La gran paradoja de Samsung: gana una fortuna con los chips, pero pierde dinero con sus móviles

Samsung acaba de presentar uno de esos resultados que parecen difíciles de creer. El negocio de semiconductores de la compañía surcoreana ha disparado su beneficio hasta multiplicarlo por más de 250 respecto al mismo periodo del año anterior, impulsado por la enorme demanda de memoria para inteligencia artificial.
Sin embargo, detrás de esas cifras récord se esconde una situación bastante menos favorable para su negocio más conocido por el público. La división responsable de los smartphones Galaxy cerró el segundo trimestre de 2026 con pérdidas operativas, lastrada precisamente por el encarecimiento de los componentes que fabrica otra parte de la propia Samsung.
La compañía se encuentra así ante una paradoja poco habitual. Mientras Samsung Semiconductor se beneficia de que la memoria se haya convertido en uno de los recursos más demandados del planeta, Samsung Mobile tiene que asumir costes cada vez mayores para fabricar teléfonos, tabletas y dispositivos plegables.
Ni siquiera el buen recibimiento del nuevo Galaxy Z Fold8 parece suficiente para compensar por sí solo esta presión. Por muy llamativo que resulte el dispositivo, los plegables continúan representando una parte relativamente pequeña del gigantesco mercado mundial de smartphones.
Samsung bate récords gracias a los chips de memoria
El gran protagonista de las cuentas de Samsung ha sido su división Device Solutions, encargada de los semiconductores. Este negocio obtuvo un beneficio operativo de 89,2 billones de wones surcoreanos, alrededor de 53.000 millones de euros, lo que supone más de 250 veces el resultado conseguido un año antes.
La mejora ha sido tan espectacular que el negocio de chips generó durante este trimestre más beneficios que en los tres años anteriores juntos. Esto ha permitido a Samsung reforzar considerablemente su posición de caja y disponer de más recursos para financiar nuevas fábricas, tecnologías de fabricación y líneas de memoria avanzada.
Los resultados consolidados también alcanzaron niveles históricos. Samsung registró unos ingresos trimestrales de 171,5 billones de wones, aproximadamente 102.000 millones de euros, mientras que el beneficio operativo del conjunto de la compañía ascendió a 89,5 billones de wones, unos 53.300 millones de euros.
La inteligencia artificial es el principal motor de este crecimiento. Las grandes compañías tecnológicas están construyendo centros de datos cada vez más grandes, capaces de entrenar y ejecutar modelos que necesitan cantidades enormes de memoria DRAM, almacenamiento y memoria de alto ancho de banda o HBM.
La misma memoria que dispara los beneficios hunde el negocio móvil
La situación cambia por completo al observar la división móvil de Samsung. El negocio que engloba los smartphones Galaxy registró unas pérdidas operativas de 700.000 millones de wones durante el trimestre, equivalentes aproximadamente a 417 millones de euros.
Uno de los principales problemas está en el precio de los componentes. La memoria RAM y el almacenamiento utilizados en los smartphones se han encarecido notablemente porque los fabricantes están dando prioridad a productos destinados a servidores de inteligencia artificial, mucho más rentables que los chips para electrónica de consumo.
Samsung se encuentra, por tanto, en la curiosa situación de beneficiarse y sufrir al mismo tiempo la crisis de la memoria. Su división de semiconductores puede vender los chips a precios muy elevados, pero su división móvil tiene que pagarlos e incorporarlos a dispositivos cuyo precio no siempre puede subir en la misma proporción.
Este fenómeno no es completamente nuevo. Como ya explicamos en Teknófilo, la situación había llegado hasta el punto de que la división de chips de Samsung no quería garantizar memoria barata ni siquiera al negocio móvil de la propia compañía, una muestra de la enorme tensión que existe actualmente en la cadena de suministro.
El Galaxy Z Fold8 triunfa, pero no puede salvar todo el negocio
El lanzamiento del Galaxy Z Fold8 ha sido uno de los puntos positivos para Samsung durante las últimas semanas. El dispositivo estrena un formato más cómodo, un diseño más ligero y una propuesta que busca resolver algunas de las limitaciones históricas de los teléfonos plegables tipo libro.
La recepción inicial parece favorable, especialmente entre los usuarios que valoran la productividad y la posibilidad de utilizar una gran pantalla sin renunciar a llevar el dispositivo en el bolsillo. Samsung continúa siendo la marca de referencia en plegables en buena parte del mundo y el Fold8 refuerza esa posición.
