrido del botón es muy adecuado, aunque me hubiera gustado que fuera algo más redondeado en los extremos.

 

En el lateral izquierdo encontramos un botón alargado de volumen y un botón dedicado a Bixby, el asistente virtual del que hablaremos más adelante.

En mi experiencia, es bastante fácil pulsar el botón de Bixby accidentalmente al coger el teléfono, por lo que he optado por desactivarlo para evitar activaciones no deseadas.

 

En la parte superior encontramos el compartimento híbrido para tarjeta nano-SIM + tarjeta micro-SD, o para dos tarjetas nano-SIM. Esta ranura está perfectamente integrada con el metal y queda a ras de la superficie.

 

La parte inferior del teléfono alberga un conector USB-C, el conector de auriculares, y el altavoz.

La posición del altavoz no es la mejor porque resulta fácil taparlo accidentalmente con la mano cuando sujetamos el teléfono en horizontal, por ejemplo al jugar, aunque por suerte el Galaxy S9+ posee sonido estéreo, por lo que el auricular del oído también actúa como altavoz.

 

El gran tamaño de la pantalla y su aspecto alargado hace que resulte un complicado alcanzar la zona superior del teléfono con una sola mano. Samsung ha incorporado un modo de una sola mano que permite reducir el tamaño de la pantalla y que esta quede pegada a un lado. Este modo puede activarse mediante un gesto del dedo sobre la pantalla o con una triple pulsación del botón de Inicio.

Como viene siendo habitual, Samsung ha dotado al Galaxy S9+ de resistencia IP68 frente al polvo y el agua.

Por las fechas en las que estamos, no he tenido oportunidad de sumergir el Galaxy S9+ en la piscina, pero con el Galaxy S8+ lo hice en varias ocasiones para tomar fotografías bajo el agua de una piscina y resistió perfectamente. Ahora bien, no es una práctica recomendable ya que la garantía no cubre daños por agua.

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