Windows XP cumple 25 años: el salto que cambió el PC doméstico

Windows XP llegó a las tiendas el 25 de octubre de 2001 y acaba de cumplir 25 años. Su escritorio azul y su colina verde se convirtieron en símbolos de toda una época, pero su importancia también estaba en una transformación profunda de los Windows para casa.
Microsoft aprovechó aquel estreno para llevar la arquitectura Windows NT al mercado doméstico, acompañada de una interfaz renovada y más herramientas para fotos, música y vídeo. El resultado fue un sistema que recibió mejoras durante años y cuyo soporte extendido ordinario se mantuvo hasta abril de 2014.
El salto a Windows NT cambió la base del PC doméstico
La gran novedad de XP estaba en sus cimientos. La versión de Windows dirigida al gran público adoptaba el núcleo Windows NT, dejando atrás la línea de Windows 95, Windows 98 y Windows Me que conservaba la base de MS-DOS.
NT ya existía en sistemas orientados al trabajo, como Windows 2000. Con XP, Microsoft llevaba esa arquitectura al ordenador familiar y acercaba las dos ramas de su catálogo: el PC para casa y el equipo de oficina empezaban a compartir una misma base tecnológica.
Las dos ediciones principales reflejaban esa estrategia. Windows XP Home Edition se centraba en el uso doméstico, mientras que Professional añadía herramientas de administración, seguridad y acceso remoto pensadas para empresas y usuarios con otras necesidades.
El cambio ayudó a construir la reputación de estabilidad de XP, aunque la adaptación de programas y controladores seguía siendo importante. Para quien venía de los Windows domésticos anteriores, el atractivo consistía en conservar un entorno conocido sobre una plataforma con mayores ambiciones de fiabilidad.
La colina, el botón verde y un escritorio pensado para la vida digital
La transformación también saltaba a la vista. El tema Luna, la barra azul y el botón Inicio verde dieron a XP una personalidad fácil de reconocer; el menú Inicio se rediseñó, aunque llevaba formando parte de Windows desde la versión 95.
La colina de su fondo de pantalla terminó siendo igual de memorable. Bliss era una fotografía real de Chuck O’Rear tomada en California, y su popularidad sigue dando para curiosidades como la versión oficial en 4K del fondo de Windows XP.
Había mejoras que se agradecían en tareas mucho menos vistosas. XP integraba la grabación de CD y reforzaba la experiencia de conectar periféricos USB, mientras que ClearType mejoraba la lectura del texto en las pantallas LCD que empezaban a ocupar los escritorios.
Las fotos, la música y el vídeo ganaban protagonismo con herramientas como Windows Media Player y Windows Movie Maker. El ordenador familiar se convertía en un lugar donde organizar recuerdos y crear contenido, una faceta que Microsoft situó en el centro de su propuesta para el hogar.
Bill Gates y Sting protagonizaron un estreno marcado por Nueva York
Microsoft presentó XP como uno de sus grandes acontecimientos desde Windows 95. La celebración principal del 25 de octubre de 2001 tuvo lugar en el Marriott Marquis de Times Square, con Bill Gates y el entonces alcalde de Nueva York, Rudy Giuliani.
El contexto obligaba a medir el tono: habían pasado pocas semanas desde los atentados del 11 de septiembre. El lema previsto, “Prepare to Fly”, dio paso a “Yes You Can”, dentro de un lanzamiento que también quiso transmitir apoyo a la recuperación de la ciudad.
La escala publicitaria era enorme. La campaña prevista ascendía a 500 millones de dólares (unos 447 millones de euros al cambio de referencia actual, sin ajustar la inflación), una cifra que ayuda a entender el peso que tenía estrenar un Windows en aquella época.
La jornada incluyó un concierto gratuito de Sting en Bryant Park, que también pudo seguirse por MSN. A la puesta en escena se sumaron aperturas nocturnas en cadenas como CompUSA, Circuit City y Best Buy: hacerse con el sistema todavía podía implicar salir a comprar una caja.
Los Service Pack hicieron de XP un sistema mucho más maduro
El Windows XP que se recuerda hoy se fue construyendo durante años. Recibió tres grandes Service Pack: SP1 en 2002, SP2 en 2004 y SP3 en 2008, de modo que su larga trayectoria incluyó revisiones importantes además de las actualizaciones habituales.
El Service Pack 2 supuso un punto de inflexión en seguridad, con ajustes de protección más exigentes y el nuevo Centro de seguridad. Este reunía información sobre el cortafuegos, las actualizaciones automáticas y el antivirus para hacer más fácil comprobar el estado del equipo.
También fue una plataforma clave para jugar en PC. A lo largo de su vida pasó de DirectX 8.1 a DirectX 9.0c, mientras que Direct3D 10 quedó ligado a la siguiente generación de Windows; esa frontera técnica acabaría marcando una de las razones para actualizar.
La llegada de Windows Vista al público en enero de 2007 no convenció a todos los usuarios de dar el salto. El soporte de XP permitía esperar, y Windows 7 llegó en octubre de 2009 como una alternativa para quienes habían preferido mantener su instalación durante más tiempo.
Más de doce años de soporte y un legado que sigue muy presente
El soporte extendido ordinario de Windows XP terminó el 8 de abril de 2014, más de doce años después de su lanzamiento comercial. Su duración explica parte de su huella: varias generaciones de ordenadores llegaron a convivir con el mismo sistema operativo.
La comparación con Windows 10 necesita un matiz. Su ciclo ordinario para las ediciones habituales terminó el 14 de octubre de 2025, algo más de diez años después de su estreno, pero los programas ESU prolongan las actualizaciones de seguridad en equipos elegibles y tienen condiciones distintas del soporte general.
La nostalgia tampoco cambia el estado actual de XP: su soporte de seguridad habitual terminó hace años. El experimento que contamos sobre conectar Windows XP a Internet en 2024 ilustra por qué recordar un sistema con cariño y utilizarlo para navegar hoy son decisiones muy diferentes.
A sus 25 años, XP conserva un lugar especial por la combinación de una imagen inconfundible, una transición técnica importante y una vida útil extraordinaria. Basta ver proyectos como este miniordenador Dell con Windows XP basado en una Raspberry Pi para comprobar que aquel escritorio todavía despierta ganas de volver a encenderlo.





