OpenAI estaría preparando su propio smartphone con IA agéntica para 2028

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OpenAI podría estar preparando uno de sus movimientos más ambiciosos hasta la fecha: lanzar su propio smartphone.

Según un nuevo informe del analista Ming-Chi Kuo, la compañía estaría desarrollando un teléfono diseñado desde cero para aprovechar capacidades avanzadas de IA agéntica, con producción en masa prevista para 2028.


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La idea no sería simplemente crear “otro móvil con ChatGPT”, sino replantear la forma en la que usamos un smartphone. En lugar de depender de una pantalla llena de iconos y aplicaciones, el dispositivo apostaría por una interfaz centrada en tareas, contexto y agentes capaces de actuar en nombre del usuario.

 

Un móvil pensado para que la IA actúe por ti

El concepto que describe Kuo gira en torno a lo que se conoce como IA agéntica. Es decir, sistemas capaces no solo de responder preguntas, sino de entender una petición compleja, dividirla en pasos y ejecutar acciones usando distintas herramientas o servicios.

En un smartphone tradicional, el usuario abre una app para pedir comida, otra para consultar el calendario, otra para reservar un viaje y otra para enviar mensajes. En el supuesto teléfono de OpenAI, la idea sería que el usuario exprese lo que quiere conseguir y que la IA se encargue de coordinar esas acciones.

Por ejemplo, en lugar de abrir varias aplicaciones para organizar una reunión, el usuario podría pedir al dispositivo que busque huecos libres, proponga una hora, avise a los asistentes, reserve una sala y prepare un resumen con los temas pendientes. Ese tipo de experiencia exige una integración mucho más profunda entre hardware, sistema operativo, datos personales y servicios de terceros.

 

Adiós al modelo clásico de apps

Uno de los detalles más interesantes del informe es que OpenAI estaría explorando una interfaz distinta a la de los smartphones actuales. Según Kuo, el dispositivo no giraría en torno a una pantalla de inicio tradicional con aplicaciones, sino alrededor de un “flujo de tareas” o task stream.

Este sistema mostraría directamente en la pantalla principal las tareas activas, su estado y las acciones pendientes. En la práctica, el móvil funcionaría más como un centro de actividad inteligente que como una colección de apps separadas.

Es un cambio de enfoque importante. Durante casi dos décadas, el smartphone ha estado dominado por el modelo de aplicaciones: cada servicio vive en su propio icono, con su propia interfaz y sus propias notificaciones. OpenAI parece querer saltarse esa capa y colocar la IA en el centro de la experiencia.

Comparativa de interfaz móvil: diseño actual de íconos de apps frente a flujo de tareas planificado.

 

MediaTek, Qualcomm y Luxshare estarían implicadas

El informe señala que OpenAI estaría trabajando con MediaTek y Qualcomm en el desarrollo de un chipset personalizado para este futuro smartphone. La idea sería combinar capacidades de IA en el propio dispositivo con procesamiento en la nube para tareas más exigentes.

Esto encaja con una tendencia cada vez más clara en la industria: no todo puede depender de servidores remotos. Para que una IA contextual funcione de forma rápida, privada y constante, parte del procesamiento debe realizarse localmente. El dispositivo necesitaría entender lo que ocurre en cada momento, interpretar el contexto del usuario y responder con la menor latencia posible.

Kuo también apunta a Luxshare como socio exclusivo de codiseño y fabricación. No sería una elección casual: Luxshare es uno de los grandes nombres de la cadena de suministro tecnológica y tiene experiencia trabajando con dispositivos de consumo de alta complejidad.

 

Un dispositivo siempre atento al contexto del usuario

Uno de los fragmentos más llamativos del informe es que el smartphone de OpenAI necesitaría “entender continuamente el contexto del usuario”. Esa frase apunta a un dispositivo mucho más proactivo que los móviles actuales.

