Ganó más de 7 millones de euros con canciones de IA y bots: ahora irá a prisión

El éxito de una canción suele medirse por cuánta gente quiere escucharla. Michael Smith convirtió esa idea en un negocio fraudulento: llenó los servicios de música de temas generados con inteligencia artificial y puso a cuentas automatizadas a reproducirlos. Los oyentes eran ficticios, pero los ingresos que cobraba eran muy reales.
El estadounidense ha sido condenado a 18 meses de prisión por una operación que le permitió obtener más de 8 millones de dólares (unos 7,15 millones de euros) en derechos musicales. El caso afecta a Spotify, Apple Music, Amazon Music y YouTube Music, y muestra cómo la IA puede multiplicar la escala de una manipulación que perjudica a los creadores.
Un catálogo enorme para que el fraude pasara desapercibido
La operación se prolongó entre 2017 y 2024, aunque la incorporación de canciones generadas con IA llegó después de su puesta en marcha. Según la acusación inicial, Smith empezó a colaborar en 2018 con el responsable de una empresa de música con IA y un promotor musical, que le ayudaron a conseguir material en grandes cantidades.
Su objetivo era disponer de cientos de miles de canciones entre las que repartir las escuchas artificiales. Concentrar toda la actividad en unos pocos temas habría hecho mucho más evidente la anomalía; distribuirla por un catálogo gigantesco permitía que cada pista presentara cifras menos llamativas.
Los archivos recibidos se publicaban con nombres de canciones y artistas inventados para darles apariencia de lanzamientos convencionales. Entre esas identidades figuraban Calm Baseball, Calm Connected, Calm Knuckles, Calliope Bloom, Calliope Erratum, Callous y Callous Humane: nombres tras los que no estaba la audiencia que sugerían sus estadísticas.
Los correos recogidos por la investigación muestran que conseguir más canciones era una necesidad deliberada para esquivar los controles antifraude. La IA aportaba volumen al catálogo, mientras que la automatización fabricaba la demanda. La combinación permitía sostener el engaño sin depender de un éxito musical auténtico.
De las cuentas automatizadas a superar a Taylor Swift en una comparación concreta
Los bots eran cuentas controladas mediante software que reproducían la música de forma continua. La infraestructura utilizaba servicios en la nube y conexiones mediante VPN, según los detalles publicados sobre el caso. Así se podía mantener una actividad que aparentaba proceder de oyentes diferentes.
Un cálculo de Smith incluido en la documentación describía 52 cuentas de servicios en la nube con 20 cuentas de bots cada una, un total de 1.040. Estimaba que cada cuenta podía reproducir 636 canciones al día, lo que daba 661.440 escuchas diarias. Es una fotografía de su cálculo operativo, no el máximo de cuentas de toda la trama.
El comunicado de la condena recoge una escala todavía mayor: en determinados momentos llegó a utilizar hasta 10.000 cuentas automatizadas simultáneamente. Para crearlas empleó correos falsos y tarjetas de débito obtenidas fraudulentamente. A lo largo de los años, el catálogo acumuló miles de millones de reproducciones artificiales.
La comparación más llamativa corresponde a abril de 2023: el catálogo de Taylor Swift registró 9,3 millones de reproducciones en YouTube Music procedentes de planes familiares, frente a los 80,9 millones generados por las cuentas de Smith mediante esos planes. La comparación se limita a ese servicio, modalidad y mes; no representa las escuchas totales de la cantante.
La condena incluye prisión, supervisión y un decomiso millonario
Michael Smith, de 54 años y residente en Cornelius, Carolina del Norte, fue condenado el 6 de octubre de 2026 por el juez federal John G. Koeltl. La sentencia establece 18 meses de cárcel y otros dos años de libertad supervisada, además de la obligación económica impuesta por el tribunal.
El importe del decomiso asciende a 8.091.843,64 dólares (aproximadamente 7,23 millones de euros). Esa cifra concreta acompaña a la condena, mientras que la Fiscalía describe los ingresos fraudulentos del caso como superiores a 8 millones de dólares (unos 7,15 millones de euros). Las conversiones son orientativas, con el cambio de referencia del BCE del 8 de octubre.
El proceso comenzó con cargos en septiembre de 2024 por conspiración para cometer fraude electrónico, fraude electrónico y conspiración para blanquear dinero. El 19 de marzo de 2026, Smith se declaró culpable de un cargo de conspiración para cometer fraude electrónico, cuyo máximo aplicable era de cinco años de prisión.
La pena finalmente impuesta quedó por debajo de ese máximo. El Departamento de Justicia presenta el expediente como su primer caso penal de fraude de streaming musical asistido por esta tecnología, con una investigación del FBI y la intervención de la unidad de fraudes complejos y ciberdelincuencia de la Fiscalía.
Por qué las escuchas falsas también perjudican a los músicos
El daño económico no termina en las plataformas. La Fiscalía explica que los derechos se reparten proporcionalmente a partir de un fondo de ingresos: cuando una operación introduce reproducciones falsas, desvía dinero que correspondería a artistas, compositores y otros titulares con escuchas legítimas. Cada cuenta artificial altera ese reparto.
El caso ayuda a entender la importancia de vigilar tanto el contenido que se publica como la actividad que genera. En Teknofilo ya contamos cómo Spotify reforzó sus medidas contra el spam musical y las suplantaciones de voz con IA. Una canción sintética y una escucha manipulada plantean problemas distintos, aunque aquí se combinaran.
La nota oficial de la condena contiene además una curiosidad: utiliza seis veces la expresión inglesa «super intelligence». Esa terminología se relaciona con la orden ejecutiva firmada por Donald Trump la semana anterior para sustituir «artificial intelligence» por ese término, o por «SI», en comunicaciones, webs e informes de organismos federales.
Como lectura del caso, lo decisivo sigue siendo la capacidad de producir contenido a gran escala y simular su consumo para cobrar derechos. El cambio de nombre no modifica ese mecanismo. Puedes consultar la información de TechSpot y el comunicado oficial sobre la condena, que detalla las cifras y la sentencia.






