Análisis del Samsung Galaxy S9+ a fondo y opinión [REVIEW]


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Pantalla

El Samsung Galaxy S9+ cuenta con un panel Super AMOLED de 6.2″, con ratio 18.5:9, curvado a derecha e izquierda y con esquinas redondeadas. Se trata de un tamaño de pantalla bastante grande aunque, gracias al aprovechamiento del espacio, el terminal no resulta demasiado grande en la mano.

El ratio de tamaño de pantalla respecto al cuerpo del teléfono es de un 84%, por encima del LG V30 (81%), Huawei Mate 10 (82%) y del iPhone X (83%) así que, a pesar de tener una gran pantalla, su tamaño es inferior al de otros teléfonos con pantalla más pequeña.

La resolución de la pantalla del Galaxy S9+ es Quad HD+ (2.960 x 1.440 píxeles), una cantidad de píxeles muy elevada que hace que la densidad de píxeles sea de 529 ppp.

Una densidad de píxeles tan elevada tiene poca utilidad en el día a día salvo para aplicaciones de Realidad Virtual, con gafas que aumentan el tamaño de la pantalla.

Samsung es consciente de esto y, por ello, la pantalla del Galaxy S9+ está configurada por defecto a una resolución Full HD+ (2220 x 1080), lo que equivale a una densidad de 398 ppp.

En la práctica, la resolución Full HD+ es más que suficiente para una pantalla de este tamaño ya que los píxeles resultan indistinguibles y, además, se ahorra batería ya que el procesador tiene que mover menos píxeles.

La matriz de sub-píxeles del Samsung Galaxy S9+ es de tipo Pentile, como es habitual en los paneles AMOLED. En este tipo de pantallas, los sub-píxeles rojo, verde y azul se disponen en formas geométricas — en rombo en este caso — en lugar de estar uno a continuación de otro de forma alineada como ocurre en los paneles RGB.

En el caso del Galaxy S9+, su panel permite acceder a cada sub-píxel rojo, verde y azul individualmente, mientras que en otros paneles los sub-píxeles están agrupados en píxeles fijos. Esto permite crear imágenes más nítidas — hasta tres veces más que si solo se pudiera acceder a nivel de píxel.

Matriz de sub-píxeles del Samsung Galaxy S9+

 

Además de contar con una gran resolución, la pantalla del Samsung Galaxy S9+ es compatible con la tecnología de HDR de alto rango dinámico. En concreto, el Galaxy S9+ cuenta con la certificación Mobile HDR Premium de la UHD Allliance, y es compatible con el estándar HDR10 (aunque no con Dolby Vision).

Espacios de color. Fuente: AVSForum

Si no estás familiarizado con HDR, se trata de una tecnología de paneles que permite mostrar unos rangos de color, contraste y brillo más amplios de lo habitual.

Esto se traduce en el soporte de nuevos espacios de color.

Los paneles HDR están diseñados para ir más allá del espacio de color sRGB / Rec. 709 estándar, tratan de cumplir con el estándar DCI-P3 utilizado en la industria cinematográfica, y apuntan a un espacio de color aún más amplio Rec. 2020, que cubre un 76 por ciento del espectro visible.

Ningún panel actual es capaz de mostrar el espacio de color completo Rec. 2020, sino que se suelen quedar en torno al 60 por ciento, pero muchos paneles sí que se acercan a cubrir el espacio DCI-P3 completo.

A continuación vamos a llevar a cabo un conjunto de pruebas con el software profesional CalMAN Ultimate y un colorímetro X-Rite i1Display Pro para conocer la calidad de la pantalla del Samsung Galaxy S9+.

En primer lugar, conviene saber que el Samsung Galaxy S9+ ofrece cuatro modos de color: Adaptive Display, Cine AMOLED, Foto AMOLED y Básico.

Por defecto, el modo activo es Adaptive Display, que cubre un 144% del gamut sRGB, lo que quiere decir que ofrece unos colores sobre-saturados. Este exceso de colorido produce imágenes visualmente más llamativas pero menos fieles a la realidad. Esto significa que, si retocamos una fotografía en el teléfono, es posible que nos llevemos una decepción cuando la veamos después en otro dispositivo.

Este modo tiene una ventaja importante y es que resulta muy útil cuando utilizamos el teléfono a plena luz del día dado que, bajo el sol, los colores pierden fuerza.

 

Debido al exceso de saturación de los colores que hemos comentado, la fidelidad de color del modo Adaptive Display respecto al gamut sRGB es baja. El error medio resulta ser 5.9 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser también elevado, 11.8 dE.

La temperatura de color es 7.400ºK, bastante por encima del nivel de referencia de 6.500ºK, lo que implica un marcado tono azulado que es apreciable en aplicaciones con fondo blanco, como el navegador.