Sin embargo, un teléfono de gama muy alta no puede sostener por sí solo una división que vende cientos de millones de dispositivos al año. Los plegables todavía son productos de nicho frente a las familias Galaxy S y Galaxy A, que concentran buena parte del volumen global de Samsung.
El reto consiste en mantener márgenes razonables en todas esas gamas mientras suben los precios de la memoria, las pantallas, los procesadores y otros componentes. Samsung puede intentar trasladar parte del incremento al consumidor, pero hacerlo demasiado rápido podría reducir la demanda y favorecer a fabricantes chinos con estructuras de costes más agresivas.
La escasez de memoria podría prolongarse hasta 2028
Quienes esperaban que los precios de la memoria volvieran pronto a la normalidad probablemente tendrán que armarse de paciencia. Samsung considera que la tensión entre oferta y demanda podría prolongarse durante 2027 e incluso llegar hasta 2028.
El principal motivo es el consumo aparentemente insaciable de los centros de datos dedicados a inteligencia artificial. Cada nueva generación de aceleradores necesita más memoria HBM y una mayor capacidad de almacenamiento, mientras que ampliar las fábricas requiere inversiones gigantescas y varios años de trabajo.
Además, la fabricación de HBM consume más recursos productivos que la memoria convencional. Por ello, aunque las compañías aumenten su capacidad, una parte considerable de las nuevas líneas estará reservada para productos avanzados destinados a Nvidia, AMD y otros proveedores de infraestructura de IA.
El resultado podría ser una escasez prolongada de RAM y almacenamiento para móviles, ordenadores y otros dispositivos de consumo. Samsung ya había advertido de que esta situación podría traducirse en precios más altos, una tendencia que analizamos en nuestro artículo sobre el posible encarecimiento de móviles y portátiles.
Contratos de cinco años para protegerse de una posible caída
Samsung está aprovechando el momento para cerrar acuerdos de suministro a largo plazo con los mayores operadores de centros de datos del mundo. La compañía ya ha firmado contratos con varios clientes importantes y mantiene negociaciones con otras cinco empresas cuya identidad todavía no ha sido revelada.
Muchos compradores solicitan compromisos de suministro de varios años para asegurarse el acceso a la memoria que necesitarán sus centros de datos. Algunos acuerdos pueden extenderse durante cinco años e incluyen pagos anticipados, volúmenes mínimos y mecanismos destinados a estabilizar los precios.
Samsung también busca protegerse frente al escenario contrario. Los contratos pueden incorporar un precio mínimo que evite que sus márgenes se derrumben si la memoria vuelve a abaratarse repentinamente, algo que ya ha sucedido en ciclos anteriores del mercado de semiconductores.
La estrategia tiene sentido para ambas partes. Los clientes se garantizan el suministro en un momento de escasez, mientras que Samsung consigue ingresos previsibles y puede planificar con mayor seguridad las enormes inversiones necesarias para ampliar su capacidad de producción.
Los inversores temen que la burbuja de la IA pierda fuerza
Aunque los resultados son extraordinarios, la reacción de los inversores ha sido más prudente de lo que cabría esperar. Las acciones de Samsung llegaron a retroceder tras la publicación de las cuentas, reflejando las dudas sobre cuánto tiempo podrán mantenerse unos márgenes tan elevados.
La preocupación principal es que las grandes tecnológicas reduzcan el ritmo de inversión en inteligencia artificial. Empresas como Meta y Alphabet están dedicando cantidades enormes a centros de datos, procesadores y energía, lo que está presionando su flujo de caja y obligándolas a justificar mejor el retorno de esas inversiones.
El analista Kim Seok-hwan considera que la narrativa favorable alrededor de los semiconductores ha comenzado a perder algo de fuerza. El mercado ya no se conforma con ver beneficios récord, sino que quiere saber si podrán mantenerse cuando aumente la capacidad de producción o se modere el gasto en IA.
A ello se suma el avance de los fabricantes chinos de memoria. Si estas compañías consiguen ampliar rápidamente su producción y mejorar su tecnología, podrían ejercer presión sobre los precios y reducir el dominio que Samsung, SK Hynix y Micron mantienen actualmente en este mercado.