Esto podría implicar que el teléfono sea capaz de interpretar ubicación, calendario, conversaciones recientes, hábitos, sensores, cámara, micrófonos o actividad en pantalla para anticipar necesidades. Por ejemplo, podría sugerir salir antes si detecta tráfico, preparar una respuesta contextual a un mensaje, resumir una conversación o recordar algo relevante justo cuando hace falta.

La parte delicada, por supuesto, está en la privacidad. Un dispositivo que entiende continuamente el contexto del usuario también plantea preguntas importantes: qué datos procesa, qué se queda en el dispositivo, qué se envía a la nube, durante cuánto tiempo se conserva y qué control real tiene el usuario sobre esa información.

 

IA local y nube: una combinación inevitable

Según la filtración, el smartphone tendría capacidades de IA en el propio dispositivo, pero enviaría a la nube las tareas más pesadas. Es un planteamiento bastante lógico. Las funciones que requieren rapidez, privacidad o disponibilidad constante pueden ejecutarse localmente, mientras que los modelos más grandes o las tareas complejas se procesarían en servidores de OpenAI.

Este equilibrio será clave. Si todo depende de la nube, el dispositivo puede sufrir problemas de latencia, consumo de datos y privacidad. Si todo se ejecuta localmente, el hardware puede quedarse corto para modelos de IA avanzados. La solución más realista parece una arquitectura híbrida, donde el chip del teléfono se encargue de entender el contexto y ejecutar tareas básicas, mientras la nube actúa como cerebro ampliado.

También se especula con que OpenAI podría incluir alguna de sus suscripciones de IA junto con el dispositivo. Esto tendría sentido desde el punto de vista comercial: el móvil no sería solo una venta de hardware, sino una puerta de entrada a servicios recurrentes de inteligencia artificial.

Nuevo smartphone con cámara triple y logo de OpenAI en el dorso, diseño elegante y moderno sobre fondo gris.

 

El papel de Jony Ive en la nueva etapa de hardware de OpenAI

Los rumores sobre hardware de OpenAI no llegan de la nada. En mayo de 2025, OpenAI anunció la integración del equipo de io Products, la startup de hardware cofundada por Jony Ive, el legendario diseñador del iPhone, el iMac y otros productos clave de Apple. OpenAI comunicó posteriormente que el equipo de io Products se había fusionado oficialmente con la compañía, mientras que Jony Ive y LoveFrom seguirían siendo independientes, pero asumirían responsabilidades profundas de diseño y creatividad en OpenAI.

La operación se valoró en unos 6.500 millones de dólares, aproximadamente 5.532 millones de euros al cambio actual. No es una cifra menor: OpenAI no solo está experimentando con accesorios, sino construyendo una división de producto físico con ambiciones muy serias.

Sam Altman y Jony Ive ya habían hablado de crear una “familia de dispositivos”, lo que deja la puerta abierta a más formatos además de un smartphone. En los últimos meses se ha especulado con un posible altavoz inteligente, auriculares con IA, un dispositivo tipo “pin” o incluso accesorios pensados para acompañar al móvil en lugar de sustituirlo.

 

¿Por qué un smartphone y no un dispositivo completamente nuevo?

Durante un tiempo, parecía que OpenAI quería crear algo distinto al teléfono móvil. La lógica era comprensible: si la IA va a cambiar la forma en la que interactuamos con la tecnología, quizá no tenga sentido seguir atrapados en el formato smartphone.

Sin embargo, la realidad es tozuda. El móvil sigue siendo el dispositivo personal más importante del mundo: siempre está con nosotros, tiene cámara, micrófonos, sensores, pantalla, conexión permanente y acceso a nuestras apps, pagos, contactos, fotos y ubicación.

Por eso, un smartphone propio permitiría a OpenAI controlar mucho mejor la experiencia completa. Apple controla iOS y el iPhone. Google controla Android y los Pixel, aunque Android también vive en muchos otros fabricantes. OpenAI, en cambio, depende actualmente de plataformas ajenas para llegar al usuario. Tener su propio hardware le daría más libertad para crear una experiencia de IA realmente integrada.