Por suerte, Samsung ha añadido un ajuste de color blanco llamado Balance de color que permite alterar el nivel de rojo, verde y azul de la pantalla. De esta forma podemos reducir el nivel de azul y acercarnos bastante al valor ideal de 6.500ºK.

 

El modo Cine AMOLED está pensado para reflejar con mayor fidelidad el gamut DCI-P3 utilizado habitualmente en la industria cinematográfica y, de hecho, la pantalla del Galaxy S9+ cubre prácticamente el 100% del gamut en este modo.

Por otro lado, el modo Foto AMOLED persigue el amplio gamut Adobe RGB utilizado por muchas cámaras digitales, y cubre un 87% de este gamut.

 

Por último, el modo Básico es el que mejor refleja el gamut sRGB, ya que cubre cerca de un 100% de este espacio. Como ya hemos comentado alguna vez, sRGB es el espacio de color utilizado por los smartphones y los ordenadores, así que es el que debes elegir si buscas la máxima fidelidad de color en los contenidos de apps y juegos — aunque los colores se ven más apagados que con Adaptive Display.

En el modo Básico, la fidelidad es excelente ya que el error medio resulta ser muy bajo, 1.9 dE (un valor por debajo de 4 dE se considera excelente y por encima de 9 se considera inaceptable), y el error máximo resulta ser 3.6 dE, un valor muy reducido.

Estos valores mejoran incluso los del Galaxy S8+, que en su día ya nos parecieron espectaculares, aunque son un pelín peores que los del iPhone X, aunque no es posible notar la diferencia a simple vista.

La temperatura de color de la pantalla en el modo Básico es 6.533ºK, extremadamente cerca del nivel de referencia de 6.500ºK, lo que implica un color blanco puro sin ningún tinte de color.

 

El brillo máximo del Samsung Galaxy S9+ con el brillo automático es desactivado es de unos 310 nits, pero al activar el modo de brillo automático es capaz de alcanzar los 605 nits cuando estamos bajo una luz intensa como el sol. Estas pruebas se han realizado, como es habitual, con la pantalla totalmente en blanco.

Si en lugar de mostrar toda la pantalla en blanco, reducimos la superficie blanca a un rectángulo que ocupe un 10% de la superficie (siendo el resto de color negro), el brillo del cuadrado blanco se dispara y alcanza, en nuestras pruebas, los 896 nits (el brillo máximo de una pantalla OLED depende de la cantidad de píxeles encendidos). Los chicos de DisplayMate afirman haber conseguido incluso superar los 1.100 nits reduciendo todavía más el tamaño de dicho rectángulo a solo un 1%.

En esta gráfica comparativa, sin embargo, reflejamos el valor de brillo máximo con la pantalla al 100% en color blanco, ya que es la forma habitual de medir el brillo de una pantalla.

 

El valor máximo de brillo con la pantalla iluminada al 100% es muy elevado, especialmente para tratarse de una pantalla OLED. Estos paneles no destacan en brillo frente a los LCD cuando la pantalla es totalmente blanca, pero sí que lo hacen en entornos mixtos con píxeles blancos, negros y de otros colores. El único smartphone con pantalla OLED que supera este brillo es el iPhone X, y no lo hace por mucho.

El color negro es muy profundo, hasta el punto de que nuestro colorímetro ha sido incapaz de medir ningún nivel de brillo. Esto significa que el color negro es realmente negro y que el contraste es, teóricamente, infinito. Una ventaja de un color negro tan profundo es que, al ver una película, las franjas negras alrededor de la imagen se ven completamente negras.

Las pantallas OLED tienen un comportamiento peculiar al ser observadas´desde un ángulo. Por un lado los emisores de luz están más cerca de la superficie, y esto hace que el contraste y el brillo varíen menos al desplazarnos respecto al centro, pero por otro lado la matriz Pentile provoca que los colores se distorsionen.

En el caso del Galaxy S9+, los ángulos de visión son amplios y los colores no se ven apenas alterados al observar la pantalla desde un ángulo (el Google Pixel 2 XL no puede decir lo mismo).

 

La mayoría de los smartphones cuentan con un solo sensor de luz ambiente en la parte de delante, pero esto puede generar problemas cuando la sombra de la cabeza del usuario incide sobre el sensor. Por ello, Samsung ha incorporado un sensor de brillo en el frontal y otro en la parte de atrás para captar mejor el nivel de luz ambiente.

Una característica interesante de la pantalla del Samsung Galaxy S9+ es la función Always On Display (Pantalla Siempre Activa) que hace que el teléfono muestre la hora y la fecha en todo momento, junto con iconos de notificaciones. El nivel de brillo de los elementos de la pantalla se ajusta en función de la luz ambiente.

Por último, el Samsung Galaxy S9+ cuenta con filtro de luz azul que reduce la fatiga ocular limitando la cantidad de luz azul que emite la pantalla.

Pantalla Always On Display del Samsung Galaxy S9+

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