Samsung quiere recuperar terreno frente a SK Hynix en memoria HBM
Samsung reconoce que durante los últimos años SK Hynix consiguió adelantarse en el mercado de la memoria HBM utilizada por los aceleradores de inteligencia artificial. Esta tecnología es fundamental porque permite mover cantidades enormes de información entre la memoria y el procesador a gran velocidad.
La compañía asegura que está avanzando de forma constante y espera que sus ingresos procedentes de HBM se multipliquen por más de tres durante el próximo trimestre. La demanda de clientes como Nvidia y AMD debería desempeñar un papel importante en este crecimiento.
La nueva generación HBM4 es especialmente estratégica para Samsung. Además de vender los módulos completos, la compañía puede fabricar componentes mediante su negocio de fundición y ofrecer tecnologías avanzadas de empaquetado, creando una propuesta más integrada.
Samsung también está estrechando su colaboración con grandes diseñadores de chips y proveedores de infraestructura para combinar memoria, fabricación y encapsulado. Esta estrategia puede ayudarla a capturar una parte mayor del valor generado por la expansión de la inteligencia artificial.
La fundición de Samsung también empieza a recuperarse
No todo el negocio de semiconductores se limita a fabricar memoria. Samsung Foundry produce procesadores y otros chips diseñados por compañías externas, compitiendo directamente con TSMC, aunque esta última continúa dominando ampliamente el mercado.
La división de fundición ha atravesado un periodo complicado debido a la baja utilización de algunas fábricas, los elevados costes y las dificultades para captar grandes clientes en los nodos de fabricación más avanzados. No obstante, Samsung espera que la situación mejore a medida que aumenten los pedidos y la ocupación de sus instalaciones.
La compañía confía especialmente en sus procesos de 2 nanómetros con transistores GAA. Mejorar el rendimiento de fabricación y reducir la cantidad de chips defectuosos será esencial para atraer contratos de procesadores avanzados y competir en mejores condiciones con TSMC.
Samsung también puede aprovechar la demanda de HBM para impulsar esta actividad. Las memorias de nueva generación necesitan chips base y técnicas de empaquetado avanzadas, áreas en las que una empresa capaz de combinar memoria, fundición y encapsulado puede disfrutar de una ventaja importante.
La fábrica de Texas forma parte de una apuesta a largo plazo
Samsung continúa desarrollando su nueva planta de semiconductores en Taylor, Texas. El proyecto ha sufrido cambios de calendario y adaptación durante los últimos años, pero la compañía mantiene su intención de convertirlo en una pieza clave de su estrategia de fabricación en Estados Unidos.
La instalación permitirá acercar la producción a algunos de los mayores clientes tecnológicos del mundo. También ayudará a Samsung a beneficiarse de incentivos públicos y a reducir determinados riesgos logísticos y geopolíticos asociados a la concentración de fábricas en Asia.
Los primeros pasos operativos están previstos durante 2026, aunque el despliegue completo será progresivo. Samsung también prepara nuevas ampliaciones en Taylor como parte de una estrategia estadounidense que se extenderá hasta el final de la década.
La planta no resolverá de inmediato la escasez mundial de chips, pero representa una inversión estratégica para competir en procesos avanzados, inteligencia artificial y fabricación por contrato durante los próximos años.
Una Samsung cada vez más dependiente de la inteligencia artificial
Los resultados muestran que Samsung está obteniendo enormes beneficios con el auge de la inteligencia artificial. La memoria se ha convertido en su principal motor financiero y está compensando ampliamente las dificultades de otras divisiones del grupo.
Sin embargo, esa dependencia también entraña riesgos. Una ralentización de las inversiones en centros de datos, un exceso de capacidad a partir de 2028 o una caída brusca de los precios podría afectar de manera significativa a los beneficios.
Mientras tanto, el negocio móvil tendrá que encontrar la forma de convivir con unos componentes más caros. Samsung deberá decidir cuánto coste absorbe, cuánto traslada al precio de sus dispositivos y qué gamas prioriza para proteger sus márgenes.
La compañía está batiendo récords en ambos sentidos: gana más que nunca vendiendo chips, pero esos mismos chips están poniendo contra las cuerdas a su división de smartphones. El Galaxy Z Fold8 puede ayudar a mejorar la imagen y los ingresos de la gama premium, aunque la solución definitiva dependerá de algo mucho más amplio que el éxito de un único plegable.