 

El reto: competir contra Apple, Google y Samsung

Lanzar un smartphone en 2028 no será precisamente sencillo. El mercado está maduro, los márgenes son ajustados y los usuarios están muy ligados a sus ecosistemas. Apple domina la gama alta con el iPhone, Samsung sigue siendo el gran referente Android y Google controla buena parte de la capa de servicios sobre la que funcionan millones de dispositivos.

Además, no basta con tener buena IA. Un móvil necesita buena pantalla, cámaras competitivas, autonomía sólida, resistencia, conectividad, actualizaciones, soporte técnico, accesorios, distribución internacional y acuerdos con operadores. La historia está llena de compañías que han intentado entrar en el mercado del smartphone y han acabado retirándose.

OpenAI tendría una ventaja evidente en software e inteligencia artificial, pero tendría que demostrar que puede construir un producto físico fiable, atractivo y cómodo de usar a diario. Y ahí es donde el equipo de Jony Ive y socios industriales como Luxshare podrían marcar la diferencia.

 

Un ecosistema nuevo para desarrolladores

Otro punto importante del informe es que OpenAI estaría interesada en crear un nuevo ecosistema de IA agente con ayuda de desarrolladores externos. Esto podría ser tan importante como el propio teléfono.

Hoy, las apps funcionan como compartimentos independientes. En un ecosistema de agentes, los desarrolladores podrían crear servicios, herramientas o capacidades que la IA use de forma integrada para cumplir objetivos. En lugar de abrir una app concreta, el usuario pediría una tarea y el sistema decidiría qué servicios necesita para completarla.

Eso cambiaría también la forma de distribuir software. Las tiendas de aplicaciones podrían dejar paso a una especie de mercado de agentes, conectores o habilidades. Pero también abriría nuevas preguntas: cómo se aprueban esas capacidades, cómo se evita el abuso, cómo se protegen los datos y cómo se reparte el dinero entre OpenAI, desarrolladores y proveedores de servicios.

 

2028 queda lejos, y todo puede cambiar

Aunque el informe de Ming-Chi Kuo es llamativo, conviene tomarlo con cautela. Estamos hablando de un producto que, según la filtración, no entraría en producción en masa hasta 2028. En tecnología, dos años son mucho tiempo, y más aún en un campo tan cambiante como la inteligencia artificial.

Las especificaciones pueden variar, los socios industriales pueden cambiar y el concepto final podría no parecerse exactamente al descrito ahora. También es posible que OpenAI pruebe varios formatos antes de decidir cuál llega al mercado.

Aun así, la filtración encaja con una tendencia muy clara: las grandes compañías tecnológicas creen que la IA no será simplemente una función dentro de los dispositivos actuales, sino una nueva capa de interacción que puede justificar hardware diseñado específicamente para ella.

 

Un posible punto de inflexión para la era post-app

Si OpenAI consigue llevar este concepto al mercado, su smartphone podría convertirse en uno de los intentos más serios de superar el modelo tradicional de apps. No porque las aplicaciones vayan a desaparecer de un día para otro, sino porque la IA podría convertirse en la nueva interfaz principal.

La gran pregunta es si los usuarios quieren un teléfono que piense y actúe más por ellos, o si preferirán mantener el control manual de siempre. La respuesta dependerá de la confianza, la privacidad, la utilidad real y la capacidad de OpenAI para hacer que todo funcione de forma sencilla.

Por ahora, el smartphone de OpenAI es una filtración, no un producto anunciado. Pero si se confirma, podría ser una de las apuestas más importantes de la compañía desde ChatGPT: llevar la inteligencia artificial desde la app al centro mismo del dispositivo que usamos todos los días.

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Sobre el Autor
Luis A.
Luis es el creador y editor jefe de Teknófilo. Se aficionó a la tecnología con un Commodore 64 e hizo sus pinitos programando gracias a los míticos libros de 🛒 'BASIC para niños' con 11 años. Con el paso de los años, la afición a los ordenadores se ha extendido a cualquier cacharrito que tenga una pantalla y CPU.
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